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Entradas de la categoría ‘Personajes’

El rostro de los personajes

17 de febrero de 2012 en Literatura, Personajes, Tecnologí­a

Está claro que las descripciones que un autor utiliza para dar vida a sus personajes no son sólo un montón de rasgos, normalmente llevan asociados una serie de parámetros más allá de lo físico y que apelan a nuestra imaginación, sentimientos y referentes. Así pues, un mismo personaje es único para cada uno de nosotros, lectores, al menos hasta que se nos contamina la mente con alguna adaptación cinematográfica y acabamos por ponerle un rostro real.

Sin embargo, existe otra iniciativa que me ha llamado la atención. Usando un software de la policía americana para el desarrollo de retratos-robot, el escritor y artista Brian Joseph Davis ha logrado recrear algunos de los rostros más famosos de la literatura siguiendo las descripciones exactas escritas por sus autores.

De ese modo podemos ver a Aomame, de la novela 1Q84 de Murakami, cuya apariencia es:

Aoame - 1q84

Ni un sólo gramo de más… La oreja izquierda mucho más grande que la derecha y deformada, pero su pelo siempre cubriéndoselas… Labios formando una recta y fina línea… Nariz pequeña y estrecha, mejillas algo salidas, frente ancha y ojos alargados… Su cara tiene una agradable forma ovalada.

Davis ha realizado otros retratos de grandes personajes, como Finn, el protagonista de algunas novelas de William Gibson, Sam Spade, uno de los grandes detectives de la novela negra, o hasta Humbert Humbert, salido de las páginas de la Lolita de Nabokov.

Os dejo otro de los retratos de Davis, ¿cuál creéis que es, de entre todos los anteriores? ¡No vale mirar en su página web!

Personaje retrato robot

Por cierto, acepta peticiones… ¿es hora de mandarle algún personaje de la literatura en castellano para añadirlo a su colección?

Autores relacionados:
Haruki Murakami
Vladimir Nabokov
William Gibson

Amores que matan (II)

24 de septiembre de 2011 en Literatura, Personajes

Ana Karenina

A veces el amor parece una simple excusa, una gota más en el vasto océano de la disconformidad, la depresión y el hastío. Que se lo digan a Emma Bovary, que con aquello de serle infiel a su marido y ser adicta a ciertas sustancias poco recomendables, decidió convertirse en una heroína romántica como las de las novelas y suicidarse ingiriendo arsénico. En situación parecida se vio Anna Karenina, el célebre personaje de Tolstoi, si bien para ella no fueron las deudas y el miedo, sino los celos y la ira, las manos que la empujaron a la vía del tren, en un memorable suicidio digno de una gran novela. Eso sí, ambas compartían el gusto por los opiáceos y el odio hacia la reclusión rural, con el aburrimiento que ello implicaba. Y no es raro en la literatura que el amor trascienda a la propia muerte, de un modo más o menos amable. No parecía muy contento Heathcliff con las apariciones de su amada Catherine en las noches tormentosas de Cumbres borrascosas, la novela escrita por Emily Brontë, cuya visión extrema de la devoción amorosa contrasta con su vida personal, en la que parece que no hubo ningún gran romance (probablemente porque ya tenía que lidiar con su propio hermano, un personaje de lo más byroniano que ya era protagonista de grandes historias pasionales y adúlteras). Otra aparición fantasmagórica más bienvenida es la intervención estelar de Doña Inés, quien salva de la condenación eterna al incorregible Don Juan Tenorio; y en lo que a regresos desde el más allá se refiere, podemos incluir en dicha categoría a gran parte de la literatura de vampiros (¡o de zombies!), por la que aquellos que se ven separados por la muerte pueden volver a encontrarse, para bien o para mal, como la Berenice de Edgar Allan Poe, que regresó en busca de su amado y de sus dientes.

