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Entradas de la categoría ‘Ensayo’

Conspira que algo queda (I)

18 de junio de 2011 en Ensayo, Literatura

Conspiraciones

Ya hablamos de un libro, más bien un panfleto, Los Protocolos de los Sabios de Sión, que fue utilizado para demonizar a las comunidades judías europeas durante la primera mitad del siglo XX, y que aún hoy es considerado un texto verídico por millones de personas. No es el único caso de libro que cobra un papel relevante en las múltiples teorías de la conspiración que existen, bien sea como libro de cabecera (obra escrita por un gurú de la teoría y que se convierte en la biblia de su movimiento), bien por ser un libro escrito por alguien ajeno a las teorías que es utilizado como pretexto en las mismas. Vamos a mencionar algunos de estos libros y su relación con varias conspiraciones globales que supuestamente estamos sufriendo.

-After the Ball: How America Will Conquer Its Fear and Hatred of Gays in the 90´s, de Marshall Kirk y Hunter Madsen. Publicado en 1989, pretendía concienciar a la comunidad homosexual estadounidense de la necesidad de abandonar cierto tipo de activismo pro derechos de la comunidad LGBT, digamos que más violento, por otro más moderno que hiciera que los homosexuales fueran poco a poco ganando visibilidad en la sociedad de forma no traumática para esta. Sin embargo, este libro ha sido utilizado por diversas asociaciones estadounidenses, la mayor parte de ellas de carácter cristiano y pro-familia tradicional, para hablar de una Agenda Homosexual, una conspiración de políticos, corporaciones y asociaciones LGBT para implantar en la sociedad valores homosexuales. El término Agenda Homosexual es considerado despectivo por los colectivos LGBT, que alertan de lo evidente: el libro no pretendía implantar ningún valor propio de la comunidad homosexual en los heterosexuales, sino que simplemente trazaba una hoja de ruta para profesionalizar los esfuerzos de estos por integrarse plenamente en la sociedad.

-Instrucciones permanentes de la Alta Vendita, de autor anónimo. Esta obra fue dada a conocer por primera vez en 1859 de la mano de Jacques Crétineau-Joly dentro de su libro L´Eglise Romaine en face de la Révolution, y posteriormente se reprodujo en otras obras como La guerra del Anticristo con la Iglesia y la civilización cristiana, de George Dillon, o Le problème de l´heure présente, de Henri Delassus. Más conocida como Alta Vendita, relata las conspiraciones de una sociedad masónica italiana, los carboneros, para infiltrarse en las altas esferas católicas y, poco a poco, hacer crecer dentro de la Iglesia pensamientos de índole liberal. El Vaticano creyó las acusaciones de la obra, y propició su difusión al tiempo que alertaba de la inmoralidad innata de los miembros de los grupos masones.

-Rusia dinamitada: Tramas secretas y terrorismo de Estado en la Federación Rusa, de Yuri Felshtinsky y Alexander Litvinenko. Publicado en 2002 por primera vez, aunque no en Rusia debido a la censura a la que fue sometido, este libro (patrocinado por el empresario Boris Berezovski, enemigo declarado de Putin) acusa al gobierno ruso de ser el responsable directo, utilizando operaciones encubiertas de bandera falsa, de los atentados que, atribuidos a las milicias chechenas, propiciaron la intervención rusa en el territorio autónomo.

Nace el Diccionario Biográfico de España… con polémica

31 de mayo de 2011 en Ensayo, Noticias

Diccionario Biográfico de España

La Real Academia de la Historia entregó los pasados días a Juan Carlos I y a su esposa los primeros veinticinco tomos (de un total de cincuenta) del Diccionario Biográfico Español, una magna obra que pretende recopilar más de 40.000 biografías de españoles relevantes de todas las épocas históricas. La obra ha tardado diez años en elaborarse y dos en editarse, y ahora se pone a la venta por un precio global de 3.500 euros, comprometiéndose la Real Academia de la Historia en entregar los veinticinco volúmenes restantes en el plazo de un año.

