Lecturalia Blog: reseñas, noticias literarias y libro electrónico

80.818 libros, 17.343 autores y 64.589 usuarios registrados

Entradas de la categoría ‘Ciencia-Ficción’

Los libros más conocidos que llegarán al cine en 2013 (I)

10 de enero de 2013 en Ciencia-Ficción, Juvenil, Literatura, Narrativa

Oblivion película y libro

En Lecturalia nos gusta el cine casi tanto como la literatura, así que no podemos evitar mirar la cartelera y las noticias de próximos estrenos sin fijarnos en las películas que están basadas en libros. Para el 2013 se avecina una gran cosecha de adaptaciones cinematográficas, con especial crecimiento del número de novelas para jóvenes adultos escogidas, sin duda tras el éxito de este tipo de literatura y de películas como la primera parte de Los juegos del hambre.

Precisamente En llamas, segunda de las novelas escritas por Suzanne Collins, se espera para finales de 2013 y promete convertirse de nuevo en uno de los estrenos del año, sobre todo teniendo en cuenta que en este libro la trama se vuelve más amplia y la acción es todavía más dura.

En esta línea de jóvenes adultos es inevitable hablar de The Host -La huésped-, que llega para marzo y que supone la vuelta de Stephenie Meyer a las pantallas sin haber dejado tiempo siquiera desde el estreno de la última película de Crepúsculo. En cualquier caso, no es la única: Ciudad de huesos, de Cassandra Clare, y Hermosas criaturas, de Kami Garcia y Margaret Stohl, tienen una legión de fieles seguidores que llenaran los cines con toda seguridad. Hay que decir que todas estas novelas tienen un alto componente fantástico y prometen unos excelentes efectos especiales.

No sé si la segunda parte de El Hobbit, la desolación de Smaug, entraría en infantil, juvenil o para todo el mundo, pero lo cierto es que a finales del año que viene regresarán las aventuras de Bilbo, Gandalf y los enanos en su viaje a Erebor. Una cita inevitable con las palomitas.

Y si hablamos de superproducciones, hay que hablar de Oblivion, película de ciencia ficción basada en la obra del mismo nombre escrita por Arvid Nelson, protagonizada por Tom Cruise y dirigida por Joseph Kosinski (TRON: Legacy). El libro no está publicado en castellano, así que, ¡que corran los editores! También dentro de la ciencia ficción nos encontraremos a final de año con El juego de Ender, la obra más conocida de Orson Scott Card y con la que cientos de jóvenes descubrieron este género literario.

Otro libro adaptado será Guerra Mundial Z, de Max Brooks, aunque por los rumores, comentarios y primer tráiler, es posible que la película se parezca tanto al libro como un huevo a una castaña. En todo caso, carne para zombis, aprovechando que todavía están de moda.

En cuanto a remakes, tenemos uno que hará las delicias de los aficionados al terror: Carrie, basada en la obra de Stephen King y que Brian De Palma llevó a lo más alto. Ahora vuelve… a saber cómo. Además, aunque no es exactamente un remake, llegará Oz: un mundo de fantasía, precuela al Mago de Oz y dirigida por Sam Raimi. (Y tú que pensabas que lo habías visto todo).

Todavía nos quedan unas cuantas películas en la recámara, así que id anotando las películas que os hayan interesado y, de paso, contadnos en los comentarios qué novedad literaria os gustaría ver en la gran pantalla este año que viene. ¡Os esperamos!

Autores relacionados:
Cassandra Clare
Kami García
Margaret Stohl
Max Brooks
Orson Scott Card
Libros relacionados:
Carrie
Ciudad de Hueso
El hobbit
El juego de Ender
En llamas

Las antologías de ciencia ficción española (II)

1 de enero de 2013 en Autores, Ciencia-Ficción, Literatura

Prospecitvas

Hablábamos en la entrada anterior de las fabulosas (e imposibles de encontrar) antologías de ciencia ficción española, que nos permiten hablar de un género apasionante, muy satisfactorio desde el punto de vista literario y muy, muy desconocido y, además, muy, muy incomprendido. Las causas de este desconocimiento y de esta incomprensión son muy variadas, pero podemos resumirlas en una: la invisibilidad. La ciencia ficción española, sobre todo en formato de relato y novela corta (los que nos han dado la mayor parte de las obras destacadas del género), es invisible para aquellos lectores que la podrían degustar como se merece. Por un lado, no hay ninguna obra emblemática que se les pueda vender a los lectores de mainstream para que estos la reconozcan; parece una tontería, pero es marketing elemental: si no lo puedes categorizar, es como si no existiera. Por otro lado tenemos el problema intrínseco a las recopilaciones de relatos: no son comerciales, por lo que no se les suele prestar atención. Y, para rematarlo, tenemos otros dos factores extra: la escasa atención que ha recibido la ciencia ficción entre los críticos literarios de medios generalistas, y la nula presencia que ha tenido hasta hace muy poquito tiempo en los planes de estudios académicos y en el mundo universitario.

