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Entradas de la categoría ‘Revistas’

Publicaciones periódicas (V): National Geographic

29 de abril de 2011 en Revistas

National Geographic

Las revistas suelen basar su contenido en los artículos y reportajes escritos. Ésta es, al menos, la regla general, pero no siempre es así. Algunas de ellas se han hecho famosas por su contenido gráfico, y de todas tal vez, aparte de las dedicadas al mundo de la moda (o las de contenido erótico), la más característica es National Geographic. Para miles de personas en el mundo, muchas de ellas fieles suscriptores, la popular publicación con las portadas enmarcadas en amarillo es especialmente conocida por sus fotografías. También hay que destacar el resto de sus contenidos gráficos, especialmente sus mapas, de una calidad excepcional y hechos a propósito de cada reportaje.

La importancia que las fotografías tienen en la actual National Geographic no es gratuita: los mejores fotógrafos del mundo desean ver sus trabajos publicados en ella. No son sólo fotografías de naturaleza, sino también de paisajes urbanos o de carácter etnográfico. La revista fue una de las primeras en incluir fotografías a todo color, a principios del siglo pasado, cuando ésta todavía era una técnica costosa y poco utilizada en publicaciones tanto periódicas como puntuales. National Geographic, sin embargo, consideró que el poder dotar de color a sus documentos gráficos era de vital importancia para la publicación; es obvio que fue una buena idea apostar por ello dado el prestigio que pronto adquirieron los trabajos publicados, lo que a su vez desencadenó que algunos de los más importantes fotógrafos del mundo se sintieran casi obligados a participar en este proyecto.

La National Geographic Society nació nada menos que en enero de 1888. Su primer presidente fue el filántropo y político Gardiner Greene Hubard. Le sucedió Alexander Graham Bell, su yerno, al que durante mucho tiempo se le atribuyó la invención del teléfono (realmente él no lo inventó, sólo fue el primero en patentarlo), y que es más conocido por sus investigaciones referentes al habla y el lenguaje que por su vinculación con National Geographic, una modesta revista en su época fundada por un pequeño grupo de hombres que pretendían difundir el conocimiento geográfico entre el público en general.

Lo consiguieron. Si para los profesionales de la fotografía y la infografía (y también para los especialistas en geografía, antropología, arqueología, viajes, etc.) la National Geographic tiene una importancia capital dentro del mundo de las publicaciones periódicas, para el público no es menos popular, contando con unos cincuenta millones de lectores estimados (para nueve millones de ejemplares mensuales) de más de treinta países distintos. Como curiosidades habría que señalar dos: en primer lugar, la primera portada “fotográfica” data de 1960 (hasta entonces sólo aparecía texto). Para terminar, National Geographic no ha estado exenta de polémica, especialmente cuando hablamos de ciertas voces críticas con el enfoque de la revista (a la que acusan de estar escrita por y para estadounidenses, lo cual tiene cierta lógica) y, sobre todo, con la manipulación de los reportajes fotográficos, ya que se sospecha que algunos de ellos, sobre todo los que se desarrollan en países exóticos, han mostrado fotos idealizadas para conseguir ser más llamativos para el público occidental.

Publicaciones periódicas (IV): Cosmopolitan

25 de abril de 2011 en Literatura, Mundo Editorial, Revistas

Cosmopolitan

La revista Cosmopolitan es una de las revistas femeninas más importantes del mundo editorial actual, pero no nació como tal, sino como revista familiar, y sus orígenes se remontan nada menos que al año 1886. Eso sí, ya desde el principio incluyó amplios artículos dedicados a la mujer, aunque siempre desde la perspectiva de la época (es decir, enfocados a su labor como ama de casa y amantísima esposa). Tras un cambio de dueño poco después, empezó a incluir pequeñas obras de ficción de autores que nos son conocidos, tales como pueden ser Jack London, Ambrose Bierce o Rudyard Kipling. En 1897, por ejemplo, se publicó en Cosmpolitan, de forma seriada, la popular novela de H. G. Wells La Guerra de los Mundos.