En lo que se refiere a muertes literarias asociadas al amor, el suicidio acompañó a la esposa enajenada de Rochester, que se lanzó desde el tejado tras provocar un gran incendio que devoró su vivienda, dejando vía libre para que éste pudiese vivir feliz para siempre (o por lo menos, una vez recuperó la vista) con su querida Jane Eyre. Y es que para que triunfe el amor con frecuencia tienen que sufrir otros, añadiendo el asesinato, el suicidio o el desafortunado accidente al pecado de los amantes. En otras ocasiones, es la tercera persona la que origina el fallecimiento de uno o dos de los enamorados, como en el cuento de La doncella de hielo de Hans Christian Andersen, donde una entidad femenina que vive bajo un lago helado reclama para sí al personaje principal, quitándole la vida con sus besos de nieve. Y el amor y su tragedia pueden ir también más allá del tiempo, como ocurre con la pareja protagonista de La mujer del viajero en el tiempo, de Audrey Niffenegger. En todos estos supuestos, en relación con todas estas variantes de lo trágico y lo amoroso, todos tenemos nuestros favoritos, todos recordamos esa triste historia amorosa que nos llevó a la relectura y tal vez a la lágrima. Como siempre, os animamos a que mencionéis los vuestros en los comentarios al artículo.

Autores relacionados:
Audrey Niffenegger
Edgar Allan Poe
Emily Brontë
Hans Christian Andersen
Libros relacionados:
Ana Karenina
Cumbres borrascosas
El último banquete
La mujer del viajero en el tiempo
Personajes relacionados:
Ana Karenina
Catherine Earnshaw
Heathcliff
Jane Eyre

Nuestras brujas favoritas

4 de abril de 2011 en Literatura, Personajes

Brujas

Ya hemos hablado alguna vez de la injusta apreciación de la figura de la “bruja”, que tradicionalmente se ha asociado a cualquier personaje femenino ligeramente fuera de lo normal, generalmente mujeres poderosas, diferentes e inconformistas. Por supuesto también tenemos a la bruja en el sentido clásico: mujer malévola, fea, con poderes mágicos. A continuación vamos a enumerar a algunos de los personajes femeninos asociados al término “bruja” que más han hecho volar nuestra imaginación.

-La Malvada Bruja del Oeste: Tanto en la versión original del Mago de Oz como en la más reciente versión de Gregory Maguire (Wicked), el personaje de la bruja verde levanta miedos, curiosidad y cierta compasión. Con un toque de Dr. Frankenstein genetista, Elphaba crea, además, a sus monos voladores, criaturas que han pasado al imaginario popular.

-Morgana Le Fey: En las diferentes versiones de las leyendas artúricas la figura de Morgana, hermanastra del Rey Arturo, se entremezcla con la de Morcadés, su hermana, con quien Arturo cometió incesto y tuvo al hijo que finalmente habría de derrotarlo, Mordred. Curiosamente, la figura de Morgana se nos muestra en ocasiones como la de una hechicera poderosa y benévola, otras como una mujer despiadada y ambiciosa.

-Las brujas del Mundodisco: Terry Pratchett creó a las que seguramente son las brujas más entrañables de la literatura contemporánea: un trío fatal y muy divertido compuesto por Yaya Ceravieja, la Tata Ogg y Magrat Ajostiernos …. Posteriormente, y tras la retirada de Magrat, Agnes Nitt ocupa su puesto y llevará sobre sus hombros responsabilidades tan terribles como servir el té a una vieja gruñona y a una anciana bastante obscena.

-Las brujas de Roald Dahl: Lo maravilloso de Dahl es que era capaz de crear villanos surrealistas. Las intenciones y comportamiento de sus villanos no tienen que tener un sentido lógico, y ese es parte de su encanto. Las malignas señoras de Brujas, son una raza aparte, diferente de la humana, que se disfraza y oculta y comete terribles atrocidades como encerrar a los niños en cuadros, donde quedan prisioneros el resto de su vida.