Ya hace dos años, cuando se finalizó la redacción del texto, se realizó un acto conmemorativo en la sede de la Academia, en donde los reyes de España recibieron el primer tomo. Los plazos se han cumplido y dentro de un año la obra ya estará impresa al completo. Los parabienes durante el acto de presentación de esta primera mitad de la obra fueron muchos, destacando los del hispanista Stanley Payne, que declaro que es una de las dos obras máximas de esta clase en el mundo, igualada solamente por el diccionario de Oxford. El rey, por su parte, afirmó lo siguiente en su discurso:

El Diccionario muestra cómo nuestro país ha contribuido a la configuración de Europa, de Iberoamérica, del Mediterráneo y del mundo. Recoge también el papel de tantos otros estados y pueblos que enriquecieron nuestro recorrido con su propio acervo.

La primera edición del Diccionario constará de 1000 ejemplares, y se espera que después sea colgada en Internet. También se está buscando financiación para traducirla al inglés y subirla a la red sin necesidad de editarla primero en papel.

Sin embargo, la polémica ha llegado pronto. Algunos medios de comunicación se han hecho eco de las protestas de varios historiadores al respecto de la biografía de Francisco Franco. Andreu Mayayo, catedrático de Historia Contemporánea de la Universidad de Barcelona, ha declarado al diario Público:

Es una vergüenza y un insulto, una ofensa total en lo que pone y en lo que no pone. En ningún momento se habla (…) de la represión física del régimen. (…) Por no hablar de otorgarle la calidad de genio militar, lo que es un insulto para los militares profesionales de este país, o de pasar por alto el genocidio cultural contra Cataluña, suprimiendo la Generalitat y prohibiendo el catalán.

Otras entradas han causado también estupefacción. Por ejemplo, al hablar de José María Aznar, se habla de su salida del gobierno en 2004 por un aprovechamiento de la oposición socialista del hundimiento del petrolero Prestige.

Algunos historiadores piden ya la retirada del Diccionario, al tiempo que advierten que la Real Academia de la Historia está dirigida por personas que siguen tendencias historiográficas obsoletas que siguen viendo el pasado como una sucesión de fechas y batallas.

Autores relacionados:
Stanley G. Payne

Desmontando a Sigmund Freud

16 de mayo de 2011 en Autores, Ensayo

Freud. El crepúsculo de un ídolo

El autor francés Michel Onfray acaba de publicar en España su libro Freud. El crepúsculo de un ídolo, que ya dio mucho que hablar el año pasado cuando se editó en su país natal. Onfray, filósofo, no es un desconocido, y gusta de la polémica, algo que ya consiguió con su obra, publicada en español por Anagrama y en catalán por Edicions 1984, Tratado de Ateología.

En su nuevo libro, Onfray numera los diez puntos fundamentales de la teoría desarrollada por Freud, para posteriormente refutarlos durante el medio millar de páginas con que cuenta la obra. La principal réplica que Onfray da a Freud se basa en que considera que sus métodos no son universales, sino que eran sólo aplicables a él. Así, del psicoanálisis dice que

procede, básicamente, de la biografía de su inventor y funciona a las mil maravillas para comprenderlo a él… y solo a él (…) Es la extrapolación a la humanidad entera de nociones que a él sí le encajaban como un guante

No queda aquí la cosa. Onfray denuncia que, en contra de lo que él mismo preconizaba, psicoanalizó a su propia hija durante años, y lo acusa de ser el causante directo de que Anna Freud tuviera problemas psicológicos durante toda su vida, y de que acabara convirtiéndose en lesbiana tras años de charlas con su padre y otros miembros de la Sociedad Psicoanalítica de Viena acerca de desviaciones sexuales, fobias encubiertas y complejos latentes. Anna Freud, que oficialmente era maestra, trabajó posteriormente como psicoanalista infantil, aunque una de sus clientes más famosas fue Marilyn Monroe, que la visitó tras escapar de un rodaje en Londres. De ella Anna Freud escribiría en su cuaderno de anotaciones, tal y como todavía hoy se puede comprobar en los archivos, y a partir de técnicas aprendidas de su padre,

Impulsividad exagerada, necesidad constante de aprobación exterior, no tolera la soledad, tendencia a las depresiones…

Para Onfray el psicoanálisis, más que una teoría científica aplicable de forma universal, es una forma de literatura, basada en la propia biografía de Freud, que tiene que ver más con la magia y la superstición (por ejemplo al dar determinados sentidos fijos a los sueños) que con la medicina. También lo considera un homófobo, y ataca a los que consideran, todavía hoy, a Freud como un progresista, ya que opina que

