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Entradas de la categoría ‘Ensayo’

Homenaje improvisado a Joaquín Bosque Maurel

17 de diciembre de 2011 en Actividades, Autores, Ensayo

Joaquín Bosque Maurel

El pasado 29 de noviembre, y en un acto organizado por el Área de Cultura de la Diputación Provincial de Granada al que Lecturalia fue invitada expresamente, se produjo la presentación del libro Granada. Historia y cultura, del eminente geográfo zaragozano Joaquín Bosque Maurel, y que se convierte en el trigésimo sexto título de la colección Los libros de la estrella. Aunque sea aragonés de nacimiento y esté radicado desde hace décadas en Madrid vinculado a la Universidad Complutense (de la que es profesor emérito de Geografía Humana ), buena parte de su obra, que es considerada imprescindible para los estudios sobre geografía en nuestro país (y con gran repercusión en el extranjero), habla sobre Andalucía y, en especial, sobre Granada, ciudad a la que llegó en su juventud y en la que se formó, hasta el punto de que su tesis doctoral versó sobre ella. Entre sus libros más accesibles para el público no especializado podríamos mencionar En torno a Andalucía: Estudios de Geografía Humana y La creación del patrimonio cultural de la ciudad de Granada.

No obstante, puede ser precisamente el novísimo Granada. Historia y cultura una buena piedra de toque para el que quiera acercarse a su obra. Se trata de un texto más que recomendable para expertos y profanos y, desde luego, casi imprescindible, por su concisión y su lectura amena totalmente alejada de enrevesadas explicaciones (que no de erudición), para el lector interesado en conocer los entresijos culturales y humanos de la ciudad de la Alhambra, aparte de unos breves apuntes sobre su historia. La edición, plagada de ilustraciones y mapas a todo color, es notable y muy visual, y el libro es lo suficientemente exhaustivo para contentar también a los que ya tengan nociones sobre el tema.

Lo que en principio era una presentación editorial más, sin embargo, se convirtió rápidamente en un merecido homenaje al octogenario autor, que con cierto mal disimulado embarazo (“¡Yo he venido a hablar de mi libro!”, podría haber gritado, y tal vez con razón, emulando a Paco Umbral ) acogió los elogios vertidos tanto por el vicepresidente provincial, José María Guadalupe, como por dos de sus colegas y discípulos, Francisco Villegas (de la Universidad de Granada) y Carles Carreras (de la de Barcelona). Los elogios no se limitaron a la actividad profesional de Bosque Maurel, sino que se hicieron extensivos a su condición humana, abundando las anécdotas que hicieron que el numeroso público (que prácticamente llenó la sala) pudiera conocer un poco mejor al autor zaragozano. Villegas, además, aprovechó para pedir encarecidamente que Bosque Maurel fuera reconocido cuanto antes como hijo predilecto de la ciudad, lanzando un guante a Guadalupe que el político aceptó de buen grado y entre sonrisas.

Los libros de la estrella es una de las colecciones más conocidas del organismo provincial nazarí, aunque fuera de Granada tal vez sean más populares sus dos colecciones de poesía, Maillot amarillo, dirigida por el omnipresente Luis García Montero, y Genil, esta vez a cargo de Antonio Carvajal.

La cocina de Berasategui y Adriá

26 de noviembre de 2011 en Ensayo

Adria - Recetas

Los que son seguramente dos de los popes de las artes culinarias españolas, el hospitalense Ferrán Adrià y el donostiarra Martín Berasategui, ya tienen sendos nuevos libros de cocina. Y en ellos no encontraremos recetas rebuscadas con sonoros nombres, tal y como se podría esperar, sino algo bastante más sencillo.

Por una parte está Adrià, nuestro cocinero más popular por antonomasia (con permiso de los televisivos Arzak y Arguiñano): a costa de sus deconstrucciones, en especial la de la tortilla de patata, se ha creado toda una comidilla entre la población en general, esa que nunca pensó que acabaría hablando de alta cocina. Pero desde que en 1999 un semanario español se atrevió a colocarlo en portada denominándole como El mejor cocinero del mundo, su fama se ha disparado exponencialmente, y ya no son pocos los que se atreven a asegurar, con o sin razones gastronómicas de peso en la mano, que es el más grande. Lógico: también aparecieron como setas, a la par que se agigantaban las figuras de Fernando Alonso o Rafael Nadal, cientos de miles de expertos en Fórmula 1 y tenis.