El primer elemento depende de los lectores (qué sé yo, a lo mejor el éxito de la película Fin hace que de repente todo el mundo se interese por la novela homónima de David Monteagudo), el segundo parece un defecto estructural del mercado editorial español y, en cuanto a los dos últimos, pues bueno, las nuevas generaciones de críticos y profesores universitarios están consiguiendo que el discurso general sea favorable al género (o tal vez sean una consecuencia de este proceso). Gracias a este caldo de cultivo ha sido posible una recopilación como Prospectivas. Antología del cuento de ciencia ficción española actual, seleccionada por Fernando Ángel Moreno, y que introduce una novedad con respecto a las recopilaciones de las que hablábamos en la entrada anterior: no intenta aproximarse a los mejores relatos de ciencia ficción publicados en medios especializados, sino que tira por elevación y nos plantea, lisa y llanamente, un esto es lo mejor de la ciencia ficción española de los últimos treinta años, se haya publicado donde se haya publicado. Además, es una fuente de sorpresas.

Para los aficionados curtidos en las antologías que mencionábamos en la entrada anterior, porque podrán comprobar lo bien que siguen funcionando los clásicos de la edad de oro de los relatos españoles, pero también porque descubrirán los excelentes relatos de Bartual (el ucrónico Últimas páginas de una autobiografía) y Muñoz Rengel (Brigada Diógenes es nuestro Fahrenheit 451 patrio, aunque la acción transcurra en Roma) y, sobre todo, el inclasificable Arcan, de Manuel Vilas (un must, como relato y como autor; háganse un favor y pídanle amistad en Facebook: su cuenta justifica la mera existencia de las redes sociales).

Para los lectores que se acerquen al género desde fuera, pero sin prejuicios, porque podrán constatar las bondades de obras maestras como El rebaño, de Mallorquí (del que el seleccionador comenta, y no le falta razón, que es uno de los mejores relatos de ciencia ficción, con independencia de la nacionalidad del autor, un postapocalíptico que no tiene nada que envidiarle a La carretera, de Cormac McCarthy), de relatos llenos de sentido de la maravilla (la declaración de amor de Aguilera a Julio Verne es digna de nota), de historias valiosas y valientes (Tren, de Díez, ha abordado la tragedia del 11-M con más amplitud de miras que los autores de mainstream) o de experimentos que van más allá de la literatura y el ensayo (Patrick Hannahan y las guerras secretas, de Vaquerizo).

Y para los lectores que crean que este tipo de antologías es, por definición, predecible, porque tenemos Poetik GmbH, de Pavón (una feroz exploración de la afectividad y la memoria, en la onda de Greg Egan) o NeoTokio blues, de Vázquez (la síntesis perfecta de distopía y cómic japonés).

Es evidente que no están todos los que son, y que cada cual echará de menos algún relato en concreto o a algún autor (por ejemplo, Armando Boix, Víctor Conde, Carlos Fernández Castrosín, Ramón Muñoz, Javier Negrete, Félix J. Palma, Enrique Vila-Matas o Iban Zaldua), pero, en cualquier caso, Prospectivas es una buena recopilación que nos habla de un género vivo y cambiante, un fiel reflejo del presente y, al mismo tiempo, perfectamente consciente de su pasado.

¿Podría ser la antología que redima la ciencia ficción española de su falta de comercialidad y de su invisibilidad mediática? Tal vez no. ¿Puede marcar un antes y un después en la percepción que tienen los mundos académico y crítico de la ciencia ficción española como género? Lo más seguro es que sí: esa es su intención y, desde luego, hay muy buena materia prima para ello, tanto en la introducción de Fernando Ángel Moreno como en los relatos que la componen. Con el tiempo, llegará a ser libro de texto obligatorio de cualquier asignatura sobre cuento español contemporáneo en facultades de filología, ya lo verán.

