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Entradas de la categoría ‘Cómic’

Cómo ha cambiado el cuento (II)

24 de septiembre de 2012 en Cómic, Infantil, Juvenil, Literatura

Fables

En la primera entrega del artículo hablábamos de la evolución que habían sufrido algunas narraciones infantiles clásicas, y en lo sorprendente que resulta ver cómo, a lo largo del tiempo, se han ido perdiendo algunos de los aspectos más terroríficos o simplemente desagradables de los cuentos. Un ejemplo claro en este sentido es la versión moderna de La sirenita, que en el relato original de Andersen vendía su lengua por unas piernas, por unas extremidades de lo más incómodas que le producían un dolor insoportable a cada paso que daba.

Pero puede que el doloroso asunto de las piernas no sea el más cruel, ni es el único aspecto que el cine y la literatura se han empeñado en modificar con el paso de los siglos. La sirenita es una gran historia de amor, en la que la protagonista sacrifica su tesoro más preciado, su voz, por la posibilidad de convivir con el hombre al que ama. Solo que en la narración original no es exactamente así. Si bien la sirena se enamora del príncipe, al que observa de lejos en su primera visita al mundo exterior, descubre que, de conseguir que el príncipe corresponda a su devoción, ella obtendrá un alma inmortal como la de los humanos (en el cuento de Andersen, las sirenas viven mucho más que los hombres, unos trescientos años, pero carecen del alma inmortal que permitiría a los humanos vivir para siempre tras su muerte física). Realmente no queda claro si la motivación principal de la protagonista es el amor o el deseo de vivir para siempre. En cualquier caso, como en las mejores y más absurdas tragedias, el príncipe termina por enamorarse de otra: una princesa de un reino vecino que resultó ser la misma joven que lo rescató de su naufragio (realmente había sido la sirena quien le había salvado la vida, y he ahí el giro desafortunado de la trama). La sirena tiene un dilema final: si mata al príncipe con una daga que le ha concedido la misma bruja que le cortó la lengua, recuperará su cola; si no lo hace perecerá al amanecer, convertida en espuma de mar. Al tomar la decisión más noble y negarse a asesinar a su amado, la sirena se redime, convirtiéndose en una especie de espíritu benéfico que podría llegar a alcanzar ese alma inmortal que tanto anhelaba. Pero el daño ya está hecho: tanta mención a caminar sobre cuchillas y la posibilidad de que la sirena actuase de un modo más egoísta que amoroso son puntos muy interesantes de la narrativa de Andersen que sus numerosas adaptaciones se han ocupado de eliminar.

Pero no solo de lo políticamente correcto viven los narradores de nuestros días. Hay quien gusta de recuperar lo más antiguo y salvaje de los cuentos infantiles. En este sentido ha sido especialmente productivo el cómic: la popular Fábulas de la colección Vertigo de DC reinventa a los personajes clásicos del cuento, y para ello recurre con frecuencia a su lado menos afable y moralista. De este modo, frente a la tendencia de modificar las narraciones tradicionales con el objetivo de “adaptarlas” para una época distinta, surge el interés por el reverso tenebroso de todos esos protagonistas con los que crecimos.

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Hans Christian Andersen

Manga para principiantes (III)

31 de mayo de 2012 en Cómic

Akira

Seguimos con la lista, corta, cortísima, de recomendaciones de manga. Y digo corta porque la lista de mangas excelentes es larguísima, lo cual es inevitable teniendo en cuenta que aunque sólo fuera por proporción, dentro de una producción tan inmensa como es la de este tipo de cómic, tiene que haber sobrados títulos de calidad más que alta. Por restricciones de espacio nos limitamos sólo a unas pocas obras, pero os animamos a seguir buscando e investigando en este terreno tan fértil.

Es imposible dejar de mencionar la obra que es, posiblemente, aquella que más ha servido como enlace al manga para toda una generación. Akira es una historia distópica que ha servido como referente para escritores, cineastas y lectores de todo el mundo, y que tiene en común con Ghost in The Shell, otro clásico de la ciencia ficción moderna, una visión tecno-orgánica de la evolución humana, casi filosófica. Akira presentaba un dibujo muy alejado del tópico, mucho más dinámico que sus contemporáneos, del mismo modo que otros títulos como la mencionada Ghost in The Shell o Blame! ofrecían cuidadísimas imágenes cyberpunk con una atención minuciosa al detalle, casi obsesiva. La evolución humana y el futuro del hombre en conjunción con la máquina se convertían en estas obras en hilo conductor, con mil maneras originales de tratar diferentes fundamentos de la ci-fi tradicional. Es posible que sea en la ciencia ficción donde el manga encuentre su ilustración más espectacular y sus tramas más elaboradas.