Adriá ya posee un interesante título en su haber, una biografía autorizada titulada Reinventar la cocina. El de ahora es diferente, un recetario al uso denominado La comida de la familia. El título no es gratuito, ya que en él se recogen algunas de las recetas que los empleados del restaurante El Bulli preparaban para ellos mismos, para poder afrontar con fuerzas las jornadas de hasta doce horas entre los fogones y la parafernalia casi de ciencia ficción de su cocina. No esperemos encontrar allí recetas complicadísimas, sino 31 menús al uso, un mes completo, de entrante, plato principal y postre. Aunque no sean las famosas deconstrucciones, estos platos sí se rigen por los parámetros de calidad en cuanto a frescura y elección del producto que han guiado a Adriá desde que, siendo un chaval que hacía el servicio militar, siguió la recomendación de un compañero y visitó El Bulli, que ya en los años 80 era un restaurante con cierto renombre, aunque sin duda muy alejado de la fama que ha contado en la última década, cuando él ya era el protagonista indiscutible a nivel de gestión y de elección de platos.

El libro de Berasategui que ve ahora la luz tampoco es el que uno imaginaría, hablando como lo estamos del cocinero español con más estrellas Michelín, la supuesta biblia de la cocina, en su haber (nada menos que siete entre los cuatro restaurantes que por ahora cuenta, ya que existen un par más en camino en el Caribe y al amparo de cierta empresa hostelera). El libro en cuestión se llama Las recetas favoritas de Martín Berasategui, y se centra no en sus recetas de postín, sino en las que él ha preparado en su propia casa a lo largo de los años, lo que él y su familia han degustado.

En el libro, Berasategui repasa sus más de ciento cincuenta recetas favoritas, muchas de ellas con amplias raíces tradicionales, aunque también hay lugar para algunas más novedosas y, llamémoslas así, de tintes étnicos.

Dos buenos regalos navideños, sin duda, para el cocinitas que hay en cada casa, y para sentir por un día que estamos comiendo en El Bulli o en el restaurante del Kursaal de San Sebastián.

Autores relacionados:
Ferrán Adrià
Martín Berasategui
Libros relacionados:
La comida de la familia
Las recetas favoritas de Martín Berasategui

Entre mafias anda el juego (II): Gomorra

20 de noviembre de 2011 en Ensayo, Literatura

Gomorra, de Roberto saviano

El libro de Roberto Saviano titulado Gomorra, y la posterior película homónima dirigida por Matteo Garrone, fueron una bofetada para todos los que tenían una visión idealizada y hasta cierto punto “romántica” de la mafia italiana. Y es que la Camorra, la versión napolitana de la mafia, poco o nada tiene que ver con la Cosa Nostra siciliana, que ha sido, en su vertiente estadounidense, la que más éxito ha tenido en literatura y cine, y la que nos resulta más conocida.

Sin embargo, la Cosa Nostra no es ni de lejos la mayor organización criminal italiana. La Camorra napolitana tiene una mayor importancia tanto cuantitativa como cualitativa: son muchos más los delincuentes vinculados a la Camorra, y comparativamente los napolitanos mueven muchísimo más dinero anualmente que los sicilianos. Algo parecido ocurre con la ´Ndrangheta, la organización mafiosa propia de Calabria, casi desconocida fuera de Italia pero de importancia capital en toda Europa, ya que probablemente más de la mitad de la cocaína que entra al continente pasa por sus manos (o más concretamente por los puertos que la ´Ndrangheta controla), por mucho que se hable en los medios de comunicación de que es España el lugar de llegada desde Sudamérica (especialmente Colombia pero también Ecuador o Bolivia) de los principales cargamentos de esta droga. Hasta ahora sólo un libro -‘Ndranghetta, de Francesco Forgione- nos ha hablado de la ´Ndrangheta o de la cuarta organización delictiva italiana, propia de Apulia, que es la Sacra Corona Unita, por lo que habitualmente, cuando hablamos de “mafia italiana”, lo estamos haciendo de la Cosa Nostra. Sin embargo, Gomorra hizo que de repente fuéramos conscientes de que la Camorra existe.