Autores relacionados:
César Mallorquí
Eduardo Vaquerizo
Enrique Vila-Matas
Félix J. Palma
Ibán Zaldua
Libros relacionados:
Prospectivas

Las antologías de ciencia ficción española (I)

31 de diciembre de 2012 en Ciencia-Ficción, Literatura

Antología de la ciencia ficción española

Una de las señales más claras de que un movimiento literario se ha asentado de manera definitiva llega cuando echa la vista atrás y comienza a hablar de sí mismo. El hecho de ser consciente de que hay una historia que merece la pena contar es el primer síntoma de que ese movimiento ya es mayor de edad. Claro que, mal mirado, esto es un poco lo que sucede con los discos de grandes éxitos: a partir de determinado momento, sale más a cuenta reeditar material viejo que producir material nuevo. En realidad, todo depende del color del cristal con que se mire.

La ciencia ficción española en formato breve (es decir, cuentos y novelas cortas) no es una excepción. Salvo tres de las Antologías de novelas de anticipación (en concreto, la VII, la IX y la XVII) que editó Acervo entre 1967 y 1972, y los dos volúmenes de la Antología de la ciencia ficción en lengua castellana que publicó Miguel Castellote Editor en 1973, el género apenas se aventuró fuera de las páginas de revistas y fanzines.

La autorreferencialidad, es decir, el deseo de recapitular y publicar en formato libro los buenos relatos del género, llega cuando Domingo Santos selecciona, allá por 1982, Lo mejor de la ciencia ficción española. Aunque siempre se le ha reprochado el haber dejado fuera a algún que otro autor que luego fue importante (Rafael Marín, Juan Miguel Aguilera o Elia Barceló, por ejemplo), lo cierto es que esa antología es un buen reflejo de lo que dio de sí la década de 1970, al menos la de la órbita de la mítica revista Nueva Dimensión… porque, claro, de lo que publicaban otras revistas como Zikkurath, ni rastro. La prolongación natural de esta antología llegó en 2003, cuando Julián Díez puso de manifiesto cuán satisfactorias habían sido las dos siguientes décadas (en particular, la de 1990) y nos dejó la modélica Antología de la ciencia ficción española. 1982-2002. También aparecieron otras dos recopilaciones, sin vocación de «lo mejor de» pero llenas de buenos relatos: la Antología 10 seleccionada por Julián Díez en 2004 y los Cuentos de ciencia ficción seleccionados por Miquel Barceló y Pedro Jorge Romero en 1998. Y, claro está, los buenos autores que habían estado escribiendo buenos relatos de ciencia ficción aprovecharon el cambio de milenio para publicar recopilaciones con material propio: Besos de alacrán, de León Arsenal; Sombras de todo tiempo, de Armando Boix; La sed de las panteras, de Rafael Marín; Callejones sin salida y Laberinto de espejos, de Rodolfo Martínez; Transformándose, de Ramón Muñoz, y alguna más.

Entiéndanme, no digo que no haya buenas novelas de ciencia ficción española (que las hay), sino que esta no se puede entender (ni bien ni mal: no se puede entender, y punto) si no se conocen los relatos que la convirtieron en un género estimable y literariamente sorprendente. Pero claro, la mayoría de aquellos fanzines y revistas ya han cerrado, y el mercado editorial es (¿lo es?) históricamente reacio a publicar libros de relatos, por lo que el ochenta por ciento de la buena ciencia ficción española está condenado a la invisibilidad.

De hecho, todas las antologías que acabo de recomendar se encuentran descatalogadas ahora mismo, así que, si no se las han leído o no conocen a sus autores, tendrán que hacer una auténtica prueba de fe y creerme: contienen algunos de los mejores cuentos españoles de los últimos años, con independencia del género literario al que se adscriben.

Autores relacionados:
Domingo Santos
Elia Barceló
Juan Miguel Aguilera
León Arsenal
Rafael Marín

Los cinco mejores finales de la ciencia ficción

19 de diciembre de 2012 en Autores, Ciencia-Ficción, Literatura

Muerte de la luz

En entradas anteriores hemos visto los diez finales de libro más odiosos de la historia de la literatura, esas magníficas (o dejémoslo en prometedoras) obras que iban muy bien, hasta que, de repente, un giro argumental mal planteado, un mal día por parte del autor o lo que doy en llamar el «efecto Spielberg» (adivinen por qué) los echa a perder en apenas una de página, o un párrafo, o incluso una línea. Estaremos más o menos de acuerdo con la elección de estos despropósitos, pero una cosa está clara: disuaden al lector de seguir leyendo más obras de los autores de marras, por mucho que nos gusten.

