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Entradas de la categoría ‘Mundo Editorial’

Por qué los escritores nunca hablan de dinero

8 de mayo de 2013 en Autores, Mundo Editorial

Broken Piano for President

Durante las últimas semanas las redes sociales han estado dándole vueltas a artículos que reflexionan sobre las posibilidades de ganarse la vida como escritor (os las resumo: muy escasas). En concreto ha dado mucho que hablar este artículo de El Confidencial, donde se analizan las tendencias de los últimos años y se concluye, cómo no, que la cosa está muy malita. Lo curioso es que artículos como estos son, por lo general, difíciles de encontrar, o por lo menos son difíciles de encontrar con cifras y datos fidedignos porque, por alguna extraña razón, en el mundo editorial nadie quiere hablar de dinero.

Cuando desviamos la vista hacia los grandes mercados como Estados Unidos, nos llegan cuentos de hadas de escritores multimillonarios que se han hecho ricos gracias a la autoedición, al digital y a Amazon. Claro está que nuestro mercado es mucho más pequeño y muy distinto al norteamericano (y al anglosajón en general), pero es un atisbo de esperanza para un mundo literario que se nos presenta de lo más pesimista. Pensamos que tal vez, en un futuro, los hispanohablantes tengan todos sus Kindle, sus tabletas y sus derivados, y que estarán más que dispuestos a gastarse el eurito, eurito y medio que piden los superventas de la literatura digital. Y es que, como nos demuestra el mercado angloparlante, estar en la lista de los más vendidos de Amazon es sinónimo de tener cuatro coches, un yate y un asiento reservado para ver Fórmula Uno en Mónaco. O no.

Que se lo pregunten a Patrick Wensink, autor de Broken Piano for President, una novela que alcanzó inesperada notoriedad cuando recibió la carta amenazadora más educada del mundo de la marca de whiskey Jack Daniel’s, cuya muy reconocible etiqueta era parodiada en el diseño de cubierta de la obra de Wensink. La compañía de whiskey le envió una misiva solicitándole que modificara dicha cubierta para posteriores ediciones, para que no tuvieran que tomar acciones legales contra él. La notable cordialidad de la empresa tuvo un efecto muy positivo, no solo para esta, sino también para el libro en cuestión, ya que la carta fue compartida hasta la saciedad en todos los blogs de moda. Sin comerlo ni beberlo, de repente Wensink se vio en el número seis en la codiciadísima lista de los diez libros más vendidos de Amazon.

En un artículo reciente para la web cultural Salon, Wensink se atrevió a explicar exactamente cuánto dinero había hecho en regalías tras llegar a la lista de superventas: 12000 dólares, unos 9000 euros. ¿Y este es el sexto libro más vendido en Amazon, en un mercado tan enorme como el anglosajón? Hay que tener en cuenta que fueron muchas ventas de golpe en poco tiempo, debido a una gracieta de moda, por lo que no puede competir con obras de carrera larga, como Los juegos del hambre, de Suzanne Collins o Perdida de Gillian Flynn, para quienes además los mayores ingresos suelen llegar de adaptaciones a otros medios. No obstante, esta cifra que, sin ser digna de desprecio, es muy inferior de lo que se esperaría de un bestseller (y que el autor piensa invertir en una guardería un par de horas a la semana para tener más tiempo para escribir) podría ayudarnos a responder a la pregunta que encabeza este artículo.

¿Por qué los escritores nunca hablan de dinero? ¿Por qué nunca dicen cuánto les pagan? La solución es sencilla, dice Wensink: es porque nos avergüenza lo poco que ganamos.

Novedades en el mundo de los ereaders: Kobo Aura HD

Kobo Aura HD

Hace unas semanas que nos quejamos de la falta de evolución en los lectores electrónicos, asfixiados por la rapidez de desarrollo de las tablets y la falta de gana de los dominadores del mercado por ofrecer mejoras. Pues bien, por lo visto la gente de Kobo ha decidido que si Amazon tira por ofertar buen precio, ellos van a por la innovación tecnológica, algo que puede verse en el Kobo Aura HD que acaban de sacar.