Ante el romanticismo que asociamos con la mafia siciliana, ya adherido al imaginario popular tras cuatro décadas de literatura y cine, y en el que destacan conceptos como el código de honor, la omertà, el respeto entre familias, etc., la Camorra descrita por Saviano y Garrone poco o nada tiene que ver. La imagen que todos tenemos de un don como Vito Corleone oponiéndose a participar en el tráfico de drogas y prefiriendo las actividades habituales de su clan (contrabando, juego ilegal, etc.), tampoco se corresponde con la realidad napolitana: la Camorra no está controlada por un puñado de familias que monopolizan toda la actividad delictiva de Nápoles y el resto de la Campania; estos clanes tampoco reclutan a jóvenes que poco a poco se van haciendo un nombre y van ascendiendo en el organigrama de la organización. Estas dos características no aparecen en la Camorra, en la que los clanes tienen un tamaño mucho mejor, facilitando una flexibilidad en las alianzas que poco o nada tiene que ver con la rigidez siciliana, y los jóvenes que hacen el trabajo sucio son más parecidos a mercenarios que a otra cosa, y pocas veces tienen la oportunidad real de incorporarse a la organización.

Las actividades propias de la Camorra tampoco tienen nada de románticas: podemos olvidarnos de los salones de juego ilegales, por ejemplo, y pensar sobre todo en la piratería (en especial de la confección textil) y en la “gestión” y almacenamiento de residuos. Este último tema ha generado un debate importante en Italia, ya que la acumulación de basura procedente de toda Europa en Campania ya supone un grave problema ambiental que las autoridades intentan solucionar (por ahora con poco éxito) por todos los medios.

Es difícil imaginar al Vito Corleone que todos tenemos en mente dirigiendo vertederos ilegales, pero la realidad, como casi siempre, poco tiene que ver con la ficción.

Autores relacionados:
Francesco Forgione
Roberto Saviano
Libros relacionados:
Gomorra
Ndranghetta

El suicidio, un problema oculto

12 de noviembre de 2011 en Autores, Ensayo

La mirada del suicida. El enigma y el estigma

Cada año, según el INE, se suicidan en España unas 3500 personas, cifra que podría ser más alta si hacemos caso a los datos de la Sociedad Española de Psiquiatría Legal, que calcula una tasa de suicidio de de 10,5 por cada 100.000 habitantes, lo que nos daría un total de 4500 muertes. Sin embargo, y pese a ser una cifra más que considerable (estaríamos hablando de más de doce muertes al día), los medios de comunicación mantienen un pacto tácito para obviar el tema. Así, es casi imposible encontrar información en la prensa acerca de suicidas, a no ser en el caso de personajes famosos.

En el caso concreto español, tenemos una lista bastante poblada de escritores que recurrieron al suicidio, como por ejemplo el hispano-mexicano Pepe Alameda, el granadino Ángel Ganivet (que acabó con su vida tirándose al río Dvina, en Letonia, después de haber sido salvado de otra intentona), el también granadino Javier Egea (uno de los más importantes poetas de finales del siglo pasado), José Agustín Goytisolo, Mariano José de Larra, el historietista Josep Coll o Felipe Trigo. No es casualidad que sean todos hombres: aunque según los datos manejados por las instituciones las mujeres intentan más quitarse la vida, la mayoría de los suicidas son hombres (triplican el número de muertes de las mujeres) debido a que utilizan métodos más contundentes. Así, mientras que las mujeres prefieren la ingestión de pastillas o cortarse las venas de las muñecas, sistemas ambos muy proclives a no lograr su cometido, los hombres suelen saltar al vacío, conducir de forma temeraria o utilizar armas de fuego. Sin embargo, el dato es escalofriante: el suicidio es la primera causa de muerte en España en mujeres entre 30 y 34 años.

Sin embargo, y como ya hemos dicho, los medios de comunicación suelen obviar el tema del suicidio excepto en casos muy concretos. La razón es bastante lógica: algunos estudios han demostrado que la publicidad de este tipo de casos genera un “efecto llamada” y dispara el número de intentonas… y desgraciadamente también el de muertes. En países con tasas de suicidio mucho más altas que en España, caso de los Países Escandinavos o Japón (por poner los dos ejemplos típicos), saben de sobra de esto, y aconsejan hablar lo menos posible del tema. La razón podría ser, entre otras, que no todos los suicidas buscan la muerte per se, si no también notoriedad. El silencio en los medios de comunicación anula esta notoriedad buscada, lo que se traduce en menos suicidios.

El sociólogo Juan Carlos Pérez es el autor de La mirada del suicida. El enigma y el estigma. La edición de este libro ha conseguido, cosa rara, repercusión mediática. Sorprende ya no sólo por la temática, sino porque el libro no ha sido publicado por ninguna editorial de las que suelen copar las páginas culturales de la prensa.