Pero también hay ejemplos del fenómeno contrario. Entiéndanme, no estoy hablando de novelas malas como un dolor que, de manera incomprensible, acaban bien, que las hay, y les voy a poner un ejemplo: El camino del trono, de Ange Guéro. Es una novela de fantasía épica que transcurre de manera anodina y predecible hasta que, en la última página, hay un giro argumental de esos que hacen que se te desencaje la mandíbula y te quedes con las ganas de leer las dos novelas siguientes de la trilogía de Ayesha. Pero claro, el truco consiste en eso: los autores se marcan un cliffhanger cojonudo para dejar al lector con ganas de más. Así cualquiera.

No, no. Estoy hablando de novelas autoconclusivas (aunque algunas acabaron convirtiéndose en sagas, en vista del éxito) que, con independencia de lo buenas que sean o dejen de ser, tienen finales simplemente perfectos, de los que pasarán a la historia de la literatura. Como soy muy «del terruño», haré patria con cinco ejemplos de novelas de ciencia ficción con final perfecto, que no feliz.

No creo que la capacidad de George R. R. Martin para dejar sus novelas en el punto culminante y dejarnos durante equis años royéndonos las uñas y los nudillos necesite presentación a estas alturas. De todos modos, hacerlo en una novela autoconclusiva (y, tratándose de Martin, sin cepillarse al protagonista… de manera expresa) tiene más mérito. Esto es lo que hizo el autor de Nueva Jersey en Muerte de la luz, su primera obra larga, que nos lleva a un escenario de space opera en el que se exploran los conceptos de amistad, amor y —sobre todo— honor (¡pero si parece el emblema de alguna casa de Poniente!) y tiene la inmensa virtud de dejar la acción en uno de esos momentos culminantes, llenos de tensión, que te ahorran algo tan obsceno como saber en qué acaba lo-que-durante-toda-la-novela-sabes-que-tenía-que-pasar. (Como verán, en esta entrada tengo que recurrir a todo tipo de elipsis, sobrentendidos y comentarios crípticos para no machacarlos a ustedes a spoilers).

El final de Pórtico es tan perfecto que habría que correr a gorrazos al bueno de Frederik Pohl por haberlo echado a perder escribiendo el resto de la (absolutamente innecesaria, créanme) saga de los Heechee. La sesión de psicoanálisis que enfrenta al explorador espacial Robinette Broadhead con su psicoanalista Sigfrid alcanza el punto culminante con el fabuloso discurso final de este último, una preciosa apología de la alegría de vivir que, por otro lado, también tiene su guasa que no venga de un ser humano sino de un robot. En mi mejor sentido hipotético, envidio a Pohl por habernos regalado ese final, en vez de haberlo dejado, en plan sus-vais-a-cagar-con-el-cliffhanger-que-se-me-ha-ocurrido, en el flashback final de la aciaga expedición que lo lleva de cabeza al psicoanalista, que es lo que habría hecho cualquier autor en su sano juicio.

La última frase de Ubik, de Philip K. Dick, ha sido parafraseada, repetida, citada y descontextualizada hasta la saciedad, pero no por ello deja de resultar menos efectiva; hasta el punto, fíjense ustedes, de que esta novela sea la favorita de los lectores de nuestro autor friki esquizofrénico favorito, por encima de Tiempo desarticulado, El hombre en el castillo, ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?, Una mirada a la oscuridad o Valis. Por otro lado, la cosa tiene el mérito añadido de que el último capítulo no deja de ser la típica sorpresa final que no añade ni quita nada al resto de la novela, que en realidad acaba en el penúltimo capítulo, y que solo gente como Fredric Brown o el propio Dick podrían convertir en algo original y arquetípico. La imagen con la que concluye Ubik consigue que nos olvidemos de la media docena de escenas memorables que contiene esta novela (ninguna de las cuales «homenajeó» Mateo Gil en el guion de Abre los ojos, mira tú por dónde).

Para finales poéticos de novela de ciencia ficción, el de Solaris, de Stanislaw Lem. La mejor novela sobre primer contacto con alienígenas (o, más bien, sobre contacto imposible con alienígenas) transcurre con descripciones poéticas del planeta inteligente Solaris, y de los monstruos que produce el sueño de la razón, el amor y el recuerdo de los científicos que se dejan la cordura en la nave espacial que orbita su mar coloidal. La excursión de Kris Kelvin a la superficie del planeta es pura poesía, pero la última frase, solo la última frase, contiene más literatura que el resto de la ciencia ficción que se produjo en todo el año 1962.