Para aquellos que busquen mangas más cercanos al género histórico, podemos recomendar la obra Adolf, una serie de carácter bélico ambientada en Alemania durante el ascenso del nazismo. Los protagonistas comparten el nombre que da título a la obra: Adolf Kamil, Adolf Kaufmann y el propio Adolf Hitler. En el cómic se entrelazan las historias de estos tres personajes, todo a raíz de unos papeles que demostrarían la ascendencia judía de Hitler y que dan comienzo a una larga y compleja trama que obtuvo el Premio Kodansha de Manga en 1986. La publicación de esta obra en España estuvo a cargo de Planeta DeAgostini.

Dentro también del género histórico, qué mejor que la vida de Miyamoto Musashi, uno de los guerreros más conocidos del Japón feudal. Vagabond es un manga inspirado en su biografía, que también ha obtenido el Premio Kodansha (en el año 2000), además de ser finalista del premio Eisner en el 2003. Ha gozado además de una vida más que larga: comenzó a publicarse en 1998 y a día de hoy sigue ofreciendo nuevos contenidos; se trata de una adaptación muy libre de la novela Musashi de Eiji Yoshikawa. Es uno de los mangas más populares del mundo, con más de 22 millones de copias vendidas. La belleza del dibujo, junto al realismo de las escenas más cruentas y a la elegancia de las imágenes de lucha, convierten a esta obra de Takehiko Inoue en una de las favoritas de los aficionados al género. Podemos encontrarla en España gracias a la editorial Ivrea.

Y todo esto no es más que una muy breve selección de algunos títulos ideales para enganchar a cualquier lector aficionado a la buena narrativa al muy interesante mundo del manga. Y vosotros, ¿cuáles recomendaríais? ¿Cuáles nos hemos dejado fuera y consideráis que son indispensables?

Autores relacionados:
Miyamoto Musashi

Manga para principiantes (II)

23 de mayo de 2012 en best-seller, Cómic, Literatura

Death note

En la entrega anterior de este artículo os hablamos del manga y de sus categorías, con la esperanza de eliminar algunos prejuicios para el lector que nunca se ha atrevido con este género. Queríamos, también, recomendaros algunos títulos. Hemos intentado, sobre todo, limitarnos a obras que estén disponibles en español en las librerías, pero si os manejáis con el inglés el mercado es, como es obvio, muchísimo más amplio, ya que tenéis bastantes más títulos a vuestra disposición a través de la compra online. El francés o el alemán pueden ser también bastante útiles para el lector asiduo de manga, ya que tanto Francia como Alemania importan y traducen una gran cantidad de obras, y en el caso de Francia en particular, destaca el gusto por títulos vanguardistas y experimentales, tal vez más incluso que en el propio país nipón. Tened en cuenta también que otra puerta de entrada para el manga puede ser la adaptación al anime, una forma a menudo más rápida y directa de conocer una historia y decidir si queréis adentraros en un manga que, como muchos, puede desarrollarse a lo largo de cientos de números.

Un título indispensable para los amantes del manga (popularizado a nivel internacional sobre todo por su anime) es Death Note. Su poder de atracción es innegable (en China fue objeto de numerosas polémicas cuando los alumnos de muchos colegios empezaron a personalizar sus cuadernos en imitación de los famosos “cuadernos de la muerte” protagonistas del manga). La idea alrededor de la que se desarrolla la obra es muy llamativa: ¿y si encontraras un cuaderno donde cada vez que escribieras el nombre de una persona, esta persona moriría? ¿Lo utilizarías para hacer el bien… o el mal? Precisamente esos conceptos, los de bien y mal, se confunden y rebelan en este maravilloso manga producto de la colaboración entre Tsugumi Oba y Takeshi Obata. En España está disponible gracias a la antigua Glénat, Editores de tebeos.

