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Una manzana para atarlos a todos

20 de Marzo de 2010 en Autores, Literatura electrónica, Noticias

Manzana Única

A nadie debería sorprenderle ya que en la Apple iStore los libros superan en número al resto de aplicaciones. La lectura en los iTouch o Iphone es relativamente cómoda y cuando llegue el desembarco del iPad habrá que ver como reacciona el mercado y los lectores ocasionales.

Hay muchas cosas que me gustan de la tecnología Apple, como su diseño, su sistema operativo, su facilidad de uso… hay otras que me gustan menos, como su precio o sus decisiones alrededor de cómo limitar las posibilidades de sus dispositivos.

Otra de las cosas que no me gusta es la de la exclusividad con la que juegan. Me explico: cada aplicación vendida en la tienda Apple -que es la única si tienes uno de esos dispositivos- está sometida al arbitrio y decisión de la compañía dirigida por Steve Jobs. Eso quiere decir que en cualquier momento pueden decidir que tu aplicación -tu libro- ya no les interesa y hacerlo desaparecer tanto de la tienda como de los dispositivos.

Esto, que en realidad no debería ser más que una ligera limitación: existen muchos dispositivos de lectura y muchas tiendas virtuales además de Apple, no deja de inquietar a quienes apuesten por el inmenso mercado que se está construyendo alrededor de sus dispositivos móviles, así como aquellos a quien se vete antes o después. Estamos hablando de más de 40 000 000 de posibles clientes, con lo que todavía falta por llegar, así que no es segmento marginal, sobre todo por el codiciado target de mercado que es un propietario de iPhone.

La política de coto cerrado no es agradable ni para el usuario ni para el desarrollador (editor o escritor) pero por el momento Apple, en silencio, va construyendo un escaparate de acuerdo a sus propios intereses sin que nadie, o casi nadie, se atreva a levantarle la voz por miedo a quedarse fuera, un mundo exterior que existe, sin duda, pero que queda cojo sin poder acceder a todas las posibilidades.

Por el momento no parece que vaya a cambiar nada, así que si os planteáis crear un libro extendido o multimedia para Apple tened en cuenta el contrato: la empresa puede retirar vuestro producto y pagaros una indemnización limitada a los 50 euros. Da qué pensar, ¿verdad?

El pensamiento estancado

Estancados

La noticia tenía que ser buena. Todo apuntaba a ello. Los grandes grupos editoriales en España se lanzaban al mundo del libro electrónico y lo pensaban hacer con más de 5000 títulos en formato ePub. Los usuarios de lectores electrónicos se las prometían muy felices y parecía que por fin iba a aparecer la plataforma fuerte que significara el lanzamiento del mundo ebook en nuestro país.

Pero la realidad, en mi opinión, dista mucho de esa idílica visión. Dejando a un lado ciertas opiniones sobre los precios finales, que ya hemos comentado en otras ocasiones, resulta que esa gran plataforma no va a vender de manera directa. Según sus responsables, al menos por boca de Patxi Beascoa, marketing de Mondadori, se han dado cuenta de la inexistencia de la figura del distribuidor en la cadena del ebook, por lo que han decidido implantarla. Suya es la cadena tradicional: editor-distribuidor-librero, esa es la idea que llevan. Hay que tener en cuenta que entonces, como en el mundo físico, cada parte se llevará su porcentaje del precio, logrando uno de los efectos clave: evitar la bajada de precio del producto, su devaluación, a la que temen como al mismísimo diablo.

Una de las principales ventajas del libro electrónico en el mundo editorial es que puedes prescindir del distribuidor (hasta un 30% del valor del libro) y del librero (otro 20%), aumentando márgenes tanto para el editor como para el autor. La creación de una plataforma de distribución añadida a la del vendedor, a saber con qué condiciones, sólo crea una capa artificial encarecedora del producto y que se dará de frente con las ventas directas o las librerías/distribuidoras, en el caso de que puedan sobrevivir a la existencia de la nueva plataforma, claro. El poder editorial de Mondadori/Planeta va a dejar fuera a muchos y va a implantar su sistema como el definitivo, con toda probabilidad. Añádanse unas gotas de DRM y un precio alto, y ya sabemos todos lo que van a obtener: usuarios acostumbrados a bajarse los libros gratis en lugar de comprarlos.