En 1905 el magnate editorial William Randolph Hearst compró la revista, que entró en una edad dorada que duraría hasta los años cincuenta. Durante este período de bonanza, Cosmopolitan contó con colaboradores de la entidad de George Bernard Shaw, Upton Sinclair o David Graham Philips, llegó a tener tiradas cercanas a los dos millones de ejemplares, y se afianzó como una de las revistas más importantes de la época. Sin embargo, Cosmopolitan se vio afectada, como la mayor parte de las publicaciones periódicas estadounidenses, por el boom de la televisión de los años 50: de repente, las revistas perdieron cientos de miles de lectores, que ya no veían en ellas su primera opción para el ocio y la información. Esto desencadenó un curioso fenómeno: muchas de ellas, que tenían temáticas generalistas, se reinventaron, especializándose en temas muy concretos. Cosmopolitan, que ya llevaba un tiempo sin incluir ficción (relatos y demás), dio un giro espectacular en la década de los sesenta, con Helen Gurley Brown como editora jefe, convirtiéndose en una revista enfocada al público femenino.

Las críticas no tardaron en llegar: Cosmopolitan, durante los ochenta años anteriores, se había labrado un prestigio bien merecido como revista seria, con especial hincapié en temas literarios, y de repente llegaba a los quioscos irreconocible, con chicas con poca ropa en la portada y hablando de temas que poco o nada tenían que ver con los anteriormente habituales. Gurley Brown no se amedrentó por las voces en su contra, y Cosmopolitan siguió sus designios. En los años 70 se hizo aún más popular gracias a unas fotos del entonces semidesconocido Burt Reynolds, muy ligero de ropa para disfrute de las lectoras más atrevidas del momento.

Cosmopolitan, como muchas revistas enfocadas al público femenino, ha ido progresivamente abordando temas más controvertidos y menos políticamente correctos desde los 70, incluyendo poco a poco noticias y artículos relacionadas con el sexo, aunque otros temas recurrentes serían la salud o la moda. Hoy día es una de las revistas de este género más vendidas, se publica en más de cien países (aunque fue prohibida en otros como Singapur) y cuenta con ediciones en nada menos que 36 idiomas. Aún sigue perteneciendo a la empresa fundada por Hearst, al igual que otras publicaciones como Marie Claire, Harper´s Bazaar, Esquire o la popular revista O, de Oprah Winfrey.

Publicaciones periódicas (III): Reader’s Digest

16 de abril de 2011 en Literatura, Mundo Editorial, Revistas

Readers Digest

La idiosincrasia del Reader´s Digest es absolutamente original, dentro del mundo de las publicaciones periódicas, debido a una serie de características que la convierten en inconfundible. En primer lugar hay que mencionar su formato, de bolsillo, lo que la convierte en ideal para llevar a todas partes. Pero es su contenido lo que realmente marca la diferencia desde su nacimiento en 1922.

Los fundadores de la revista fueron el matrimonio formado por Witt y Lila Wallace. Él, ex combatiente de la Primera Guerra Mundial, había tenido esa idea precisamente durante la contienda, cuando al quedar ingresado tras ser herido en la batalla de Verdún, y observar el tipo de lecturas a las que tenían acceso los soldados hospitalizados, creyó que sería una buena idea que existiera una revista que recopilara y condensara lo más interesante de todas las diversas publicaciones periódicas estadounidenses, incluso resumiendo los textos para hacerlos de más fácil lectura y comprensión. De regreso a Nueva York, donde residía con su esposa en el Greenwich Village, Witt maduró su idea durante un tiempo, y finalmente en 1922 se decidió, animado entusiásticamente por su esposa, a poner en marcha el proyecto.

