Lecturalia Blog: reseñas, noticias literarias y libro electrónico

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Entradas de la categoría ‘Infantil’

¿Estamos todos representados? (II)

9 de octubre de 2011 en Infantil, Juvenil, Mundo Editorial

Huida al Sur

Como anticipaba en la primera parte del artículo, las editoriales dirigidas a público juvenil en España parecen mostrar, en principio, menos escrúpulos que sus equivalentes estadounidenses a la hora de publicar libros que incluyan personajes no heterosexuales (o personajes que se salgan de la directiva blanco heterosexual de clase media que parece abundar en dicha literatura; si bien no entraré en este artículo en la diferencia racial, ya que merecería varios textos aparte). Una rápida búsqueda por Internet produce numerosos resultados en este sentido, y una búsqueda un tanto más selectiva, entre escritores y conocidos, produce otra lista de títulos cuyos personajes muestran tendencias no heterosexuales, dentro del marco de la literatura juvenil escrita por autores españoles.

Por supuesto, lo primero en aparecer son libros dirigidos expresamente a adolescentes gays (aunque también figura alguno encaminado a lectores bisexuales). Se trata de títulos cuyos protagonistas se enfrentan bien a la discriminación social, bien a su propia confusión (o a ambas cosas). En esta línea podríamos encajar obras como Nunca soñé contigo, de Carmen Gómez Ojea, o Fin de curso de Jesús Generelo. Aunque estos autores son bastante conocidos, no tienen el peso de los grandes escritores de dicho género. Por esto fue una muy agradable sorpresa descubrir Huida al Sur, de Juan Madrid, que obtuvo nada menos que el Premio Edebé de literatura juvenil en el 2008. Que una editorial grande no se amilane a la hora de presentar obras con personajes como los de Madrid es todo un símbolo de progreso; su protagonista, Tomás, es gay, marroquí y pobre. Nada que ver con los estereotipos a los que nos pueden haber acostumbrado.

También inspira confianza la literatura infantil, donde abundan los títulos educativos cuya función está más encaminada a enseñar tolerancia al niño lector desde una temprana edad (algunos ejemplos serían La princesa Ana, de Luisa Guerrero, o Amigos y vecinos de Lawrence Schimel). Pero el objetivo es diferente, y en este sentido la literatura juvenil tiene sus limitaciones; si bien no parece haber problema al presentar a personajes de clases y razas variadas, por lo general se observa una falta de representación de personajes no heterosexuales. Aparecen, de manera callada, en obras sueltas, por lo general de editoriales especializadas. Ya mencionamos en el artículo anterior a Jordi Sierra i Fabra, que presenta a una protagonista lesbiana en Al otro lado del espejo, aunque vista la extensa producción del autor catalán, parece inevitable que tarde o temprano se centrara en el tema del despertar sexual de un adolescente no heterosexual, debido a su gusto por crear historias con todo tipo de personajes y temáticas. Sierra i Fabra abrió la puerta pero tampoco han sido tantos los que han aprovechado su corriente. En lo que se refiere al género juvenil, parecería que este tipo de novelas se concentra en narrar el descubrimiento de la identidad sexual, y sorprende la ausencia de tramas que incluyan personajes que participen de aventuras típicas de la literatura juvenil, donde la sexualidad fuese una característica más, tan corriente como ser rubio o moreno, diestro o zurdo. ¿Necesitamos una normalización, una inclusión de personajes gays y bisexuales como entidades no definidas por su “diferencia” sexual, sino por las características que generalmente han marcado a los protagonistas de la narrativa juvenil: la valentía, la honestidad, el sentido de la maravilla? Esperamos, como viene siendo habitual, vuestras opiniones en los comentarios.

