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Entradas de la categoría ‘Literatura electrónica’

Novedades en el mundo de los ereaders: Kobo Aura HD

Kobo Aura HD

Hace unas semanas que nos quejamos de la falta de evolución en los lectores electrónicos, asfixiados por la rapidez de desarrollo de las tablets y la falta de gana de los dominadores del mercado por ofrecer mejoras. Pues bien, por lo visto la gente de Kobo ha decidido que si Amazon tira por ofertar buen precio, ellos van a por la innovación tecnológica, algo que puede verse en el Kobo Aura HD que acaban de sacar.

¿Cuál es el punto fuerte de este nuevo ereader? Pues algo que veníamos reclamando desde hacía tiempo: la resolución de la pantalla. Esta es un poco más grande de lo que estaba llegando, 6.8 pulgadas, y ofrece 1440 x 1080 y, esto es importante, 265 dpi. Esto quiere decir que la calidad de la tipografía, de las letras, es superior a lo que nos encontramos en el mercado hoy en día: las líneas son mucho más claras y con menos pixelación, lo que hace la lectura más agradable para el ojo.

Kobo adopta también la iluminación de la pantalla, algo que sacó la gente de Nook y que Amazon puso enseguida, lo que mejora otro de los puntos flojos de muchos ereaders, el contraste. Si ponemos esa claridad tipográfica junto con un buen contraste, nos encontraremos con un salto cualitativo en la experiencia lectora. Es más, el Kobo Aura permite que configuremos el tipo de letra para dejarla a nuestro gusto, no sólo en tamaño sino en resolución.

Por lo demás, el Kobo Aura HD lleva lo habitual, 4 GB de memoria interna, ampliable con microSD y un procesador de 1GHz para mover el paso de página con tanta resolución sin problemas. Ah, claro, es táctil, lleva WiFi, lee ebooks en ePub, PDF, Mobi y es compatible con Adobe DRM. ¿Cuánto cuesta? Pues unos 130 euros. ¿El problema? Que por ahora no se vende en España ni hay fechas para su comercialización.

¿Cómo reaccionará Amazon? Por el momento sólo han surgido rumores acerca de Nook, que podría estar preparando un Nook Glow HD, un movimiento que forzaría a Amazon a presentar un nuevo Kindle con mejores prestaciones si quiere mantener el nivel de sus competidores.

¿Y vosotros? ¿Cómo veis el mercado de los ereaders? ¿Os cambiaríais el vuestro por otro con mejores prestaciones aunque todavía os funcionara bien el actual? Os esperamos, como siempre, en los comentarios.

Consejos para escribir de grandes autores (II)

20 de marzo de 2013 en Autores, Literatura electrónica

Mark Twain

En la primera parte de este artículo os hablamos de algunos de los consejos más interesantes que ofrecieron Ernest Hemingway y F. Scott Fitzgerald a aquellos que quieren aprender a escribir (o mejorar su habilidad, o simplemente, como lectores, entender un poco mejor el funcionamiento del texto y de su proceso creativo). Ahora nos centraremos en otros escritores, que también tienen bastante que aportar al respecto.

Anton Chéjov, uno de los autores de relato más importantes de la historia de la literatura, nos habló de la importancia de mostrar los detalles de forma indirecta, evitando los clichés y las obviedades: “No me digas que brilla la luna; enséñame un reflejo de luz en un cristal roto”.

Uno de los consejos más divertidos viene de la mano de Mark Twain: Cada vez que quieras usar la palabra muy, escribe condenadamente; tu editor lo eliminará y lo escrito estará justo como tiene que estar. La palabra a la que se refería Twain era damn, que en el inglés de su época era bastante más fuerte que condenadamente (aunque esta es su traducción literal), así que podéis usar en su lugar vuestro taco favorito. Es un consejo que podría aplicarse a cualquier modificador o término del que solamos abusar y que sea innecesario: desde adverbios terminados en -mente a la terminación -ísimo o a adjetivos que no aportan nada al sustantivo. La precisión y el conocimiento de la gramática son siempre nuestros aliados.

