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Entradas de la categoría ‘Literatura electrónica’

El escritor novel a la caza de lectores

21 de octubre de 2011 en Autores, Literatura, Literatura electrónica

Cazando lectores

Escritor con su primera novela por promocionar busca interesados en la literatura. Este podría ser un buen anuncio para toda una nueva generación de autores que han encontrado en la red el hueco perfecto para darse a conocer. Los medios han contribuido a ello y a veces parece que puedas llegar a ser el próximo Pérez-Reverte con tal de tener muchos contactos en Facebook y Twitter.

Antes de nada habría que preguntarse qué es lo que quiere un autor novel. ¿Quiere ser leído o nombrado? ¿Qué tira más, el ego mediático o el literario? No es una pregunta baladí, en ocasiones es casi imposible saber qué te está vendiendo ese contacto que acaba de dejar cuatro mensajes en tu muro de Facebook, inmerso en su cruzada virtual. Así que vamos a dar unos pequeños consejos que todo escritor debería conocer en la era digital.

Las redes sociales son un gran sitio donde estar presente. Ofrecen mecanismos para dejar gran cantidad de información de manera accesible, la comunicación con los lectores, o curiosos, es muy rápida y genera una sensación de cercanía. De todo esto, la cercanía es una palabra clave. En las redes sociales estamos como en casa, y no hay cosa más molesta que estar tranquilo en el sofá tomando una siesta y que no hagan más que llamar a la puerta para venderte cosas que no te interesan. Pues bien, cada vez que como escritor entras en el muro de un «conocido» -siendo extremadamente generoso- y le plantas un cartelón de tu libro y de tu próxima presentación, estás haciendo lo mismo.

Una norma básica de las redes sociales es que debes, por lo menos, presentarte antes de solicitar amistad a alguien. También es de buena educación hablar un poco con tus contactos antes de lanzarte al spam puro y duro; es más, es probable que con un poco de atención te des cuenta de a quién puede o no interesarle tu libro. Por no hablar de corregir esa insistencia de invitar a presentaciones en Santiago de Compostela a gente que vive en Mallorca.

Quizá toda esta confusión pueda resultar sorprendente para aquellos que la practican. Habría que recordarles que no están solos en su camino al olimpo literario y que no son los primeros ni los únicos en promocionarse, con lo que, a poco que estés interesado en la literatura, tu vida virtual se verá inundada de noticias sobre libros y más libros que aparecen de la nada. Eso por no hablar de los que consideran que deben mantenerte informado de todas sus actividades y de lo que consideran importante de su libro. Señores y señoras, creen canales, creen grupos, mantengan actualizada sus webs, que si a nosotros, posibles lectores, nos interesa ya haremos el pequeño esfuerzo de suscribirnos a las noticias. Eso sí, si como autor decides crear un grupo en Facebook, procura no meter a la gente sin avisar antes: es de muy mala educación y puede crear un efecto contrario a tus intenciones.

En realidad estas normas se podrían reducir a una muy sencilla: trata a tus contactos como a personas, habla con ellos, pregunta y dialoga. No sólo conseguirás que conozcan tus libros, es posible que consigas que te conozcan a ti.

El papel del librero en el siglo XXI

Libros amontonados

Muchos empiezan a acusar al ebook, de matar a la librería tradicional, si bien es cierto que más que el ebook quizá sea la implantación de la compra por Internet la que ha comenzado a revolucionar no sólo el sector de las ventas de libros, sino el de la tienda tradicional.

Hay que recordar, no obstante, que los centros comerciales y las grandes cadenas dedicadas al libro ya iniciaron el declive de las pequeñas librerías de barrio. Ahora parece que el libro electrónico es el demonio, pero el negocio del ebook no llega ni para arañar a las librerías más humildes; es fácil construir titulares periodísticos bajo el miedo a lo nuevo, pero, sinceramente, ha hecho más daño la fuga de compradores a las grandes cadenas de librerías que todos los libros electrónicos vendidos hasta la fecha.

Sin embargo, no hay que perder de vista el futuro. Creo que es evidente, a tenor de lo ya visto en el mercado americano, que el volumen de ventas online (tanto de libros físicos como digitales) tiende al crecimiento con un ritmo altísimo, y no hacer balance de cómo puede afectar esto a la pequeña y mediana librería es ponerse una venda en los ojos.