El título que suele quedar primero en las listas de “mejores” y “más vendidos” en Japón es One Piece, si bien pertenece a la categoría de shonen, por lo que está sobre todo enfocado a lectores jóvenes. Bebe de la influencia de ese fenómeno internacional que fue Dragon Ball, ya que también se trata de una historia de aventuras, que narra la búsqueda del protagonista del “one piece”, que le permitirá convertirse en el Rey de los Piratas. En este sentido, también destacan mangas como Naruto, enfocados hacia la acción, el valor de la amistad y la superación personal.

Para los que buscan algo más personal, dentro del ámbito de lo realista, es imposible dejar de mencionar al maestro Yoshihiro Tatsumi, a quien hemos podido disfrutar en español gracias a diversas publicaciones de La Cúpula o de Astiberri. A esta última marca debemos la aparición en nuestro idioma de Una vida errante, un trabajo inmenso de carácter autobiográfico donde Tatsumi analiza, a través de su protagonista Hiroshi, su propia vida: su trabajo como mangaka, sus problemas familiares y económicos y el entorno social del Japón de los años cincuenta y sesenta. Es el padre del llamado gegika, el equivalente japonés de la novela gráfica occidental.

Manga para principiantes (I)

19 de mayo de 2012 en best-seller, Cómic, Literatura

Manga

A pesar de ser uno de los géneros más consumidos en el mundo, uno de los tipos de literatura que más se produce y vende, el manga sufre de ciertos prejuicios similares a los que sufre el cómic en general. Para empezar, aunque hablamos de uno de los géneros más versátiles en existencia, con docenas de subcategorías dependiendo de su temática y público objetivo, suele asociarse al mundo infantil. Esta confusión que lleva al lector medio a asociar el manga con el tebeo para niños juega bastante en su contra, ya que ante un cómic de contenido violento o sexual sentirá repulsa al pensar que se dirige a un público menor, sin entender que determinados cómics están creados para el sector adulto, en una sociedad que consume tanto o más manga que libros (hablamos sobre todo de la sociedad japonesa, pero la influencia y el éxito del manga se hacen notar en otros países como Indonesia, Brasil o Francia, y en China observamos un triunfo parecido con el manhua, al igual que el manhwa en Corea del Sur).

Por otro lado, debido a que suele tener un dibujo característico (o por lo menos asociamos este género a cierta forma de dibujar e ilustrar), muchos lectores se ven influidos negativamente por lo que consideran un estilo aplicable a todos los manga, cuando la realidad es que el dibujo varía muchísimo, sobre todo en estos últimos años en los que la ilustración realista cobra gran popularidad, al igual que otras formas de imagen más experimentales. Y, finalmente, no podemos ignorar el hecho de que en la primera frase de este párrafo, cuando he escrito “uno de los tipos de literatura”, varios de vosotros habréis fruncido el ceño y habréis dudado, con mayor o menor razón, de la validez de definir el manga como “literatura. Podemos debatir, sin duda, acerca de la terminología utilizada para ubicar a esta manifestación artística, pero lo que es cada vez más complicado es utilizar definiciones como “subliteratura” o “género menor” para un texto tan complejo y productivo como es el manga, al igual que ocurre con el cómic en general.

Ante una oferta tan variada de títulos, para el lector novato es difícil saber por dónde empezar a la hora de iniciarse en el fascinante mundo del manga. Ante todo, puede ayudarse de la categorización de éstos para saber qué tipo de obra puede estar más en su línea de interés. Existen algunas categorías básicas, como el shonen (para chicos adolescentes), el shojo (para chicas adolescentes), el seinen y el josei (para hombres y mujeres, respectivamente), o el ecchi y el hentai (de contenido adulto y sexualmente explícito, respectivamente). La subdivisión por temas es también muy amplia, desde el mecha, que tiene a robots gigantes como protagonistas; el spokon, relacionado con el deporte; o el romakome, de contenido romántico.

Tengamos toda la información que tengamos, la manera más común que tenemos de elegir qué leer es a través de las recomendaciones. En la segunda parte del artículo os ofreceremos una lista de los mangas más recomendables, no tanto por ser los mejores, o los más conocidos, sino por ser los más interesantes para aquellos que nunca han leído un manga, aquellos que pueden llevarnos de la mano a un mundo hasta ahora desconocido.