-Las brujas de Macbeth. Entraría en esta categoría cualquier grupo de parcas, brujas, o sibilas que disfrutan amargándole la existencia al héroe o heroína prediciéndole su futuro de manera poco clara. Las predicciones fatalistas están estrechamente vinculadas al concepto clásico griego de ironía, por el que los personajes se comportan de manera extrema para intentar eludir (u obtener, en el caso de Macbeth y su esposa) el destino predicho, consiguiendo precisamente con dicho comportamiento que éste se complete.

Por supuesto que hay muchísimas más brujas que los lectores llevan en el corazón. Tenemos a Bellatrix LeStrange de la saga de Harry Potter, a la Bruja Blanca de C.S. Lewis, a las clásicas brujas de los cuentos de hadas (Hansel y Gretel, Blancanieves, la Sirenita), a brujas que nos son menos conocidas pero que están enlazadas al folklore de diferentes países: éste es el caso, por ejemplo, de Baba Yaga.

¿Cuál es tu bruja favorita? Esperamos, como siempre, que contribuyáis con vuestras propias hechiceras favoritas en los comentarios.

Autores relacionados:
Clive Staples Lewis
Gregory Maguire
Roald Dahl
Terry Pratchett
Libros relacionados:
El maravilloso mago de Oz
Las brujas
Macbeth
Wicked. Memorias de una bruja mala
Personajes relacionados:
Lady Macbeth
Macbeth
Magrat Ajostiernos
Tata Ogg
Yaya Ceravieja

Veneno mortal, de Dorothy L. Sayers

7 de febrero de 2011 en Literatura, Novela Negra, Personajes

Veneno Mortal

Dorothy L. Sayers quizá no sea tan conocida como otras grandes damas del crimen, pero hay que reconocerle un dominio del lenguaje maravilloso con el que hace disfrutar de las aventuras del peculiar detective Lord Peter Wimsey.

Traductora de profesión, su trabajo sobre la Divina Comedia fue muy celebrado, Sayers también destacó como publicista, siendo responsable de verdaderos iconos publicitarios todavía vigentes hoy en día como el conocido Tucán de la cerveza irlandesa Guinness.

Amiga de escritores como T.S. Eliot o Agatha Christie -y del grupo de los Inklings-, Sayers dio el salto a la ficción criminal en 1923 con la publicación de El cadáver con lentes, el primero de los libros en los que apareció el diletante lord inglés, Lord Peter, un personaje curioso para la época ya que se alejaba de los clásicos moldes detectivescos: Lord Peter es un hombre cultivado, refinado y de gran inteligencia que siente especial atracción por resolver asesinatos, como lo podría haber hecho por la jardinería o el golf.

Lo cierto es que Sayers posee un sentido del humor muy notable que se traduce en una mordacidad que ronda la sátira en muchos de los pasajes de sus novelas, en los que no se corta en abogar por sus ideas a favor de los derechos de las mujeres pese al peso de su fe religiosa, que también se respira en varias ocasiones.

En Veneno Mortal, Lord Peter tiene que resolver un complejo caso de asesinato por el que Harriet Vane -escritora de asesinatos- está casi a punto de poner los dos pies en alto sobre el cadalso. En un arrebato, Lord Peter se ve tan atraído por ella que le propone matrimonio, incluso todavía dentro de la cárcel, cuando no sabe si podrá salvarla o no. La historia se nos va desgranando bien por las averiguaciones del propio Lord o bien gracias a la intervención de sus colaboradores, un elenco de secundarios muy bien armado que hace la lectura muy agradable.

Ni que decir tiene que, pese a todo, estamos frente a un novela enigma, de resolución casi tramposa, pero que no engaña al lector lo más mínimo ya que desde el principio se nos deja claro qué tipo de historia estamos leyendo. Eso sí, Sayers escribe muy bien, mucho mejor que otros autores de novela detectivesca de la época, convirtiendo Veneno Mortal, y el resto de su obra, en un curioso objeto de colección.