Autores relacionados:
Carmen Gómez Ojea
Jordi Sierra i Fabra
Juan Madrid
Lawrence Schimel
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Amigos y vecinos
Huida al sur
Nunca soñé contigo

Libros de dieta para niños

30 de agosto de 2011 en Infantil, Juvenil, Literatura, Noticias

Maggie se pone a dieta

En Maggie goes on a diet (Maggie se pone a dieta), una graciosa niña pelirroja con unos kilitos de más pasa de ser una chica insegura y feúcha a la estrella del equipo de fútbol del cole, delgada y guapa, a lo largo de un libro dirigido a niños de edades comprendidas entre los 6 y 12 años. Con tiempo, esfuerzo, dieta y ejercicio, Maggie consigue realizar su sueño.

El libro ha levantado controversia, claro. Al fin y al cabo, ¿querrías leerle un libro así a tu hija antes de dormir? ¿Realmente te interesa crearle complejos antes de tiempo? ¿Quieres meterle en su testaruda cabezota que tiene que estar delgada para ser feliz y tener seguridad en sí misma? El autor, el estadounidense Paul M. Kramer, no entiende esta reacción pública. Después de todo vive en un país donde la obesidad infantil es un problema, y su obra intenta educar a los niños para que coman mejor, hagan ejercicio y tengan un estilo de vida más saludable. Supongo que para los que vivimos en otras partes del mundo nos cuesta más entender que puedan producirse libros así, dispuestos a inculcar el canon de belleza de moda y televisión a nuestros propios hijos, desde cada vez más jóvenes. Ya existen libros infantiles inocuos, que insisten en la importancia de una vida sana, de una manera lógica y divertida, y uno no puede dejar de pensar que la imagen de portada de Maggie goes on a diet, con la protagonista de catorce años (curioso, teniendo en cuenta que el libro está enfocado a niños mucho más jóvenes), mirándose en el espejo mientras agarra un vestidito rosa minúsculo, es ligeramente perturbadora.

La polémica no viene sola, por supuesto. Hace poco, la marca francesa de moda Jours Après Lunes escandalizó a medio mundo con su más reciente colección de lencería para niñas. Aunque la “lencería” en sí no tiene nada de escandalosa (la propia diseñadora explica en su página web que comenzó con su línea infantil porque no encontraba ropa interior cómoda y práctica para menores), toda la promoción fotográfica es, cuanto menos, incómoda, mostrando a jóvenes de entre 6 y 12 años en entornos y posturas tradicionalmente asociadas a la moda adulta (por no hablar de los accesorios, maquillaje y peluquería, más propios de Amy Winehouse que de niñas comunes). En general, la afición por empujar a los menores de ambos sexos (sobre todo el femenino) hacia un comportamiento más propio de adultos se vuelve más y más evidente, y más y más desasosegante. Y si no, sólo hay que ver a la modelo de moda, Thylane Léna-Rose Blondeau, que con sólo 10 años ha sido protagonista de Vogue con una serie de fotos que son, por decirlo de manera suave, poco coherentes con su edad.

Cuento inédito de Roald Dahl

20 de diciembre de 2010 en Autores, Infantil, Juvenil, Literatura, Mundo Editorial

Roald Dahl

Roald Dahl, escritor británico autor de obras como Charlie y la fábrica de chocolate o Matilda, vuelve a ser noticia veinte años después de su muerte con la aparición del principio de un cuento inédito. Aunque pueda parecerlo no estamos ante un caso de herederos sacacuartos dispuestos a vender hasta los crucigramas inacabados si no que esta ocasión el tema es un poco más interesante. En mil novecientos ochenta y dos, Jerry Biederman y Tom Silberkleit consiguieron un relato inacabado de Dahl para un proyecto editorial llamado The Do-It-Yourself Children’s Storybook para el que esperaban contar con varios cuentos para terminar que debían finalizar los niños.

Para este “hazlo tú mismo” contaron con Dahl entre otros autores como Richard Adams, P.L. Travers o Madeleine L’Engle, pero el proyecto se abandonó; Dahl fue el único que quiso cobrar por anticipado ya que tenía una deuda por la misma cantidad que le ofrecían por el relato, doscientos dólares. El cuento, junto con el resto de relatos inconclusos, acabó olvidado durante todos estos años, hasta que, tras una oportuna limpieza de garaje, Biederman recuperó el texto y con él la idea, puesto que el contrato sigue en pie, según defienden sus abogados, siempre y cuando pague a los autores. La intención es hacer la propuesta editorial este próximo enero.