¿Y qué dice John Steinbeck de esto de escribir? El autor de Las uvas de la ira da seis consejos fundamentales, que recogió en una entrevista el Paris Review. Primero, abandona la idea de que algún día vas a terminar lo que estás escribiendo. De esta manera no te agobias, te concentras en lo que estás trabajando y el final llegará como una sorpresa agradable (más de un escritor, preocupado más por encajar su obra en un número de páginas aceptable para la editorial que en darle forma a la historia, podría hacer caso aquí a Steinbeck. Segundo, escribe con la mayor fluidez y velocidad que puedas, escúpelo todo en el papel; no corrijas ni reescribas hasta que termines (muchas veces la reescritura no es más que una excusa para no avanzar cuando uno está atascado o lo asaltan las dudas y la inseguridad; además puede influir en el ritmo natural de la escritura). Tercero, olvida a tu público. Escribe para una sola persona, no para una masa desconocida a la que no puedes complacer por completo. Cuarto, si una escena o sección se te resiste, pero crees que es necesaria, déjala aparcada y continúa por otro lado. Cuando termines podrás regresar a ella, tal vez descubras que la razón por la que te daba problemas era porque realmente sobraba o no encajaba ahí. Quinto, cuidado con una escena que te gusta demasiado, más que las demás (y aquí podríamos decir que cuidado también con los personajes que gustan demasiado, más que los demás, el peligro de la mary sue acecha siempre). Es frecuente que destaque demasiado y que no termine de conjugar con el resto, y que ese favoritismo le reste verosimilitud. Y por último, el sexto consejo: si escribes un diálogo, léelo en voz alta mientras lo escribes. Así, la conversación parecerá más realista, se acercará más a la palabra hablada.

En la tercera y última entrega de esta serie de artículos, veremos de qué forma otros grandes autores pueden seguir inspirando con su experiencia y maestría a todos los que escriben.

Autores relacionados:
Antón Pávlovich Chéjov
John Steinbeck
Mark Twain

Las mejores aplicaciones móviles para escritores

Evernote para escritores

Si te gusta escribir y te pasas el día arriba y abajo y no quieres, o puedes, llevar el ordenador a cuestas, está claro que necesitas una buena selección de aplicaciones para tu teléfono o tablet. En Lecturalia hemos seleccionado unas cuantas que nos parecen interesantes para los sistemas más comunes, como son Android e iOS. En cualquier caso, antes de continuar, recomendamos a todo escritor llevar encima libreta y bolígrafo. Todavía no se ha inventado aplicación en movilidad más fiable y versátil que esa.

La primera aplicación que recomendamos es una de las más importantes: Evernote. Un gestor de notas (y libretas) en el que cabe de todo. Podemos escribir, tomar fotos, tomar notas de voz (que luego pasa a texto), subir documentos… una maravilla para organizar la documentación de una novela o capturar ideas rápidas. Uno de sus mejores puntos es que sincroniza la información entre nuestros dispositivos, móvil, tablet y ordenador. Es gratis y está para Android e iOS.

La segunda app puede salvarte el trabajo de varios días. Dropbox es un sistema de almacenamiento en la nube que te permitirá grabar tu documento en el ordenador y revisarlo posteriormente en movilidad (y viceversa). Los cambios se sincronizan y es sencillo de usar. Está para todas las plataformas y su plan básico es gratuito. Del mismo estilo puedes encontrar BOX o Google Drive, que además se complementa con la aplicación de Google en la nube para editar documentos, Google Docs.

Instapaper te permite trabajar y navegar almacenando esas páginas llenas de información que tanto te interesan para leerlas más adelante. Está preparado para que no te pierdas nada y la información se clasifica con facilidad, sincronizando ordenador, teléfono, tablet y hasta lector de ebooks. De pago, pero existen alternativas, aunque quizá no tan completas.

Otras aplicaciones ideales para un escritor serían las que entran dentro de la categoría de «mapas mentales», o en lenguaje más prosaico, las que te permiten hacer unos esquemas bien estructurados. Yo destacaría, por ejemplo, Mindjet, que permite crear árboles de conceptos enriquecidos con fotos, enlaces y etiquetas. Disponible para varias plataformas y con versión tanto gratuita como de pago. En cualquier caso, hay muchas aplicaciones parecidas y lo mejor es probar unas cuantas hasta encontrar la que mejor se adapta a nuestra rutina.

