Lecturalia Blog: reseñas, noticias literarias y libro electrónico

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Entradas de la categoría ‘Literatura electrónica’

La novela seriada y el modelo freemium (II)

bambook

En China ha surgido un modelo que muchos países estudian ya importar para su propio provecho, la edición freemium. El modelo conocido como freemium no es un concepto novedoso, ya que hace referencia a cualquier empresa que ofrezca servicios gratuitos, con una porción, por otro lado, de servicios de pago no obligatorios. Ahí tenemos a Spotify , por ejemplo, o muchos juegos de rol masivos como Runescape o Age of Empires Online. El gigante asiático ha decidido aplicarlo al texto literario, de manera que los escritores pueden compartir su obra de manera seriada a un sinfín de lectores, que a su vez pueden disfrutar de una gran cantidad de contenido gratuito y votar por sus textos favoritos. Los textos más populares pasan a una sección VIP de pago, que exige a los lectores que aporten una cantidad para poder ver cómo avanza su historia favorita. Los costes para los lectores son muy reducidos (hablamos de céntimos), pero a la vez muy rentables para las empresas online y para los propios escritores, que reciben una parte importante del pastel. Lo interesante de estas webs de literatura freemium es que algunas están asociadas con otras empresas de entretenimiento, por lo que de un libro de éxito pueden salir todo tipo de adaptaciones, sobre todo al videojuego, una industria de inmensa aceptación en el país asiático (un ejemplo perfecto de esto es la web de Shanda, que además se ha abierto al mercado de los lectores electrónicos, donde ha conseguido que su Bambook haya copado un porcentaje importante del mercado de los e-readers). De este modo, el libro impreso no es la finalidad última de la producción del escritor, sino el videojuego, la televisión, el lector electrónico o el móvil, formatos mucho más rentables para las grandes empresas de ocio; y no se trata de un proyecto que cuente con un minúsculo nicho de mercado, según recientes estudios hasta un 40% de los internautas chinos visitan este tipo de páginas. Veremos si este lucrativo sistema saltará el charco, ya que el lector medio europeo sigue, por ahora, enamorado del libro en papel; en la actualidad proliferan las plataformas que pretenden compartir la obra del escritor con sus lectores, pero más bien en calidad de preventa o como incentivo para ayudar a su financiación en caso de autoedición. Lo que está claro es que se trata de un sistema que recompensa al escritor valiéndose sólo en su capacidad para gustar, más allá de criterios editoriales o económicos.

Uno no puede dejar de preguntarse si muchos escritores de calidad se prestarían a este tipo de producción seriada, frente al criterio, no siempre óptimo (pero siempre líder), de las grandes masas. Por otro lado, la posibilidad de tener un catálogo tan amplio de lectura gratuita o casi gratuita es muy atractiva para el consumidor voraz de ocio, y más aun para el escritor en ciernes, que busca pulirse, darse a conocer y/o rentabilizar su trabajo; por no hablar de la eliminación de los intermediarios que tradicionalmente consumen el bocado más importante de los beneficios literarios: imprentas, puestos de venta, distribuidores, agencias de publicidad… De nuevo aparece el sueño dorado de la publicación digital: ofrecer productos literarios a precios razonables que proporcionen una remuneración digna (o por lo menos proporcionada) al auténtico responsable del texto, el propio autor. El tiempo dirá si resultará en éxito o en desastre: si se convertirá en una salida eficiente de creación textual, con una justa retribución al escritor, o si será, como parece ser el futuro más inmediato del ebook, una nueva manera de producir texto mediocre con la mayor rentabilidad posible para las grandes empresas y un escaso beneficio para el responsable directo.