Según Pérez, nueve de cada diez suicidas lo son debido a enfermedades mentales, particularmente las depresiones. Menos de uno de cada diez se suicida por otras cuestiones: adicciones, enfermedades crónicas, aislamiento, etc. Y el mayor factor de riesgo, como no podía ser de otra manera, es el haber tenido anteriormente otros intentos de suicidio. Las dos etapas vitales en las que hay mayor incidencia del suicidio son la adolescencia y la vejez, algo que también hay que considerar.

La mirada del suicida. El enigma y el estigma está ya en las librerías españolas, y previsiblemente también verá pronto la luz en México, dado que la editorial Plaza y Valdés, la responsable de su edición, mantiene un doble catálogo entre ambos países.

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Juan Carlos Pérez Jiménez
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Tácito como inspiración del nazismo

8 de octubre de 2011 en Autores, Ensayo

El libro más peligroso

Parece cuanto menos extraño relacionar el nazismo con el político y autor romano del siglo I Tácito, pero la recién publicada obra de Christopher B. Krebs El libro más peligroso relaciona directamente su Germania con el ideario nacionalsocialista.

Aunque es más conocido por ese nombre, el original debió titularse De origine et situ Germanorum (“Sobre el origen y territorio de los germanos”), y por el contexto debió redactarse en los últimos años del siglo I, probablemente en 98 d.C. No hay constancia de que Tácito tuviera conocimiento directo de los germanos ni de sus tierras, así que debió recurrir a otras fuentes indirectas. Aunque cita a Julio César como fuente, también se intuye que la obra de Plinio el Viejo le influyó notablemente. En su descripción de Germania y los diferentes pueblos que la poblaban, Tácito se deja llevar por una visión idealizada de estas tribus, atribuyéndoles virtudes que supuestamente poseían y que según él ya habían desaparecido en Roma, siendo estas el valor militar, la austeridad y cierto tipo de dignidad que en la Roma de su tiempo ya no existía. Tácito critica las costumbres romanas de la época, decadentes a su entender, contraponiéndolas a la rusticidad y pureza de los germanos. También alaba su comunión con la naturaleza, aunque no es ajeno tampoco a los defectos más que evidentes de los bárbaros: la indisciplina militar, el alcoholismo y la afición al juego podrían ser los más importantes, aunque también destacó su tendencia a la inactividad en tiempos de paz. Esto significaba algo claro: sólo en tiempos de guerra las tribus germanas exprimían todo su potencial. Este hecho no podía ser, ni de lejos, un espejo para Roma, que aspiraba a crear una paz duradera.

De todas formas, se entrevé en esta obra de Tácito una admiración real hacia los pueblos germanos, al tiempo de una advertencia clara el Imperio: los germanos son superiores militarmente a los romanos ya que no se detienen en su lucha o defensa debido a intereses políticos, por lo que suponen un peligro real para la Roma futura. No se equivocaba, por supuesto.

El problema radica en que el texto original llegó a siglos posteriores de forma fragmentaria y a través de una copia de la época medieval. Sin embargo, De origine et situ Germanorum fue desde muy pronto un texto de referencia para los supuestos sucesores de aquellos primitivos germanos, creándose una utópica visión de aquellas tribus para reivindicar unos ancestros laboriosos, guerreros y amantes de la libertad que eran superiores en sus virtudes a los romanos. Ya desde el siglo XV el texto fue utilizado para justificar un supuesto pasado común de los germanos, y la influencia de esta obra de Tácito llegó con fuerza hasta el siglo XX, en donde se convirtió en uno de los textos de referencia del nacionalsocialismo, hasta el punto de que el historiador italiano Arnaldo Momigliano afirmó que Germania era uno de los cien libros más peligrosos que se habían escrito en toda la historia.

Krebs desmonta esto desde la objetividad: el análisis que Tácito hace de los germanos pretender ser más un llamamiento a la renovación del pueblo romano que una descripción pormenorizada de Germania. La idealización de los bárbaros, que luego sería utilizada durante quinientos años por los alemanes para reclamar un glorioso pasado común, no era más que una forma de llamar la atención a sus compatriotas. Que el nacionalsocialismo se valiera de la obra para sus fines no convierte al libro en peligroso, concluye Krebs: los peligrosos fueron realmente sus lectores, que interpretaron unas palabras escritas dos mil años antes con la clara intención de justificar la supremacía alemana sobre el resto de los pueblos de Europa.