En un primer momento pensaron que la idea podía interesar a los grandes editores de la época, pero sus intentos de conseguir financiación o patrocinio a través de ellos fracasaron: a nadie le pareció buena idea. Lejos de perder la ilusión, los Wallace recurrieron al método de la suscripción directa para afrontar la edición de los primeros números. Enviaron cerca de 5000 cartas a amigos y conocidos hablándoles de su proyecto, pidiéndoles que se suscribieran por 3 dólares anuales; 1500 de ellos respondieron afirmativamente, con lo que se consiguió el capital necesario para que Reader´s Digest pasara de ser una buena idea editorial a una revista que pronto se convirtió en un auténtico fenómeno de masas.

La revista, que ha tenido múltiples ediciones internacionales adaptadas cada una al país en cuestión, ha vivido tiempos mejores: las características propias de su contenido, que suelen ser artículos originales pero sobre todo de otras revistas, la mayor parte de las veces redactados de nuevo para hacerlos más accesibles y menos extensos, así como libros condensados, colecciones de chistes o citas, etc., son las propias de las que suelen aparecer en miles de sitios web como blogs y demás. Así, Internet hizo decaer las ventas de una forma nada anecdótica, hasta el punto de que en 2007 la The Reader´s Digest Association fue adquirida por 2700 millones de dólares por Ripplewood Holdings. Sin embargo, en 2009 cayó en bancarrota, aunque resurgió en 2010, siendo precisamente en 2009 cuando, por primera vez en décadas, Reader´s Digest perdió su condición de ser la más vendida de las revistas de consumo en EEUU, en favor de Better Homes and Gardens.

No obstante, la importancia de la revista sigue siendo muy importante, siendo especialmente popular entre las clases más pudientes del país norteamericano (hay que decir al respecto que la ideología de la publicación es conservadora, muy enfocada a la familia y haciendo especial hincapié en temas religiosos). Aunque algunas ediciones internacionales han ido cerrando, la expansión de la revista no sólo no se ha detenido en la última década, sino que han aparecido nuevas ediciones en algunos países del este de Europa. Cuenta, asimismo, con una edición en braille y otra con caracteres tipográficos de mayor tamaño para personas con problemas visuales.

Publicaciones periódicas (II): Time y Newsweek

11 de abril de 2011 en Mundo Editorial, Revistas

Time

La revista Time es una de las más influyentes publicaciones de información general del mundo, y en EEUU su papel preponderante es casi indiscutible. Fue fundada en 1923 por Henry Luce y Briton Hadden, dos destacados miembros de la sociedad secreta Skull & Bones, radicada en Yale. Su principal competidora, la más conservadora Newsweek, no se editaría por primera vez hasta diez años más tarde.

El prestigio de Time se ha ido consolidando a través de los años de forma demoledora, y hoy día la revista goza de una salud envidiable (sobre todo en comparación con Newsweek, que desde hace unos años se ha visto inmersa en una crisis económica que ha llegado incluso a poner en peligro su continuidad). Time siempre ha estado, en términos de ventas y repercusión, por delante de su principal competidora, aunque ésta la adelantó durante un breve período de tiempo en cuanto a ingresos publicitarios se refiere.

Más allá de sus artículos de información y artículos, Time es más que conocida incluso para sus lectores no habituales debido a sus controvertidas portadas, algunas de las cuales son documentos gráficos que han pasado a la historia del periodismo, y también a otras particularidades, tal como es la elección de la Persona del año, que habitualmente ha generado opiniones diversas y es un popular tema de discusión en Estados Unidos. En 2001, por ejemplo, se generó una polémica enconada cuando Time decidió otorgar ese título honorífico al alcalde de Nueva York Rudolph Giuliani, ya que, siguiendo la política editorial de la revista, que ya había premiado a Adolf Hitler o a Stalin, lo coherente habría sido obviar a Giuliani y darle la distinción a Osama Bin Laden. La decisión de elegir a Giuliani fue interpretada de diversos modos, pero no es habitual que Time se deje llevar por efluvios patrióticos en detrimento de la actualidad mundial en el más amplio sentido de la palabra. La persona del año de 2010, por ejemplo, fue Mark Zuckerberg, el creador de Facebook. En esta ocasión casi nadie ha discutido su elección, por supuesto.