La novela seriada y el modelo freemium (I)

Lovers and Beloveds

Curiosamente, a pesar de la expansión tremenda del libro en los últimos siglos, la figura del escritor sigue gozando de un prestigio admirable, y la profesión de autor remunerado está, sin duda, muy codiciada. Poder escribir y vivir de lo que uno escribe es una meta cada vez más popular, y ya que quien más y quien menos ha hecho sus pinitos en esto de juntar palabras con intencionalidad estética, cada vez hay una mayor oferta de producción literaria, que sobrepasa con creces la capacidad de las editoriales y de los propios lectores. Y siempre está, por supuesto, el factor de la calidad, teniendo en cuenta que sólo un porcentaje mínimo de estos aspirantes a autor ofrece una plausibilidad comercial que pueda interesar a las empresas de edición, debido a los elevados costes asociados al libro tradicional.

Y esto, claro, está cambiando, en un proceso evolutivo que se antoja infinito. Con la aparición del monstruo comunicativo que es Internet y el crecimiento, por otro lado, del libro electrónico, nos encontramos con vías de salida para la escritura que antes no podrían ni imaginarse. Dentro del proceso de la autoedición, por el que es el propio autor el que edita y controla la salida al mercado de su obra, surgen interesantes ofertas que van más allá de la producción en papel. Ya hemos mencionado en alguna ocasión la existencia, sobre todo en EEUU, de novelas seriadas que se publican de manera periódica en Internet, que obtienen su rendimiento económico a través de donaciones y pagos de los lectores, ansiosos por conocer cómo se desarrollan las historias de estos expertos del folletín. Suele tratarse de obras de corte romántico, erótico o de aventuras, géneros en los que encaja a la perfección el cliffhanger, ese final de capítulo que hará que los lectores deseen avanzar para conocer el desarrollo de la trama, y la elaboración de intrigas épicas con personajes siempre en evolución. Un ejemplo potente es la obra Lovers and Beloveds: An Intimate History of the Greater Kingdom, de Meilin Miranda, que tras un inmenso seguimiento por internet, a través del cual la autora actualizaba de manera periódica la obra (con una sección de pago para poder leer la obra completa), pudo llegar a publicarse en papel gracias a las donaciones recibidas por Crowdfunding (en España contamos para este tipo de financiación colectiva con el proyecto Lánzanos), gozando de unas ventas más que notables. En cualquier caso, en EEUU sigue tratándose de obras cuya finalidad última es verse impresas, mientras que, en otros países, esa concepción del libro comienza a cambiar de una manera mucho más significativa. La gran novedad, y la oferta de un sistema rentable para las tres partes fundamentales implicadas (editorial, escritor y lector), viene de la mano del modelo freemium, que China ha sabido adaptar al mercado literario. De ello hablaremos en la segunda parte de este artículo.

Dónde están los editores del siglo XXI

10 de noviembre de 2011 en Literatura electrónica, Mundo Editorial, Noticias

Editor

Acaba de salir el informe del Observatorio de Piratería y Hábitos de Consumo de Contenidos Digitales y, con todo el revuelo que se ha montado, no estaría más tratar de analizar cuál es la situación de la literatura.

Digo literatura y no ebook o libro electrónico porque, a fin de cuentas, estamos hablando de eso, de literatura, con independencia de su formato. Lo cierto es que a medida que el parque de ereaders y tablets aumenta, crece también el número de libros disponibles sin pasar por caja. Las declaraciones del director ejecutivo de la Federación de Gremios de Editores de España, Antonio María Ávila, no tienen desperdicio, demostrando que todas las indicaciones que se iluminaban como luces de alarma hasta llegar aquí han sido ignoradas y que, además, parece que va a seguir así.

Durante mucho tiempo se ha retrasado la aparición de las novedades en ebook, aunque se está trabajando ahora en ese camino, todavía hay cierto desfase. Resultado, las novedades aparecen por otros canales, y gratis. No hace falta que alguien rompa la débil protección del DRM de los libros electrónicos, no, la gente prefiere comprar un libro y pasarlo por el escáner y maquetarlo ellos mismos. Eso nos lleva a un segundo punto: ha pasado lo que hace un par de años ya decíamos en Lecturalia y muchos no se creían, los usuarios han aprendido a maquetar y ya lo hacen mejor que algunas editoriales de postín.