Archie y Toys R Us ponen nerviosas a las mamás de Estados Unidos

13 de marzo de 2012 en Cómic

Archie

Archie es uno de esos cómics de los que nadie se esperaría polémica. Nacido en 1941, y activo hasta la fecha, esta serie de tebeos estadounidenses refleja las aventuras del adolescente Archie Andrews y sus amigos en la ciudad ficticia de Riverdale. Para los que no resulta familiar, fue el origen del spin-off Sabrina, cosas de brujas, interpretada por Melisa Joan Hart en una serie de televisión que triunfó por todo el mundo y que sin duda recordaréis (la serie comenzó en 1996 y finalizó en 2003). Los cómics de Archie se caracterizan por ser alegres, inocentes y para todos los públicos (lo que ha resultado en numerosas parodias y algún que otro fanfic indecente), y la empresa que los produce se ha concentrado a lo largo de los años en evitar cualquier intervención ajena que pudiera mancillar el carácter “familiar” de su producto. El tono conservador de la editorial, que llegó a denunciar allá por el 2003 a una compañía de teatro por ofrecer representaciones de una versión más adulta de la obra, le ha valida acusaciones de homofobia, ya que dicha denuncia se debía, sobre todo, a que el guión teatral incluía una “salida del armario” para el personaje principal. Posiblemente a consecuencia de esto, Archie Comics decidió darse un lavado de imagen introduciendo a un personaje abiertamente gay en la tranquila comunidad de Riverdale: Kevin Keller.

Con el tiempo, Keller se convirtió en un apreciado miembro más de Riverdale, y Archie Comics decidió crear un número especial narrando el matrimonio de Kevin con su pareja. El cómic, por supuesto, no ha gustado a todos, y mucho menos a la American Family Association, una organización conservadora que, a través de su página web, One Million Moms (Un millón de mamás), ha exigido a la gigantesca cadena de jugueterías Toys R Us, principal distribuidor que retire el producto. Alegan que la presencia de este cómic, claramente a la vista en las jugueterías, está exponiendo a los niños al concepto de matrimonio homosexual, lo que obliga a los padres a responder a preguntas sobre un tema “demasiado complicado para ellos” y que son demasiado jóvenes para enfrentarse a este tipo de cuestiones.

Nadie niega que la millonada de madres (que, de hecho, no llegan al millón) esté en su derecho de solicitar que se retire este volumen (el caso podría recordar, de una manera inversa, a la reciente recogida de firmas en España para retirar de las estanterías de las mayores librerías un indignante manual que ofrecía “curar” la homosexualidad). Pero no deja de resultar divertido que gracias a la publicidad y a la irritación de estas señoras tan fervientes Archie haya agotado su tirada en un tiempo récord. Toys R Us no tendrá que retirar el cómic de sus tiendas por la sencilla razón de que ya no lo tienen, y por otro lado tampoco parecían muy por la labor de ceder ante sus exigencias.

Autor de webcomics bate récord de Kickstarter

29 de febrero de 2012 en Actividades, Cómic, Mundo Editorial

The Order of the Stick

Una vez más nos encontramos con el caso de un autor que ha conseguido un éxito importante tras ofrecerle su producto a sus seguidores de manera gratuita. El escritor y dibujante anglosajón Rich Burlew, autor del webcomic The Order of the Stick (La Orden del Palo ), no tenía muchas esperanzas cuando creó su proyecto de crowdfunding en la popular web Kickstarter, una página dedicada a financiar todo tipo de objetivos gracias a la colaboración económica de sus visitantes (en España tenemos algunos equivalentes, como Verkami o Lánzanos). Burlew necesitaba reunir 57,750 dólares (43.341 €) para financiar su primer gran proyecto impreso. Ya había publicado algunos libritos sueltos de tiras del cómic, pero no podía permitirse los elevados costes de impresión de una publicación mayor. Así que imaginaos su sorpresa cuando empezó a ver que las cifras subían y subían; finalmente, se ha cerrado el proyecto con una recaudación de 1.254.120 dólares (más de 940.000 €), batiendo el récord de la web estadounidense en el apartado de proyectos de cómic.