Si sólo queremos una aplicación para escribir, podemos recurrir a Writer, para Android, un ejemplo de herramienta creada para un único propósito: la escritura. Ligera y rápida, no tiene muchas opciones, pero lo que hace, lo hace bien. En realidad, cualquier programa de notas avanzado nos serviría y, para los que usan tablets, no estaría de más que pegaran un vistazo a alguna de las numerosas suites ofimáticas que hay disponibles en los markets de cada sistema, pese a que ninguna llega realmente a la potencia de un buen sistema para ordenador.

My writing spot es uno de los pocos programas pensados para el trabajo del escritor. Te permite escribir, tiene contador de palabras y algunas funciones de formato. Lo interesante: pues su integración con el correo, contraseña en documentos y sincronización en la nube. Además, el sistema de notas está muy bien organizado para seguir una secuencia de capítulos. La contra, que no es gratuito y no está traducido al castellano, con lo que sus opciones de diccionario y tesauro no nos serán de mucha utilidad a menos que escribamos en inglés.

Por último, recomendaros llevar instalada siempre una aplicación de OCR, es decir, de reconocimiento de texto. Después de escribir en cualquier papel que tengáis a mano, nunca está de más sacar el móvil, hacer una foto al texto y que lo pase directamente a un formato electrónico con el que poder trabajar. Yo recomiendo alguno como el Mobile OCR, pero eso sí, letra mayúscula y clara. También sirve para copiar textos que encontremos en folletos, enciclopedias, flyers o demás papeles que, por algún motivo, no podamos llevar con nosotros.

¿Y vosotros? ¿Qué aplicaciones consideráis imprescindibles a la hora de ayudaros en la tarea de escribir? Os esperamos, como siempre, en los comentarios.

¿Se ha estancado el desarrollo de los lectores electrónicos?

9 de marzo de 2013 en Literatura electrónica, Tecnologí­a

Nuevos e-eraders

Parece que fue ayer cuando salieron a la venta los primeros lectores de tinta electrónica, con toda la expectación que levantaron a su alrededor. Si bien su resolución no era muy buena y la frecuencia de paso de página dejaba bastante que desear, en muy poco tiempo se encontraron soluciones a los problemas y limitaciones más básicas.

De esos modelos quizá demasiado pesados y voluminosos hemos pasado a unos e-readers estilizados y con una resolución de pantalla más aceptable. Sin embargo, pese al rápido desarrollo inicial, avivado, cómo no, por Amazon y su Kindle, parece que nos hemos topado con un techo, un punto estático del que no se sabe bien cómo vamos a salir.

Me explicaré mejor. Los últimos modelos de lectores electrónicos son prácticamente iguales. Resolución, batería, wifi, pantalla táctil… vaya, si analizamos cuál ha sido el último salto de diseño nos encontramos que es una luz integrada. En sí, el e-reader, hoy por hoy, no parece en la lista de «cosas a mejorar» por parte de las grandes empresas tecnológicas. Sony, una de las que más interés ha mostrado, apenas mejora el corazón de sus dispositivos y remoza el exterior, consiguiendo un buen producto, pero muy similar al anterior.

Os estaréis preguntando, ¿pero, qué es lo que quiere este? Si la única función del e-reader es mostrar los ebooks, y esa función se cumple, ¿qué más hace falta? Pues bien, en mi opinión la tecnología de pantalla todavía no ofrece dos cosas fundamentales: un buen contraste y una resolución óptima de la tipografía. No voy a entrar en temas como el del color, que sería ideal para las revistas, o de un buen procesador que permita, en un momento dado, una navegación web decente.

Si miramos un poco al futuro de las pantallas y a la convergencia entre tablets y e-ereaders que nos vendían hace un par años, la verdad es que a nivel comercial no se ha avanzado nada. Teniendo en cuenta que las tablets forman un mercado que se renueva a gran velocidad y que los e-readers se compran con la idea de que van a durar hasta que se rompan, es lógico que los fabricantes inviertan más en el mercado que les va a dejar beneficios. De hecho en los últimos meses el número de lectores electrónicos vendidos se ha reducido muchísimo. A medida que la oferta se cubre pasa mucho más tiempo en surgir la necesidad de cambiar. Y a eso añado: sobre todo si lo que se ofrece no se diferencia mucho de lo que ya tienes.