El proyecto también pasa ahora por una versión digital en la que unir a autores contemporáneos al recopilatorio de principios (en la lista de deseos de Biederman ha apuntado una colaboración de J.K.Rowling).

Por ahora, no hay duda de que Biederman ha sabido mover sus fichas al menos en el terreno publicitario, al poner el original de Dahl, The eyes of Mr Croaker, a subasta en internet a través de ebay, consiguiendo la suma de mil novecientos dólares y aparecer en multitud de medios de comunicación.

Dahl consiguió crear un mundo amargo y fascinante en sus relatos infantiles y esperamos que Los ojos de señor Croaker sigan por esa senda. La iniciativa en sí, darles a los niños la oportunidad ya no de imaginar, que eso ya lo hacen solos, sino de ver la literatura como un juego en el que pueden participar activamente como autores, me parece magnífica aunque, y aquí entre mi desconocimiento del medio, no sé si alguna editorial ya lo ha hecho. Si no es así, me parece que es hora de ir copiando ideas.

Autores relacionados:
Roald Dahl

Lecturas no tan infantiles

6 de noviembre de 2010 en Infantil, Juvenil, Literatura, Narrativa

Der Struwwelpeter

Como ya hemos hablado en otras ocasiones en este blog, hoy en día la literatura infantil y juvenil se ha vuelto, afortunadamente, bastante menos conservadora y moralista de lo que era antaño. Muchos libros dirigidos a adolescentes no temen incluir temas como el sexo, la violencia, las drogas o la muerte, como si el afán educativo se hubiese vuelto más realista y se diese cuenta de que es necesario tratar temas más cercanos al presente y a la situación posible de cualquier persona joven. Incluso los libros para niños comienzan a tratar temas socialmente candentes, como determinadas enfermedades o el problema de la discriminación racial o sexual. Sin embargo, ninguno de estos libros, de claridad cristalina, puede compararse con aquellas obras que, tal vez por su carácter sutil y difuso, repleto de símbolos, nos aterrorizaron, preocuparon o sencillamente incomodaron de pequeños, ya sea por las propias características de la obra, o porque se trataba de obras dirigidas a un público más adulto. Así, no me cabe la menor duda de que no fue muy acertado por mi parte leer Rebelión en la granja con doce años, o incluso la explícita La rata con quince, pero ninguno de ellos me provocó tanta inquietud como las obras de Hans Christian Andersen o incluso de Lewis Carroll. El “que le corten la cabeza” de la Reina Roja todavía me produce escalofríos, y algunas obras de Andersen que Disney y coetáneos se han encargado de dulcificar, como La sirenita o La reina de las nieves, son auténticos relatos de terror. Posiblemente, lo más cruel de Andersen era su intención moralizante, en La niña que pisó el pan, el autor danés presenta a una chiquilla que sufre los más elaborados tormentos como castigo a su soberbia, ya que pisa una hogaza de pan que ha tirado en un charco para no mancharse sus zapatos nuevos. Otra historia de este tipo, Los zapatos rojos, vuelve a purgar el pecado de una joven que se ha encaprichado de unos zapatos mágicos que no paran de bailar. El tormento de la protagonista, que llega a suplicar que le corten los pies con un hacha para poder dejar de danzar, es imaginativo y malévolo. Con todo, el lenguaje de Andersen es claro y sus propuestas quedan expuestas, tal vez el maleficio de Lewis Carroll se manifiesta en un lenguaje ambiguo y elevado, en el que los niños lectores se pierden y aturden. La moraleja perversa de Andersen recuerda a otro libro que marcó la infancia de tantos niños, Der Struwwelpeter, un compendio alemán de relatos ejemplarizantes donde los niños sufrían todo tipo de torturas por actos considerados perniciosos como, por ejemplo, chuparse el pulgar. Personalmente, me resultaría difícil decir qué me produjo más pavor durante mi infancia, si La doncella de hielo de Andersen, donde la fijación del autor escandinavo por el frío se traduce en la figura de una especie de sirena fatal de las profundidades glaciares, o el misterioso gato Cheshire, con su inconfundible sonrisa y palabras misteriosas. Seguramente, mucho más que la inmoralidad de los cerdos de Orwell.