Lo llamativo de todo esto es que ninguna de estas personas necesitaba comprar la obra de Burlew para leerla, ya que la ofrecía en línea de modo totalmente gratuito. Como bien apunta el autor, el éxito de su recaudación no proviene de personas que quieren pagar por un producto que ni siquiera sabrán si disfrutarán, sino de aficionados que ya han leído el cómic, saben que les gusta y quieren poder obtenerlo en papel (por no hablar de los múltiples y divertidos extras que ha ido ofreciendo a sus donantes, desde imanes para la nevera hasta tiras especiales cada vez que se superaban determinadas metas). Burlew contaba con un público inmenso que o bien ya conocía su obra, o que llegaba a ella por recomendación de sus seguidores acérrimos. Este seguimiento se ha traducido en una cantidad increíble de dinero que proporcionará a sus lectores todo tipo de material y que además, no hay duda de ello, habrá hecho sentirse al escritor y dibujante muy pero que muy satisfecho. The Order of The Stick, un cómic de dibujo muy sencillo basado en rol tradicional y en videojuegos tipo RPG de género épico-fantástico, no ha contado con una gran campaña de márketing, ni es el mejor webcómic disponible en el mundo virtual, pero por alguna razón se han confabulado factores positivos de todo tipo que han contribuido a que Burlew obtuviera mucho más de lo esperado. Como cualquier autor o músico podría confirmaros, conseguir el objetivo en Kickstarter o cualquier web similar no es, ni mucho menos, fácil.

Esto no significa, por supuesto, que el crowdfunding sea la panacea del mundo cultural (al fin y al cabo, suele ser más fácil atraer a grandes masas de seguidores produciendo un superventas tópico que creando un producto arriesgado y de calidad), ni que ofrecer tu obra de manera gratuita te asegure una exposición rentable (cada vez son más los autores que optan por este recurso). Pero sí que es un síntoma más de las nuevas direcciones en las que apunta el complicado mundo editorial.

Un proyecto ambicioso. El canon occidental convertido en cómic

18 de febrero de 2012 en Arte, Cómic, Literatura

Quijote - Erdogan

No es extraño encontrarnos con novelas gráficas o cómics que son adaptaciones directas de otras obras literarias (poemas, novelas, o incluso teatro). Introducir imágenes en el texto original, o, de hecho, cambiar el propio texto para concederle una fluidez en consonancia con dichas imágenes, suele producir resultados interesantes, sobre todo cuando se cuenta con un artista excepcional. Cada vez es más común contar con adaptaciones al cómic de obras de éxito, como una forma más de darle salida el mercado (como ocurre, por ejemplo, con las novelas cortas de George R. R. Martin), pero también se producen versiones especiales, dotados del toque personal de artistas fabulosos como Lucy Knisley, que abrevió en divertidísimos cómics-póster su visión de Harry Potter.

Pero imaginaos que tuvieseis que adaptar el canon occidental. Ahí queda eso. Primero, decide qué libros vas a incluir en este “canon” (parece ser que se han incluido también algunas obras del canon oriental). Acto seguido, escoge ilustradores. Y entonces prepárate, porque con tres volúmenes, de 1.334 páginas en total, igual te quedas corto.

Pues esto es exactamente lo que se les ha ocurrido a la editorial Seven Stories, que ha contado con algunos de los mejores dibujantes de nuestro tiempo para crear un compendio de grandes obras, reducidas cada una a un máximo de 16 páginas. Los artistas han recibido vía libre para adaptar el texto a su gusto, y algunos se habrán tenido que pelear por su obra favorita, ya que hay dos o tres libros que se repiten (caso del siempre popular Moby Dick). Seguramente habréis oído hablar de Robert Crumb, de Bill Sienkiewicz o Hunt Emerson; nombres de lujo para un proyecto ambicioso que promete. Los títulos de los tres volúmenes ya indican algunas de las obras adaptadas: From the Epic of Gilgamesh to Shakespeare to Dangerous Liaisons (De la Epopeya de Gilgamesh a Shakespeare a Las amistades peligrosas); Kubla Khan to the Brontë Sisters to The Picture of Dorian Gray (De Kubla Khan a las hermanas Brontë al Retrato de Dorian Gray); y From Heart of Darkness to Hemingway to Infinite Jest (De El corazón de las tinieblas a Hemingway a La broma infinita). Da gusto ver que se incluirán también obras contemporáneas, como da a entender que mencionen la obra de Philip Roth, y sabemos asimismo que veremos adaptaciones de clásicos (El Genji Monogatari o El libro tibetano de los muertos entre otros) y modernos asiáticos (Haruki Murakami con Crónica del pájaro que da cuerda al mundo). Figurará, por supuesto, nuestro Quijote, para el que se utilizará la adaptación que ya realizó en su momento el difunto Will Eisner. Los editores encargados del proyecto aseguran que se les ocurrió la idea al ver una novela gráfica basada en la obra de Kafka, y que su intención es crear un compendio de obras trascendentales, al estilo de los famosos manuales Norton, que expresen la literatura a través de un medio más visual.