Dentro de pocas semanas empezará a funcionar esta plataforma, todavía sin nombre. Veremos cuál es su desarrollo y su impacto para el mundo del ebook, pero, aparte de la evidente ampliación de títulos en el mercado, mucho me temo que va a resultar negativo en un futuro, aunque lucrativo para algunos intermediarios a medio plazo.

Los codiciosos autores y el libro electrónico

Codicia Editorial

Sin palabras me he quedado esta mañana al leer las declaraciones de Santos Palazzi, de la división literaria de librerías de la editorial Planeta, en medio de un anuncio de lo más interesante, y que tendría que haber sido la noticia, pues para el Día del Libro de 2010 se va a lanzar (¡ya era hora!) la gran plataforma de venta de e-books en España, con la participación de Planeta, Random-House Mondadori y un buen montón de grandes editoriales con 2000 títulos disponibles.

Llega un momento de la entrevista a Palazzi en el que está hablando de los precios. Por lo visto van a mantenerlo en un 30% por debajo de la tapa dura, estamos hablando de unos 14 euros por ejemplar, y unos 5 si ya está en bolsillo. Lo que llama la atención de todo esto es la siguiente frase:

Sabemos que todavía puede resultar un poco caro, pero es debido a la presión de los autores, que quieren seguir cobrando.

No sé si lo ha dicho con retintín, con la boca pequeña o con cierta ironía, pero queda fatal. Además añade que al parecer los autores quieren hasta un 20% de comisión en lugar de un 10%. Por lo visto:

Los lectores sí están preparados para el salto digital, pero no tanto los autores. Hay muchos espantados con la piratería porque saben que ellos no podrán dar conciertos. Por otra parte, creo que surgirá una nueva hornada de autores que crearán contenidos para ser consumidos exclusivamente en digital

Desde luego, en su última frase tengo que darle la razón. Si la consigna editorial es esa, culpar a los autores del precio alto de los ebooks por reclamar un 10% más por la venta de sus libros, no sería de extrañar que, mucho antes de lo que se esperan, una generación de autores decidiera no contar en absoluto con editoriales como Planeta.

Me resulta increíble ese tipo de declaraciones. Además de las muchas que equiparan el coste final del libro electrónico al físico, o incluso quieren poner un precio superior, ahora sólo faltaba que señalaran al escritor, el que menos se lleva de todo esto -menos que el librero, el distribuidor o el editor- como el culpable de su política de precios.

El otro día también escuché desde el mundo editorial que los precios tenían que ser altos o no se les iba a poder pagar los elevados anticipos que demandaban los escritores consagrados. También me quedé sin palabras. Si el mercado cambia y los anticipos no se pueden pagar -algo que, teniendo en cuenta que el mercado en papel no va a desaparecer, permitidme que ponga en duda-, las divas de la literatura tendrán que tragar con menos dinero. Y ya está, a menos que busquen la alternativa dos: exprimir a los escritores de bajo nivel para pagar más a los de primera división. Sólo faltaba eso.

Cuando en Inglaterra se está negociando por parte de los sindicatos de autores un 50% para el autor en las versiones digitales y Amazon paga un 70% si te saltas a la editorial me parece de una ceguera importante insistir en este tipo de actitud.

Lo que le hace falta a los directivos en muchas editoriales es aprender algo más del mundo digital, sobre todo de las plataformas de distribución y lo inútil del DRM, antes de ir soltando sinsentidos.