Habría que explicarle entonces al señor Ávila la situación a la que han llegado, una en la que sus asociados ofrecen productos caros, de manera tardía y, en ocasiones, de peor calidad que la que unos aficionados pueden hacer en su casa. Un caso a todas luces peor, incluso, que el de la industria de la música o el cine, que sí pueden apelar a la mejor calidad y el valor añadido de sus productos.

En cuanto a lo de que las editoriales se «irían de España», desconozco a qué lugar del pasado podrían viajar, pero lo que está claro es que en España se seguiría escribiendo y se seguiría leyendo, no sé de qué modo y en qué formato, pero lo que vendría a demostrar es que el papel decimonónico de la industria editorial -eso incluye a las distribuidoras- es cada vez menos necesario a medida que nos adentramos en la segunda década del siglo XXI.

Esperemos que los consejeros que se mueven alrededor de los editores recapaciten. Es muy difícil frenar una revolución tan social como tecnológica en la que habrá que establecer unas nuevas reglas de mercado y de relación entre autores, editores y lectores; pero lo que debería empezar a quedar claro para todos es que si hay alguien que puede sobrar en esa ecuación no son precisamente creadores o consumidores.

Mundo ebook

Nuevo Kindle

Hacía ya tiempo que no comentábamos las novedades del convulso mercado de los lectores de libros electrónicos y los ebooks, así que no está demás echar un vistazo a qué se está moviendo últimamente por parte de los grandes actores en este negocio.

Tras el golpe encima de la mesa que supuso el mes pasado la presentación por parte de Amazon de sus nuevos modelos Kindle -incluyendo el Kindle Fire para complementar el ecosistema en la nube de la empresa americana con contenido multimedia-, y de los acuerdos con bibliotecas locales para realizar nuevas experiencias de préstamo, nos hemos encontrado con una noticia de lo más interesante: los usuarios de Kindle y que tengan una cuenta Premium -normalmente asociada a entregas más rápidas y que hasta ahora daba también visionados gratis de algunas películas- podrán acceder a un listado de títulos ofrecidos por Amazon y que podrán leer sin cargo adicional a los 57 dólares al año del servicio completo.

Está claro que es el movimiento de Amazon para tantear la suscripción a sus contenidos en ebook, el siguiente paso lógico en el mundo de la edición y venta digital, frente al que sí que se va a encontrar con una fuerte barrera editorial. Ahora, si es Amazon la propia editorial, ¿alguien se imagina quién se va a quedar con un montón del mercado y de los beneficios de esta nueva iniciativa? Exacto.

Por otro lado, y más cerca, Fnac España anuncia la llegada estas navidades de un reader propio, bueno, propio quiere decir: usamos un modelo que ya usa, por ejemplo, Movistar, y le metemos un firmware adaptado a nuestra tienda. Por el momento no parece que vaya a tener 3G, confiando su sistema a las redes WiFi. Es un movimiento interesante, siempre y cuando se decidan a ajustar el precio a coste cercano a cero, buscando, como Amazon, que el negocio sea más la tienda que el dispositivo. Eso sí, los precios de los libros electrónicos, no variarán de tienda a tienda.

Desde luego, los tiempos cambian, aunque no tan rápido como nos gustaría. Acaba de salir el Premio Planeta y ya lo tenemos en edición digital, la novela de Javier Moro, El imperio eres tú, ya se puede comprar, aunque todavía a un precio demasiado alto (15 euros) para el gusto del consumidor medios de ebooks, aunque la diferencia con el tapa dura (21 euros) no deja de ser notable. El año pasado creo que ni se planteaban que ambos títulos salieran a la vez. Bueno, algo es algo. Esperemos que el año que viene sea el de los precios.

El escritor novel a la caza de lectores

21 de octubre de 2011 en Autores, Literatura, Literatura electrónica

Cazando lectores

Escritor con su primera novela por promocionar busca interesados en la literatura. Este podría ser un buen anuncio para toda una nueva generación de autores que han encontrado en la red el hueco perfecto para darse a conocer. Los medios han contribuido a ello y a veces parece que puedas llegar a ser el próximo Pérez-Reverte con tal de tener muchos contactos en Facebook y Twitter.