¿Cuál es el punto fuerte de este nuevo ereader? Pues algo que veníamos reclamando desde hacía tiempo: la resolución de la pantalla. Esta es un poco más grande de lo que estaba llegando, 6.8 pulgadas, y ofrece 1440 x 1080 y, esto es importante, 265 dpi. Esto quiere decir que la calidad de la tipografía, de las letras, es superior a lo que nos encontramos en el mercado hoy en día: las líneas son mucho más claras y con menos pixelación, lo que hace la lectura más agradable para el ojo.

Kobo adopta también la iluminación de la pantalla, algo que sacó la gente de Nook y que Amazon puso enseguida, lo que mejora otro de los puntos flojos de muchos ereaders, el contraste. Si ponemos esa claridad tipográfica junto con un buen contraste, nos encontraremos con un salto cualitativo en la experiencia lectora. Es más, el Kobo Aura permite que configuremos el tipo de letra para dejarla a nuestro gusto, no sólo en tamaño sino en resolución.

Por lo demás, el Kobo Aura HD lleva lo habitual, 4 GB de memoria interna, ampliable con microSD y un procesador de 1GHz para mover el paso de página con tanta resolución sin problemas. Ah, claro, es táctil, lleva WiFi, lee ebooks en ePub, PDF, Mobi y es compatible con Adobe DRM. ¿Cuánto cuesta? Pues unos 130 euros. ¿El problema? Que por ahora no se vende en España ni hay fechas para su comercialización.

¿Cómo reaccionará Amazon? Por el momento sólo han surgido rumores acerca de Nook, que podría estar preparando un Nook Glow HD, un movimiento que forzaría a Amazon a presentar un nuevo Kindle con mejores prestaciones si quiere mantener el nivel de sus competidores.

¿Y vosotros? ¿Cómo veis el mercado de los ereaders? ¿Os cambiaríais el vuestro por otro con mejores prestaciones aunque todavía os funcionara bien el actual? Os esperamos, como siempre, en los comentarios.

La crisis editorial y las descargas ilegales

24 de abril de 2013 en Literatura, Mundo Editorial, Tecnologí­a

Piratas de la red

El mantra editorial que nos llega en las últimas semanas, las previas al Día del Libro y las diversas ferias que pronto ocuparan la primavera, es que las ventas de libros en España han caído un 20% y que la culpa de este descalabro es cosa, sobre todo, de las descargas ilegales de libros, demonio con cuernos y rabo que ronda a libreros y editores en sus pesadillas. Muchos de ellos citan el informe del Observatorio de piratería y hábitos de consumo de contenidos digitales, que, pese a lo que pudiera parecer, no analiza la situación de los pesqueros españoles en las costas de Somalia, sino que estudia las descargas de libros, discos, películas y videojuegos, así que no estaría de más pegarle un vistazo.

El primer dato que salta a la vista es que 12 de cada 100 internautas se ha bajado algún libro -más que videojuegos ¡ese dato me confunde!-, con un porcentaje equilibrado entre novedades y obras con más de tres años, dejando a las obras de uno o dos años algo por debajo. No es de extrañar: los libros descatalogados son una de las principales búsquedas para descargar libros gratis en la red. Pero el informe en cuestión tiene su miga en el aspecto del lucro cesante, es decir, la cantidad de dinero que la industria editorial deja de percibir por las descargas de ebooks. En lugar de hacer una relación directa descarga/libro sin vender, se usa una nueva manera de contabilizar al preguntar al internauta cuántos elementos habría comprado si no tuviera acceso gratuito. El resultado es de 5,1 millones de euros para el negocio del ebook y 39.9 millones en el caso de los libros físicos. Aplicado al conjunto de la industria, el porcentaje total subiría un 4,6%, apenas un 5% del total.