(quiso) someternos a una nueva religión secular, cuyos mandamientos, como sucede en las sectas, no son nunca demostrados sino que basan su validez en la palabra del hechicero. La izquierda, al menos en Francia, se cree todavía la leyenda de Freud como liberador, judío progresista, amigo de las mujeres… pero en realidad tuvo simpatías por los cesarismos políticos del siglo XX, como testimonia una dedicatoria extremadamente afectuosa que le hizo a Mussolini en 1933

Rematándolo todo con la afirmación de que

Fue misógino y falócrata

Sin duda un libro interesante para acercarnos a la figura de Freud desde una posición escéptica y diferente.

Autores relacionados:
Michel Onfray
Sigmund Freud
Libros relacionados:
Freud: El crepúsculo de un ídolo

El Buen Libro. Una biblia para ateos

1 de mayo de 2011 en Ensayo, Literatura, Mundo Editorial

El buen libro, de A.C. Grayling

El filósofo británico A. C. Grayling ha despertado el interés de los lectores del mundo anglosajón gracias a su publicación de una biblia para ateos. Se trata de una recopilación, en un formato muy similar al de la biblia tradicional, de citas de filósofos, historiadores, científicos y grandes pensadores en general de la historia de la humanidad. Aunque todas las citas provienen de personajes reales, en su biblia humanista Grayling no hace mención de sus fuentes, pero son reconocibles algunos de los dichos más populares de grandes como Isaac Newton, Sócrates o Darwin. Grayling pretende compensar de esta manera la ausencia, en su opinión, de un libro de referencia moral para los no creyentes. El autor, que se ha especializado siempre en aspectos éticos relacionados con la búsqueda de la felicidad por parte del hombre contemporáneo, define su obra como un compendio de la búsqueda de lo bueno, de lo que nos hace felices.

Lejos de criticarlo por ello, algunos sectores religiosos incluso lo han apoyado. Algunas voces seculares han apuntado la necesidad de historias diferentes para los no creyentes, que también buscan las cosas buenas de la vida. Grayling apunta a una visión sorprendentemente benévola del ser humano, asegurando que hay más bondad que maldad en el hombre, y que todos debemos estar abiertos a encontrarla, algo para lo que serviría este tomo de versículos de sabiduría histórica. Grayling desconfía de los intentos de constituir una religión humanista, con rituales y formas semejantes a las de las grandes religiones monoteístas, como ya intentó hacer Auguste Comte en su momento, pero insiste en las ventajas de tener un libro semejante en formato a la Biblia cristiana, debido a su composición de pequeños textos, que nos permiten abrir el libro en cualquier página y encontrar una frase sobre la que meditar. A ello ha dedicado este filósofo anglosajón treinta años de su vida.

Y Grayling no es un filósofo cualquiera. Profesor de filosofía de la Universidad de Londres, educado en Oxford, ha publicado más de veinte libros sobre filosofía. Ha sido columnista de The Guardian y The Times, dos de los periódicos anglosajones más importantes, además de ser locutor en varias emisoras de radio. Es editor de varias publicaciones académicas y en 2003 fue miembro del jurado del Premio Man Booker, y fue miembro del Foro Económico Mundial, parte del grupo de mediación entre Occidente y el mundo islámico. También es miembro de la Sociedad Real de Literatura y de la Sociedad Real de las Artes, y fue durante diez años el Secretario Honorífico de la Sociedad Aristotélica, la asociación filosófica más relevante del Reino Unido. En resumen, si alguien iba a construir una biblia para no creyentes, este autor tiene todos los credenciales necesarios. Es curioso que, tal vez para no distraer al lector en su reflexión, estos versículos ateos no incluyan referencia alguna al autor de cada cita, por lo que varios críticos han comentado que su lectura es imposible sin tener una pantalla de ordenador al lado, convenientemente aparcada en Google o algún buscador similar.

Autores relacionados:
A. C. Grayling

El 23-F y el libro treinta años incompleto

23 de marzo de 2011 en Ensayo, Literatura

23-F. Literatura

Hoy, 23 de febrero de 1981, esta mañana en la Secretaría del Colegio Universitario me han dado este libro. He venido leyéndolo en el avión. Cuando he llegado a las Cortes ya hacía unos minutos que había empezado la sesión. Estaba completamente lleno. Lluch y Felipe han estado brillantes.