A todo esto se une, por supuesto, el maestro del terror adolescente, Stephen King, que supo tocar la fibra sensible de tantos con obras como It o Christine, lo que explicaría la animadversión de tantos adultos de cierta edad hacia los payasos en general, o por qué a veces nos parece ver una sonrisa demoníaca en el frontal de un coche. Desde luego, a cada lector le afecta particularmente una serie de temas, una serie de cualidades. Y a ti, ¿cuál fue el libro que te quitó el sueño de niño?

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George Orwell
Hans Christian Andersen
Lewis Carroll
Stephen King
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Alicia en el país de las maravillas
Los mejores cuentos de Andersen
Rebelión en la granja

Lectura Lab: Literatura infantil y juvenil 2.0

19 de septiembre de 2010 en Actividades, Infantil, Juvenil, Literatura, Tecnologí­a

Lectura Lab

Lectura Lab es el nuevo proyecto de la Fundación Germán Sánchez Ruipérez para el fomento de la lectura, esta vez en forma de comunidad 2.0 y con la literatura infantil y juvenil y las nuevas tecnologías como principal protagonista. A través de este portal, que cuenta con una versión en inglés, Children’s Literacy Lab, se busca conseguir un punto de encuentro para todos aquellos interesados en la lectura y la alfabetización digital aportando instrumentos y recursos para el fomento de la lectura tanto para bibliotecas o colegios como para familias.

Así, se pueden encontrar entrevistas con expertos, ya sea en del mundo de la literatura, la cultura digital o la educación, noticias sobre actividades de promoción, acceder a la Biblioteca Escolar Digital o a listados de libros seleccionados, como, por ejemplo, Partes de un todo, la selección realizada con motivo del Congreso Internacional del IBBY, celebrado en Santiago de Compostela y del que os hablamos recientemente.

Un apartado destacado es el de los consejos para la promoción de la lectura, para saber como fomentar el amor por los libros entre los niños y mantenerlo durante la adolescencia, si es posible. Así, podemos empezar por lo básico, eligiendo una buena lectura infantil para seguir con algo más elaborado como crear y organizar la biblioteca los pequeños de la casa o como convertir la pantalla en un lugar de lectura.

La Fundación Sánchez Ruipérez lleva años al servicio de la promoción de la lectura y esta apuesta por la alfabetización digital no hace sino confirmar su solvencia. En un mundo cada vez más digital no podemos pedir a los lectores más jóvenes que se comporten analógicamente frente a la lectura, tal como hacíamos nosotros a su edad, cuando en el resto de campos (el juego, el estudio, la comunicación) las opciones digitales son cada vez más abundantes y son, además, su modo de relacionarse con el mundo. Si queremos que la literatura sea una opción más dentro de ocio y el aprendizaje, la lectura tendrá que ir donde están los lectores, en este caso, delante de una pantalla.

Congreso IBBY en Compostela: Literatura infantil

4 de septiembre de 2010 en Actividades, Autores, Infantil, Literatura, Premios Literarios

Congreso Ibby

El libro infantil será el protagonista en Compostela donde tendrá lugar el congreso internacional del IBBY del ocho al doce de septiembre, bajo el nombre de La fuerza de las minorías, y en el marco del cual se entregarán los premios H.C. Andersen de literatura infantil. IBBY es una organización internacional centrada en la promoción del libro infantil y juvenil y realiza sus congresos de manera bianual como manera de poner en contacto a todos los sectores interesados en el mundo de la literatura infantil.