Entonces, si según este informe la descarga gratuita de ebooks apenas llega al 5, ¿a qué se debe el resto del desplome? ¿Cuáles son las causas para que la industria editorial haya caído un 15% en ventas durante el último año? Está claro que la crisis es un elemento clave en esta situación, sobre todo si juntamos la limitación de presupuesto de las familias lectoras con una política editorial llena de series y libros clónicos, de dudosa calidad literaria, a precios inflados y con una edición mejorable.

Espero que después de leer el informe sobre la «piratería» más de un editor comience a realizar autocrítica en lugar de achacar la crisis actual de la edición en España a las descargas ilegales. Por cierto, para los autores del informe, el año que viene me gustaría ver un elemento más en la estadística de «los más piratas»: ¿cuántos libros ha comprado este año? Igual resulta que los mayores compradores de libros son también los que más descargan, y a lo mejor, sólo a lo mejor, sería mejor que las editoriales y las librerías no fueran por ahí señalando con el dedo a sus mejores clientes.

Recomendaciones para el Día del Libro 2013

16 de abril de 2013 en Autores, best-seller, Literatura, Mundo Editorial

El soviet de los vagos

Si quieres leer o regalar libros este 23 de abril, desde Lecturalia vamos a recomendar una serie de novedades que han aparecido en los últimos meses y que llegan a esta fecha tan importante como algunos de los más destacados en los escaparates… o escondidos en los rincones menos iluminados de vuestra librería habitual. Como siempre, queremos mezclar los lanzamientos más importantes de la industria editorial con esas pequeñas joyas que suelen pasar desapercibidas para el gran público.

Vayamos primero con lo más conocido.

John Boyne, a quien todos conocéis gracias a la fábula de El niño con el pijama de rayas, vuelve con una narrativa mucho más adulta en El pacifista, una novela situada esta vez en el infierno de la I Guerra Mundial en la que explora la amistad, el amor y la traición.

Bímini es el título de la última novela de Alberto Vázquez Figueroa, uno de los autores más vendidos en castellano y que continúa con su estilo fresco y sus historias de aventuras con cierto componente reivindicativo. En Bímini nos encontraremos una intriga ambientada en el mundo de la producción de energía a nivel global.

Kate Morton continúa su camino imparable como autora superventas mundial y publica El cumpleaños secreto, de nuevo explorando los secretos que alberga una familia cuyo pasado no es tan inocente como parecía, muy en la línea de sus anteriores novelas.

7 horas para enamorarte es el nuevo fenómeno sentimental que nos llega importado de Italia, donde parece que estos libros triunfan todavía más que aquí. Giampaolo Morelli nos presenta una perspectiva más adulta y consigue llegar también a un público masculino mucho más amplio.

El lanzamiento del trimestre es sin duda La reina descalza, de Ildefonso Falcones, donde este maestro de la novela histórica se lanza a mediados del siglo XVIII para componer una novela en la que muestra los prejuicios y la intolerancia social de la época, así como la lucha por la integración de nuevas culturas.

El guardián invisible, de Dolores Redondo, es uno de los éxitos de tapadillo, una apuesta de la gente de Destino que les ha salido muy bien. Ambientada en la Navarra rural, la novela mezcla historia familiar y la investigación de un asesinato, junto con un toque cargado de las leyendas del norte.

Por último, recomendar Malvados, de John Connolly, novela que fusiona trama criminal y terror con su maestría habitual, pero que, pese a estar situada en el mismo universo, no está protagonizada por el detective Charlie Parker. Ideal para los que quieran probar si Connolly es de su gusto sin aterrizar en mitad de una serie.

Si con los libros anteriores no habéis tenido suficiente, vamos ahora con esos que no son tan publicitados, pero que atesoran una calidad indiscutible. Descubramos las joyas escondidas.

La escoba del sistema es la primera novela de David Foster Wallace y que permanecía inédita en castellano. Pálido Fuego la edita con mimo y es una obra más que recomendable para todos los seguidores de la nueva literatura estadounidense.

La Buena Novela, de Laurence Cossé es un libro dedicado a los amantes de los libros, a todos los bibliófilos del mundo, a aquellos que se pierden con gusto entre las estanterías de una librería sin ningún objetivo en mente. Editado por Impedimenta, una obra deliciosa.

