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Entradas de la categoría ‘Espionaje’

Satori, de Don Winslow

11 de enero de 2012 en best-seller, Espionaje, Literatura

Satori - Don Winslow

El autor de novelas tan conocidas como El poder del perro o Salvajes se lanza fuera de su terreno habitual con Satori, una obra de espionaje clásico ambientada en plena guerra fría.

Antes que nada hay que dejar clara una cosa, Satori es la precuela de Shibumi, una de las novelas de espías más vendidas del siglo XX y escrita por Trevanian, un escritor y académico estadounidense que vivió durante muchos años en el país vasco-francés. Shibumi supuso un ejercicio de estilo en busca de la novela de acción y espionaje definitiva, pasando a ser una obra de culto y con millones de seguidores. Desconozco si en un intento de revitalizar la novela -corren rumores de su adaptación al cine con Leonardo Di Caprio- se buscó a un autor de gran prestigio en la actualidad para poner de nuevo la franquicia en movimiento. En teoría, según reza la solapa del libro, Don Winslow se declara gran fan de Trevanian…

Lo cierto es que Satori nos lleva al nacimiento como espía y asesino de Nicolai Hel, de familia aristocrática rusa, infancia china y adiestramiento japonés. Amante del Go, de mente analítica y adiestramiento marcial impecable. En la novela de Winslow se nos cuenta cómo llegó a ser el asesino perfecto de Trevanian a través de una intriga que se mueve entre escenarios tan exóticos como el Vietnam todavía bajo el dominio francés al Pekín de la revolución cultural.

Winslow presta especial atención a los detalles, su ambientación está muy lograda y el nivel de documentación (social, política, cultural) se agradece bastante. La historia no se pierde demasiado en profundidades argumentales y sigue una línea recta llena de acción pero sin giros imprevisibles. El resultado final es, a mi juicio, un tanto decepcionante. No dudo que Winslow haya respetado el estilo original, pero puede que el problema sea ese. A falta de leer Shibumi, Satori destila un aire a ya visto, a recursos gastados; además de un Nicolai Hel demasiado hierático y perfecto hasta límites insospechados. Reconozco que el género de espías no es mi favorito, pero parece que Winslow se ha esforzado por lograr una recreación perfecta del material original y no ha sido capaz de insuflarle ese toque especial necesario para sobresalir por encima del resto.

Satori es una novela correcta, de buen ritmo y con grandes escenarios. Agradará a aquellos que no busquen sorpresas y me temo que decepcionará a los que busquen al Winslow de El poder del perro.

Autores relacionados:
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Guerra fría literaria

1 de octubre de 2010 en Autores, Espionaje, Literatura

El jardinero fiel

Podríamos cruzarnos por las calles de St. Buryan, Cornwall, con David John Moore Cornwell, aunque es poco probable ya que vive prácticamente recluido y apartado de las miradas de los curiosos en una casa cercana a un acantilado, y sólo veríamos en él a un viejecito de aspecto entrañable y cejas pobladas, ignorando que, pese a ser uno de los autores más vendidos de los últimos cincuenta años, lleva décadas sin aceptar premio o distinción alguna. De otra forma ya sería, con total seguridad, Caballero.

Estamos hablando, por supuesto, de John Le Carré, uno de los escritores más conocidos y vendidos del mundo, especializado durante años en novelas ambientadas en el consabido espionaje surgido entre las potencias comunistas y las occidentales durante la Guerra Fría. Él conocía ese mundo de primera mano, ya que trabajó en el Mi5 y el Mi6 durante años hasta que, tras la buena acogida por parte del público de sus novelas Asesinato de calidad y El espía que surgió del frío decidió dedicarse a tiempo completo a la literatura. También pesó el hecho de que, debido a la traición de un agente doble británico a sueldo del KGB, las actividades de Le Carré (que había publicado ya con este pseudónimo ya que, como miembro del servicio secreto, tenía prohibido utilizar su verdadero nombre) había quedado al descubierto. No parece que fuera una mala elección: siguió publicando novelas de gran éxito, muchas de ellas protagonizadas por el famoso agente Smiley, y hoy día es prácticamente imposible encontrar a un lector habitual que no haya oído hablar de él.