El lema de este año quiere resaltar el valor de las minorías como elementos de cambio, reivindicando la convivencia entre todos los pueblos de la tierra, desde la equidad y el respeto, justamente, a esas minorías. Después de todo, la literatura infantil no deja de ser una minoría dentro del conjunto de la literatura.

El Palacio de Congresos e Exposicións de Galicia es la sede elegida para dar cabida durante esos cuatro días a los diferentes actos y exposiciones. Algunos de los temas alrededor de los que girarán las conferencias serán, por ejemplo, la tradición oral en las literaturas no escritas, la representación de las minorías en la ilustración o el papel de las minorías lingüísticas.

La ilustración será también uno de los temas recurrentes, tanto en los talleres, como en las exposiciones, donde podremos ver los trabajos de los candidatos y ganadores del Premio H. C. Andersen, cuya gala de entrega será el sábado once.

Los ganadores de este año del Premio H. C. Andersen, el más prestigioso del mundo de la literatura infantil, son el escritor británico David Almond y la ilustradora alemana Jutta Bauer. De Almond el jurado, que dio a conocer el fallo en marzo en la feria sobre libro infantil de Bolonia, destacó su capacidad para crear, desde un lenguaje sofisticado, un mundo cercano al realismo mágico que captura la imaginación de los lectores motivándoles no solo a leer, si no también a ser críticos. Si queréis comprobar estas afirmaciones no tenéis más que acercaros a obras de David Almond como En un lugar de las alas o Mi último verano. Jutta Bauer tiene bastantes más obras traducidas al castellano que Almond, destacando por su originalidad y su creatividad, aspectos que podéis ver en La reina de los colores o Sencillamente tu.

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David Almond
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El el lugar de las alas
Mi último verano

La asombrosa vida de Roald Dahl

29 de agosto de 2010 en Autores, Biografí­as, Infantil, Juvenil, Literatura

Charlie y la fábrica de chocolate

Muchos conoceréis el nombre de Roald Dahl, posiblemente por sus libros infantiles, posiblemente por las adaptaciones cinematográficas que se han realizado de ellos. Seguramente su obra más famosa es Charlie y la fábrica de chocolate, que tuvo su segunda y más reciente versión en Hollywood con un espléndido Johnny Depp caracterizado como protagonista de esta bizarra historia. Seguro que también os suenan otros títulos, como Mathilda, James y el melocotón gigante o Las brujas. Cualquiera que haya leído sus obras infantiles se habrá percatado del tenebroso tono amargo que inunda sus narraciones aparentemente inocentes, y cualquiera que haya leído sus obras para adultos habrá reparado en la crueldad que suele estar presente en ellas. Teniendo en cuenta el concepto fatalista que tenía Dahl de la vida en general, y su propia experiencia en ella, esto no es de extrañar.

Una reciente biografía, de la mano de su amigo Daniel Sturrock, se ha ganado a pulso el título de “biografía definitiva” de este genial autor anglosajón. En ésta se narran las peripecias de un Dahl aventurero, que fue espía y piloto; de un Dahl mujeriego, que mantuvo relaciones con innumerables bellezas de Hollywood y miembros de la alta sociedad estadounidense; y finalmente, de un Dahl padre de familia. Es en esta última fase de su vida en la que toman forma los demonios y los malos presentimientos del escritor, que comienzan con el terrible accidente de su tercer vástago, su primer hijo varón, que con menos de un año fue atropellado en una calle céntrica de Nueva York, y que recibió severos daños craneales que no hacían más que remitir y poner su vida en peligro una y otra vez. El propio Dahl, agente activo luchador contra su propio destino, fue quien salvó a su hijo, creando, con la ayuda de un ingeniero amigo de la familia y de un psiquiatra pionero, un tubo especial y revolucionario que conseguía desviar el líquido acumulado en la cabeza de su hijo hacia el corazón (ya existían tubos de este tipo, pero se obstruían frecuentemente, lo que obligaba a los médicos a operar al niño repetidamente). Lamentablemente no pudo hacer lo mismo por su hija Olivia, quien falleció poco tiempo después debido a una rara complicación tras un caso aparentemente inocuo de sarampión. Dahl había vacunado a su hijo contra el sarampión (o más bien le había inoculado una sustancia de efectos similares a la vacuna del sarampión, que no estuvo disponible al público en general hasta 1963), pero no se había molestado en hacerlo con sus hijas, ya que los médicos aconsejaban que los niños sanos la pasasen. Evidentemente Dahl se culpó siempre de la muerte de Olivia.