A modo de conclusión, y ya que el final de Soy leyenda, de Richard Matheson, queda explícito en el título de la novela y (por lo tanto) es un spoiler de la trama, citaré un hermoso final de una de las obras maestras desconocidas del género: La tierra permanece, de George R. Stewart. Esta novela postapocalíptica con toques rurales nos muestra una elegía a la naturaleza que se sobrepone a la desaparición de la humanidad de la única manera posible: con imparcialidad y sin rencores. Isherwood Williams ve desfilar ante sí el fin de la civilización tal como la conocemos, e intenta reconstruirla a pesar de que sabe que se trata de una tarea destinada al fracaso. Su claudicación final, repleta de lucidez y humildad, se basa en una cita bíblica, así que el mérito debería ser compartido, pero la manera en la que articula el discurso que nos lleva hasta esa hermosa e implacable frase es de las que te dejan boquiabierto y no puedes olvidar mientras vivas. Más que un final-final perfecto, lo que tenemos aquí es un capítulo final perfecto.

Autores relacionados:
Frederik Pohl
George R. R. Martin
George R. Stewart
Philip K. Dick
Richard Matheson
Libros relacionados:
La Tierra permanece
Muerte de la luz
Pórtico
Solaris
Soy leyenda

Historia Cero, de William Gibson

26 de noviembre de 2012 en Ciencia-Ficción, Literatura

Historia Cero - William Gibson

William Gibson es un autor conocido por sus novelas de ciencia ficción que han sido de gran influencia en la creación del término cyberpunk, gracias a títulos como Neuromante, Idoru, Conde Cero o Mona Lisa acelerada. Si bien esta era la visión de los seguidores de género, hace ya unos años que Gibson dio un giro a su manera de escribir y, aunque sin dejar de lado su estilo, ha aparecido en las listas más genéricas de superventas.

Gibson, tras terminar la Trilogía del Sprawl, se planteó explorar las posibilidades ficticias de nuestro presente o, para ser más exactos, nuestro más inmediato pasado. La ficción de Gibson en novelas como Mundo Espejo, País de espías o Historia Cero trata de explorar conceptos actuales, explorando sus posibilidades y llevándolos al límite, creando una especie de presente alternativo, casi indistinguible del real. En ese presente podemos encontrar ideas sobre los límites de la tecnología actual y las tendencias sociales todavía underground relacionadas con moda, marketing y arte.

En Historia Cero Gibson recupera algunos de los personajes de Mundo Espejo y País de espías para, de nuevo, enseñarnos el poder las tendencias sociales en estado embrionario y cómo averiguar ciertos elementos, todavía poco conocidos, dentro de la sociedad puede suponer la diferencia entre ser rico y absurdamente rico. Aderécese todo lo anterior con una trama corportativa, persecuciones, grandes diálogos y tendremos algo que muchos podrían definir como un clásico tecnothriller, pero que Gibson transforma en algo diferente y mucho más sugestivo, siempre con un punto más de reflexión.

Aunque Historia Cero se puede leer de manera independiente yo recomendaría a cualquiera a quien este planteamiento le resulte atractivo que comenzara por Mundo Espejo y siguiera hacia delante. En ningún momento parece que falte información, pero se disfruta mejor si vienes con los deberes hechos. Finalmente, destacar el buen trabajo de Rafa Marín en la traducción.

Autores relacionados:
William Gibson
Libros relacionados:
Historia Cero

La historia de tu vida, de Ted Chiang

12 de noviembre de 2012 en Ciencia-Ficción, Literatura

La historia de tu vida - Ted Chiang

El género del relato no es, ni mucho menos, un género popular. Si bien en el mundo de la ciencia ficción siempre ha tenido un peso importante (sobre todo en el desarrollo de nuevas tendencias, gracias a la influencia de revistas y publicaciones especializadas), no llega a alcanzar las ventas de la novela, obras narrativas más largas y atractivas. Tal vez por esto llama tanto la atención el caso de Ted Chiang.

Chiang no es un escritor profesional, en el sentido de que se dedique de forma exclusiva a la escritura ni de que viva de ello. Es informático, y queda patente en sus textos que se trata de una persona con una gran inquietud intelectual y científica. Pero sus relatos han servido de referencia para muchos de los grandes escritores de ficción especulativa de hoy, y aficionados y críticos por igual no dejan de alabar la inmensa originalidad y trascendencia de sus escritos. Personalmente, nunca había oído hablar tanto de un escritor de relatos en el mundo de la ci-fi desde Philip K. Dick, por lo que La historia de tu vida se convirtió en una lectura obligatoria.