Vía: Público

No puedes engañar a todos los lectores todo el tiempo

Lector

Así de contundente empieza un post del blog del Kindle sobre una encuesta realizada entre los poseedores del lector de Amazon, encuesta claramente enmarcada en la disputa abierta entre la tienda online, Apple y los editores en Estados Unidos y de la que os hemos hablado en otras ocasiones. Aunque no deje de ser, por tanto, un estudio que barre para casa, algunas de las conclusiones son muy interesantes y no estaría de más que los editores, y no sólo los de los EE.UU., las tuviesen en cuenta.

Por un lado, el cambio de hábito de lectura (o de compra de libros, que al fin y al cabo es lo que les interesa a los editores) entre los usuarios de Kindle. Un 61% compraban quince o más libros físicos, mientras que ahora tan sólo un 15% de los lectores continúan a ese ritmo. Esta disminución se ve ampliamente compensada: un 64% compra online quince o más libros al año y más de la mitad de estos voraces lectores comprará más de treinta libros.

Por otra parte, parece que la guerra de precios, cuya última puesta en escena ha sido la aparición de Apple y las grandes editoriales, las Big Six, en los medios frente a Amazon, ha conseguido que los compradores empiecen a cuestionarse los precios de los libros. Así de los 1.892 entrevistados sólo seis no sabían quiénes eran las Big Six (Hachette Book Group, HarperCollins Publishing, Macmillan, Penguin Group, Random House y Simon & Schuster) y más de un 60% estaban bastante de acuerdo en investigar el acuerdo entre Apple y las editoriales respecto a la fijación del precio de los libros electrónicos. Un par de preguntas trataban directamente el enfrentamiento entre Amazon y Macmillan y parece que la plataforma online cuenta con el favor del público, ya que lo ven como un posicionamiento contra la política de precios altos que intentan imponer los editores.

Hay que destacar otro punto que me ha parecido muy interesante: la mayor parte (un 93%) considera que los precios de la tapa dura son excesivos y buena parte de los poseedores de un Kindle están dispuestos a mirar más allá del best seller de turno, buscando descatalogados (término a desaparecer con la edición online) o de editoriales pequeñas, que ven superado en buena parte su problema de visibilidad.

Vía: Dos doce

Telefónica y Vodafone: dos modelos para el libro electrónico

23 de Febrero de 2010 en Literatura electrónica, Mundo Editorial

Vodafone 360

Estaba cantado, los grandes de las conexiones 3G en España no podían dejar de lado demasiado tiempo el negocio que puede ser -o no- el mercado del e-book en todas sus gloriosas y variadas encarnaciones.

Algo debe tener el agua cuando la bendicen, reza el dicho popular, y lo cierto es que el libro electrónico está subiendo como la espuma entre aquellos que creen ver una oportunidad semejante a la popularización del MP3 en la música o el DivX para el vídeo.

Sin embargo, la actitud de Telefónica y de Vodafone ha nacido con dos concepciones diferentes, aunque, todo sea dicho, apenas se sabe nada de los planes a largo plazo de estas operadoras, empresas que tampoco destacan por su capacidad de hacer las cosas en línea recta.

Por un lado tenemos a Vodafone con su servicio 360: al parecer han llegado a un acuerdo con Todoebook, una de las plataformas veteranas en España, para ofrecer parte de su catálogo a los dispositivos móviles que se conecten mediante el apartado ebook de Vodafone 360. De ese modo, y por ahora, sólo se podrán leer ahí, sin capacidad para pasarlos a un PC o a un lector de e-books. Desconozco cómo estarán maquetados o el precio que van a cobrar, pero desde luego, y es una opinión personal, veo poco futuro a servicios capados y restrictivos. ¿Tendrá previsto Vodafone dar línea 3G a una gama de lectores más adelante?

Telefónica, por su parte, se mueve a ritmo de transatlántico e irrumpe en la bocana del puerto editorial ocultando a todos los otros yates que se afanaban en amarrar. Por lo visto ya han alcanzado un acuerdo con Publidisa, en estos momentos muy arriba en la distribución digital, para ofrecer sus contenidos a través de un nuevo sistema, que llevaría no sólo libros, se extendería a revistas e incluso a libros de texto.