Por un lado hay que aceptar que nos encontramos ante un cambio muy importante en cuanto a las costumbres de compra. Esto quiere decir que si en la librería no encontramos un valor añadido al simple hecho de pagar por el libro y llevárnoslo a casa con el tiempo es posible que dejemos de ir. Está claro que hay aficionados al libro que sólo por el hecho de estar en una librería, rodeados de ejemplares multicolores por todas partes ya obtienen ese plus, pero claro, por desgracia en este país los lectores así son la minoría dentro de una minoría.

Por eso, supongo, se hace más común encontrar cafés y bares amalgamados con librerías, en mayor o menor medida. El ambiente distendido necesario para tomarse un café, quedar con los amigos y tener a mano un montón de libros se agradece bastante, y de paso se genera otra fuente de ingresos. Del mismo modo, otro reclamo puede ser el del librero sabio, ese que se conoce de memoria todo su catálogo y además recuerda qué libros nos gustan. Imprescindible figura que si sobrevivió a la implantación de las grandes cadenas, debería sobrellevar el impacto de las nuevas tecnologías.

En cuanto al librero digital, ahí es donde surgen las dudas. Hoy por hoy las tiendas de libros online de nutren principalmente de las opiniones de sus usuarios para generar recomendaciones, Amazon tiene un sistema ejemplar, pero es cierto que a medida que aumenta el volumen de libros disponibles (y no bromeo cuando digo que cada día se publican digitalmente miles de ellos) el ruido aumenta.

Cuando digo ruido me refiero a una verdad incómoda que a muchos molesta: hay libros muy malos, pésimos, me atrevería a decir que infames, conviviendo con otros simplemente anodinos, además, claro, de los regulares, interesantes, buenos y extraordinarios. ¿Es suficiente esa masa crítica de usuarios para separar la paja del grano? Yo creo que no. Es imposible que sólo el grupo de lectores pueda hacer algo así ya que nos acercamos a una situación en la que parece que habrá tantos escritores que será imposible obtener un número de valoraciones suficientes para cada uno de ellos. Si acaso habrá una recomendación aceptable en base a unos círculos de escritores-lectores, lejos de abarcar lo que sería deseable.

Espero que los libreros digitales, sus editores y los propios autores, con la vista puesta en el futuro, comiencen a trabajar para generar sistemas por los que encontrar obras interesantes, más allá de las viejas técnicas heredadas de las librerías tradicionales, como el pagar por los lineales o las pirámides de best-sellers. Estamos ante un cambio que necesita más que nunca del análisis de los expertos, no de una crítica, simplemente de un cuidado del género que en una tienda se ofrece a su clientela.

Hacia un nuevo concepto de biblioteca

22 de septiembre de 2011 en Actividades, Literatura, Literatura electrónica

biblioteca online

La irrupción de las nuevas tecnologías relacionadas con el libro electrónico e Internet pueden llevar a las bibliotecas públicas a replantear, en parte, su función.

Para muchos ciudadanos, una biblioteca es simplemente un lugar donde conseguir libros de manera gratuita por un periodo limitado de tiempo. Si bien desde algunas administraciones públicas ese es el modelo que quieren mantener -cuestiones de presupuesto y falta de interés por la cultura a partes iguales- una biblioteca pública debe, y en ocasiones consigue, ofrecer mucho más que eso.

Una biblioteca es un lugar de encuentro, un punto de acceso libre a la información, un lugar de consulta y estudio, un sitio donde no sólo hay libros sino que se puede conseguir cualquier tipo de contenido audiovisual; las bibliotecas, además, son sitios imprescindibles para exposiciones y actividades culturales.

Pues bien, Amazon ya está poniendo en marcha un sistema de préstamo para bibliotecas públicas a través de su plataforma de ebooks y el Kindle, hoy por hoy el lector número uno en Estados Unidos. El usuario tan sólo tiene que acceder a la web de la biblioteca en cuestión, seleccionar el libro que desea y descargar el libro a su lector, donde permanecerá los días tipificados en el préstamo. Los libros pasan a estar «licenciados», es decir, que cada biblioteca compra un número determinado de «copias» por libro, es decir, las que podrán ser utilizadas al mismo tiempo.