En resumen, Veneno Mortal hará las delicias de los aficionados al género y satisfará a aquellos en busca de una historia peculiar protagonizada por uno de los detectives más atípicos que he tenido el placer de conocer. Recomendable.

Autores relacionados:
Dorothy Leigh Sayers
Libros relacionados:
Veneno mortal

Animales de la literatura

28 de agosto de 2010 en Literatura, Personajes

Moby Dick

Muchos son los animales que se han hecho famosos gracias a obras literarias. De hacerse una encuesta entre los lectores de todo el mundo, estoy seguro de que algunos de los que voy a mencionar a continuación estarían entre los más votados.

Ni que decir tiene que Moby Dick estaría en el “top-10” de animales ficticios más populares de todos los tiempos. Este enorme y peligroso cachalote blanco se convirtió en inmortal tras la publicación de la novela homónima por parte del escritor estadounidense Herman Melville en 1851. La novela ha dejado principalmente dos personajes imborrables para la historia de la literatura: la propia Moby Dick y el capitán del barco ballenero Pequod, el indescifrable capitán Ahab. Hay que señalar que Moby Dick está basado en un cachalote albino real, llamado por los balleneros de la época Mocha Dick, que después de docenas de escaramuzas con navíos de varios tamaños fue finalmente abatido en 1838 frente a las costas chilenas. A esta ballena real se une otro hecho contemporáneo a Melville, el de un barco ballenero, el Essex, que sostuvo una épica batalla con un cachalote en 1820, yéndose finalmente a pique. Los supervivientes, divididos en varios grupos, tuvieron incluso que recurrir al canibalismo para poder sobrevivir.

Otro animal ficticio ampliamente conocido por el público es Shere Khan, el tigre protagonista de varios cuentos de Rudyard Kipling. Fue él el que, tras hostigar a los padres de Mowgli, hizo que éstos perdieran al pequeño humano, que sería después recogido por una pareja de lobos, que le dieron ese nombre debido a su carencia de pelo (Mowgli significaría literalmente “La rana”). Shere Khán, en la obra de Kipling, es un tigre de Bengala lisiado (sufre de una cojera que lo convierte en algo menos temible y en un rival aceptable y no imposible para Mowgli en su adolescencia). No es el único animal de “El libro de la selva” (o “El libro de las tierras vírgenes”) que es notablemente famoso: también hay que señalar a los dos lobos que ejercen de padres del niño, Ramma y Raksha, al jefe de la manada de lobos, Akela, al oso Baloo, la pantera Bagheera o la serpiente Kaa. Llama la atención que uno de los personajes más populares de la adaptación al cine de Walt Disney, el rey mono Louie, no aparezca en la obra de Kipling. Es más, dado que el pueblo de los monos aparece en estas historias como un ejemplo total de anarquía, la figura de Louie no hubiera tenido ningún sentido.

Otros animales muy famosos serían, por ejemplo, el fiel caballo de Don Quijote, Rocinante, un corcel que, aunque en palabras del caballero andante era “mejor montura que los famosos Babieca del Cid y Bucéfalo de Alejandro Magno“, al parecer no era más que un saco de huesos no mucho mejor que el asno en el que viajaba el pobre Sancho Panza.

Platero, ese burro imaginado por Juan Ramón Jiménez, ha dado lugar a uno de los inicios más conocidos de la literatura hispanoamericana. ¿Quién no recuerda estas líneas?

Platero es pequeño, peludo, suave; tan blando por fuera, que se diría todo de algodón, que no lleva huesos. Sólo los espejos de azabache de sus ojos son duros cual dos escarabajos de cristal negro. Lo dejo suelto y se va al prado y acaricia tibiamente, rozándolas apenas,las florecillas rosas, celestes y gualdas. Lo llamo dulcemente: ¿Platero?, y viene a mi con un trotecillo alegre, que parece que se ríe en no se qué cascabeleo ideal.