Autores relacionados:
Franz Kafka
George R. R. Martin
Haruki Murakami
Philip Roth
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Libros relacionados:
Crónica del pájaro que da cuerda al mundo
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Tres formas de entender el cómic (III): El cómic estadounidense

19 de noviembre de 2011 en Cómic

Maus - Arte Spiegelman

Es inevitable, cuando mencionamos el cómic estadounidense, pensar en los superhéroes. Y, de cierta forma, sí es cierto que una de las características fundamentales de la historieta en Estados Unidos es la supremacía, a nivel de industria cultural, del superhéroe, y de las dos casas matrices que desde hace décadas han animado el cotarro en cuanto a cómic se refiere, Marvel y DC. Por supuesto, al hablar de cómic estadounidense en seguida nos vienen a la mente un puñado de nombres: Stan Lee, por encima de todos, como creador, y personajes como Batman, Superman, Spiderman o los integrantes de la Patrulla X. Pero reducir una realidad tan amplia como es la industria del cómic en ese país a esto es muy simplista. ¿Es Garfield un superhéroe? ¿Lo son Snoopy y el resto de personajes de Peanuts, seguramente la tira cómica más importante del siglo XX? ¿Cómo encajamos a Robert Crumb y su American Splendor o Peter Bagge y su Odio en todo esto? Y, ¿acaso no fue Maus, de Art Spiegelman, el primer cómic en ganar el Pulitzer?

Fueron precisamente Joseph Pulitzer y William Randolph Hearst, los dos magnates de los medios de comunicación de finales del XIX y principios del XX, los que popularizaron, gracias a los periódicos que controlaban, el humor gráfico. The Yellow Kid (1884) fue seguramente la primera serie importante de la historia del cómic estadounidense, y pronto los personajes de las tiras cómicas de los diarios adquirieron un peso importante, hasta el punto de que se desencadenaron luchas entre periódicos por robarle a la competencia tal o cual historietista. La primera agencia de sindicación de tiras nació en 1914 de la mano, como no podía ser de otra forma, de Hearst: estamos hablando del Kings Feature Syndicate, que en la actualidad no sólo distribuye tiras cómicas entre las cabeceras nacionales y locales de los Estados Unidos, sino también columnas de opinión y pasatiempos. Algunas de las tiras distribuidas por la Kings Feature se cuentan entre las más influyentes del siglo XX, como por ejemplo Popeye, Daniel el Travieso, Betty Boop, Flash Gordon, Félix el Gato o Zits.

La Gran Depresión dio un giro dramático a la historieta estadounidense: a las tiras cómicas eminentemente humorísticas se les sumaron las historias de aventuras, con series como Tarzán, Flash Gordon o The Phantom, en lo que sería el anticipo de los superhéroes inmediatamente posteriores: Superman nace en 1938, Batman y el Capitán Marvel en 1939, y el Capitán América en 1941, todos con un cariz patriótico más o menos pronunciado debido a la Segunda Guerra Mundial. Tras la guerra apareció una de las revistas más influyentes, en cuanto a humor gráfico, de la historia del cómic mundial, MAD (1952), pero realmente el cómic estadounidense no entraría en una nueva edad de oro hasta finales de los 50 y gracias a la competencia de Marvel y DC, enfrascadas en una lucha de franquicias antiguas y nuevas que aún hoy está en la mente de todos los aficionados al cómic.