El formato sería ePub limitado con DRM y también PDF, tratando además de utilizar su posición tanto en España como en el mercado latinoamericano, ampliando de ese modo la base de consumidores.

En el caso de Telefónica sí que apuestan por un lector de e-books propio al estilo Kindle, aunque no mencionan cómo será la conexión 3G ni tampoco el precio medio de los e-books a través de su plataforma.

En definitiva, un paso adelante en la conectividad pero que puede determinar precios y tendencias de consumo ajenos al mundo editorial y al de los lectores tradicionales. Un poco más de confusión al ya de por sí borroso futuro inmediato del libro digital.

Encuesta sobre el libro digital en España

Dilve

La Federación de Gremios de Editores y la Fundación Germán Sánchez Ruipérez han presentado un informe [PDF] basado en 254 encuestas realizadas a otras tantas editoriales para conocer el posicionamiento de estas frente al mercado digital. Esta Encuesta sobre el libro digital había sido solicitado por las propias editoriales que necesitan disponer de referencias ante el nuevo escenario. Se espera que los datos puedan ser actualizados anualmente. La encuesta se realizó en noviembre de 2009 y se centra en la situación hasta ese momento y la evolución que esperan tener en los próximos dos años, centrándose en seis apartados.

El primer tema es saber si la editorial cuenta o no con un proyecto digital o si piensa ponerlo en marcha en el periodo 2010-2011 y el 80% de las editoriales contestaron afirmativamente, sin existir diferenciación entre grandes o pequeñas, técnicas o generalistas. Queda claro que la mayor parte de las editoriales sí quieren entrar en este nuevo modelo de negocio.

El segundo apartado trata sobre el impacto de la digitalización en el catálogo. En este caso casi la mitad de las editoriales tenían menos de un 5% de su catálogo digitalizado, aunque la previsión es un claro incremento con previsiones de alcanzar para 2011 más del 50% del catálogo en el caso de más de un tercio de las editoriales; de estas un 12% creen poder tener todo su catálogo disponible para esas fechas.

No se encuentran demasiadas diferencias entre las novedades y el catálogo retrospectivo. Una de cada cinco editoriales espera poder ofrecer en 2010 entre el 50% y el 100% de sus novedades en los dos formatos; en 2011 serán un tercio las editoriales que lo hagan, aunque tan solo un 19% espera tener disponible el 100% de sus novedades en versión ebook. La mayor parte de las empresas tiene en mente publicar contenidos únicamente en digital, pudiendo llegar al 10% de su catálogo en el caso de las pequeñas.

Aunque estas cifras nos puedan parecer magras hay que tener en cuenta que no estamos diferenciando las editoriales por tamaño y que, aunque la tendencia sea muy similar, el hecho de que un gran grupo editorial espera tener digitalizado para 2010 más del 50% de su fondo, porcentaje que esperan alcanzar dos majors en el tema de las novedades para 2011; eso son, por fin, muchos libros disponibles en el mercado.

El tercer punto tratado en la encuesta es el formato y los dispositivos de lectura que contemplan las editoriales. El formato PDF es, por ahora, el rey: un 80% de las editoriales contemplan ofrecer sus fondos en este formato, frente a un 24% en ePub (llegará al 60% en 2011), mientras que un tercio se inclina por mobipocket y apenas un 13% por mobipocket para Kindle.

En cuanto a los dispositivos de lectura, un 80% de las editoriales preparan contenidos para e-readers y ordenadores y poco más de un tercio para dispositivos móviles, aunque estos últimos incrementarán su importancia en 2011. Las editoriales especializadas en libro de texto tienen otro reto por delante: contenidos para la pizarra digital.