Las grandes ideas, además, como el papel electrónico flexible, tampoco aparecen por ninguna parte, así que habrá que esperar a ver si aparecen nuevos conceptos sobre la mesa o se va a exprimir al máximo la tecnología disponible, pese al aspecto cada vez más obsoleto que presenta.

¿Para qué comprar nuevos libros?

Libros nuevos

Nos encanta leer. Buscamos ratos muertos en el metro, en el autobús, en el tren, en un parque después de comer, haciendo cola, en casa justo antes de ir a dormir. Si bien es cierto que no todo el mundo puede leer tanto como le gustaría ya que la falta de tiempo es un problema de difícil solución. Pero leemos. Y compramos libros. Al menos, hasta ahora.

Que nadie se sorprenda. A día de hoy cualquiera con un conocimiento de Internet básico puede encontrar páginas web con ebooks para descargar, o páginas web con enlaces a esos libros (o incluso páginas web con los enlaces escritos, pero desactivados, a libros, no vaya a ser que alguien tropiece y haga clic por accidente) y descargarlos a golpe de ratón en algunos segundos. Sí, no están todos los libros. Pero hay muchos. Muchísimos. Algunos muy buenos, otros sencillamente entretenidos y también una gran multitud de libros aburridos.

Así que mientras se discute sobre el futuro del modelo del copyright y los derechos de autor, se teoriza sobre la naturaleza de la obra original y de la propia autoridad del creador para reconocer un texto como suyo, la gente va a lo suyo y se descarga libros, la mayoría sin entrar en filosofías o pensar en los futuros del libro. Esto es así.

Ojo, que no quiero decir que esto sea algo totalmente negativo. Se dan casos donde la descarga de libros ha redundado en un aumento de las ventas de determinados autores (no de todos) y que hay muchos creadores cuya satisfacción se ve resuelta con la propia gratificación de verse reconocido. Hoy, simplemente, me gustaría hacer una reflexión como lector.

Si puedo acceder a, no sé, pongamos unos 300 libros, entre novelas, antologías y ensayos, de buena calidad, que no me haya leído y que pueden estar en mi e-reader en unos diez minutos… bueno, sería genial, ¿verdad? Teniendo en cuenta la media de lectura en España, ese bloque de libros podría durarme unos doce años. 12. Más de una década de buena lectura asegurada. Gratis. Más de diez años en los que no tendría que preocuparme no sólo de comprar libros, sino de estar atento al panorama editorial. ¿Para qué comprar libros nuevos, sin apenas referencias de su calidad, si tengo a mi alcance años de obras ya contrastadas?

He dicho 300 libros, pero podrían ser más de mil. Y sin irme muy atrás en el siglo XX, me parece. Se ha publicado tanto ya, y tan bueno, que, sinceramente, nunca se puede estar al día. Así que ¿para qué comprar libros nuevos? no es tanto una pregunta a la que pretenda dar respuesta con este artículo, sino un interrogante que abro para que vosotros, lectores, participéis de los posibles cambios y soluciones que tienen que llegar de manera inevitable. Y me refiero al momento actual, ahora, ya, no dentro de diez o quince años y a cómo será el futuro, si un oligopolio del copyright o un paraíso de la cultura libre.

Así que esperamos vuestra opinión, hoy más que nunca, en los comentarios.

Nubico: Nuevo sistema de suscripción literaria

Nubico

Parece que alguien por fin se ha dado cuenta de que los modelos emergentes en el sector cultural vienen de la mano de los servicios de pago por suscripción. Spotify o Netflix son dos grandes ejemplos de cómo podría ser el futuro de la música y el vídeo y ahora es posible que aparezca un equivalente con Nubico.