Trasladado a España me surgen un montón de posibilidades y dudas. Desconozco cuál es la postura general de las bibliotecas frente al préstamo digital -por lo que comentamos aquí, da un poco de miedo- ya que el trabajo que se está haciendo es el de prestar lectores electrónicos como si fueran libros, en lugar de que el usuario se lleve un ebook en su propio lector.

Tal y como están planteadas muchas bibliotecas en España me pregunto si la aparición de bibliotecas públicas virtuales, creadas exclusivamente para el préstamo online, no mejoraría la situación de las actuales o, al menos, forzaría a algunos dirigentes políticos a ofrecer esos servicios adicionales al préstamo que hacen tan importante a las bibliotecas de barrio o de pueblo. Lo que temo profundamente es que, con esa concepción decimonónica que caracteriza a la clase dirigente de este país, encuentren que el paso a lo virtual es una excelente opción para ir cerrando bibliotecas físicas con la excusa de que se hayan quedado obsoletas.

Kindle en España: Amazon no da el paso

19 de septiembre de 2011 en Literatura electrónica, Mundo Editorial

Amazon España

Los ebooks son uno de los productos estrella de Amazon y su Kindle el gadget más vendido de su tienda. ¿Cuándo venderá Amazon ebooks en España? ¿Con qué editoriales? ¿Abrirá su tienda de autoedición en breve? La respuesta a todas esas preguntas todavía está en el aire; desde la empresa americana han decidido comenzar su aventura española dejando a un lado los libros electrónicos y pensando más en establecerse con su venta tradicional de libros, películas y electrónica.

Por ahora las negociaciones para entrar en el catálogo del Kindle han chocado con la política de precios de las editoriales españolas, sobre todo por la situación de las más grandes, como Planeta o Random House Mondadori, impulsoras del proyecto Libranda y que entraría en conflicto con Amazon. En Estados Unidos fue la propia tienda la que formó el catálogo sin pasar por una «distribuidora digital» como se ha establecido en España, un punto de paso con unos precios que deberían cambiarse para todas las tiendas en el caso de llegar a un acuerdo. Por el momento, no parece que hayan acercado mucho las posiciones y Amazon busca firmar con editoriales que por el momento no están ni en Libranda ni en la plataforma de Publidisa, pero que tengan un cierto prestigio en el mundo literario.

Por desgracia, la política de precios sigue siendo la misma que parece fija en la mente de los editores españoles y es muy difícil que en editoriales medianas se baje de ese descuento del 30% que tanto está sonando. En cuanto a las editoriales más pequeñas, es de esperar que aprovechen la oportunidad y se lancen a vender con Amazon en cuanto abran las puertas, con todo el mercado Kindle para ellos solos debido a la lentitud y retraso de las más grandes. Veremos cómo van las cosas en los próximos meses ahora que se ha incorporado Koro Castellano, hasta hace poco directora general de BuyVip, al equipo encargado del Kindle en Europa.

También habrá que esperar el movimiento de Amazon con respecto a los libros de texto el año que viene, pieza angular de muchas editoriales y librerías y cuyo precio no está limitado por ley, pudiendo realizarse descuentos más allá del 5%. Por el momento ya han avisado que piensan dar guerra.

En otro orden de cosas, se rumorea la posibilidad de que también comiencen a ofrecer, en Estados Unidos, un servicio de suscripción a contenidos, es decir, una especie de tarifa plana mensual para consultar todo el catálogo Kindle, ideal para investigadores y devoradores de libros, poco atractivo -aún a falta de conocer el precio- para lectores ocasionales. No hay que olvidar que el alquiler en streaming no equivale a comprarse el libro, un paso, el de entender el acceso como más importante que la propiedad, todavía difícil de asumir en objetos tan sentimentales como los libros.

Amazon reta a Apple

Kindle Cloud Reader

Todos sabemos que Apple hace y deshace como quiere las condiciones de uso de las aplicaciones en sus productos, buscando en cada momento sacarle el mayor beneficio posible a las empresas dedicadas a vender a través de su plataforma. Ya hablamos de cómo había asustado a varias empresas y kioscos digitales al percibir un 30% de las suscripciones y nos preguntábamos cuál iba a ser el paso de Amazon al respecto.