Esta era la primera anotación que, con tinta verde, el entonces diputado (por Socialistas de Cataluña) Lluís María de Puig, escribió en una página en blanco del volumen de La poesia de Rafael Masó. Per un anàlisi de la poètica noucentista que le habían entregado esa misma mañana. Unas horas antes el guardia civil José Antonio Iglesias se afanaba con un comentario de texto sobre un libro de Pío Baroja (se estaba sacando el Bachillerato en sus horas libres) cuando, de improviso, fue llamado por su superior para un servicio especial.

23 de febrero de 1981: el servicio especial, claro, era el intento de Golpe de Estado que el teniente coronel Antonio Tejero encabezó (para su desgracia).

José Antonio Iglesias, que poco después dejó la Benemérita para, ya con su título de Bachillerato, incorporarse a la plantilla de Telefónica gracias a la intervención a su favor del que era Ministro de Interior durante el golpe, Juan José Rosón, seguramente como agradecimiento a todo lo ocurrido en aquellas peligrosas horas que pudieron cambiar la historia de España (Iglesias actuó como mensajero, a espaldas de Tejero, entre varios ministros y diputados) fue precisamente el que arrancó la página con anotaciones en catalán que Lluís María de Puig había hecho. El libro había sido arrebatado de las manos del parlamentario horas antes por un guardia, y entregado a Tejero. De Puig se ofreció incluso a traducir sus palabras, que ninguno de los golpistas entendían, pero la cosa no pasó a mayores. Iglesias, no obstante, y para evitar males mayores, se quedó en un descuido con la hoja por lo que pudiera pasar. Durante treinta años la guardó cuidadosamente, sin saber a qué parlamentario en concreto había pertenecido aquel libro. Tras publicarse las actas de lo ocurrido aquel nefasto día, hace unas semanas, Iglesias quiso devolver a su legítimo dueño aquella página con inocentes anotaciones. De Puig, ante él y el periodista que propició el encuentro, declaró:

No te estoy agradecido de lo que pasó aquella noche, pero sí de que hayas conservado esa página y de que me llamaras. De eso sí que te estoy muy agradecido.

Para De Puig, vinculado a la política hasta hace relativamente poco, significa recobrar un poco de su historia personal; para Iglesias, conseguir deshacerse del último recuerdo de una intentona golpista a la que fue empujado por obedecer las órdenes de sus superiores, ya que ha manifestado que no tenía la menor idea de qué iba a pasar o cuál era su función cuando fue movilizado de urgencia aquella mañana del mes de febrero de 1981.

Treinta años después ese ejemplar del ensayo sobre la poesía del gerundense Rafael Masó i Valentí, que fue un importante arquitecto modernista y que también se dedicó a la política, está por fin completo.

Manuales de amor

15 de marzo de 2011 en Ensayo, Literatura

Arte de amar, Ovidio

Cada año el mercado se ve inundado por una nueva oleada de libros de pseudociencia, autoayuda, cuentos con moraleja y similares, enfocados al tema del amor y a las relaciones sentimentales, aprovechando el “antes” de San Valentín y, por supuesto, el “después”, por el que la saturación de cajas de bombones en forma de corazón con descuento empujan a más de uno a buscarse una pareja, esta vez en serio. Sin embargo estos manuales de amor no son, ni mucho menos, un fenómeno moderno.

Tal vez las dos obras más conocidas al respecto, que han sobrevivido con encanto intacto a lo largo de los siglos, son El arte de amar, de Ovidio, y el celebérrimo Kamasutra, de Vatsaiana. De orígenes muy distintos, ambos coinciden en su interés por “aconsejar” al amante, ya sea en su pericia sexual o en sus hábitos de higiene. Algunas ideas son curiosamente contemporáneas: Ovidio nos aconseja que salgamos a pasear con nuestra pareja en días festivos en los que los comercios estén cerrados, para evitar gastar de manera innecesaria, impulsados por el arrojo del amor o por las obligaciones estándar. Ovidio, en resumen, nos diría que saliésemos en domingo y que ignorásemos convenciones como San Valentín u otras fiestas comerciales. En otras cosas, sin embargo, se nos queda obsoleto, si para las romanas estaba de moda oscurecerse el entrecejo en busca de la “uniceja” perfecta, ésta no es una preferencia aplicable a la mujer contemporánea. Ovidio también habla de manera favorable del adulterio, lo que le valió, bajo el estricto régimen de Octavio, el destierro (aunque contaban las malas lenguas que su conocimiento de los deslices de Julia, la hija de Octavio, pudo ser la razón principal para su expulsión).