Aunque claro, la idea no es tan novedosa. La gente de 24 symbols llevan un par de años ya con esta idea en mente, así que cabría preguntarse cuál es la diferencia. Por lo visto no es otra que la potencia económica y editorial que llevan detrás, Nubico viene con Telefónica y Círculo de lectores (Planeta y Berelsman) que, si así lo deciden, pueden poner encima de la mesa un catálogo inmenso. 24 symbols ha trabajado más con editoriales independientes y eso le resta poder de convocatoria hacia el gran público.

No es la primera iniciativa de Círculo de lectores y de Telefónica en este sentido, aunque en esta ocasión sí que parece que van a apostar creando una plataforma decente, que no sólo estará disponible para dispositivos Android e iOS, sino que es probable que aparezca para nuevos modelos de libro electrónico.

El modelo que han presentado costará 10 euros al mes y nos permitirá leer cualquier cosa que hayan subido al catálogo, exceptuando las novedades, que estarán por menos de 4 euros hasta que pasen al fondo general.

¿Tendrá éxito? Como siempre, nos enfrentamos a una gran incógnita. Si es capaz de acumular catálogo, más allá de sus propias editoriales, es posible que dé el salto que, a día de hoy, lastra este tipo de iniciativas. Como usuario no me quiero preocupar de si este libro ha salido en Anagrama o en Grijalbo o en Espasa: pago mis diez euros al mes y lo quiero en mi reader. Si me faltan muchos libros no pagaré por un servicio incompleto.

Sin duda, es una buena noticia que esta iniciativa surja: quiere decir que se están planteando alternativas al modelo actual de compraventa y de precios para ebooks, y que se está haciendo desde grandes grupos capaces de arrastrar al mercado. Otra cosa es saber si es el movimiento adecuado o se hace con las herramientas adecuadas. Pronto lo sabremos.

Posibles futuros del libro (I)

Narrativa transmedia

Una de las ideas que está sonando últimamente dentro de la industria editorial se relaciona con los libros electrónicos dedicados a los más jóvenes, aquellos que incorporan a su vida todo tipo de medios -música, vídeo, imágenes-, creando no sólo ediciones ampliadas sino libros pensados ya con ese componente transmedia.

Esto quiere decir que es probable que asistamos en breve a un boom de libros creados para tablets en los que la palabra escrita pase a ser un complemento más junto al vídeo y la música, perdiendo el papel preponderante que hasta ahora mantenía. Habrá que analizar estos libros con detenimiento, si es que a estos nuevos contenedores de información se les puede llamar libros o si hay que empezar a pensar en un nuevo nombre para ellos.

Hay que tener en cuenta también que la manera que tenemos de recibir la información influye en nuestra manera de pensar. La estructura de un libro presenta unas características con las que nos hemos ido formando en los últimos siglos, algo que podría cambiar si el discurso interior de la lectura se cambia por un método interactivo.

Posiblemente nos encontremos ante una división más grande que la de los ebooks y los libros en papel: el verdadero libro electrónico del futuro tenderá a acumular la información relacionada con su contenido en todos los formatos posibles, no sólo en texto plano o enlaces de hipertexto. ¿Estamos capacitados para hilar ese tipo de discursos fragmentados que se desarrollan a diferentes planos? Dentro de unos años, cuando el dominio de las pantallas se haga mucho más evidente, la cultura del libro tendrá que especializarse frente al ocio más popular, incluso convirtiéndose en una afición más peculiar y característica, de lo que es hoy en día.

Sin duda, todavía falta mucho para esta situación, y habrá que ver si este tipo de contenedores es capaz de funcionar frente al cine o la televisión -también en sus formas futuras-, mucho más adaptables, en principio, al ocio multimedia de duración limitada.

Consigue un fantástico ereader Tagus Táctil con Lecturalia

Tagus Táctil

¿Contando los días para que se acabe la cuesta de enero? ¡No te preocupes! En Lecturalia te ofrecemos otra oportunidad para llevarte a casa un lector de libros electrónicos de primera calidad. En esta ocasión, y gracias a la colaboración de la Casa del Libro, se trata de un e-reader Tagus Táctil.