Una de las peculiaridades de Time ha sido la de mantener a lo largo de los años ciertos elementos reconocibles en la publicación a toda costa: por ejemplo, su portada tiene un borde rojo que la hace sumamente reconocible (lo mismo ocurre con el borde amarillo de National Geographic, por ejemplo). Ese borde ha permanecido del mismo color durante años, y sólo tras el 11-S se tiñó de negro por primera y única vez como señal de luto por los miles de asesinados en los atentados suicidas realizados en Estados Unidos por Al-Qaeda. Otra particularidad de Time es no publicar editoriales. Esta norma también se rompió una única vez: fue en 1974, y lo hizo nada menos que para pedir públicamente la dimisión del presidente estadounidense Richard Nixon.

Tanto Time como Newsweek poseen ediciones internacionales. Time se publica también en Europa (desde Londres), Asia (desde Hong Kong), Oceanía (desde Sydney) y cuenta asimismo con una edición canadiense. Newsweek, por su parte, ha tenido una especial incidencia en los mercados editoriales latinoamericanos, teniendo un peso específico grande en el panorama editorial mexicano y argentino. También publica ediciones en japonés, coreano, turco, árabe y polaco.

Publicaciones periódicas (I): Nature y Science

5 de abril de 2011 en Mundo Editorial, Revistas

Nature

Hoy, año 2011, el mundo ya es digital. No es esta una afirmación gratuita: existen incluso voces entre los historiadores de medio mundo que proclaman muy convencidas que la Edad Contemporánea (que empezó con las revoluciones burguesas y las industriales) ha dado paso a una nueva Edad, marcada por la informática, la globalización de las comunicaciones, etc. Está por ver que se llegue a un consenso con esto, y probablemente ninguno de los presentes llegará a ver la definición de esta nueva época, que las pasará canutas para encontrar un nombre adecuado que nos haga olvidar el significado literal que la palabra Contemporánea tiene (ya sucedió algo parecido con el concepto de edad Moderna: esperemos que se imponga la lógica y se acuñe un término para la nueva Edad que sea atemporal).

No obstante, y por muy digital que sea el mundo, inicio con este post una serie que hablará de las publicaciones periódicas más prestigiosas e influyentes del mundo actual, la práctica totalidad de las cuales basan todavía hoy su existencia en la publicación en papel. Al repasar mentalmente la pequeña lista que he elaborado llegué a la conclusión de que el inicio perfecto de esta serie era la revista Nature, posiblemente la más prestigiosa publicación científica de la historia.

Publicar en Nature supone, para cualquier científico del planeta, el colofón a cualquier investigación que se haya llevado a cabo. Conseguir aparecer en esta publicación británica iniciada en 1869 no es fácil, eso por descontado: sólo se llegan a publicar el 5% de los artículos que se les envían, lo que pone de manifiesto el prestigio que tiene la revista entre la comunidad científica. Los artículos, antes de su publicación, son revisados a conciencia y sometidos al arbitraje de comisiones independientes. Se han llegado incluso a realizar experimentos ex profeso para comprobar los resultados expuestos en artículos dudosos. Pero incluso con todas estas medidas encaminadas a convertir a Nature en un referente de credibilidad total, a veces se han colado artículos que, después, se han demostrado como falsos. Uno de los casos más escandalosos ocurrió en el número 333 de la revista, publicado el 28 de junio de 1988, cuando apareció un estudio del inmunólogo francés Jacques Benveniste acerca de la supuesta memoria del agua. Nature, no obstante, hizo aparecer en ese número un editorial de John Maddox, su editor, pidiendo cautela a la hora de valorar la investigación de Benveniste, abogando por la realización de estudios independientes a la menor tardanza ya que, de ser ciertas las teorías del francés, se estarían violando leyes fundamentales de la física y la química.