El cómic underground e independiente, que nació en los años 60 al margen de las grandes editoriales y de los consorcios de prensa, se consolidó una década después, y al le debemos auténticas obras maestras del cómic mundial, enfocadas a un público más adulto que el que Marvel y DC consideraban como lector tipo. Sin embargo, incluso los superhéroes acabaron madurando, especialmente a partir de los años 80, y la irrupción de autores como Frank Miller o Alan Moore hizo que el género se reinventara. Casi treinta años después la tónica general de los superhéroes sigue siendo la misma, y nos parecen risibles e ingenuos los guiones de décadas anteriores, cuando Superman y El Capitán América no hubieran podido morir de ninguna de las maneras y Batman todavía no era El Caballero Oscuro.

Autores relacionados:
Alan Moore
Art Spiegelman
Robert Crumb

Tres formas de entender el cómic (II): La bande dessinée

17 de noviembre de 2011 en Autores, Cómic

Tintín

Si hay en Europa un lugar en el que el cómic tiene una consideración especial y es tratado con el respeto que merece, equiparándolo al resto de la producción editorial, ese es el mercado francófono, especialmente Francia y Bélgica. Allí el cómic no es considerado un producto para adolescentes y niños, como parece suceder en otras partes del continente, pese a los evidentes avances gracias a novelas gráficas (esencialmente británicas y estadounidenses) que han dado el salto a los puestos de superventas de las librerías no por méritos propios, sino tras ser llevadas al cine, o al boom del cómic japonés. En Francia, el cómic representa aproximadamente el 10% de la producción editorial, lo que da una idea aproximada de su importancia. Su prestigio también es evidente: en Francia se dice del cómic que es le neuvième art, “el noveno arte”. Sobra hacer más comentarios al respecto.

Más allá de los orígenes medievales de la ilustración francesa, el verdadero inicio fueron las caricaturas políticas de principios del siglo XIX, pioneras en todo el mundo. Hoy día no concebimos un diario de información general que no incluya una serie de viñetas que retraten, de forma más o menos humorística, los temas más destacados del día. Pues bien, al César lo que es del César: es un invento francés que se popularizó rápidamente por todo Occidente gracias a su evidente utilidad.

El cómic francés no adoptó los globos de diálogo en fechas tan tempranas como el estadounidense, y no sería hasta los años 20 cuando se popularizara este artificio narrativo. Fueron precisamente dos historietistas belgas, Alain Sant-Ogan (con su serie Zig et Puce) y Hergé (con el inefable Tintín) los primeros en utilizarlas con éxito. A la vista están sus resultados: aunque fuera del mercado francófono Zig et Puce no es demasiado conocido, Tintín, en cambio, se ha convertido en un referente cultural europeo de primera magnitud. Su reciente paso al cine no hará sino aumentar su leyenda, y seguramente le supondrá el salto definitivo a las estanterías de todo el mundo: porque, si algo hay que decir en contra de la bande dessinée es que, al contrario que el cómic estadounidense y el japonés, que se han exportado al resto del mundo con éxito, el cómic franco-belga, tal vez por sus características netamente europeas o por la importancia que el diálogo tiene en contraposición a la imagen, no ha sabido venderse igual de bien fuera del continente. Al respecto, el aclamado Jean Giraud (creador de, entre otros, El teniente Blueberry, y cuya influencia en cine y televisión ha sido notable) dijo: “el manga llega a Europa, pero el cómic europeo no va a Japón”. Tiene razón Giraud en quejarse, pero no parece probable que este salto vaya a producirse jamás: el cómic japonés prima la imagen sobre el diálogo, pues es un cómic basado en la inmediatez, el consumo rápido, nada que ver con lo que encontramos en el mercado francófono. ¿Cómo podría triunfar en Japón, por ejemplo, cualquiera de las obras de la iraní Marjane Satrapi? Tampoco es popular allí el cómic estadounidense más alejado de los convencionales superhéroes: volúmenes como Maus, de Art Spiegelman, desafían claramente la forma que los nipones tienen de entender el cómic. Sin embargo, el manga sí puede (y, de hecho, lo hace) triunfar en cualquier rincón del mundo: su consumo rápido es totalmente asumible por las nuevas generaciones de europeos y americanos de ambos hemisferios.