Es complicado, sin embargo, encontrar similitudes entre el contenido del Kamasutra y nuestra realidad actual. Aunque suele concebirse con un manual sexual (que suele editarse, además, en formato ilustrado, por razones evidentes), es mucho más que eso, es toda una enciclopedia de comportamiento para el cortejo, el amor, el adulterio y la etiqueta en una corte. La obra ofrece todo tipo de recetas para mejunjes variados, destinados a obtener a la pareja deseada, a mejorar la potencia sexual, o a procurar la fidelidad del cónyuge. Y por supuesto está su combinación de ocho maneras de hacer el amor y ocho posiciones principales, lo que daría un total de 64 “artes” o posturas que forman, seguramente, la parte más aprovechable de la colección para el lector de hoy en día. Con todo, cuando el Kama sutra habla del uso de ungüentos realizados con hierbas y excrementos de animal que debían utilizarse para todo tipo de proezas sexuales (y fruncimos el ceño, horrorizados), sí que puede encontrarse cierta similitud con el extenso compendio de ingredientes que forman parte de numerosos cosméticos, medicamentos y demás orientados a la satisfacción erótica y al embellecimiento personal. Por otro lado, nuestros complejos rituales de cortejo actuales pueden llegar a ser, a ojos de alguien ajeno a éstos, totalmente bizarros, a lo mejor casi tanto como los explicados por Vatsaiana.

Autores relacionados:
Ovidio
Mallanaga Vatsyayana
Libros relacionados:
El arte de amar
Kamasutra

La literatura del Bicentenario (y III)

8 de diciembre de 2010 en Actividades, Ensayo, Histórica, Literatura

Bicentenario Literario 3

Seguimos con el breve repaso a algunas de las obras más interesantes publicadas en los últimos años sobre el Bicentenario de la independencia americana donde, además de la propia visión interna, una perspectiva extranjera se muestra como necesaria. Si hablábamos en la anterior entrega de La literatura del Bicentenario de las crónicas realizadas durante la guerra, las Memorias del General Miller son un documento extraordinario para contemplar el fenómeno revolucionario desde el punto de vista de un militar inglés inmerso en el conflicto, aunque parcial en sus lealtades.

Un libro de ensayo fundamental, que abarca de manera magistral desde la colonización española a la situación contemporánea del continente, es Las venas abiertas de América Latina, obra del uruguayo Eduardo Galeano. Publicado en los años 70 y con un fuerte componente político de la izquierda de la época, pocos libros han influido tanto en una generación común a toda Sudamérica. En este punto, no son pocos los ensayos que tratan de analizar el rumbo de los nuevos estados desde su independencia hasta ahora, como Volpi en el ya mencionado El insomnio de Bolívar, o Marc Saint-Upery con El sueño de Bolívar. Como podemos ver por los nombres escogidos, la unidad y la libertad de todos los países hispanoamericanos sigue siendo algo esquivo, como el sueño al que todos aluden.

Acerca del interés nacido a partir del Bicentenario en la novela histórica más clásica habría que mencionar la creación del premio Grijalbo Bicentenario/Centenario, convocado, creo, en México y que ganó la obra La insurgenta, de Carlos Pascual, una obra que saca a la luz el papel desarrollado por las mujeres durante la independencia, algo que me atrevería a decir que casi nadie había sacado de los ámbitos puramente académicos.

La Insurgenta

Por último, como colofón, también habría que mencionar algún libro que tuviera al propio Bicentenario como tema, así que nada mejor que recomendar Historia y celebración: México y sus centenarios, de Mauricio Tenorio Trillo, donde el autor habla de la celebración en sí misma y todo lo que hace girar a su alrededor, escrito con un estilo cortante como una navaja y que arroja una visión crítica sobre este tipo de ocasiones.