La revista Nature, británica, tiene su contrapartida estadounidense en la revista Science, iniciada en 1880 gracias al apoyo de Thomas Edison y del posterior de Graham Bell, aunque los problemas económicos no cesaron hasta 1900, cuando pasó a convertirse en el órgano de comunicación de la AAAS (Asociación Estadounidense para el Avance de la Ciencia). Publica también artículos de todos los campos científicos, al igual que Nature.

Nature y Science consiguieron, conjuntamente, el Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades en 2007, un merecido galardón a dos publicaciones que, pese a que no podamos encontrarlas en nuestros quioscos habituales, han tenido más importancia en nuestras vidas de lo que podemos imaginar a simple vista.

La revista Triunfo a nuestro alcance

19 de marzo de 2011 en Autores, Literatura, Revistas

Revista Triunfo

Hablar de la revista Triunfo es hacerlo de una de las publicaciones más importantes de la España franquista, y de una de las que más problemas tuvo con la censura debido a su particular línea editorial. Porque, sobre todo a partir de la década de los 60 (la revista nació en 1946), Triunfo se convirtió en un referente de la España menos conservadora y adicta al Régimen (no me atrevo a llamarla izquierdista, aunque la tentación está ahí). Con un simple vistazo a los nombres de sus colaboradores uno se hace una idea muy aproximada de que Triunfo no podía contar precisamente con el afecto del gobierno de la época. No obstante, y pese a numerosas multas y secuestros de algunos números, sobrevivió a Franco, y no desapareció hasta 1982.

Eduardo Haro Tecglen fue su subdirector, y uno de sus más importantes columnistas, desde 1968 a 1980. Haro Tecglen (1924-2005) fue un republicano convencido que, tras la victoria nacional, tuvo que hacerse pasar por falangista convencido (como él mismo aseguró años después) para poder salvar la vida de su padre. Pero este periodista y escritor pronto se convirtió en uno de los críticos más feroces del franquismo, siempre desde la comedida prudencia que aconsejaba la situación política española de la época. En Triunfo coincidió con Luis Carandell (1929-2002) por primera pero no por última vez (ambos eran colaboradores del programa radiofónico La Ventana, en la cadena SER, hasta poco antes de su muerte), uno de los más lúcidos cronistas del fin de la dictadura y de la transición democrática. Carandell, que fue cronista parlamentario, corresponsal en el extranjero e incluso presentador del telediario de TVE ya en los años 80, es muy conocido por su sección en Triunfo, denominada Celtiberia Show, y que sería recogida a posteriori en volúmenes recopilatorios de gran éxito. Lo que en aquel entonces a Carandell le parecía digno de ser tomado a broma de la España de la época, hoy, cuarenta años después, es simplemente hilarante. Sus recopilaciones, hoy descatalogadas pero aún disponibles en librerías de segunda mano, son imprescindibles para comprender la idiosincrasia de aquellos años.

Manuel Vázquez Montalbán (1939-2003), conocido sobre todo por su personaje Pepe Carvalho, también fue un asiduo de Triunfo en aquellos años, siendo muy populares sus artículos políticos en los que introducía personajes de ficción que daban enfoques novedosos a hechos reales.

Habría que citar a otros conocidos colaboradores: el hispanista Ian Gibson participó, ya a finales de los 70, con varios artículos sobre Federico García Lorca. También en aquella época tardía apareció por primera vez en Triunfo el filósofo Fernando Savater. Fueron también colaboradores el ensayista César Alonso de los Ríos, José Luis Abellán o Diego Galán, entre otros.

La nota curiosa, en referencia a Gibson, fue el ardid que el director de Triunfo, el incombustible José Ángel Ezcurra, ideó en 1971. Aunque la obra de Gibson La represión nacionalista de Granada en 1936 y la muerte de Federico García Lorca, publicada, cómo no, por Ruedo Ibérico en Francia, era una obra prohibida en España, Triunfo la nominó para los Premios Internacionales de la Prensa, en los que participaba junto con otras publicaciones como The Observer, Newsweek, L´Espresso, Le Noveul Observateur o Der Spiegel. Gibson ganó el galardón, por cierto.