Antes de nada habría que preguntarse qué es lo que quiere un autor novel. ¿Quiere ser leído o nombrado? ¿Qué tira más, el ego mediático o el literario? No es una pregunta baladí, en ocasiones es casi imposible saber qué te está vendiendo ese contacto que acaba de dejar cuatro mensajes en tu muro de Facebook, inmerso en su cruzada virtual. Así que vamos a dar unos pequeños consejos que todo escritor debería conocer en la era digital.

Las redes sociales son un gran sitio donde estar presente. Ofrecen mecanismos para dejar gran cantidad de información de manera accesible, la comunicación con los lectores, o curiosos, es muy rápida y genera una sensación de cercanía. De todo esto, la cercanía es una palabra clave. En las redes sociales estamos como en casa, y no hay cosa más molesta que estar tranquilo en el sofá tomando una siesta y que no hagan más que llamar a la puerta para venderte cosas que no te interesan. Pues bien, cada vez que como escritor entras en el muro de un «conocido» -siendo extremadamente generoso- y le plantas un cartelón de tu libro y de tu próxima presentación, estás haciendo lo mismo.

Una norma básica de las redes sociales es que debes, por lo menos, presentarte antes de solicitar amistad a alguien. También es de buena educación hablar un poco con tus contactos antes de lanzarte al spam puro y duro; es más, es probable que con un poco de atención te des cuenta de a quién puede o no interesarle tu libro. Por no hablar de corregir esa insistencia de invitar a presentaciones en Santiago de Compostela a gente que vive en Mallorca.

Quizá toda esta confusión pueda resultar sorprendente para aquellos que la practican. Habría que recordarles que no están solos en su camino al olimpo literario y que no son los primeros ni los únicos en promocionarse, con lo que, a poco que estés interesado en la literatura, tu vida virtual se verá inundada de noticias sobre libros y más libros que aparecen de la nada. Eso por no hablar de los que consideran que deben mantenerte informado de todas sus actividades y de lo que consideran importante de su libro. Señores y señoras, creen canales, creen grupos, mantengan actualizada sus webs, que si a nosotros, posibles lectores, nos interesa ya haremos el pequeño esfuerzo de suscribirnos a las noticias. Eso sí, si como autor decides crear un grupo en Facebook, procura no meter a la gente sin avisar antes: es de muy mala educación y puede crear un efecto contrario a tus intenciones.

En realidad estas normas se podrían reducir a una muy sencilla: trata a tus contactos como a personas, habla con ellos, pregunta y dialoga. No sólo conseguirás que conozcan tus libros, es posible que consigas que te conozcan a ti.

El papel del librero en el siglo XXI

Libros amontonados

Muchos empiezan a acusar al ebook, de matar a la librería tradicional, si bien es cierto que más que el ebook quizá sea la implantación de la compra por Internet la que ha comenzado a revolucionar no sólo el sector de las ventas de libros, sino el de la tienda tradicional.

Hay que recordar, no obstante, que los centros comerciales y las grandes cadenas dedicadas al libro ya iniciaron el declive de las pequeñas librerías de barrio. Ahora parece que el libro electrónico es el demonio, pero el negocio del ebook no llega ni para arañar a las librerías más humildes; es fácil construir titulares periodísticos bajo el miedo a lo nuevo, pero, sinceramente, ha hecho más daño la fuga de compradores a las grandes cadenas de librerías que todos los libros electrónicos vendidos hasta la fecha.

Sin embargo, no hay que perder de vista el futuro. Creo que es evidente, a tenor de lo ya visto en el mercado americano, que el volumen de ventas online (tanto de libros físicos como digitales) tiende al crecimiento con un ritmo altísimo, y no hacer balance de cómo puede afectar esto a la pequeña y mediana librería es ponerse una venda en los ojos.