En cuanto a los canales de distribución y venta, el cuarto apartado tratado, las diferencias entre editoriales grandes o pequeñas aumentan, aunque globalmente se prevé un aumento en los tres sistemas fundamentales: venta directa en la web de la editorial, venta por medio de librerías o plataformas conjuntas. Las mayors parecen menos dispuestas a la venta a través de su web y se decantan por la creación de plataformas con otras editoriales mientras que la venta directa y la librería van creciendo como opciones según disminuye el tamaño del catálogo. Así, aunque la opción preferida por la mayoría de las encuestadas sea la venta directa a través de la web, tendremos más libros disponibles a través de plataformas conjuntas.

El siguiente punto también es importante como lectores: la política de precios. Tan sólo un 8% mantendrá el mismo precio tanto para formato digital como para papel. Un 35% considera que el precio debe ser un tercio más barato, mientras que un 24% entiende justo un 50% inferior. Un 6% de las editoriales piensan instaurar un rango fijo de precios, pero al ir estos desde 2,99 euros a 19,99 no podemos decir que sea un dato significativo.

E-Book

En este punto, es interesante ver la diferencia entre tamaños de las editoriales, aunque lo primero que destaca es la gran cantidad de “no contesta“, es decir, no saben que van a hacer respecto a los precios en los próximos dos años; quizás por eso estaban interesadas en que se hiciera este informe. Además de esa falta de concreción destaca el 8% del que os hablábamos antes; aunque las editoriales que piensan mantener el mismo precio en papel que en digital tengan todas un catálogo inferior a los cinco mil títulos no deja de ser llamativo y creo que podemos inferir, arriesgándonos mucho, que estas editoriales están viendo internet como un medio de solucionar sus problemas de distribución más que como un nuevo modelo de negocio. También llama poderosamente la atención la previsión de algunas editoriales de poner sus formatos digitales a precio superior a los impresos: habrá que ver de qué estamos hablando antes de mirarlos raro. O no.

El último aspecto es el impacto que la digitalización va a tener en los recursos internos, es decir, que se va a externalizar y que no. Parece que maquetación, diseño y política comercial serán asumidos por las editoriales, mientras que el escaneado o la transformación de formatos podrían ser realizados por empresas especializadas.

Cómo se lee en el iPad

Manzanas

Está claro que Apple pretende hacerse con el mercado de los llamados casual readers, aquellos que ya han demostrado su preferencia por dispositivos como el iPod touch para lecturas cortas.

Si bien no servirá igual que el touch (o el iPhone), hay que tener en cuenta que no todo el mundo que lee -en España, por ejemplo- sólo la mitad de la población, lo hace durante muchas horas. ¿Es ese el nicho de mercado de Apple?

Lo cierto es que Apple vende imagen y va a tratar de comparar el aspecto ciertamente feo de las interfaz típica del e-book con la potencia de su iPad hasta que los lectores clónicos chinos, que muchas empresas nos intentan vender como desarrollos propios, parezcan tablillas de barro.

Vamos a ver un vídeo en el que aparece la BookStore y un poco del interfaz (gracias, como viene siendo habitual al Blog de Libros y Bitios.

Todos los que hayáis visto cómo se lee en otros productos de Apple encontraréis sus marcas características: fluidez de manejo, interfaz táctil muy lograda y animaciones muy bonitas. La compra desde la tienda debería ser inmediata y se podría elegir un libro y tenerlo en el iPad -o en otro dispositivo compatible- en cuestión de segundos.

El vídeo nos enseña como se estructuran los enlaces en el índice y la facilidad para el cambio de fuente y de tamaño. Lo que no se ve es si tendrá capacidad para copiar, pegar, subrayar o tomar notas asociadas al libro. Esas son funciones que si no se implementan dejarán al iPad como el dispositivo capado más caro de la historia.

En resumen, por lo que se ve en el vídeo y a falta de tenerlo entre las manos: típico producto de Apple con una gran capacidad gráfica y facilidad de manejo, que satisfará a aquellos que no le dediquen mucho tiempo seguido a la lectura pero que defraudará a los que sí lo hagan o a los que necesiten mayor interacción con el texto.