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Christopher B. Krebs
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Los Libros Plúmbeos

18 de septiembre de 2011 en Biografí­as, Ensayo

Libros Plúmbeos

Resulta difícil cuantificar el número de falsificaciones históricas que han acompañado la historia del Cristianismo en sus casi dos mil años de vida. Centrándonos solamente en las puramente literarias, es enorme el número de hagiografías (algo así como biografías de los santos) que tienen una poco fiable base histórica, eso cuando no son directamente exageraciones que apenas tienen que ver con la realidad. Sirva como ejemplo el compendio hagiográfico más importante del Medievo, el Legenda Aurea, recopilación de la vida de casi doscientos santos reunida por Santiago de la Vorágine. No es estrictamente una falsificación: el autor estaba más preocupado por temas doctrinales y por hacer de la vida de los santos descrita un ejemplo para los lectores que de la fidelidad histórica. Sí que serían falsificaciones algunos de los llamados evangelios apócrifos, ya que intentaron pasar por inmediatamente posteriores a Jesucristo cuando, en realidad, fueron redactados bastante después. Ciertas imposturas (por ejemplo, la inclusión de ideas gnósticas) revelan que estos textos no son lo que aparentan.

Otra verdadera falsificación, mucho más reciente, sería la de los Libros Plúmbeos. Aparecidos en Granada, en lo que entonces se conocía como Valparaíso y ahora es el Sacromonte, a finales del siglo XVI, su presencia ya había sido vaticinada en 1588. En esa fecha, y durante las obras de demolición de una antigua mezquita para convertirla en templo cristiano, apareció entre los escombros una caja metálica en cuyo interior se encontraron unos huesos, un pergamino, y una imagen de la Virgen. El pergamino, escrito en latín, castellano y árabe, hablaba de Cecilio, un mártir cristiano de origen árabe que había llegado a la ciudad acompañando a Santiago, y al que la Virgen había dado un encargo importante: el de ocultar una serie de documentos en los alrededores. Estos documentos fueron los Libros Plúmbeos, veintidós discos de plomo, de aproximadamente diez centímetros de diámetro, que estaban escritos (lo cual demostraba claramente que se trataba de una falsificación) en un tipo de árabe no cursivo, sin puntos diacríticos ni vocales, al que se denominó “letras salomónicas”. Obviamente era una impostura histórica: el árabe no existía todavía como lengua literaria en los tiempos inmediatamente posteriores a Jesucristo, por lo que era difícil que un compañero de Santiago hubiera sido el responsable de ocultarlos.

La falsificación, que como podemos ver había sido planificada al detalle, tuvo una motivación política: acababan de terminar las Guerra de las Alpujarras, y se estaba expulsando a la población morisca (esto es, musulmanes conversos al cristianismo) del Reino de Granada. Los Libros Plúmbeos, según las investigaciones más fiables, fueron un ardid de un grupo de moriscos de las clases superiores para justificar la presencia de árabes en la época romana. Y no sólo de árabes, sino de árabes cristianos, como el propio Cecilio. Si se convencía a la Corona de que había habido árabes antes del 711 en la Península, se echaría por tierra una de las principales ideas de la Reconquista, la de que los árabes eran recién llegados que debían ser expulsados de la península. La idea, pese a lo elaborado de la falsificación, no llegó a buen puerto, y todos los moriscos de Granada fueron expulsados. El exilio fue doble, porque también los Libros Plúmbeos fueron sacados de la ciudad y llevados al Vaticano, en donde permanecieron hasta que en el año 2000, y después de múltiples peticiones del consistorio de la ciudad, fueron devueltos al Sacromonte, en cuya abadía descansan hoy día.

El único árabe cristiano que quedó en Granada, por cierto, fue el supuesto Cecilio (más bien sus huesos), que se convertiría en patrón de la ciudad. Como vemos, no hubo problema ninguno en tachar de falsos los libros y, en cambio, tomar por verdaderos los restos del mártir, y el pergamino y la imagen de la Virgen que los acompañaba.

Cómo no criticar un libro

30 de julio de 2011 en Ensayo, Literatura

Crítica literaria

A lo largo de la historia, la actitud del lector público, aquel que marcaba la opinión sobre una obra escrita, el que producía una valoración o lo lanzaba al mercado (o a su equivalente en cada momento histórico), ha variado considerablemente. Esta figura, conocida hoy como la figura del crítico, ha cumplido siempre una función primordial en la compleja relación autor-libro-lector, sobre todo en tiempos más recientes en los que la sobreproducción editorial es más que evidente, y en los que como lectores disponemos de una cantidad inmensa (tal vez demasiados) de textos entre los que escoger.