Espero que este pequeño artículo sobre el Bicentenario, la Independencia y la literatura haya servido para descubrir una manera de ver la historia, tanto la cronológica como la literaria, desde un interesante punto de vista, el que da la posibilidad de echar la vista atrás y contemplar esos doscientos años pasado como un todo que forma, hoy más que nunca, iniciar una base en común para un futuro mucho mejor que el presente que vivimos ahora.

Anteriormente, en Lecturalia: La literatura del Bicentenario (II)

Autores relacionados:
Carlos Pascual
Eduardo Galeano
Marc Saint-Upéry
Mauricio Tenorio Trillo
Libros relacionados:
El sueño de Bolívar
Historia y celebración: México y sus centenarios
La insurgenta
Las venas abiertas de América Latina
Memorias del General Miller

La literatura del Bicentenario (I)

6 de diciembre de 2010 en Actividades, Ensayo, Histórica, Literatura

Bicentenario Literario I

En este año 2010 podemos encontrar cómo muchos países de América Latina han celebrado orgullosos el Bicentenario de la Independencia. México, Argentina, Venezuela, Bolivia, Colombia o Chile, entre otros, han recordado el primer paso que dieron sus naciones hacia la emancipación.

Desde Lecturalia vamos a hablar de la gran relación entre la novela histórica y la independencia americana, un aspecto de gran influencia dentro de la literatura hispanoamericana y que ha sido tratado por algunos de los más grandes autores de la literatura en español.

Lo cierto es que es difícil definir, como ya hemos comentado en otras ocasiones, el término de Novela histórica. Si bien se considera su nacimiento como un ejemplo de nacionalismo y recuperación de una tradición anterior, siendo muy ligado al romanticismo, en América encontramos varios estadios dentro de la evolución del género, así como de los temas y perspectivas que se tratan en ellos.

Hay que tener en cuenta también que la mayoría de revoluciones son iniciadas y apoyadas por las élites burguesas americanas, una clase social criolla harta de la injerencia de España en sus propios asuntos, pero que sigue el mismo estilo y formación cultural de nuevo país en nuevo país, fundamentalmente europeo. Así que habría que hablar quizá en primer lugar de las crónicas realizadas en el momento. Libros inmediatamente posteriores a la revolución en los que se ensalza el papel nacional en busca de una rápida afiliación y de un prestigio nacional que ayude al nacimiento de los nuevos estados. Se diferencia de las crónicas europeas en que estas tratan de recuperar un pasado mítico mientras que en América se establecen las bases de un futuro común. Como ejemplos de este tipo de literatura habría que nombrar a autores como Vicente Fidel López y su Novia del hereje o a Eduardo Acevedo Díaz, Antonio Namiño y a Sarmiento con su celebrado Facundo.

Para los realmente aficionados a los documentos históricos será de especial importancia el portal que la Biblioteca Cervantes tiene dedicado precisamente a los documentos constitucionales de los países americanos. Allí están las cartas fundacionales tal y como sus redactores las escribieron, en muchas ocasiones en varias ocasiones. Es interesante revisarlas y comprobar cómo van cambiando el grado de derechos y libertades en cada una, aunque el espíritu republicano francés y americano es evidente.

El águila y la serpiente

Con la llegada del modernismo, cuyo engarce con el movimiento anterior sería otro autor destacado, el boliviano Nataniel Aguirre, la novela histórica pierde bastante interés, ya que se presta poco a las necesidades estéticas que busca este movimiento literario, aunque hubo excepciones como La gloria de don Ramiro, de Enrique Larreta.

Ya entrado el XX se aprecia un cierto grado de revisionismo con respecto a las novelas románticas, muchas de ellas llenas de estereotipos claros sobre el joven libertador y el tirano español inmersos en una lucha épica. Además, es una época convulsa para la mayoría de estados y la novela histórica también es utilizada para señalar nuevos problemas sociales. Como ejemplo de este tipo de novelas podríamos hablar del mexicano Martín Luis Guzmán, con obras como El águila y la serpiente (1926) o La sombra del Caudillo (1929). En este revisionismo ya no sólo se habla de las causas y el conflicto de la guerra, se habla también de las consecuencias y sería clave para la evolución del género histórico a partir de su publicación.