Los escritores que no amaban a los ebooks

Publetariat

Con todo este barullo que si Amazon, MacMillan, Murdoch y Apple, un gran número de escritores americanos han decidido posicionarse, y de manera muy activa, en el conflicto.

Por el momento, y hay quien se ha extrañado al principio, se han puesto de lado de MacMillan y no han dejado de lanzar acusaciones contra Amazon. Es cierto que ese momento de rabieta en el que miles de libros, incluyendo los no-digitales, dejaron de estar a la venta ha escocido y mucho a los escritores que de repente se vieron apartados del principal supermercado del libro en Internet.

Dejando a un lado el apoyo a su propia editorial, algo que es entendible en superventas, pero que a menor rango ya cuesta algo más que seguir, se engloba dentro de esa teoría de la devaluación del libro, que ya hemos comentado antes. En realidad, el modelo de Apple, el de la nueva tienda iBooks, va a resultar menos beneficiosa para el autor que con los precios de Amazon. En Publetariat [Inglés] han hecho el cálculo completo y por cada libro van a recibir un dólar menos. Curioso, ¿verdad?

En España, y Europa, los escritores y los agentes están pugnando por ampliar el porcentaje de los derechos para el autor en los libros digitales, aumentando del clásico 8% a un 20 o 25, mientras en Inglaterra están planeando llegar a un 50. Amazon, como ya comentamos, ofrece un 70% para el autor si se publica con ellos sin pasar por una editorial (quedándose una minitasa por descarga, eso sí) y ese gesto puede haber motivado también el recelo de las grandes editoriales ahora que pueden darle donde más le duele.

Eso sí, para autoeditar cada autor se paga la corrección y la maquetación de su propio bolsillo, así como la publicidad y el esfuerzo. Es algo parecido a lo que planteó también en su día Google como el futuro de Google Editions, así que no es de extrañar que las editoriales quieran con locura al proyecto de Apple. Ahora, ¿los escritores? ¿Es posible que dejen pasar la oportunidad de sentar las bases de un escenario en el que no serán el último mono del mercado? Lo cómodo, claro, es dejarse llevar por los más famosos y por quien está poniendo ahora el dinero y lo incierto, arriesgado y valiente es luchar por los derechos que les corresponden.

La Biblioteca Británica ofrecerá 65 000 ebooks

12 de Febrero de 2010 en Literatura, Literatura electrónica, Tecnologí­a

Jane Austen

La Biblioteca Británica ha llevado a cabo un proceso de digitalización de su fondo de novelas del siglo XIX en un proyecto apoyado económicamente por Microsoft y que ha conseguido, tras tres años de trabajo, poner a la disposición del público más de sesenta y cinco mil obras libres de derechos. Los libros pueden ser descargados gratuitamente al lector Kindle o comprados en papel a través de la distribuidora online Amazon.

Al tratarse de digitalizaciones de originales del siglo XIX los ejemplares, digitales o en papel, mantienen las ilustraciones y otras características de las ediciones, poniendo así al alcance del público obras de difícil acceso, en algunos casos por condiciones de conservación bastante precarias. Autores como Charles Dickens, Jane Austen o Thomas Hardy acompañan a otros menos conocidos de la literatura de la época victoriana como Ella Hepworth Dixon o Edward Viles. La idea de la Biblioteca Británica es seguir con la digitalización de los primeros años del siglo veinte ya que los derechos de autor en Gran Bretaña terminan a los setenta años de la muerte del autor.

Según el cálculo realizado por la British Library entre un 30 y un 40% de los libros digitalizados son prácticamente imposibles de encontrar en el mercado editorial o de consultar en bibliotecas públicas. Entre aquellos originales que sí pueden encontrarse hay originales de Austen o Dickens que pueden alcanzar hasta las doscientas cincuenta libras, mientras que la compra en Amazon del facsímil puede quedarse entre 15 y 20 libras.