Por un lado hay que aceptar que nos encontramos ante un cambio muy importante en cuanto a las costumbres de compra. Esto quiere decir que si en la librería no encontramos un valor añadido al simple hecho de pagar por el libro y llevárnoslo a casa con el tiempo es posible que dejemos de ir. Está claro que hay aficionados al libro que sólo por el hecho de estar en una librería, rodeados de ejemplares multicolores por todas partes ya obtienen ese plus, pero claro, por desgracia en este país los lectores así son la minoría dentro de una minoría.

Por eso, supongo, se hace más común encontrar cafés y bares amalgamados con librerías, en mayor o menor medida. El ambiente distendido necesario para tomarse un café, quedar con los amigos y tener a mano un montón de libros se agradece bastante, y de paso se genera otra fuente de ingresos. Del mismo modo, otro reclamo puede ser el del librero sabio, ese que se conoce de memoria todo su catálogo y además recuerda qué libros nos gustan. Imprescindible figura que si sobrevivió a la implantación de las grandes cadenas, debería sobrellevar el impacto de las nuevas tecnologías.

En cuanto al librero digital, ahí es donde surgen las dudas. Hoy por hoy las tiendas de libros online de nutren principalmente de las opiniones de sus usuarios para generar recomendaciones, Amazon tiene un sistema ejemplar, pero es cierto que a medida que aumenta el volumen de libros disponibles (y no bromeo cuando digo que cada día se publican digitalmente miles de ellos) el ruido aumenta.

Cuando digo ruido me refiero a una verdad incómoda que a muchos molesta: hay libros muy malos, pésimos, me atrevería a decir que infames, conviviendo con otros simplemente anodinos, además, claro, de los regulares, interesantes, buenos y extraordinarios. ¿Es suficiente esa masa crítica de usuarios para separar la paja del grano? Yo creo que no. Es imposible que sólo el grupo de lectores pueda hacer algo así ya que nos acercamos a una situación en la que parece que habrá tantos escritores que será imposible obtener un número de valoraciones suficientes para cada uno de ellos. Si acaso habrá una recomendación aceptable en base a unos círculos de escritores-lectores, lejos de abarcar lo que sería deseable.

Espero que los libreros digitales, sus editores y los propios autores, con la vista puesta en el futuro, comiencen a trabajar para generar sistemas por los que encontrar obras interesantes, más allá de las viejas técnicas heredadas de las librerías tradicionales, como el pagar por los lineales o las pirámides de best-sellers. Estamos ante un cambio que necesita más que nunca del análisis de los expertos, no de una crítica, simplemente de un cuidado del género que en una tienda se ofrece a su clientela.

Hacia un nuevo concepto de biblioteca

22 de septiembre de 2011 en Actividades, Literatura, Literatura electrónica

biblioteca online

La irrupción de las nuevas tecnologías relacionadas con el libro electrónico e Internet pueden llevar a las bibliotecas públicas a replantear, en parte, su función.

Para muchos ciudadanos, una biblioteca es simplemente un lugar donde conseguir libros de manera gratuita por un periodo limitado de tiempo. Si bien desde algunas administraciones públicas ese es el modelo que quieren mantener -cuestiones de presupuesto y falta de interés por la cultura a partes iguales- una biblioteca pública debe, y en ocasiones consigue, ofrecer mucho más que eso.

Una biblioteca es un lugar de encuentro, un punto de acceso libre a la información, un lugar de consulta y estudio, un sitio donde no sólo hay libros sino que se puede conseguir cualquier tipo de contenido audiovisual; las bibliotecas, además, son sitios imprescindibles para exposiciones y actividades culturales.

Pues bien, Amazon ya está poniendo en marcha un sistema de préstamo para bibliotecas públicas a través de su plataforma de ebooks y el Kindle, hoy por hoy el lector número uno en Estados Unidos. El usuario tan sólo tiene que acceder a la web de la biblioteca en cuestión, seleccionar el libro que desea y descargar el libro a su lector, donde permanecerá los días tipificados en el préstamo. Los libros pasan a estar «licenciados», es decir, que cada biblioteca compra un número determinado de «copias» por libro, es decir, las que podrán ser utilizadas al mismo tiempo.