Autores relacionados:
Domingo Faustino Sarmiento
Martín Luis Guzmán
Libros relacionados:
El águila y la serpiente
Facundo
La sombra del caudillo

El negacionismo

1 de noviembre de 2010 en Autores, Ensayo

Negacionismo

No son muchos, pero existen: algunos “historiadores” (las comillas no son gratuitas), de marcado carácter revisionista, vienen negando el Holocausto desde hace décadas. Pero que sean pocos no es óbice para ocultar la realidad de que, en ciertos ámbitos, se tiene por seguro que la denominada “Solución Final” no existió. Que no hubo ningún proyecto milimétricamente planeado para asesinar a millones de personas. Que en los campos de concentración no hubo cámaras de gas.

No podemos decir que el Negacionismo haya ganado fuerza en los últimos tiempos: sigue siendo una corriente historiográfica (por llamarla de alguna forma) muy minoritaria, radicada sobre todo en la ultraderecha europea y estadounidense y en los círculos islamistas. Fue precisamente Radio Islam, otrora una emisora escandinava y en la actualidad una página web con miles de visitas diarias, una de las más firmes promotoras de la negación del Holocausto. Pero el Negacionismo ha salpicado, si se me permite la expresión, a varios intelectuales reputados de todo el mundo, el menor de los cuales no es precisamente Noam Chomsky. El que es uno de los grandes filósofos y lingüistas de nuestros tiempos fue acusado de colaborar con las posiciones que niegan el Holocausto después de su defensa de la libertad de expresión en torno al caso Faurisson. Robert Faurisson publicó en 1979 un artículo (que luego generaría un libro) en el que defendía posturas negacionistas, tras lo cual fue expulsado de su puesto como analista de textos en la Universidad de Lyon basándose en la legislación francesa que condena cualquier menoscabo público de los crímenes de guerra nazis (algo que es común en gran parte del continente europeo). Chomsky, en virtud del derecho fundamental de la libertad de expresión, se manifestó en contra de las sanciones a Faurisson, lo que desencadenó un cruce de acusaciones por parte de intelectuales y críticos de todo el planeta, que tildaron a Chomsky de antisemita. Tema peliagudo, desde luego, dado que las legislaciones europeas son, en sí mismas, un lastre a la tan cacareada libertad de expresión desde el mismo momento en que, y dependiendo del país, condenan la propaganda nazi, la exhibición de sus símbolos, la revisión de la historia “oficial”, etc., hasta el ridículo punto de que, por ejemplo, el logotipo representativo de la famosa banda de rock Kiss está prohibido en Alemania y Austria debido a la similitud (sospechosa similitud) de las dos eses de su nombre con el infausto símbolo rúnico de las SS.

En irónica contraposición al caso de Salman Rushdie, grupos radicales judíos pusieron precio a la cabeza de Farisson, que finalmente fue brutalmente golpeado en 1989 en Francia, pero las agresiones, de mayor o menor importancia, lo han acompañado estas últimas tres décadas allá donde iba para difundir sus posturas en conferencias y demás. No es, desde luego, el único que ha publicado artículos y libros que defienden este tipo de revisionismo: los hay de todo tipo, siendo particularmente interesantes, desde el punto de vista sociológico más que histórico, los que pretenden rehabilitar la figura de Adolf Hitler quitándole peso específico, a veces hasta la nulidad, en las responsabilidades de la Solución Final. Según esos “historiadores”, Hitler no sólo no fue el principal responsable de uno de los mayores genocidios de la historia (y de largo el más publicitado y documentado), sino que, en esencia, no sabía nada. Algunos han llevado su descaro un punto más lejos, presentando documentación, obviamente descontextualizada, que convierte a Adolf Hitler como por arte de magia en un defensor de la causa judía.

Algunos famosos autores negacionistas, cuyas obras se pueden encontrar fácilmente en eBay y en librerías afines al revisionismo histórico, que haberlas haylas tanto en España como en Latinoamérica, serían Paul Rassinier, Harry Elmer Barnes, el argentino Norberto Ceresole, Léon Degrelle (el nazi “español” más famoso) o, sobre todo, el popular y siempre polémico historiador inglés David Irving.