La gran duda es si, además de para el Kindle, también estarán disponibles para otros dispositivos. Sería una verdadera lástima que una iniciativa como esta, aunque parta del sector privado, quede unida a una única empresa y, ya que el formato electrónico va a ser gratuito, que lo sea para todos los interesados, no sólo para los poseedores del lector electrónico de Amazon. Aunque, después de todo, a los demás siempre nos quedará Google Books.

Autores relacionados:
Charles Dickens
Jane Austen
Thomas Hardy

¿Hacia dónde va el precio del libro electrónico?

Kindle DX

El gran debate en Estados Unidos está servido tras el acuerdo de Apple con varias de las grandes editoriales americanas y la polémica con Amazon. Aquí, estando como estamos viéndolas venir y con casi todo el mercado por articular, se sigue con interés el desenlace por parte, sobre todo, de las editoriales.

Pongámonos en antecedentes. Amazon, dispuesto a convertir a su Kindle en el e-reader más usado del mundo, llega a un acuerdo con las editoriales para vender las novedades a 9.99$, siendo en algunos casos capaz de pagar a la editorial un suplemento para que no pusieran problemas a la hora de discutir el precio. Amazon lograba esto gracias a su posición de poder como el mayor vendedor de libros electrónicos en EEUU, con lo que las editoriales tenían poco margen de maniobra.

Tras la presentación del iPad de Apple, el cual va asociado a una tienda de libros electrónicos en formato ePub -ojo, en ePub pero con DRM de Apple, con lo que demuestran lo mucho que aprendieron con la música-, en la que los editores pueden poner el precio que les venga bien a sus libros, dejando las novedades de 12 a 15$. A los cuatro días el ultimátum es directo, MacMillan, que ya ha firmado con Apple, le dice a Amazon que ponga los libros al mismo precio que en la BookStore mientras que la librería americana decide, en un primer momento, eliminar a MacMillan del sistema.

Finalmente ha sido Amazon quien ha tenido que bajarse de su posición y ha accedido a las condiciones de la editorial. Aquellos que quieran pagar los quince dólares correspondientes podrán hacerlo, no sin que Amazon, en su página web, manifieste su total desacuerdo con dicho precio.

El movimiento de MacMillan , mega-editorial con nombres como Douglas Preston, Orson Scott Card, o Tatiana de Rosnay (por poner tres ejemplos completamente diferentes de sus cientos de autores) es un golpe encima de la mesa confiando en que el iPad funcione y la Bookstore sea un éxito… algo que puede o no puede ser y que tardará bastante en probarse. En el caso de que los libros caros con DRM de Apple no se vendan Amazon volverá a plantar cara a los editores para vender su formato DRM más barato -eso sí, ya desde el año pasado su sistema de protección está roto- y seguirá con su proceso monopolístico.

Por si fuera poco, Rupert Murdoch, dueño de periódicos y de un imperio editorial basado en Harper Collins, tampoco está de acuerdo con los precios de Amazon. Ha olido la sangre fresca y un tiburón como él no ha podido dejar de morder para ver si se libra de ese competidor que era la empresa librera. Lo curioso es que, como él afirma, no es por dinero ganado (ya que Amazon les paga como si los libros valieran 14 dólares), sigue con la consigna y lo hace para que no se devalúe el producto de tapa dura… impresionante.

A todo esto, parece que todo el mundo se ha centrado en Apple vs. Amazon dejando fuera del escenario al que parecía el verdadero revolucionario del mundo del e-book. O mucho me equivoco o nadie está hablando de Google, y está claro que en el futuro de todo este negocio tiene mucho que decir: a Google no le interesa el desmantelamiento de un negocio en red como el de los e-books, así en los próximos meses no sería de extrañar un nuevo movimiento por parte de la empresa más importante de Internet en estos momentos.

En España carecemos de una librería como Amazon que aglutine a casi todas las editoriales, pero me da que, tal y como han puesto los precios en las distintas tiendas virtuales que ya existen, la teoría de los 15 euros también gustará mucho por estos lares. Eso sí, luego, como estamos avisando, se preguntarán por las bajas ventas. Y entonces será, lamentablemente, demasiado tarde.


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