Y cuando la situación parecía no poder ponerse peor, la esposa de Dahl, la conocida actriz Patricia Neal, sufrió un terrible infarto que la dejó en un estado lamentable, sin apenas poder hablar o moverse. Dahl se convirtió en un gran tirano que no la dejó compadecerse ni por un momento; temiendo un estado depresivo en Pamela, la obligó a trabajar de manera imparable en su recuperación, algo que consiguió en un tiempo casi milagroso gracias a múltiples métodos draconianos. Roald sabía que la muerte y la tragedia lo acechaban, pero no pensaba rendirse ante ella, y fue esta gloriosa aceptación de lo terrible lo que se insinuó, una y otra vez, en sus textos, incluso en aquellos dirigidos hacia los más pequeños.

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Roald Dahl
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Matilda

War Horse, Morpurgo y Spielberg

29 de mayo de 2010 en cine, Infantil

War Horse

El director estadounidense Steven Spielberg ha anunciado un nuevo proyecto cinematográfico, la adaptación del libro War Horse del escritor británico Michael Morpurgo. Este autor descubrió su vocación como escritor de libros infantiles trabajando en una escuela infantil donde debía leer un cuento cada día a los niños y Morpurgo encontraba esos cuentos muy aburridos. Desde entonces es uno de los escritores más reconocidos y prolíficos en este campo.

Morpurgo nació en 1943 siendo, por tanto, un niño de la guerra que jugaba entre los restos de los edificios y fue evacuado junto a su familia. La Segunda Guerra Mundial fue, por tanto, un elemento que marcó su infancia y la vida de los que le rodeaban. No es de extrañar, por tanto, que la guerra sea uno de sus temas literarios.

War Horse está ambientado en la Primera Guerra Mundial y el protagonista es Joey, un caballo de una granja de Devon que es destinado al frente; cerca de un millón de caballos fueron enviados a Europa desde Inglaterra durante la guerra. A través de los ojos del caballo asistiremos a su lucha por la supervivencia en medio de la pesadilla de la guerra. Como conseguir que esta historia sea una lectura para niños entre ocho y trece años dice mucho del buen hacer de Morpurgo.

War Horse fue publicado en 1982 y ya tiene una versión teatral que sigue en escena y que ha recibido muchos elogios por parte de la crítica. La historia parece hecha a la medida de la parte “blandita” de Spielberg (guerra, caballos, niños) así que esperemos que se contenga un poco.

War Horse no está publicada en España aunque sí lo están algunas de las obras del autor como El delfín de Luis o La espada durmiente. Suponemos que en el momento en que Spielberg empiece a rodar aumentará el número de títulos.

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Premio Hache para César Mallorquí

César Mallorquí

Escribir literatura juvenil no es nada fácil, pese a lo que muchos puedan opinar. Es más, habría que matizar esta aseveración tan pronto como la he escrito: escribir buena literatura juvenil no es nada fácil.

Hay que tener en cuenta que estamos hablando de un gran mercado animado por la existencia del plan lector en las escuelas, mediante el que se recomiendan muchísimos libros al año, y en el que se mueven desde absolutas medianías a grandes obras que traspasan las etiquetas de edad.

Desde luego, los premios son muy importantes en este apartado literario. Cada año se convocan unos certámenes dotados con cantidades que no tienen nada que envidiar a la literatura creada “para adultos”. De todas formas, no se puede asegurar que esos premios sigan una política diferente a la de sus “hermanos mayores” y que no estén movidos, además de por valores literarios, por cierta tendencia a la mercadotecnia.