Es obvio que el fin de la Guerra Fría supuso, tanto para él como para otros muchos escritores especializados en la novela de espionaje, una prueba de fuego: tocaba reciclar la temática de sus novelas si no querían ser reemplazados rápidamente por una nueva generación de escritores que carecían de los lastres acumulados tras décadas de tensión entre el bloque comunista y el capitalista. Las ventas de novelas de Le Carré se resintieron, por supuesto, pero en estos últimos veinte años ha sabido adaptarse poco a poco al nuevo orden mundial y se ha ampliado la variedad temática de sus obras hasta el punto de la que es posiblemente su novela “moderna” más conocida, El jardinero fiel, carece por completo de tramas de espionaje tradicional, centrándose en los tejemanejes de las industrias farmacéuticas en África a cuenta de poder tener bancos de pruebas baratos para sus investigaciones. Bancos de pruebas humanos, quiero decir.

El jardinero fiel fue, como es habitual en las novelas de Le Carré, adaptada al cine. No puede Le Carré quejarse de las adaptaciones que sus obras han tenido, desde luego, ya que algunas son películas consideradas como clásicas, reflejen o no de forma exacta las intenciones del autor. No hay que olvidar que Le Carré siempre fue un “raro” en el mundo de la novela de espías: los agentes del bloque comunista no son malos absolutos, y los espías occidentales tienen motivaciones que, a veces, no son precisamente loables. En toda la obra de Le Carré flota la ambigüedad ética presente en los servicios secretos de todo el mundo, algo que seguramente él vivió en sus tiempos mozos. Las adaptaciones al cine y la televisión no siempre reflejan esta particularidad, pero no obstante hay pequeñas joyas que mencionar tales como la ya mencionada El espía que surgió del frío, La casa Rusia o La chica del tambor, eso sin contar la excelente El jardinero fiel, dirigida magistralmente por uno de los directores más importantes de la actualidad, el paulista Fernando Meirelles.

Autores relacionados:
John Le Carré
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El sastre de Panamá
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Nueva novela de Bond

6 de junio de 2010 en Autores, best-seller, Espionaje, Literatura

Bond

Cuando hablamos de James Bond es inevitable pensar en las películas que, con mayor o menor fortuna, han acudido puntualmente a las pantallas de cine desde 1967 con Casino Royal hasta la próxima Bond 23 que llegará en 2011.

Sin embargo, todo empezó con las novelas de Ian Fleming, un personaje de lo más curioso y que sólo con su vida daría para una novela de espías más que interesante. Siempre me ha llamado la atención un plan que tramó durante la Segunda Guerra Mundial mientras trabajaba en la inteligencia británica: Fleming pensaba usar al ocultista Aleister Crowley -la gran bestia- para engañar a Rudolph Hess -el más chalado de los nazis- , pero otro plan, en el que también se jugaba la baza ocultista, acabó con Hess volando voluntariamente hasta Escocia; por cierto, se rumorea que Fleming también participó en ese plan. Además, Fleming estuvo al mando de una unidad, la 30 Assault, compuesta por 30 comandos de información estratégica.

Así que, pese a toda la parafernalia Bondiana, Fleming no era un escritor salido de la nada inventándose cualquier cosa, algo que las películas, alguna de ellas bochornosa, siempre han maquillado un poco.

Lo cierto es que Fleming escribió la mayoría de novelas y relatos de Bond, pero, tras su muerte, la editorial decidió no dejar escapar una de las franquicias más rentables que tenía, por lo que se contrató a escritores para que siguieran con el legado del espía británico.

Al principio se optó por la novelización de las películas -como La espía que me amó o Moonraker- con el guionista Christopher Wood como autor. A partir de 1980 fue John Garden el encargado de seguir escribiendo, llegando a publicar 14 novelas protagonizadas por Bond, actualizando, además, el entorno al de los años 80 pero siempre con la misma edad. Bond, como Spiderman, siempre tiene la misma edad.

El relevo lo cogió Raymond Benson, el primer americano en hacerse con el personaje que ya había estudiado la figura de Fleming. Benson publicó seis libros y participó en el juego de rol dedicado al personaje.

Una de las curiosidades de las novelas de Bond: Las aventuras del joven Bond, una serie de libros que creo inédita en España, con la que se inició una nueva saga, llevan ya seis novelas y una colección de cómic, y han logrado varios éxitos sonados dentro de la literatura para jóvenes adultos. También hay una serie dedicada a las aventuras de Mony Penny, pensadas para un público eminentemente femenino.

Hay que destacar la novela que encargó la editorial Ian Fleming Publications para el centenario del nacimiento de Fleming que fue encargada al escritor Sebastian Faulks, el primer autor de renombre encargado de escribir Bond desde la fallida experiencia con Martin Amis y Colonel Sun -la editorial buscaba un «seudónimo colectivo» y no se llegó a un acuerdo final con Amis-. De cualquiera de las formas, el libro de Faulks no llegó a atraer la atención suficiente y se llevó un montón de malas críticas que le quitaron las ganas de volver a meterse en el pellejo de Fleming.