Trasladado a España me surgen un montón de posibilidades y dudas. Desconozco cuál es la postura general de las bibliotecas frente al préstamo digital -por lo que comentamos aquí, da un poco de miedo- ya que el trabajo que se está haciendo es el de prestar lectores electrónicos como si fueran libros, en lugar de que el usuario se lleve un ebook en su propio lector.

Tal y como están planteadas muchas bibliotecas en España me pregunto si la aparición de bibliotecas públicas virtuales, creadas exclusivamente para el préstamo online, no mejoraría la situación de las actuales o, al menos, forzaría a algunos dirigentes políticos a ofrecer esos servicios adicionales al préstamo que hacen tan importante a las bibliotecas de barrio o de pueblo. Lo que temo profundamente es que, con esa concepción decimonónica que caracteriza a la clase dirigente de este país, encuentren que el paso a lo virtual es una excelente opción para ir cerrando bibliotecas físicas con la excusa de que se hayan quedado obsoletas.

Kindle en España: Amazon no da el paso

19 de septiembre de 2011 en Literatura electrónica, Mundo Editorial

Amazon España

Los ebooks son uno de los productos estrella de Amazon y su Kindle el gadget más vendido de su tienda. ¿Cuándo venderá Amazon ebooks en España? ¿Con qué editoriales? ¿Abrirá su tienda de autoedición en breve? La respuesta a todas esas preguntas todavía está en el aire; desde la empresa americana han decidido comenzar su aventura española dejando a un lado los libros electrónicos y pensando más en establecerse con su venta tradicional de libros, películas y electrónica.

Por ahora las negociaciones para entrar en el catálogo del Kindle han chocado con la política de precios de las editoriales españolas, sobre todo por la situación de las más grandes, como Planeta o Random House Mondadori, impulsoras del proyecto Libranda y que entraría en conflicto con Amazon. En Estados Unidos fue la propia tienda la que formó el catálogo sin pasar por una «distribuidora digital» como se ha establecido en España, un punto de paso con unos precios que deberían cambiarse para todas las tiendas en el caso de llegar a un acuerdo. Por el momento, no parece que hayan acercado mucho las posiciones y Amazon busca firmar con editoriales que por el momento no están ni en Libranda ni en la plataforma de Publidisa, pero que tengan un cierto prestigio en el mundo literario.

Por desgracia, la política de precios sigue siendo la misma que parece fija en la mente de los editores españoles y es muy difícil que en editoriales medianas se baje de ese descuento del 30% que tanto está sonando. En cuanto a las editoriales más pequeñas, es de esperar que aprovechen la oportunidad y se lancen a vender con Amazon en cuanto abran las puertas, con todo el mercado Kindle para ellos solos debido a la lentitud y retraso de las más grandes. Veremos cómo van las cosas en los próximos meses ahora que se ha incorporado Koro Castellano, hasta hace poco directora general de BuyVip, al equipo encargado del Kindle en Europa.

También habrá que esperar el movimiento de Amazon con respecto a los libros de texto el año que viene, pieza angular de muchas editoriales y librerías y cuyo precio no está limitado por ley, pudiendo realizarse descuentos más allá del 5%. Por el momento ya han avisado que piensan dar guerra.

En otro orden de cosas, se rumorea la posibilidad de que también comiencen a ofrecer, en Estados Unidos, un servicio de suscripción a contenidos, es decir, una especie de tarifa plana mensual para consultar todo el catálogo Kindle, ideal para investigadores y devoradores de libros, poco atractivo -aún a falta de conocer el precio- para lectores ocasionales. No hay que olvidar que el alquiler en streaming no equivale a comprarse el libro, un paso, el de entender el acceso como más importante que la propiedad, todavía difícil de asumir en objetos tan sentimentales como los libros.