Chiang tiene una gran virtud y un gran defecto, por lo menos desde mi perspectiva de lectora no científica. La virtud es que consigue algo que está a la altura de muy pocos: hace que el lector se sienta inteligente. Sus cuentos pueden resultar densos y utiliza con frecuencia un léxico muy técnico, propio de diversas disciplinas o campos de conocimiento, pero ninguno de ellos está tan alejado, tan especializado, como para que el lector medio no pueda entenderlos aplicando un pequeño esfuerzo. Por desgracia esta virtud puede convertirse en su mayor defecto, ya que a veces su intención especulativa y su pasión por la ciencia lo llevan a olvidarse de la propia estructura narrativa, y sacrifica el ritmo, o incluso el final, por una resolución más interesante desde el punto de vista de la conjetura que de la trama. Por supuesto, hay excepciones, y algunas de sus historias poseen una estructura impecable, con terminaciones sutiles que se enquistan en el cerebro y viven allí durante horas, como ocurre también con los cuentos de Kazuo Ishiguro, que de primeras parecen inocentes, inocuos, pero que rondan en la mente del lector hasta que de repente explotan, tal vez un par de días después de haber terminado el lector con el relato. Apuntaría en concreto el cuento que da nombre a la recopilación, La historia de tu vida, con una clara y maravillosa influencia de Vonnegut, y El infierno es la ausencia de Dios como las narraciones más conseguidas e intensas.

Es posible que Chiang no sea un autor para todos los públicos. No es lectura fácil, ni en un sentido intelectual ni moral. Pero sí que es cierto que sus relatos tienen un extraordinario poder de succión: una vez dentro, es complicado salir. La torre de Babilonia, por ejemplo, que abre la antología, es una de las narraciones más hermosas que ha caído en mis manos en mucho tiempo, con la detallada y fascinante descripción de una sociedad formada alrededor de una torre casi infinita. Comprender ofrece una visión única de lo que podría ser gozar de superinteligencia y conocer la propia mente. Dividido entre cero revalúa lo que significan las matemáticas, no solo como ciencia sino también de manera personal, como garante de la armonía y del orden. Lo bueno de un libro de relatos es que puedes quedarte solo con los que te apasionen. Dadle a Chiang una oportunidad, os aseguro que se la merece.

Autores relacionados:
Kazuo Ishiguro
Kurt Vonnegut
Philip K. Dick
Ted Chiang
Libros relacionados:
La historia de tu vida

Ready Player One, de Ernest Cline

6 de noviembre de 2012 en Ciencia-Ficción, Literatura

Ready Player One, de Ernest Cline

Ready Player One es una novela que si bien viene acompañada del epíteto de «novela para geeks» tendría que ser clasificada como novela de ciencia ficción para mayores de treinta años. Un geek de veinte años asistirá ojiplático a la avalancha pop que Ernest Cline despliega en este libro y que está sacado directamente de su adolescencia.

Ready Player One es ciencia ficción, eso está claro. Nos sitúa en 2044, en medio de una recesión más dura que la actual -o quizás la simple continuación de esta- donde la única ventana de escape que la gente puede disfrutar consiste en un sistema de realidad virtual llamado Oasis. Todo el mundo está en Oasis porque es su acceso es gratuito y porque abarca allá donde la imaginación humana llega. Digamos que Oasis es un Second Life de alta definición que ha logrado la aceptación mundial gracias al buen gusto de su creador y a su defensa de las corporaciones que dominan el mundo.

Pues bien, tras varios años de Oasis su creador, James Halliday, muere y deja su fortuna, de 240.000.000.000 dólares, a aquel jugador de Oasis que encuentre un huevo de pascua que ha dejado en su interior. Tras unos primeros años de búsqueda frenética, sólo unos cuantos convencidos siguen buscando ese huevo de pascua, para lo cual se convierten en auténticos expertos sobre Halliday y su mundo, en concreto los años 80 y 90, la cultura pop, los videojuegos, el cine, la música… Pero, de todas formas, nadie llega a solucionar ni siquiera la primera pista que Halliday había dejado… hasta que un joven llamado Wade Watts da con la clave. A partir de ahí se revoluciona el mundo de Oasis y empieza una carrera tanto en el mundo virtual como el real de lo más entretenida.