En un artículo reciente de Robert Pinsky para la publicación estadounidense Slate, se nos recuerdan tres reglas doradas que se han venido sugiriendo para las reseñas de libros desde el propio Aristóteles. Pinsky las define así:

1.Toda reseña debe decirnos de qué trata el libro.
2.Toda reseña debe decirnos qué dice el autor del libro sobre aquello de lo que trata el libro.
3.Toda reseña debe indicar qué piensa el reseñador o crítico sobre lo que dice el autor del libro sobre aquello que trata el libro.

Cualquier profesional de la crítica académica (en la que pueden interesar más otros aspectos formales o narrativos, por ejemplo) podría ponerle peros a estas supuestas reglas de oro, pero para la reseña periodística suele necesitarse de estas claves. La sorpresa de Pinsky en Slate surgía cuando descubría que rara vez veía que éstas se cumplieran completamente, prefiriendo muchos críticos lucir su talento literario, desviándose por caminos de sorna y desprecio ingenioso hacia el objeto de su análisis en vez de centrarse en lo que al lector (y comprador) podría interesarle, es decir: de qué va el libro, cómo lo enfoca el autor y, finalmente, si el libro merece la pena (o el precio de treinta euros en tapa dura).

Personalmente, añadiría que el aspecto valorativo de la reseña, fuera de su función de mercado, no es siempre estrictamente necesaria, y añade cierta virulencia a muchos textos críticos que puede ser del todo injusta y casi personal. En ese sentido adaptaría una idea que suele promoverse en la crítica de arte (otra cosa, claro, es que se lleve a cabo en el ámbito artístico), que insiste en su papel como mediadora entre el objeto artístico y el receptor, funcionando como herramienta de conocimiento. Es decir, si el crítico literario invirtiera más tiempo desgranando niveles de sentido, analizando formas y personajes y, en general, aclarando la lectura para hacérsela más provechosa al receptor; y menos tiempo alabando o insultando las habilidades del escritor, obtendríamos, posiblemente, una crítica más provechosa, y muchísimo más objetiva. Tal vez un encuentro feliz entre la crítica académica y la periodística podría proporcionarnos textos ideales; reseñas explicativas en un lenguaje comprensible para el lector medio. O tal vez la respuesta sea aun más sencilla, y sólo se trata de conseguir que críticos, reseñadores y similares consigan dejarse el ego en la puerta cada vez que se sienten a hablarnos al resto de un libro.

Cultura Mainstream, el libro

28 de julio de 2011 en Ensayo

Cultura Mainstream

Se publica ahora en España, de la mano de Taurus, el libro Cultura Mainstream, del periodista y sociólogo francés Frédéric Martel, autor de otros trabajos como Le rose et le noir: les homosexuales en France despuis 1968 o De la culture en Amérique. Y de Estados Unidos vuelve a hablar, precisamente, más concretamente de lo que de forma habitual se conoce como cultura mainstream, la que consume de forma mayoritaria el público en contraposición a las corrientes más alternativas y de consumo más reducido.

Aunque India es el país del mundo con mayor producción cinematográfica, o el Reino Unido sea la nación con la música “popular” (muchas comillas) más prestigiosa, aunque Francia siga siendo un referente para las letras, es Estados Unidos la líder mundial, de forma indiscutible, de la industria del entretenimiento. Martel pasa a analizar todo lo referente a la creación y difusión del cine, literatura y música estadounidenses como fenómeno conjunto que responde principalmente a cinco factores que han propiciado su éxito a nivel global: las fuentes de financiación, la importancia de la contracultura como caldo de cultivo para nuevas propuestas culturales, la importancia de la investigación universitaria, la diversidad étnica y cultural del país y la posición privilegiada de los que apuestan por lo singular y rompedor. Los estadounidenses conceden una importancia capital a la creatividad y la valentía, no sólo en las industrias culturales, sino, hablando en términos globales, casi en cualquier ámbito de la vida, ya sea el empresarial, el científico, el teórico, etc. Incluso cuando hablamos de algo tan peliagudo como es la religión, hay que reconocer que nos encontramos ante un estado especialmente creativo y valiente para haber sido la cuna de cultos tan extravagantes como los que todos tenemos en mente (y que no voy a mencionar por una cuestión básica de respeto).