Es imposible hablar del cómic franco-belga y, tras mencionar a Tintín y a Hergé, no hacer lo propio con el Asterix de Goscinny y Uderzo, Spirou y Fantasio, Lucky Luke, Los Pitufos, Iznogud o El Corto Maltés, del italiano Hugo Pratt, todos nombres ya legendarios, ya no sólo de la bande dessinée, sino del cómic en general.

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Hergé
Albert Uderzo
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Tres formas de entender el cómic (I): El Manga

15 de noviembre de 2011 en Arte, Autores, Cómic

Astroboy

Tres son los centros mundiales del cómic, y tres son las concepciones, radicalmente distintas y en cierto modo opuestas, de su forma de entenderlo. El cómic estadounidense, el franco-belga y el japonés son los mayoritarios en el mundo, los que más venden, los que más se adaptan a cine y televisión. No hay que circunscribir estas tres tradiciones, en todo caso, a un entorno geográfico concreto: se hace cómic “estadounidense” en otras partes del mundo (Inglaterra, por poner un caso), al igual que la bande dessinée no se limita a los países europeos francófonos (su influencia es clara, por ejemplo, en España, Italia o Argentina) y ya ni siquiera el manga es solo japonés.

El manga, que a nivel estético bebe de una tradición de ilustradores que se remonta a los siglos XI-XII, no podría haber surgido sin la influencia de la ilustración satírica europea del siglo XIX. Los primeros mangas propiamente dicho aparecerían a principios del siglo XX, y pertenecerían al género que hoy se denomina kodomo, es decir, el infantil. En pocos años la temática y el público objetivo se ampliaron, convirtiéndose en muy populares los álbumes de historias militares, fieles reflejo de la sociedad japonesa inmediatamente anterior a la Segunda Guerra Mundial. No hay que olvidar que durante los años 30 Japón invadió Manchuria en dos ocasiones, la segunda de las cuales fue el inicio de la Segunda Guerra Chino-Japonesa.

Tras la rendición incondicional de 1945, Estados Unidos prohibió las historias de corte militarista que tanto habían ayudado a la difusión del manga, la mayor parte financiadas por el estado, que las usó como un medio propagandístico más. Sin embargo, el manga se vio fortalecido por la situación precaria del país en la posguerra. También fueron aquellos los mejores años del cine japonés, lo cual es sintomático de una nación que necesitaba ocupar con actividades de ocio un tiempo precioso que les ayudara a evadirse de la vergonzosa y humillante claudicación ante los estadounidenses.

El primer mangaka de esta nueva época fue Osamu Tezuka, que tuvo un éxito sin parangón con la edición de muy baja calidad de su obra La nueva isla del tesoro, que vendió medio millón de ejemplares. Tezuka pasó inmediatamente a la revista Manga Shonen, que había sido fundada en 1947, y se convirtió en el primer mangaka de prestigio gracias a Astroboy. Tezuka fue también un pionero en la animación (Astroboy fue el primer manga que dio el salto a la televisión, lo que se conoce como anime), y ayudó a la diversificación de géneros temáticos (La princesa caballero, otra de sus obras destacadas, es considerada el primer manga shojo de la historia). El kodomo, el manga infantil, dejó de ser el único, apareciendo una serie de mangas agrupados por rangos de edades del público objetivo: a grandes rasgos el manga se divide en kodomo (infantil), shojo (adolescente femenino), shonen (adolescente masculino), josei (adulto femenino), seinen (adulto masculino) y hentai (erótico). Los subgéneros temáticos son muchísimos: desde los populares mecha (de robots) o maho shojo (chicas con poderes mágicos) al yaoi (homosexualidad masculina) o el jidaimono (de ambientación feudal).

En el resto del mundo el shonen y el shojo, sobre todo a través de la animación, fueron los primeros en hacerse populares. En la actualidad el manga es un fenómeno global, y supone un porcentaje altísimo de las ventas de cómics en todos los países del mundo. Aún más, ha supuesto una influencia notable en autores europeos y americanos, tal y como ha ocurrido en Francia con el movimiento La nouvelle manga, o en Estados Unidos con el “amerimanga”, estéticamente japonés pero específico para un público estadounidense. Otro ejemplo de fusión de estilos podría ser el popular cómic canadiense Scott Pilgrim versus The World, cuya estética le debe mucho al cómic japonés.


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