Soñé con elefantes, de Ivica Dijikic nos permite una mirada a la literatura creada en los Balcanes tras la guerra. Cicatrices sin curar, historias enrevesadas y corrupción a lo largo de esta novela negra, afilada e hiriente. De Sajalín.

Gallo Nero amplía su excelente catálogo con El último dinosaurio, una recopilación de las entrevistas que concedió el creador del periodismo gonzo, Hunter S. Thompson, una figura clave en la literatura americana de finales de siglo XX.

Constructores de monstruos es la nueva novela de Javier Tomeo, una historia heredera de Buñuel y Mary Shelley y que revisa nuestra concepción del monstruo, del otro, del diferente… una construcción monstruosa y negra en sí misma. En Alpha Decay.

No puedo dejar de poner en este listado El soviet de los vagos, de Eduardo Gallarza. Toda narración en la que aparezca el inventor Nikola Tesla gana muchos puntos, pero si además lo juntas con una conspiración internacional, espías de los años 30 y la creación de un arma misteriosa… vamos, que no se puede escapar. De Funambulista.

Con esto termina mi listado de recomendaciones para el Día del Libro y Sant Jordi, incompleta, parcial y poco objetiva, me temo, pero que vosotros mismos podéis completar en los comentarios. ¿Qué libro vais a comprar o regalar este Día del Libro?

Autores relacionados:
Alberto Vázquez-Figueroa
David Foster Wallace
Dolores Redondo
Eduardo Gallarza
Hunter S. Thompson
Libros relacionados:
7 horas para enamorarte
Bímini
Constructores de monstruos
El cumpleaños secreto
El guardián invisible

Posibles futuros del libro (III): La ficción automática

8 de abril de 2013 en Autores, best-seller, Literatura, Mundo Editorial

Robot escritor

Vender lo máximo posible. Ese es el lema de muchas grandes editoriales hoy en día. Esto es un negocio y aquí hemos venido a ganar dinero. Todo eso de la literatura y el arte está muy bien, pero si tengo que sacar euros, habrá que buscar best-sellers hasta debajo de las piedras. ¿Calidad literaria? Pues… si la tienen bien, y si no… también. El resultado no hay más que verlo, a la que salta una obra que consigue despuntar un poquito en el mercado, ¡Bang! Dos meses después ya tenemos la mesa de novedades cubierta de obras del mismo estilo, de la misma extensión y hasta con un diseño similar.

La producción de libros clónicos, muchos de ellos por encargo, otros lo son por mera coincidencia o por estar abandonados en el fondo editorial, es todo un mundo. Los escritores de best-sellers también buscan esas tendencias para poder presentar a sus editores ideas que les gusten, así que, en el fondo, es un bonito círculo que mueve bastante dinero.

Permitidme entonces que lance la vista hacia delante. No mucho, no hace falta, quizá dentro de diez años, donde el crecimiento del ebook y de la autoedición habrá subido a niveles nunca vistos y, además, el desarrollo tecnológico en el campo de la inteligencia artificial y la semántica alcanzará también su plenitud. Con ese escenario en mente me gustaría hablaros de Philip M. Parker, un profesor de marketing que lleva más de una década perfeccionando un software dedicado a la creación de libros enteros. Son obras entresacadas de otras, revisadas rápidamente por un experto -o no- y muy, muy específicas, dedicadas a la tecnología, la ciencia o la lingüística. Con los datos que he podido revisar, a día de hoy lleva por lo menos 700.000 obras registradas, casi todas a la venta en Amazon. Parker anunció hace unos años que ya estaba trabajando en un sistema similar para producir libros de ficción romántica, al ser un género con tramas muy similares y fáciles de revisar. Todavía, que yo sepa, ha cumplido su amenaza, pero, ¿dentro de una década?