La apuesta de la Casa del Libro por ofrecer una serie de modelos propios de ereader se confirma este año con la renovación de su línea, que va desde los modelos más básicos por 89 y 99 euros, a los que ofrecen ya otras funciones táctiles y WiFi, como el Tagus Táctil o el Lux, que se van ya a los 119 y a los 139, respectivamente. Yo destacaría personalmente la aparición del Tagus Magno, cuya diagonal de 9,7 pulgadas viene a ocupar un hueco en el mercado que el Kindle DX estaba dejando huérfano. Además, el mundo Tagus se completa con una tablet con sistema Android. A través de los readers de Tagus se puede comprar en la Casa del Libro de manera fácil y sencilla y han sacado una línea editorial propia sin DRM, con precios muy competitivos.

Pero hoy vamos a hablaros del Tagus Táctil, una respuesta rápida al modelo Kindle Tocuh de Amazon, con características muy similares. El reader de la Casa del Libro es táctil, lleva WiFi, 1 GB de memoria libre para que le metas cientos de libros -ampliable con SD-, la batería eterna de este tipo de dispositivos y 238 gramos de peso. El Tagus Táctil lleva el diccionario de la RAE integrado. Además, hay que tener en cuenta que, a diferencia de otros, el Tagus Táctil lee numerosos formatos de ebook, como el ePub, el Fb2, Mobi o PDF. Compatible, claro, con Adobe DRM de manera nativa.

Para participar en el sorteo del Tagus Táctil es necesario dejar un comentario en esta misma entrada del blog (recuerda poner tu email real). El sorteo del Tagus Táctil se realizará entre todos los usuarios que hayan dejado su comentario en este artículo desde su publicación hasta las 23:59 del 3 de febrero (Hora Española). El nick del ganador será anunciado en Facebook, Twitter y los comentarios de esta entrada el 4 de febrero de 2013 y contactado mediante su correo electrónico el mismo día. El sorteo se realizará mediante el sistema de Random.org y a través del mismo se elegirá un ganador. Si en tres días no se recibe respuesta por parte del primer ganador, el Tagus Táctil pasará al siguiente nombre del listado obtenido.

En esta ocasión se puede participar desde fuera de España, aunque si el ganador reside fuera de la Península tendrá que abonar los gastos de envío correspondientes menos 5,95 euros que regala la Casa del Libro. Si el ganador declina el premio, el Tagus Táctil pasará al siguiente de la lista de ganadores.

¡Suerte a todos!

EDITADO 05/02/2013: El ganador del Tagus Táctil es Joel del Olmo, ya hemos contactado con él y tiene 3 días para responder. ¡Gracias a todos por participar!

Licencia para leer

Ebooks - DRM

En Lecturalia siempre hemos apostado por el libro digital, esto no es una novedad. Aunque nos encanta el mundo del libro tradicional, su componente sentimental nunca será superado por los readers, el mundo de posibilidades que nos brinda el ebook es demasiado grande como para no ilusionarse con él.

Sin embargo, hay obstáculos gigantescos en el desarrollo de los libros electrónicos cuya desaparición se ve cada vez más difícil. Me refiero, claro, al espinoso tema del DRM y de las licencias de uso. Para los que no frecuenten mucho este blog, explicarles que el DRM es un sistema de control que implantan las editoriales en sus ebooks para controlar, por ejemplo, en cuántos ereaders se lee, en qué modelo y también para prevenir su copia, difusión y cambio de formato.

Gracias a ese DRM se mantienen las licencias de uso de los ebooks. Sí, licencias de uso. Una de las grandes mentiras de la industria mayoritaria del ebook es que uno es propietario de los libros electrónicos que compra, y esto no es así, al menos no de la manera en que uno lo es de los libros físicos. Existen una serie de condiciones que lastran la propiedad de los ebooks una vez son comprados, hasta tal punto que en sistemas tan cerrados como el de Amazon es posible que, sin mediar muchas explicaciones, te levantes una mañana para encontrarte que han cancelado tu cuenta y no puedes acceder a ninguno de los libros que hubieras comprado con anterioridad.

Esto le pasó a una ciudadana noruega hace pocos días, y el revuelo que se ha montado a nivel internacional ha sido tan grande que han acabado por devolverle la cuenta y los libros. La verdad es que no es la primera, ni la segunda, ocasión en la que Amazon muestra su músculo a la hora de modificar o borrar los contenidos almacenados en un Kindle.