Ready Player One es una novela descendiente directa de Snow Crash, de Neal Stephenson, y que bordea la literatura juvenil si no fuera porque no hay jóvenes que puedan disfrutar del inmenso despliegue de referencias que hace Cline sobre máquinas recreativas y películas ochenteras. De hecho quizá es el libro para aquellos geeks cuyos hijos comienzan ahora la adolescencia.

En resumen, un libro de aventuras divertido, rápido, lleno de referencias que descubres con agrado y totalmente recomendable. Eso sí, la traducción flojea en algunos detalles frikis que los más puristas (es decir, el público objetivo de este libro) notarán inmediatamente. El atracón pop ha superado en esta ocasión al traductor pese a su excelente trabajo en el conjunto del libro.

Autores relacionados:
Ernest Cline
Neal Stephenson
Libros relacionados:
Ready Player One
Snow Crash

Un lote humilde

2 de noviembre de 2012 en Actividades, Autores, best-seller, Ciencia-Ficción

Humble Bundle

El paso del libro en papel al formato electrónico es un proceso lento y complejo, que parece traer de cabeza a una parte importante del gremio editorial. No obstante, poco a poco surgen iniciativas que tal vez apunten en la dirección adecuada en lo que se refiere a esta metamorfosis, a esta transposición de lo físico a lo virtual, en cuanto a contenido, forma, promoción y métodos de venta. Una de estas, de las más rentables y productivas para sus creadores, ha sido The Humble Bundle, un proyecto de venta en línea que ofrece lotes de libros electrónicos a un precio singular: el que el cliente considere oportuno.

Este sistema ya ha demostrado que puede ser muy efectivo en el mundo de la música (se me ocurre, por ejemplo, el llamativo caso de In Rainbows, de Radiohead). La idea es ofrecer un producto digital, en un momento en el que resulta muy difícil calcular precios para los productos digitales, y dejar el asunto del valor monetario en manos del comprador. Y en cuanto a The Humble Bundle, no hablamos de libros cualesquiera, sino de títulos codiciados de autores del fantástico y de la ciencia ficción, como Neil Gaiman, John Scalzi o Paolo Bacigalupi.

Parte además de una premisa alentadora: el comprador puede elegir qué parte de su inversión recae en el autor, qué parte irá para una ONG o qué parte para la propia página web que ofrece el producto. Si bien esta última oferta ya ha finalizado (solo se mantiene durante un tiempo limitado), seguramente tendremos pronto otros lotes similares, ya que el éxito de este ha sido significativo: se han vendido más de 84.000 lotes y recaudado, en general, más de un millón de dólares.

El precio medio que ha pagado cada cliente, por un lote valorado en unos $157 (unos 121 €), ha sido de unos 14 dólares (aproximadamente 11 €). Debido a esto, los organizadores comenzaron a ofrecer libros extra a aquellos que pagaran un precio que estuviera por encima de esta donación media. A pesar de que el pago medio estuviera muy por debajo de los precios habituales de estos libros, dice mucho acerca de lo que los clientes están realmente dispuestos a pagar por obras digitales; por otro lado, la perspectiva de vender más de ochenta mil lotes por un precio bajo es bastante más atractiva que vender apenas unas docenas a un precio mucho más alto. Y, por supuesto, todos los ebooks iban sin protección DRM.

El método de venta de The Humble Bundle viene, de hecho, del mundo del videojuego. Sus seis lotes principales (anteriores a este) han sido de juegos de compañías independientes, y el proceso de compra era el mismo, con una distribución del dinero a elección del consumidor (a repartirse entre la empresa creadora de cada juego, la propia iniciativa The Humble Bundle y diversas ONGs y fundaciones benéficas). Procuran, además, facilitar la experiencia de juego ante todo, proporcionando claves para utilizar los juegos adquiridos en grandes plataformas como Steam o Desura. Y está claro que, en lo que se refiere a mundos que han tenido que desarrollarse y evolucionar frente al cambio de formatos y a la amenaza de la piratería, como el videojuego y la música, el libro puede inspirarse en los diferentes proyectos que surgen de estos mundos y que están ahora mismo revolucionando el mercado: ya sea la propia plataforma Steam o programas como Spotify, que ofrecen nuevas perspectivas de consumo. Aun así, sospecho que tardaremos en ver Lotes humildes en español con autores como Cory Doctorow o Randall Munroe al precio que a nosotros, los consumidores, nos apetezca pagar.