Un factor curioso, en opinión de Martel, es que gran parte de la industria del entretenimiento, y ya no sólo estamos hablando de cine, música y literatura de consumo masivo sino también de los videojuegos (la punta de lanza de la industria cultural en la actualidad cuantitativamente hablando) o de las series y programas de televisión, aunque sea de capital extranjero, responde a planteamientos estadounidenses, aunque esto ya sea casi sinónimo de “globales”. La influencia de los mercados locales sobre los contenidos es ínfima, con honrosas excepciones como pueden ser los cines indio o francés, que no siguen este patrón. Martel va aún más lejos: ya no podemos hablar de “industrias culturales”, sino de industrias de contenidos o industrias creativas. La dependencia del resto del mundo con respecto a Estados Unidos en estas industrias, que ya intuimos, es mayor de lo que pensamos: el sistema de copyright europeo, por ejemplo, se ha visto relegado por el sistema estadounidense, mucho más flexible, la única manera de mantener la competitividad y de integrar a miles de pequeñas empresas de los sectores culturales europeos (perdón, de los sectores creativos o de creación de contenidos) en un entramado global de creación y difusión.

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Frédéric Martel
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Conspira, que algo queda (y V)

20 de julio de 2011 en Ensayo, Literatura

Cordón dorado

Terminamos hoy con esta serie de posts dedicados a libros que han alimentado, directa o indirectamente, algunas de las teorías de la conspiración más relevantes de nuestra historia reciente.

-El cordón dorado, de Miguel Serrano. Este chileno, uno de los neo-nazis más influyentes de la segunda mitad del siglo XX, publicó este libro en 1978, uno de los más famosos (sobre todo en el mundo hispanohablante) que trata acerca del supuesto origen alemán de los OVNIs. Dejando a un lado las partes de la obra totalmente inconcebibles, como por ejemplo el identificar a Hitler con los dioses hiperbóreos y considerarlo un avatar de Vishnú, el libro bebe de dos tradiciones conspirativas muy populares de su tiempo: por un lado, la aparición durante la Segunda Guerra Mundial de objetos volantes no identificados (los famosos foo fighters) y la constatación tras el fin de la contienda de que Alemania había estado probando nuevos tipos de propulsión hizo creer a muchos, una vez que los OVNIs no sólo no desaparecieron tras 1945 sino que aumentaron su presencia, que se trataba de artefactos nazis. Por el otro, y dado que Alemania y sus territorios anexionados habían sido totalmente tomados por los aliados, se hacía necesario dotar a ese Tercer Reich en el exilio de una base de operaciones. Esta base no sería otra que la Antártida. Una porción significativamente pequeña de este continente había sido reclamada por Alemania en los años anteriores a la guerra, presumiblemente para crear una base para su industria ballenera (Alemania era un gran consumidor de grasa de ballena, que adquirían a los noruegos). La Nueva Suabia, que fue el nombre dado por el Reich a su pretendido territorio antártico, jamás les fue reconocida, pero Serrano y otros muchos nazis teóricos de finales del siglo XX sostienen que el gobierno nazi sobrevive en la Antártida. Felipe Botaya, en su libro de 2006 Antártida 1947, relaciona la operación militar estadounidense Highjump, de 1946-47, con una última ofensiva aliada para eliminar al remanente nazi antártico.

-El estado judío, de Theodor Herzl, es un libro de 1882 en el que el autor planteaba la posibilidad de que los judíos, para tener un estado propio, debían comprar tierras en Palestina o, como segunda opción, en Argentina. Durante el siglo XX surgieron varias posibilidades para el establecimiento de un estado judío, la primera de ellas en la actual Uganda, a propuesta del Reino Unido, opción que fue rápidamente rechazada. Al principio de la Segunda Guerra Mundial, cuando todavía no había conflicto entre Alemania y la Unión Soviética, se desarrolló el llamado Plan Madagascar, por el cual Alemania planeaba deportar a todos los judíos europeos a esa isla africana, colonia francesa, constituyendo un estado judío títere (con toda su población dedicada exclusivamente a la agricultura) bajo protectorado alemán. El plan alemán cambió tras el inicio de las hostilidades con los soviéticos, pues se prefirió deportar a los judíos hacia el este antes que embarcarse en un costoso traslado masivo a Madagascar. Tras la guerra se constituyó, por fin, un estado judío en Palestina, pero esto no hizo que perdiera vigencia el libro de Herzl, sobre todo su referencia a Argentina. Este estado americano tuvo una singularidad: al tiempo que se asentaba en él una nutrida comunidad judía, fue uno de los mayores receptores de alemanes (muchos de ellos nazis huidos de la justicia alemana) tras la guerra, lo que propició que en algunos círculos, por ejemplo el militar, el antisemitismo permaneciera. Los rumores sobre un supuesto Plan Andinia según el cual los israelís pretendían arrebatar la Patagonia a argentinos y Chilenos para la creación de un segundo estado judío suenan hoy ridículos, pero las dictaduras militares argentinas de hace treinta años se lo tomaron bastante en serio. Incluso se han detectado, ya a principios del siglo XXI, manifestaciones de mandos del ejército argentino denunciando el supuesto complot judío.