Si Platero inspiraba ternura, y muchos fuimos los que lloramos con su muerte siendo niños, a unas edades parecidas hubo otro animal imaginario que nos puso los pelos como escarpias: el famoso sabueso gigante de los Baskerville, un chucho de tamaño descomunal que parecía estar al cuidado de una maldición centenaria. Dadle las gracias de tantos y tantos escalofríos a Arthur Conan Doyle. Afortunadamente, allí estaba Sherlock Holmes para desenmascarar el engaño, precisamente en una novela en la que el protagonista absoluto es el doctor Watson.

Todos estos animales, sin embargo, tienen que compartir protagonismo con humanos. Si queremos mencionar una obra en la que los animales son los auténticos amos (y nunca mejor dicho), nada mejor que recordar a los protagonistas y secundarios de “Rebelión en la granja“, la alegórica obra de George Orwell, en donde los humanos sólo aparecen en un segundo plano. O tal vez no, pero he ahí la gracia de esta genial novela.

Autores relacionados:
Arthur Conan Doyle
George Orwell
Herman Melville
Juan Ramón Jiménez
Rudyard Kipling
Libros relacionados:
El libro de la selva
El perro de los Baskerville
Moby-Dick, o la ballena
Platero y yo
Rebelión en la granja
Personajes relacionados:
Capitán Ahab
Doctor Watson
Don Quijote
Sancho Panza
Sherlock Holmes

Grandes villanos de la literatura (II)

28 de julio de 2010 en Literatura, Personajes

Fu Manchu

Sigamos hablando de villanos en la literatura. Tras nuestra primera entrega de grandes bastardos literarios es hora de nombrar a otros cinco personajes a los que no invitaríamos a pasar el fin de semana en nuestra casa. Además, como extra, vamos a destacar algunos de los que han logrado hacer carrera en el cine, mostrando su horrible rostro, en el caso de que tengan uno, en la gran pantalla.

-El conde Drácula: Mucho se ha hablado de dónde sacó Stoker su inspiración para el personaje, que si fue más de la Condesa Bathory que de Vlad Drakul… lo cierto es que Drácula es un excelente villano. Tiene un maléfico plan, elegantes modales, muchísimo poder y no se corta en utilizarlo en cuanto tiene ocasión. Hoy en día puede que de menos miedo que antaño, pero cuando el libro original fue publicado, en el Londres de la época a más de uno se le atragantó el té con pastas leyendo algún capítulo.

-El Capitán Garfio: No nos engañemos, miedo, miedo, lo que se dice miedo, el Capitán Garfio no acaba de dar. Es posible que Disney tenga algo que ver en todo esto, pero lo cierto es que hay que reconocerle su malignidad. Después de todo es un adulto mutilado obsesionado con un jovencito vestido con mallas verdes. ¿Y el cocodrilo? Ese sí que da verdadero miedo…

-Mr. Hyde: La verdad es que tanto Hyde como Jeckyll son igual de malvados a su propia manera, pero Hyde, que representa todo lo animal y bestia que hasta un refinado doctor inglés puede llevar dentro, se lleva la palma en cuanto a su representación y falta de escrúpulos. Dentro de las incontables adaptaciones que se han hecho, la de Fredric March, que se transforma en Hyde a base de correas y trabajo físico, resulta espectacular.

-Fu Manchú: Otro de los grandes malvados de todos los tiempos que está siendo injustamente olvidado, aunque tuvo su época de Manchuxplotation en los setenta, en parte gracias al trabajo de Jess Franco. Fu Manchú es el mal refinado por la milenaria cultura china, experto en torturas y ambicioso conquistador mundial. Lástima de su mala suerte.

-Sauron: La sombra que se alza, el Señor Oscuro, convertido en un ojo gigante en lo alto de su torre, lo ve todo. Malvado y cruel, dominador más allá de lo humano, Sauron se muestra como el reflejo de aquello que fue en El Señor de los Anillos; una entidad antigua y capaz de roerte el cerebro en una fracción de segundo. Por desgracia, debió haber prestado atención a los hobbits mucho antes.