Pues bien, han tardado unos meses pero la idea no es mala del todo: Amazon ha presentado el Kindle Cloud Reader, una herramienta para leer los libros digitales Kindle a través del navegador en HTML5. De este modo, cualquiera -no sólo los usuarios de Safari en iPad o iPhone-, podrá acceder al universo conectado que Amazon amplía año tras año. El acceso a una web ya no es considerada una aplicación que use el sistema operativo, así que en Apple no tienen muchas opciones para buscarle las cosquillas a la gran librería online.

Quizá ahora otras empresas sigan el ejemplo de Amazon y se decanten por un acceso a través del navegador como complemento a otras ofertas. Después de todo, un buen desarrollo web sirve para todas las plataformas y resulta más barato que una aplicación dedicada aunque esta quede mucho más bonita en el escritorio de una tableta. También hay algo negativo: el Kindle Cloud Reader no es compatible con el navegador Firefox.

En cuanto a otras iniciativas, como la de Google y la propia tienda iBooks de Apple, no parece que haya muchos movimientos en el mercado, aunque Google Books ha llegado ya a algunos acuerdos en Francia. Por el momento, en España, no hay fechas ni anuncios de acuerdos importantes en el mundo de los ebooks, ni siquiera una fecha aproximada para el desembarco de Amazon, que se lleva anunciando meses.

Más información: Amazon Kindle Cloud Reader

20 días por libro

10 de agosto de 2011 en Actividades, Literatura, Literatura electrónica

Biblioteca ebook

Me quedo perplejo al leer una noticia en el diario Aragondigital.es en el que ofrece la opinión de la directora de la Biblioteca de Aragón, Pilar Navarrete, sobre los datos acerca del préstamo de ebooks en las bibliotecas públicas. Resulta que según los datos que maneja la Biblioteca de Aragón, la mayoría de los usuarios devuelve el préstamo digital en 20 días, cuando tienen 30 en total para poder quedárselo en préstamo.

El resultado del análisis sobre este dato es que el libro electrónico aburre, que su lectura no convence ya que en 20 días no da para poder leerse una obra completa. ¿20 días? Reconozco que soy un lector compulsivo, puedo leer un libro detrás de otro, empalmándolos como un fumador nervioso hace con los cigarrillos, y que hay semanas que termino tres o cuatro libros. Entiendo que no es mi caso, pero… veinte días creo que es un periodo más que suficiente para que un aficionado a la lectura -después de todo, ha sacado el libro de la biblioteca, ¿no?- se termine, por lo menos, una obra.

Otra cosa es el nivel de información sobre el uso del lector electrónico, o que las obras disponibles en el dispositivo de préstamo sean clásicos sin derechos de autor, muchos de las cuales ya están más que releídos o bien son, directamente, un aburrimiento para la mayoría de los lectores de hoy en día.

Me llama la atención otra frase:

Hemos comprobado que existe más una curiosidad hacia este tipo de libros que realmente una afición y mucho menos una costumbre de leerlos

Los ebooks son libros. Un libro electrónico es tan bueno o malo, divertido o aburrido, como su equivalente en papel, no son diferentes más que en el formato, como si fuera bolsillo, rústica o tapa dura. No puede existir una afición al libro electrónico más que a otro tipo de encuadernación. Hay que diferenciar entre dispositivo -lector electrónico- y contenido -ebook-, y de informar de sus posibilidades, sobre todo a la gente más mayor, los principales beneficiarios de su escaso peso y la capacidad de aumentar el tipo de letra.

Un consejo gratis: Sería ideal organizar un taller de uso del libro electrónico en las bibliotecas para mayores de sesenta años. Después de eso igual si que surge una «afición», como en el fútbol.

Facebook compra Push Pop Press

Push Pop Press

Un libro tradicional convertido en formato ePub para un lector electrónico no modifica en absoluto la manera de leer, de recibir la información. Texto plano mostrado en unidades (páginas) con, ocasionalmente, dibujos estáticos.

El año pasado surgió una iniciativa apadrinada por el político y filántropo Al Gore para dar salida a las voces que buscaban un nuevo tipo de libro para la época digital y multimedia. La editorial Push Pop Press presentó un formato nuevo, especialmente diseñado para dispositivos móviles -tablets o teléfonos- que aprovechaba las características más importantes de las nuevas tecnologías, es decir, la adición de vídeos, fotos y sonidos acompañando a un texto, pero de una manera lo más intuitiva posible y que fuera capaz de funcionar con la información en lugar de caer en el vicio más grande de la Sociedad de la Información: la dispersión de contenidos y la falta de atención.