Conspira, que algo queda (II)

26 de junio de 2011 en Ensayo

Conspiraciones

Continuamos con la enumeración de los libros que han propiciado la aparición de las teorías de la conspiración más importantes de la historia. Algunas de ellas ya están totalmente olvidadas, pero muchas son de rabiosa actualidad y propician la aparición de literatura relacionada que llena estanterías y estanterías de librerías y bibliotecas de todo el mundo.

-Bilingual Today, French Tomorrow: Trudeau´s Master Plan and How it Can be Stopped, de Jock V. Andrew. Fue publicado en 1977 por este militar canadiense retirado, anglófono, denunciando las políticas de bilingüismo promovidas por el primer ministro de la nación, Pierre Trudeau. Según el libro, el gobierno canadiense pretendía, a la larga, convertir a todo el país en francófono, aislando poco a poco a los canadienses de habla inglesa. El libro tuvo tanto éxito que incluso se instituyó la Alianza para la Conservación del Inglés en Canadá, ese mismo año, una organización en contra del bilingüismo que vivió su mayor auge en los años 80. Hoy se encuentra prácticamente desaparecida ya que en estas tres décadas ha quedado patente que ningún gobierno canadiense, ya sea anglófono o francófono, va a intentar impulsar su propio idioma en territorios en donde tradicionalmente se ha usado un idioma diferente.

-Bielefeld gibt es doch! (¡Bielefeld existe!), nota escrita por las autoridades de Bielefeld, ciudad del estado de Renania del Norte-Westfalia, publicada en la prensa alemana el 1 de abril de 1999. La nota fue una respuesta de las autoridades de la ciudad a los rumores falsos, en tono de broma, que llevaban un lustro circulando por listas de correo de la incipiente Internet y que afirmaban que Bielefeld era una ciudad ficticia inventada por el gobierno alemán como tapadera para múltiples propósitos. La afirmación de su no existencia se basaba en tres preguntas que los inventores del rumor lanzaban a la comunidad internauta: ¿Conoce a alguien que provenga de Bielefeld?, ¿Ha estado usted alguna vez allí? y ¿Conoce usted a alguien que haya estado allí?. Dada la relativa poca importancia de la ciudad, que no obstante cuenta con 325.000 habitantes y con un club de fútbol, el Arminia Bielefeld, que ha estado recientemente en la primera división de la Bundesliga, la mayor parte de los alemanes no podían responder afirmativamente a ninguna de las tres cuestiones, lo que hizo que la popularidad del rumor creciera. La nota de las autoridades no sólo no terminó con la llamada Conspiración de Bielefeld, sino que multiplicó su popularidad debido a lo desafortunado de publicarla en una fecha tan poco apropiada como es el 1 de abril, día en que en Alemania se celebra el Aprilscherz, el Día de los Inocentes que en el mundo hispano se suele celebrar el 28 de diciembre.

-Eurabia: The Euro-Arab Axis, de Bat Ye´or. La escritora, cuyo verdadero nombre es Giselle Littman, es judía, nacida en Egipto y de nacionalidad británica (el gobierno egipcio le retiró la nacionalidad debido a su religión). En este libro denuncia un plan por parte del mundo islámico de, por medio de la inmigración musulmana en Europa, aumentar el área de influencia de su religión para, a la larga, y beneficiándose tanto de la mayor natalidad de los emigrantes como de las conversiones de cristianos europeos al Islam, convertir Eurabia (mezcla de los términos Europa y Arabia) en una realidad. También habla de que las políticas exteriores de los países europeos y musulmanes siguen una línea común muy clara de carácter anti-sionista y anti-estadounidense.


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