Y es que escribir un libro clónico a partir de otro no es tan difícil. Son palabras y las palabras se organizan de una manera lógica. Partiendo, por ejemplo, de 50 sombras de Grey, de E. L. James, podemos alimentar un programa de ordenador e ir cambiando parámetros: En lugar de en Washington, en la Toscana, que la protagonista no sea una estudiante sino una turista; nada de ejecutivo agresivo, ponemos un especialista en vinos y finalmente se retocan a mano algunas perversiones. En una semanita o menos podemos tener cien libros de esos, y si la tecnología avanza como parece, incluso podemos eliminar una intervención humana.

¿Os imagináis terminar, no sé, el último libro de John Connolly y decirle a tu propio ordenador que te genere una historia parecida? ¿Que incluso pueda continuar con el mismo personaje protagonista? El resultado no será muy original, pero eso no ha detenido a la industria editorial hasta ahora, ¿verdad?

Si esto os parece demasiada ciencia ficción, deciros que Alexander Prokopovich ya sacó en 2008 un libro construido a partir de Ana Karenina y otros 17 libros más, con un estilo, según él, como el de Haruki Murakami. Habría que verlo, claro, pero quizá el futuro esté más cerca de lo que pensamos.

Autores relacionados:
E. L. James
Haruki Murakami
John Connolly

Qué hay que leer si se quiere escribir (II)

8 de marzo de 2013 en Literatura, Mundo Editorial

Dardo en la palabra

En la entrada anterior les proponíamos varias lecturas más que recomendables para profesionales de la escritura, ya se trate de editores, correctores, traductores e incluso (y ahí quería yo ir a parar) aspirantes a escritores o autores consumados. Les hablaba de los manuales básicos. Pero hay más lecturas recomendables.

En un cuarto nivel, conviene hacer acopio de algunas monografías sobre aspectos concretos que debemos tener presentes cuando escribimos, leemos o corregimos un texto. Estas pueden ser meramente descriptivas, como el Diccionario general de sinónimos y antónimos, de José Manuel Blecua (y, por favor, métanse en la cabeza que NO es buena idea escribir un sinónimo o antónimo diferentes cada vez que aparece la palabra que se ha consultado), el Diccionario de uso de las mayúsculas y minúsculas, del omnipresente José Martínez de Sousa (herramienta que les recomiendo vivamente a todos esos periodistas, abogados y profesores universitarios metidos a escritores que son incapaces de escribir «profesor», «licenciado» o el nombre de su disciplina académica en minúscula) o el Diccionario de uso de las preposiciones españolas, de Emile Slager. Pero también podemos tener textos doctrinales, didácticos, amenos, comprometidos y llenos de ejemplos sobre asuntos específicos, como Perdón imposible. Guía para una puntuación más rica y consciente, de José Antonio Millán, que no solo nos enseña a poner bien las comas, sino que también consigue un objetivo mucho más difícil: que nos quede clarísimo por qué hay que emplear según qué signos de puntuación. La anécdota que da título al libro, aunque apócrifa, es la mar de esclarecedora.

Llegados a este punto, el aspirante a escritor mínimamente diligente debe proveerse de un buen arsenal de textos más comprometidos que le enseñen pequeños trucos de escritura o grandes obviedades estilísticas. El abanico de posibilidades de este quinto nivel es muy amplio, y abarca desde el clásico El dardo en la palabra, de Fernando Lázaro Carreter, hasta los Una defensa apasionada del idioma español, de Álex Grijelmo.

No obstante, subiremos un nivel y recomendaremos dos manuales que tienen tanto de textos normativos sobre gramática y ortografía como de manuales de escritura y redacción en sentido estricto. Por un lado tenemos el Manual de español urgente (MEU), de la Fundación del Español Urgente (Fundeu), que es una ampliación del manual de estilo de la Agencia EFE y les puede solucionar muchísimas dudas que no aparecen ni en los manuales de Martínez de Sousa. Y, por otro lado, lo más parecido a un manual de redacción que hemos visto en esta serie de entradas: La cocina de la escritura, de Daniel Cassany, altamente recomendable.