Desde 2006 se ha ido digitalizando aquel importante semanario, que está ahora disponible en la red para disfrute de todos los que, por edad, no pudimos conocerlo, además de para los nostálgicos que sí pudieron tener en sus manos una de las publicaciones más importantes de la historia del periodismo español.

Más información: Triunfo Digital

Autores relacionados:
César Alonso de los Ríos
Diego Galán Fernández
Fernando Savater
Ian Gibson
José Luis Abellán

La revista on-line

13 de marzo de 2009 en Literatura, Mundo Editorial, Revistas, Tecnologí­a

Dos doce

Alejada ya de los primeros e-zines de aficionados a la World Wide Web prehistórica, la revista online se perfila como una publicación propia, divorciada de páginas diseñadas con HTML para principiantes y simples ubicaciones de enlace para su pareja impresa. Así, los más incautos comenzaron leyendo la prensa en línea, y poco a poco fueron descubriendo que sus publicaciones periódicas favoritas tenían comparsa en Internet. Del ABC y El País en la pantalla pasamos a leer los últimos reportajes de moda en Vogue, los cotilleos más frescos en Diez Minutos o reseñas de las novedades en cartelera en Fotogramas. Pero desde que comenzó la andadura de las publicaciones on-line han existido revistas con entidad propia en la web, diseñados exclusivamente para ésta; o en cualquier caso con un diseño y concepto diferenciado de su partenaire en papel.

Aquí es donde triunfan sobre todo las revistas culturales, ya que el interés por lo artístico y lo literario ofrece un frente digital con un potencial inmenso. La posibilidad de combinar imagen, sonido y movimiento mediante la superposición de elementos, el abuso del Flash y el deseo de innovar puede originar partos como el de calle20 (alojada en la conocida 20 Minutos), Babab o Dosdoce.com, publicaciones interactivas que procuran transmitir información al mismo ritmo frenético que el resto de Internet, asegurando al lector una saludable renovación constante de contenidos mientras que controlan el movimiento de éstos ante un público tan exigente como el de la publicación impresa. Así, el periodista 2.0 tiene que afilar su visión, reubicarse y concentrarse en un público dispar, arbitrario y caprichoso que puede desechar sus esforzadísimas colaboraciones con un solo clic de su ratón.

Distinto es el caso de las publicaciones especializadas. En ámbitos de publicación minoritaria, para muchos aficionados las revistas on-line pueden aportar un caudal de información y entretenimiento que no encuentran en los comercios de a pie. Así, los profesionales universitarios pueden dar salida (y entrada) a una serie de investigaciones que no han alcanzado el interés o la subvención suficiente para lucirse en las revistas impresas propias de las facultades, los interesados en la jardinería o a la cocina pueden hallar pequeños trucos útiles de manera periódica sin tener que adquirir costosos manuales, y los que absorben la cibercultura de manera aún más directa que la mayoría pueden construir su propia página web sin tener que acercarse al quiosco de al lado.

¿Y en qué se diferencia una revista online de una web cualquiera? Si bien es verdad que en algunos casos el límite es difuso, la revista online suele trabajar su estructura y diseño enfocado al disfrute no sólo lector, sino también visual, como puede apreciarse sobre todo en publicaciones destinadas a la fotografía o a la arquitectura. Y ante todo tenemos una actualización y periodicidad garantizada, habitualmente simplificada por una estructura intuitiva y de acceso fácil para el lector/visitante/espectador. Eso sí, el que pueda no haber un control de calidad en cuanto a los contenidos, el que no pare de sonar esa musiquita irritante de fondo o el que la estética de la revista sea más un impedimento que un aliciente a su lectura, es algo que, definitivamente, tienen las revista online y el resto del mundo virtual totalmente en común. Quedan avisados.


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