¿Y ahora? Pues el testigo pasa a Jeffery Deaver, escritor de novela negra y de misterio -lleva más de 26 novelas y 20 millones de libros vendidos-, con el título -no sé si provisional o no- de Project X. Al contrario de la novela de Faulks, la de Deaver estará ambientada en la actualidad, siguiendo la corriente de las películas, en lo que se supone será la enésima actualización del mito.

Vía: The Bookseller

Autores relacionados:
Aleister Crowley
Ian Fleming
Jeffery Deaver
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Libros relacionados:
El mundo nunca es suficiente
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Vive y deja morir
Personajes relacionados:
James Bond

Al borde del infierno, de Steve Alten

25 de noviembre de 2009 en best-seller, Espionaje, Literatura

Al borde del infierno

ViaMagna nos trae un nuevo libro del escritor de best sellers americano Steve Alten, autor de El testamento maya, libro que estará pronto de nuevo en plena moda gracias a la fiebre 2012 y el fin del mundo maya que tanto se lleva ahora.

En Al borde del infierno, sin embargo, Alten nos lleva a un precipicio justo en las mismas fechas, el 2012, esta vez sin nada que ver con calendarios mayas ni profecías milenarias. El colapso de la civilización por la falta de petróleo y el auge de los movimientos neoconservadores americanos ya son leña suficiente como para que el mundo arda.

Alten, en unas notas al inicio del libro, ya nos advierte que el libro es ficción, que no pretende ser real, y que no es un libro de la conspiranoia para a continuación decirnos que ha sido amenazado de muerte nada más terminar de escribirlo. Esta dicotomía entre realidad y ficción, veracidad y falta absoluta de realismo, es un lastre que arrastra durante toda la narración.

Vayamos a la historia. Ace Futrell es un experto en geología, que trabaja para una importante empresa de análisis a nivel mundial, que está convencido de que a la reserva mundial de petróleo le queda menos de diez años antes de que se agote y se colapse la civilización tal y como la conocemos si no se hace algo para evitarlo. Su mujer, Kelli, es una agente de la NSA ultraneocon que ha visto la luz de la verdad tras pasar por un cáncer y descubrir la Cábala judía como fuente de iluminación. La muerte de Keli a manos de un agente desconocido desata en Ace ansias de venganza que le llevará a cruzar el mundo y sufrir aventuras -más bien desventuras- en Oriente Medio mientras trata de desarrollar un rebuscado plan de su esposa para mostrarle al mundo lo malos que son los neocons, cómo prepararon el 11-S y cómo tienen en mente algo muchísimo peor todavía.

Al borde del infierno tiene el aspecto de esas novelas de los años setenta sobre un hombre contra el intrincado mundo del espionaje y la burocracia -me viene a la mente la película Los tres días del cóndor- sólo que su continuo lanzamiento de datos enciclopédicos, pasando por unos capítulos cada vez más cortos, y unas situaciones más propias de una película de sobremesa de los años ochenta, acaba por dejar más una idea general que una trama bien montada. Las continuas citas, que mezclan datos y citas reales con otras sin demostrar, tampoco ayudan demasiado a creerse que no es un libro que apoye teorías de la conspiración, pese a su clara vocación de entretenimiento y ficción. Viene a ser un “no hace falta que te lo creas, pero algo de eso hay“.

Alten ha escrito un best seller que, para los amantes de teorías extrañas y las aventuras sin demasiada complicación, resulta muy fácil de leer. El problema, a mi juicio, es toda la moralina que acaba llenando el libro de diálogos sobre el bien supremo, la ética, la política americana… ese verismo que trata de imbuir utilizando personajes conocidos, como el presidente Obama, choca con las aventuras de Ace, de poca o ninguna credibilidad: ese contraste continuo hace que la lectura no acabe de asentarse -en el caso de que el lector lo necesite-.

En resumen, un libro que hará las delicias, como ya hemos dicho, de las teorías no comprobadas acerca de atentados, conspiraciones, y que siempre buscan explicaciones a las explicaciones. Los amantes del género del espionaje no se encontrarán a un Le Carré, ni siquiera a un Forsyth, del que bebe mucho -sobre todo de El cuarto protocolo-, pero supongo que les resultará un buen entretenimiento si logran obviar la conspiranoia continua montada alrededor de la trama.

Autores relacionados:
Frederick Forsyth
John Le Carré
Steve Alten
Libros relacionados:
Al borde del infierno
El cuarto protocolo

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