Pero en fin, si son ustedes de los que creen que para escribir una buena novela basta con lo puesto, y que allá se las compongan los editores y correctores de su texto (¡y ay de ellos si les tocan una sola coma en contra de su parecer!), lo único que puedo recomendarles, siendo honrado, es un divertimento que, al mismo tiempo, es buena literatura y una magnífica lección sobre el punto de vista y la creatividad, de la que todos los escritores deberían tomar buena nota: Ejercicios de estilo, de Raymond Queneau.

Autores relacionados:
Álex Grijelmo García
Daniel Cassany
Fernando Lázaro Carreter
Raymond Queneau
Libros relacionados:
Defensa apasionada del idioma español
Ejercicios de estilo
El dardo en la palabra
La Cocina de la Escritura

¿Para qué comprar nuevos libros?

Libros nuevos

Nos encanta leer. Buscamos ratos muertos en el metro, en el autobús, en el tren, en un parque después de comer, haciendo cola, en casa justo antes de ir a dormir. Si bien es cierto que no todo el mundo puede leer tanto como le gustaría ya que la falta de tiempo es un problema de difícil solución. Pero leemos. Y compramos libros. Al menos, hasta ahora.

Que nadie se sorprenda. A día de hoy cualquiera con un conocimiento de Internet básico puede encontrar páginas web con ebooks para descargar, o páginas web con enlaces a esos libros (o incluso páginas web con los enlaces escritos, pero desactivados, a libros, no vaya a ser que alguien tropiece y haga clic por accidente) y descargarlos a golpe de ratón en algunos segundos. Sí, no están todos los libros. Pero hay muchos. Muchísimos. Algunos muy buenos, otros sencillamente entretenidos y también una gran multitud de libros aburridos.

Así que mientras se discute sobre el futuro del modelo del copyright y los derechos de autor, se teoriza sobre la naturaleza de la obra original y de la propia autoridad del creador para reconocer un texto como suyo, la gente va a lo suyo y se descarga libros, la mayoría sin entrar en filosofías o pensar en los futuros del libro. Esto es así.

Ojo, que no quiero decir que esto sea algo totalmente negativo. Se dan casos donde la descarga de libros ha redundado en un aumento de las ventas de determinados autores (no de todos) y que hay muchos creadores cuya satisfacción se ve resuelta con la propia gratificación de verse reconocido. Hoy, simplemente, me gustaría hacer una reflexión como lector.

Si puedo acceder a, no sé, pongamos unos 300 libros, entre novelas, antologías y ensayos, de buena calidad, que no me haya leído y que pueden estar en mi e-reader en unos diez minutos… bueno, sería genial, ¿verdad? Teniendo en cuenta la media de lectura en España, ese bloque de libros podría durarme unos doce años. 12. Más de una década de buena lectura asegurada. Gratis. Más de diez años en los que no tendría que preocuparme no sólo de comprar libros, sino de estar atento al panorama editorial. ¿Para qué comprar libros nuevos, sin apenas referencias de su calidad, si tengo a mi alcance años de obras ya contrastadas?

He dicho 300 libros, pero podrían ser más de mil. Y sin irme muy atrás en el siglo XX, me parece. Se ha publicado tanto ya, y tan bueno, que, sinceramente, nunca se puede estar al día. Así que ¿para qué comprar libros nuevos? no es tanto una pregunta a la que pretenda dar respuesta con este artículo, sino un interrogante que abro para que vosotros, lectores, participéis de los posibles cambios y soluciones que tienen que llegar de manera inevitable. Y me refiero al momento actual, ahora, ya, no dentro de diez o quince años y a cómo será el futuro, si un oligopolio del copyright o un paraíso de la cultura libre.

Así que esperamos vuestra opinión, hoy más que nunca, en los comentarios.