Por eso me alegra conocer el premio que le han otorgado a César Mallorquí por La caligrafía secreta -un todoterreno de la literatura con novelas de ciencia ficción, género negro, fantástico o juvenil-: el Premio Hache, otorgado por votación popular de más de mil adolescentes y que es, sin duda, el mayor reconocimiento que puede tener un escritor de juvenil, al menos en el sentido de la relación con lectores, de saber llegar a un público que está, al menos en lo físico, tan alejado.

Además del Premio Hache, también se ha otorgado el Mandarache, votado por 3000 jóvenes entre 15 y 30 años, y que ha recaído en Kiko Amat por Rompepistas, una historia punk situada en los años ochenta y que se amolda como ninguna a ese rango de edad entre la adolescencia y el paso a la juventud. Rompepistas es el tercer libro que Amat saca con Anagrama, así que la calidad, como demuestra este premio, se le supone.

El premio, además del importante masaje de ego que supone, lleva 3000 euros de dotación y una estatuilla conmemorativa. Genial iniciativa del Ayuntamiento de Cartagena y que ya va por su quinta edición. La verdad es que es todo un reconocimiento que demuestra qué es lo que le gusta leer a la gente más joven, con una respuesta que puede asombrar a algunos editores: buena literatura.

Vía: Premio Mandarache

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Rompepistas

¿Están desfasados los cuentos clásicos para niños?

14 de abril de 2010 en Infantil, Literatura, Noticias

Blancanieves

Ha salido a la palestra estos días una iniciativa del Ministerio de Igualdad, el Instituto de la Mujer y FETE-UGT en forma de blog Educando en igualdad y que, como toda la información que genera este ministerio, ha generado polémica no por la iniciativa en sí, si no por la incapacidad de algunos periodistas de ser capaces de informar en lugar de opinar y además hacerlo, no desde el conocimiento sino desde la cerrilidad en la que están tan cómodos algunos. Tal y como se indica en el blog, tras una hora de explicación algunos medios sólo sacaron en claro lo que supongo llevaban apuntado de casa: que el Ministerio de Igualdad quiere sacar a Cenicienta de las escuelas. Tal y como explican desde Educando en igualdad:

Lo cierto es que no queremos a Blancanieves fuera de la escuela sino que el príncipe comparta las tareas de palacio y las aventuras con toda la panda de enanitos y demás personajes.

¿Son los cuentos mal llamados tradicionales machistas? Pues va a ser que sí. Y sumamente clasistas. También son violentos, aunque lo eran mucho más de origen y fueron edulcorados para que los pobres niños no se asustaran; en cambio no se puede cambiar una coma, no sea que las protagonistas femeninas sean capaces de hacer algo que no sea coser y cantar o acicalarse hasta que alguien las rescate o a algún mocoso se le ocurra preguntar por qué no tienen república o elecciones. Los cuentos infantiles tenían, y tienen, un componente educativo fundamental (no entres en el bosque, recuerda tu lugar o mata a tu madrastra antes de que te mate ella) y tienen sentido en un contexto temporal y cultural concreto; por esta razón los que hoy conocemos como tradicionales, recopiladas por autores como los Hermanos Grimm, son meras sombras alargadas de algunos de los sangrientos cuentos de antaño pero, sobre todo, han perdido el sentido de la maravilla. Porque si las versiones que les llegaron a nuestros padres ya eran “blanditas” no digamos lo que les pasó a los pobres cuentos cuando la compañía Disney y sus obras quedaron atrapadas en el mundo de las princesas musicales.

Por eso, creo que es fundamental olvidarnos de los cuentos tradicionales, creados para unos niños que ya no existen o, al menos, recuperar aquellos en los que la imaginación supera ampliamente el contenido educativo. Y no conformarnos con el “yo los leía y no me han hecho ningún daño” porque, además de que siempre puede haber alguien que te conozca y que ponga en duda esta afirmación, podemos ponerle muchos peros a la sociedad en la que estamos y quizás, solo quizás, tenga algo que ver con los pilares sobre la que la construimos.

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