Autores relacionados:
Adolf Hitler
David Irving
Noam Chomsky
Salman Rushdie

El depredador de Seattle

30 de octubre de 2010 en Ensayo, Literatura

Ted Bundy

Ted Bundy fue uno de los asesinos en serie más famosos del siglo XX, y sobre su figura se han realizado películas, mini-series y, por supuesto, infinidad de libros que intentan explicar las motivaciones de un hombre al que, aunque oficialmente se le atribuyen algo más de treinta asesinatos, algunas fuentes indican que pudo llegar al centenar de chicas asesinadas. Sus víctimas respondían a un patrón claro, determinado por un amor de juventud: chicas blancas, de pelo lacio y moreno habitualmente peinado con raya en medio. Sus edades variaron bastante, desde chicas cercanas a la treintena hasta una niña de doce años que fue una de sus últimas víctimas.

Uno de los libros más interesantes acerca de Bundy fue redactado en base a sus confesiones a la policía del estado de Florida, lugar en donde finalmente fue cazado. En Ted Bundy: conversaciones con un asesino, de Stephen G. Michaud y Hugh Aynesworth, sorprende descubrir a un hombre que bien podría ser nuestro vecino de enfrente o el cajero de nuestro banco. Con gran seguridad en sí mismo, Bundy (que había estudiado Psicología y Derecho) llegó a defenderse a sí mismo en el primer juicio al que fue sometido, aunque al final fue contraproducente ya que, aunque empezó la vista con gran aplomo, acabó perdiendo los papeles en varias ocasiones. Tampoco contribuyó el hecho de que, durante una visita a la biblioteca de los juzgados para documentar su caso, saltó desde una ventana y huyó. Estuvo una semana escondido en una caravana abandonada hasta que la policía dio con él.

No fue su único intento de fuga. Hubo otro aun más exitoso, cuando se evadió de la cárcel y pudo trasladarse con una identidad falsa hasta Florida, en donde mataría por última vez siguiendo el modus operandi que ya había utilizado en los estados de Utah y Washington. Fue allí donde cometió el error de intentar asaltar a la hija de un policía local (hay que decir que no hubiera sido la primera víctima de estas características: en Utah a asesinó a la hija de un sheriff), que salió indemne gracias a su hermano, y que fue en última instancia la que, en la comisaría de su padre, identificó al hasta entonces preso fugado.

Para los aficionados a los detalles morbosos puede resultar muy interesante el pequeño libro Ted Bundy, el depredador de Seattle, escrito al alimón por Nuria Fontanet Rodríguez y Ángel Ferris Fulla. Baste decir que solía golpear a las chicas en la cabeza, a veces con brutal saña, que las solía violar y sodomizar, que a varias les arrancó la cabeza para “decorar” su apartamento o que, según los forenses del estado de Florida, llegó a practicar la necrofilia. Fue muy habitual, sobre todo en los primeros tiempos, el que se hiciera pasar por un incapacitado (bien con unas maletas, bien con un brazo en cabestrillo) para solicitar ayuda a las chicas que él deseaba raptar y matar, lo que hizo que su pareja en aquellos tiempos empezara a sospechar de él (localizó unas muletas en su casa, aunque sabía a ciencia cierta que él no se había lesionado recientemente). Tras una llamada anónima de la chica a la policía ésta determinó que Bundy no era el asesino que estaban buscando. Un auténtico error: al menos dos docenas de mujeres habrían salvado la vida de haberse producido la detención en ese momento.

Ya he hablado de su brutalidad. También, en consonancia con otros asesinos en serie, poco a poco se fue haciendo más descuidado. Si fallaba en un rapto, inmediatamente buscaba a otra chica para desquitarse, lo que le hacía actuar de forma precipitada. Aunque lo habitual fue el asesinato de una chica por día, uno de sus crímenes más mediáticos sucedió en un campus universitario cuando, precisamente por haber fallado en un secuestro, irrumpió en una fraternidad femenina, atacando y matando a varias estudiantes. Una de ellas, escondida, fue otra de las testigos estrellas (junto con una chica que fue atacada en un coche haciéndose él pasar por policía) en el juicio que acabó condenando a Bundy a la silla eléctrica.

En Asesinos en serie, de Tom Schatman y Robert K. Ressler, se puede conseguir aún más información sobre uno de los más sanguinarios personajes de la historia reciente de los Estados Unidos.

Autores relacionados:
Robert K. Ressler
Tom Schachtman
Libros relacionados:
Asesinos en serie
Dentro del monstruo

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