Amazon reta a Apple

Kindle Cloud Reader

Todos sabemos que Apple hace y deshace como quiere las condiciones de uso de las aplicaciones en sus productos, buscando en cada momento sacarle el mayor beneficio posible a las empresas dedicadas a vender a través de su plataforma. Ya hablamos de cómo había asustado a varias empresas y kioscos digitales al percibir un 30% de las suscripciones y nos preguntábamos cuál iba a ser el paso de Amazon al respecto.

Pues bien, han tardado unos meses pero la idea no es mala del todo: Amazon ha presentado el Kindle Cloud Reader, una herramienta para leer los libros digitales Kindle a través del navegador en HTML5. De este modo, cualquiera -no sólo los usuarios de Safari en iPad o iPhone-, podrá acceder al universo conectado que Amazon amplía año tras año. El acceso a una web ya no es considerada una aplicación que use el sistema operativo, así que en Apple no tienen muchas opciones para buscarle las cosquillas a la gran librería online.

Quizá ahora otras empresas sigan el ejemplo de Amazon y se decanten por un acceso a través del navegador como complemento a otras ofertas. Después de todo, un buen desarrollo web sirve para todas las plataformas y resulta más barato que una aplicación dedicada aunque esta quede mucho más bonita en el escritorio de una tableta. También hay algo negativo: el Kindle Cloud Reader no es compatible con el navegador Firefox.

En cuanto a otras iniciativas, como la de Google y la propia tienda iBooks de Apple, no parece que haya muchos movimientos en el mercado, aunque Google Books ha llegado ya a algunos acuerdos en Francia. Por el momento, en España, no hay fechas ni anuncios de acuerdos importantes en el mundo de los ebooks, ni siquiera una fecha aproximada para el desembarco de Amazon, que se lleva anunciando meses.

Más información: Amazon Kindle Cloud Reader

20 días por libro

10 de agosto de 2011 en Actividades, Literatura, Literatura electrónica

Biblioteca ebook

Me quedo perplejo al leer una noticia en el diario Aragondigital.es en el que ofrece la opinión de la directora de la Biblioteca de Aragón, Pilar Navarrete, sobre los datos acerca del préstamo de ebooks en las bibliotecas públicas. Resulta que según los datos que maneja la Biblioteca de Aragón, la mayoría de los usuarios devuelve el préstamo digital en 20 días, cuando tienen 30 en total para poder quedárselo en préstamo.

El resultado del análisis sobre este dato es que el libro electrónico aburre, que su lectura no convence ya que en 20 días no da para poder leerse una obra completa. ¿20 días? Reconozco que soy un lector compulsivo, puedo leer un libro detrás de otro, empalmándolos como un fumador nervioso hace con los cigarrillos, y que hay semanas que termino tres o cuatro libros. Entiendo que no es mi caso, pero… veinte días creo que es un periodo más que suficiente para que un aficionado a la lectura -después de todo, ha sacado el libro de la biblioteca, ¿no?- se termine, por lo menos, una obra.

Otra cosa es el nivel de información sobre el uso del lector electrónico, o que las obras disponibles en el dispositivo de préstamo sean clásicos sin derechos de autor, muchos de las cuales ya están más que releídos o bien son, directamente, un aburrimiento para la mayoría de los lectores de hoy en día.

Me llama la atención otra frase:

Hemos comprobado que existe más una curiosidad hacia este tipo de libros que realmente una afición y mucho menos una costumbre de leerlos

Los ebooks son libros. Un libro electrónico es tan bueno o malo, divertido o aburrido, como su equivalente en papel, no son diferentes más que en el formato, como si fuera bolsillo, rústica o tapa dura. No puede existir una afición al libro electrónico más que a otro tipo de encuadernación. Hay que diferenciar entre dispositivo -lector electrónico- y contenido -ebook-, y de informar de sus posibilidades, sobre todo a la gente más mayor, los principales beneficiarios de su escaso peso y la capacidad de aumentar el tipo de letra.

Un consejo gratis: Sería ideal organizar un taller de uso del libro electrónico en las bibliotecas para mayores de sesenta años. Después de eso igual si que surge una «afición», como en el fútbol.


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