Pues bien, parece que su iniciativa, que estaba suspendida en el tiempo, ha encontrado un nuevo valedor, Mark Zuckerberg, el fundador de Facebook, que ha valorado las posibilidades de esta empresa y ha decidido comprarla. Sin embargo, en principio, no parece que Facebook vaya a ofrecer libros electrónicos, como se ha rumoreado, sino que es precisamente esa facilidad de uso e integración de elementos multimedia la que ha llamado la atención del empresario americano. Eso tampoco quiere decir que Push Pop Press deje de lado el mundo de los libros, pero es más probable que su trabajo redunde más en la interfaz y el trabajo de Facebook en los próximos meses que en nuevos proyectos dedicados a los libros.

Este movimiento, sin embargo, apunta a la posibilidad futura de un registro coherente sobre nuestros movimientos en la red, nuestros aportes, nuestra nueva historia social que, hasta ahora, se pierde y en la que vivimos cercanos a la inmediatez, sin poder echar la vista atrás y ordenar bien todos esos pensamientos, fotos, vídeos y comentarios a los que dedicamos más tiempo cada día; un libro transmedia que recoja nuestra existencia virtual.

Más información: Push Pop Press

Autores relacionados:
Al Gore

Kobo se implanta en Europa

Kobo

Muchos son los artículos que hemos dedicado al mundo de los ebooks y los ereaders, siendo normalmente copados tanto por los grandes modelos extranjeros, como Nook o Kindle, como modelos del mercado nacional, como Booq o Papyre. Lo cierto es que hasta ahora no le habíamos prestado la suficiente atención al tercer lector de libros electrónicos del mercado americano, el Kobo.

Lo cierto es que en sus inicios nadie apostaba mucho por este lector de bajo precio que la cadena Borders sacó hace unos cuatro años para luchar por su supervivencia, algo que, lamentablemente, no le ha salido tan bien como esperaba. Sin embargo, el Kobo ha ido funcionando en silencio con la ayuda de más socios y gracias a su política de precios bajos, Kobo está alrededor de los 99$, en su versión más barata, ha ido ganando terreno. Además, su pantalla soporta 16 niveles de gris y lleva WiFi y Blutooth.

Pero el verdadero impacto de Kobo se notará si los planes de expansión por Europa funcionan al ritmo que esperan, ya han lanzado una tienda de ebooks en Alemania y han anunciado que, en breve, van a seguir abriendo tiendas en Francia y en España. Dejando a un lado los apoyos editoriales que consiga, lo importante de Kobo es su bajo precio y su capacidad para leer formato ePub con Adobe DRM, el estándar «de facto» en el mercado español.

¿Logrará Kobo llegar a España antes que Amazon? Lo cierto es que de poder comprarse en tiendas este ereader daría bastante vidilla al mercado de dispositivos en España, que todavía toma más como referencia los precios del Sony Reader que los del Kindle. Un lector por casi cien euros y dotado de toda esa tecnología podría ser el salto definitivo de este tipo de dispositivos, que ya está llegando a la mayoría de hogares lectores.

¿La pega del Kobo? Pues sus acabados. No nos engañemos, Kobo va a estar siempre un pasito por detrás en calidades y tecnología que sus primos más caros, algo que puede no gustar a los que buscan el último grito, pero que puede ser del agrado de los que no quieren experimentar gastando mucho dinero. Sin embargo, y como toque de atención, el nuevo Kobo táctil pinta muy bien y por 130 dólares va a ser una compra interesante, incluso frente a los grandes.

¿Destruir libros para conservarlos?

Digitalizar libros

Digitalizar libros que las editoriales no ofrecen en ebook parece una tendencia que va ganando fuerza en algunos países. En el caso de Francia nos llega el ejemplo de Numérise, una empresa web que ofrece a sus usuarios la posibilidad de pasar sus libros físicos a formato digital.

El caso de Numérise sigue la estela de otras empresas, sobre todo japonesas, que llevan ya unos años ofreciendo sus servicios de digitalización. Hasta ahora, sin embargo, las empresas se ofrecían para trabajar con bibliotecas particulares enteras, con cientos de volúmenes, algo en lo que Numérise se diferencia, ya que ellos trabajan libro a libro y cobran por número de páginas -de cinco a ocho euros las primeras cien páginas y luego en bloques de un euro- ofreciendo el resultado en PDF o en ePub.