Qué hay que leer si se quiere escribir (I)

6 de marzo de 2013 en Literatura, Mundo Editorial

María Moliner

Quienes hayan visto el título de esta entrada tal vez piensen que les voy a recomendar unos cuantos libros acerca del arte de la escritura, versiones recauchutadas del enésimo taller literario y consejitos de escritores con vocación de servicio público. No es mala idea, y lo más probable es que le dedique otra entrada a ese asunto, pero en realidad quería hablarles de la biblioteca básica que debe acompañar a todo aquel que se diga escritor, redactor o, por extensión, persona interesada en esa inmensa y rica aventura que es el lenguaje.

En efecto, todo escritor que se precie debe pertrecharse de unas cuantas lecturas básicas que lo ayuden a mejorar sus capacidades léxica, sintáctica, gramatical y ortográfica. No quiero entrar en el eterno debate acerca de si una obra es más o menos válida por el hecho de que el autor no sepa poner bien las comas (al fin y al cabo, mi fuente de ingresos principal es la corrección de textos, y vivo, literalmente, de las comas, las tildes y los anacolutos ajenos), pero sí me gustaría hacer hincapié en la necesidad de poseer una biblioteca básica de consulta. Tal vez no sea sano llegar a extremos como el de Juan Rulfo, que era capaz de pasarse un día entero decidiendo dónde colocaba una coma, o decantándose entre dos palabras igualmente correctas, pero creo que es muy útil que los autores dispongan de las herramientas necesarias para decir lo que quieren decir y como lo quieren decir, de modo que el mensaje se transmita de manera inequívoca y perfecta. Vamos, lo que se llama escribir bien.

Presupongo que el escritor, en ciernes o no, domina (o, al menos, conoce en un grado superior a la media) el léxico, la gramática y la ortografía de la lengua en que escribe. Tanto si es así como si no, cualquiera que desee escribir a tiempo completo debería contar en sus estanterías (virtuales o físicas) con el Diccionario de la lengua española, la Ortografía de la lengua española y la Nueva gramática de la lengua española. Son las obras de referencia básicas para cualquiera que ame el idioma y aspire a expresarse en él de una manera correcta. Hasta aquí estamos todos de acuerdo, ¿no?

En un segundo plano, más especializado, tenemos obras de consulta como el Diccionario Panhispánico de Dudas, que se puede consultar en línea en la página web de la Real Academia, y que es una herramienta sumamente útil. Me hago cargo de que, llegados a este punto, puedo estar empezando a soliviantar algunos egos, pero háganme caso: se trata de una lectura muy útil.

Ascendiendo un escalón más, si quieren ustedes completar conocimientos, y además aspiran a escribir con la intención de publicar e incluso de vivir de lo que publican, su biblioteca básica debe estar provista de dos obras fundamentales de José Martínez de Sousa: el Manual de estilo de la lengua española (MELE) y el Diccionario de usos y dudas del español actual (DUDEA), aunque sea para comprobar de primera mano qué palabras y anacolutos les han cambiado esos señores malos de la editorial en la odiada corrección de estilo, y por qué lo han hecho así en vez de asá. Si le tienen tirria a Martínez de Sousa, prueben con el Diccionario de dudas y dificultades de la lengua española, de Manuel Seco, y el incombustible Diccionario de uso del español (DUE), de María Moliner.

¿Les parecen demasiadas lecturas, contradictorias incluso, y no están para dispendios? Pues bueno, aparte de recomendarles que consulten la página web de la Real Academia de la Lengua, les sugiero dos manuales que funcionan muy bien a modo de recapitulaciones de lo visto en los párrafos anteriores: Hablar y escribir correctamente. Gramática normativa del español actual, de Leonardo Gómez Torrego, y la Ortografía y ortotipografía del español actual, de José Martínez de Sousa.

Con todo esto van más que servidos. Y si les parece mucho material, piensen en una cosa: ¿acaso no les parece normal pasarse un año entero documentándose, y leyendo cantidades ingentes de obras de consulta, cuando escriben una novela histórica? Bueno, mejor no contesten a eso, que a lo mejor me llevo un chasco.