Hoy en día casi dan ganas de aconsejar a los usuarios que le quiten el DRM a los archivos que se compran y que siempre guarden una copia en el disco duro del ordenador, sin fiarse de la «nube» en la que, por lo visto, nadie tiene muy claro quién posee qué o quién puede sacar la goma de borrar para dejarte sin libros. Pero claro, esto sería incumplir la licencia que se acepta al comprar los ebooks. ¿Hasta cuándo seguirá esta locura del DRM y de tratar poner puertas al campo? La industria de la música lo captó hace un par de años, pero parece que las grandes editoriales se manejan a ritmo lento. Luego, como siempre, los problemas en las ventas serán culpa de la piratería. Como si lo viera.

¿Por qué pirateamos?

Pirata leyendo

Para aquellos que no la conozcáis, la red social Reddit es uno de los recopiladores de enlaces más importantes del mundo (para que os hagáis una idea, es una especie de Menéame estadounidense gigante). También posee una de las comunidades más grandes de foros, donde se conversa acerca de todo tipo de temas, desde religión a sexualidad pasando por humor (es una de las mayores responsables de propagar los famosos memes de internet). Hace poco alguien planteó una pregunta que a muchos nos incumbe: quería saber qué razones hay detrás de la piratería de libros. El hilo en cuestión ascendió con rapidez a los primeros puestos de popularidad, y se ha convertido en una referencia para muchos blogs y publicaciones virtuales, que ven estas respuestas de usuarios como una guía más que interesante para editores y grandes marcas de edición. Las razones principales que aducían los usuarios de internet que pirateaban libros eran las siguientes:

  • 1. Se piratean versiones digitales de libros que el usuario ya tiene en papel.
  • 2. El usuario solo piratea obras que ya no están en circulación o no están disponibles de forma legal.
  • 3. El usuario disfruta de la lectura pero no tiene dinero para comprar libros (la respuesta en concreto era “soy pobre y me gusta leer, pero no puedo piratear comida, así que pirateo todo lo demás).
  • 4. Los libros que el usuario busca no están disponibles en bibliotecas.
  • 5. El usuario solo piratea libros de texto que necesita para estudiar y que no se puede permitir por su elevado precio.
  • 6. Algún usuario admite que si el libro digital cuesta más que su versión en papel lo piratea simplemente por fastidio.
  • 7. La piratería permite al usuario probar libros en los que no se gastaría el dinero.

Todas estas razones podrían resumirse en ciertas características comunes: se trata ante todo de comodidad y de dinero. Sin embargo, muchos de los involucrados aseguraban que con frecuencia acababan comprándose libros que habían pirateado, libros que de otra forma ni se habrían planteado adquirir.

Más allá de la ética del comportamiento pirata, de la descarga ilegal, estos comentarios deberían ser puntos de partida para la industria del libro, que con frecuencia se centra en el aspecto dinero y olvida la parte relativa a la comodidad. Un usuario siempre preferirá un ebook legal, bien maquetado, a una copia que en muchas ocasiones es de mala calidad y ofrece una experiencia de lectura horrible, pero recurrirá a la piratería si no sabe lo suficiente acerca del libro (no sabe si merece la pena comprarlo), si este no está disponible de manera fácil y accesible, o si tiene un precio prohibitivo. De todo esto ya habló Alfredo Álamo en otro artículo de Lecturalia. Alfredo también mencionó un punto fundamental, desde la perspectiva del escritor, que los usuarios de Reddit también apuntaron: el autor puede marcar la diferencia si, en vez de enojarse y descargar su ira contra los piratas, aprovecha la existencia de copias ilegales para promocionar su obra, dialogando con los usuarios, dándoles información sobre su libro, explicándoles su postura y realizando buenas ofertas para que se interesen por la compra de su obra. Esta comienza a ser la actitud de algunos escritores, que sin juzgar el comportamiento del usuario pirata directamente le piden su opinión acerca del libro, creando un diálogo público que puede ser muy positivo para el escritor, que se asegura una presencia virtual y establece una relación con sus lectores extraordinaria, incluso con aquellos que no han pagado por su libro, relaciones que, tarde o temprano, pueden acabar traduciéndose en ventas.


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