¿Y vosotros? ¿Cuál es vuestro malo favorito de la literatura que ha conseguido su papelito en el mundo del cine? Las respuestas, como siempre, a los comentarios.

Autores relacionados:
Bram Stoker
Personajes relacionados:
Capitán Garfio
Drácula
Fu Manchú
Mr. Hyde
Sauron

Los grandes villanos de la literatura (I)

24 de julio de 2010 en Literatura, Personajes

Moriarty Perro

En todo libro con un mínimo de emoción, sea de aventuras, de terror, fantástico, de novela negra o de época, es necesario, además de un protagonista con el que nos identifiquemos de alguna manera, la existencia de un villano que encarne el mal, lo irracional o el obstáculo que el escritor haya decidido imponerle a sus personajes.

La verdad sea dicha: no siempre tiene que ser un villano, ya que podríamos hablar de, por ejemplo, la naturaleza salvaje, una hecatombe nuclear u otra encarnación de lo inevitable. Pero por hoy vamos a centrarnos en los grandes villanos de la literatura, esos que en ocasiones podrían arrebatarle el puesto al protagonista en cuanto se descuidara un poco.

El Profesor Moriarty: Pese a no aparecer en demasiadas ocasiones en los libros de Holmes, Doyle creó un personaje que se hizo mundialmente famoso al enfrentarse en igualdad de condiciones al mejor detective de todos los tiempos. No sólo eso, claro: llegó a acabar con su vida en El problema final. Desde entonces el Profesor Moriarty es un claro referente para todos los archienemigos cerebrales e inteligentes. Qué demonios, si hasta sale en episodios de Star Trek.

Voldemort: El villano definitivo de varias generaciones criadas con Harry Potter. Es el mago malvado sin piedad ni corazón, capaz de sobrevivir en una forma fantasmal alimentándose de sangre de unicornio. Como todos los grandes villanos, pese a ser derrotado, siempre vuelve. Su debilidad: El poder del amor.

Tom Ripley: Es cierto, es cierto. En realidad Ripley no es estrictamente el “obstáculo”. Es una apisonadora que se dedica a dejarse el terreno libre, haciendo uso de su extraordinario talento para sobrevivir y matar. Uno de nuestros favoritos y que hubiera sido interesante de ver enfrentado a algún detective famoso, también literario.

El Cardenal Richelieu: Nos referimos al personaje que describió Dumas, no al histórico, aunque también fue una buena pieza. Richelieu es otra de esas creaciones amplificada por el cine y la televisión, siempre con una conspiración a mano y manejando a los súbditos de Francia como a perros y los demás como carne para los perros. Inolvidable su apariencia perruna en Los tres mosqueperros. Desde entonces da un poco menos de miedo.

El inspector Javert, de Los Miserables: Más que villano, podríamos decir que Javert es uno de los seres más despreciables de la literatura. Víctor Hugo nos concede un vistazo a la miseria moral en forma de la corrupta visión de los hombres demasiado justos que usan la ley para justificar sus actos. Por lo menos Javert tiene un final apropiado: se suicida.

Arón el Moro: En las obras de Shakespeare hay numerosos y verdaderos villanos. Quizá el más cruel y bastardo de todos ellos se encuentra en Titus Andrónicus -una de las obras más sangrientas y menos representadas en España del bardo inglés-, ya que Arón es una persona que disfruta con el odio de los demás, carece de conciencia o remordimiento. Es un verdadero psicópata, pero dotado de las palabras de Shakespeare se hace todavía más insufrible.

Mientras preparamos la segunda entrega de nuestros villanos favoritos, ¿hay alguno en especial por el que sintáis predilección? No está mal reconocerlo, a todos nos gusta asomarnos al lado salvaje de vez en cuando, ¿verdad?

Autores relacionados:
Alejandro Dumas
Arthur Conan Doyle
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Harry Potter y la piedra filosofal
Los miserables
Tito Andrónico
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Tom Ripley
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