Autores relacionados:
Juan Rulfo

Nubico: Nuevo sistema de suscripción literaria

Nubico

Parece que alguien por fin se ha dado cuenta de que los modelos emergentes en el sector cultural vienen de la mano de los servicios de pago por suscripción. Spotify o Netflix son dos grandes ejemplos de cómo podría ser el futuro de la música y el vídeo y ahora es posible que aparezca un equivalente con Nubico.

Aunque claro, la idea no es tan novedosa. La gente de 24 symbols llevan un par de años ya con esta idea en mente, así que cabría preguntarse cuál es la diferencia. Por lo visto no es otra que la potencia económica y editorial que llevan detrás, Nubico viene con Telefónica y Círculo de lectores (Planeta y Berelsman) que, si así lo deciden, pueden poner encima de la mesa un catálogo inmenso. 24 symbols ha trabajado más con editoriales independientes y eso le resta poder de convocatoria hacia el gran público.

No es la primera iniciativa de Círculo de lectores y de Telefónica en este sentido, aunque en esta ocasión sí que parece que van a apostar creando una plataforma decente, que no sólo estará disponible para dispositivos Android e iOS, sino que es probable que aparezca para nuevos modelos de libro electrónico.

El modelo que han presentado costará 10 euros al mes y nos permitirá leer cualquier cosa que hayan subido al catálogo, exceptuando las novedades, que estarán por menos de 4 euros hasta que pasen al fondo general.

¿Tendrá éxito? Como siempre, nos enfrentamos a una gran incógnita. Si es capaz de acumular catálogo, más allá de sus propias editoriales, es posible que dé el salto que, a día de hoy, lastra este tipo de iniciativas. Como usuario no me quiero preocupar de si este libro ha salido en Anagrama o en Grijalbo o en Espasa: pago mis diez euros al mes y lo quiero en mi reader. Si me faltan muchos libros no pagaré por un servicio incompleto.

Sin duda, es una buena noticia que esta iniciativa surja: quiere decir que se están planteando alternativas al modelo actual de compraventa y de precios para ebooks, y que se está haciendo desde grandes grupos capaces de arrastrar al mercado. Otra cosa es saber si es el movimiento adecuado o se hace con las herramientas adecuadas. Pronto lo sabremos.

Posibles futuros del libro (I)

Narrativa transmedia

Una de las ideas que está sonando últimamente dentro de la industria editorial se relaciona con los libros electrónicos dedicados a los más jóvenes, aquellos que incorporan a su vida todo tipo de medios -música, vídeo, imágenes-, creando no sólo ediciones ampliadas sino libros pensados ya con ese componente transmedia.

Esto quiere decir que es probable que asistamos en breve a un boom de libros creados para tablets en los que la palabra escrita pase a ser un complemento más junto al vídeo y la música, perdiendo el papel preponderante que hasta ahora mantenía. Habrá que analizar estos libros con detenimiento, si es que a estos nuevos contenedores de información se les puede llamar libros o si hay que empezar a pensar en un nuevo nombre para ellos.

Hay que tener en cuenta también que la manera que tenemos de recibir la información influye en nuestra manera de pensar. La estructura de un libro presenta unas características con las que nos hemos ido formando en los últimos siglos, algo que podría cambiar si el discurso interior de la lectura se cambia por un método interactivo.

Posiblemente nos encontremos ante una división más grande que la de los ebooks y los libros en papel: el verdadero libro electrónico del futuro tenderá a acumular la información relacionada con su contenido en todos los formatos posibles, no sólo en texto plano o enlaces de hipertexto. ¿Estamos capacitados para hilar ese tipo de discursos fragmentados que se desarrollan a diferentes planos? Dentro de unos años, cuando el dominio de las pantallas se haga mucho más evidente, la cultura del libro tendrá que especializarse frente al ocio más popular, incluso convirtiéndose en una afición más peculiar y característica, de lo que es hoy en día.

Sin duda, todavía falta mucho para esta situación, y habrá que ver si este tipo de contenedores es capaz de funcionar frente al cine o la televisión -también en sus formas futuras-, mucho más adaptables, en principio, al ocio multimedia de duración limitada.


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