¿Cómo ha logrado un sistema en el que trabajar con libros individuales? Bien, lo primero es que se aseguran, mediante una muestra del texto, que su sistema puede digitalizar bien el libro. Luego, tras recibir el libro físico por correo, lo desmontan y recortan para no tener que utilizar escáneres caros o tecnologías de doble cámara como ha hecho Google.

Por un lado, como negocio, han logrado optimizar el proceso, y, desde luego, es un buen servicio para aquellos que han dado el paso definitivo de abandonar el libro físico y abrazar el digital. Quizá con aquellos libros descatalogados, medio rotos y que todos tenemos cogidos con pinzas en la biblioteca, sea una buena opción, ya que muchos de esos libros se volverán quebradizos y, finalmente, desaparecerán.

No sé hasta que punto las leyes de derechos de autor permiten la digitalización de un libro para uso personal en España y en Europa. Como curiosidad, en Japón sí que está permitido dentro de los derechos de copia personal y se ha desarrollado una curiosa costumbre de «Hágalo usted mismo» (DIY) llamada Jisui «cocinar para uno mismo» que se dedica a pasar por un software de reconocimiento de caracteres (OCR) los libros físicos que se compran. Con un par de retoques quedan maquetados y los pasan a su ereader. Eso no es muy diferente de lo que ya pasa en España en algunas comunidades web, aunque la diferencia con Japón es que allí la copia queda estrictamente en el ámbito de lo personal.

Más información: Numérise

Vía: El bibliómano

Últimas novedades en lectores de libros electrónicos

iriver Story HD

La manera americana de comprar ebooks en Google eBooks es completamente diferente a lo que se estila hoy en el mercado editorial español, algo que viene a demostrar la aparición del iRiver Story HD, un lector de libro electrónico con capacidad Wi-Fi y que viene preparado para integrarse en la tienda de Google en los países en los que ya está operativa.

Google eBooks pretende seguir los pasos de Amazon y eliminar el paso intermedio que supone la descarga del libro en un ordenador antes de pasarlo al ereader, algo que ya se hace con el Kindle o el Nook, y que mejora la facilidad de compra aunque se pierda definitivamente la sensación de que el archivo descargado es realmente del usuario y no sólo un arrendamiento temporal en el dispositivo de lectura. Por otro lado, no está claro que las compras se puedan ejecutar directamente desde el iRiver… quedan muchos flecos por recortar antes de que la tienda de Google esté operativa al 100%.

Google eBooks da así el primer paso para, más adelante, intentar el alquiler de lectura o la limitación a lectura online, dos métodos pensados para rebajar el precio de los libros, pero que se encuentran muy lejos de las opciones que están manejando los libreros. Como nota para que se den prisa en negociar: el nuevo Android Market incluye la posibilidad de comprar libros y leerlos desde el teléfono móvil o desde las tablets y Google está más que dispuesto a integrar su sistema en tantos gadgets como sea posible.

El iRiver Story HD es un lector de buena calidad, con especificaciones más que correctas, con un diseño… digamos que muy formal -por no decir carente de atractivo-, y que sale en Estados Unidos a un buen precio, 139$, con la seguridad de ser un producto con Google detrás. De todas formas, Kindle y Nook siguen por debajo de ese precio… iRiver tendrá que pelear bien si quiere meter la cabeza en el mercado, sobre todo después de que Amazon anunciara el nuevo precio del Kindle con conexión 3G… 139$ (qué coincidencia, ¿verdad?).

Amazon, por su parte, se lanza hacia un lugar donde Google y Apple están muy cómodos: el mercado de las tabletas, y la avalancha de rumores sobre el nuevo dispositivo del gigante de las compras por Internet es cada día más grande. Lo cierto es que si la estrategia de Amazon es la misma que usó con su Kindle nos encontraremos con un dispositivo de gama media a un precio cercano al coste. ¿Su objetivo? Integrar su sistema de compras de la manera más sencilla posible. Además, se rumorea que la renovación del Kindle está cerca, ya que Sony también planea sacar un nuevo lector en los próximos meses.

Más información: Blog Google Books


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