Autores relacionados:
Cory Doctorow
John Scalzi
Neil Gaiman
Paolo Bacigalupi

Entre extraños, de Jo Walton

30 de octubre de 2012 en Ciencia-Ficción, Literatura

Entre extraños - Jo Walton

Jo Walton es una autora ganadora de numerosos premios, como el John W. Campbell, el World Fantasy Award, el Prometheus o el Mythopoetic, todos ellos conseguidos antes de dar la campanada definitiva con la novela que hoy nos ocupa, Entre extraños, que se ha llevado nada más y nada menos que los premios Nebula y Hugo. Así que podríamos decir que Walton se ha convertido en una de las autoras más premiadas de la literatura de género de los últimos años.

Si alguien espera que después de esta retahíla de premios de ciencia ficción y fantasía Entre extraños sea una obra llena de viajes espaciales, grandes batallas, razas alienígenas o dragones, me temo que se va a llevar un desengaño. Entre extraños es una obra intimista, me atrevería a decir que con un gran elemento autobiográfico, en el que Walton recupera su propio paso por la adolescencia en unos años, el final de los 70 y principio de los 80, en los que ser aficionado a la literatura fantástica te convertía en alguien mucho más peculiar que ahora, que no es decir poco.

Walton se expresa a través de los pensamientos escritos en forma del diario de Morwena, una chica de quince años que acaba de perder a su hermana gemela en un accidente de coche. Morwena sufre una fuerte cojera, debida también al accidente, lo cual hace que se sumerja todavía más en los libros que antes leía con devoción. Así que Morwena, Mor, para los amigos, desgrana ese momento mágico en el que ir descubriendo uno tras otro nombres como Ursula K. LeGuin, Samuel R. Delany, Roger Zelazny o Robert A. Heinlein, entre un sinfín de referencias que hará las delicias de todos los aficionados al género. Además, Entre extraños es un sentido canto de amor a las bibliotecas, a las que Walton ha dedicado el libro.

Walton también ha dado una pátina fantástica a esta historia de juventud y descubrimiento, una historia que bien podría ser cierta o sólo sujeta a la imaginación de la protagonista, una alegoría en clave escapista de una realidad a la que a veces cuesta mucho aferrarse.

En definitiva, una novela llena de guiños a todos los que han crecido leyendo, que transmite un emotivo homenaje a los libros y que explora desde la perspectiva del que se sabe diferente un periodo de la vida tan complicado como es el paso a la edad adulta. Más que recomendable.

Autores relacionados:
Jo Walton
Robert A. Heinlein
Roger Zelazny
Samuel R. Delany
Ursula K. Le Guin
Libros relacionados:
Entre extraños

Matadero cinco, de Kurt Vonnegut

13 de octubre de 2012 en Autores, Ciencia-Ficción, Literatura

Matadero cinco, de Kurt Vonnegut

Kurt Vonnegut no fue el primer veterano de guerra que decidió escribir sobre su experiencia, ya fuera por motivos estrictamente comerciales, aprovechando modas o la fuerza de un tema tan contundente; o terapéuticos, buscando exorcizar los demonios del recuerdo. Pero pocas obras bélicas hay que puedan competir con una obra tan extraña y a la vez tan intensa como la de Vonnegut.

En primer lugar, ni siquiera sabemos si estamos ante una obra bélica, biográfica o de ciencia ficción. La voz del narrador, que suponemos que es asimismo la del propio autor, se confunde con la del protagonista principal, Billy Pilgrim, un peregrino, como indica su propio apellido, que se desatasca en el tiempo y adquiere la habilidad de viajar a través de diferentes momentos y escenas de su vida, arrastrando incluso remanentes de una escena a otra (los que lo rodean en cada instante no entienden por qué llora en momentos felices, o ríe en momentos tristes, sin sospechar que retiene el estado de ánimo que arrastra de la escena que acaba de visitar). Así, Billy salta, sin orden aparente, de un instante a otro: de los brazos de su esposa en la noche de bodas a cualquier momento de sus experiencias como prisionero de guerra de los alemanes en la Segunda Guerra Mundial, de la escena de su propia muerte por asesinato al bombardeo de Dresden, al que sobrevivió refugiándose en un antiguo matadero de animales. Algunas de estas experiencias beben directamente de lo que vivió el narrador/autor, un Vonnegut que insiste en algunos momentos de la novela “yo estuve ahí, ese de ahí es el autor” al hablarnos de los demás prisioneros que acompañan a Billy. Y es que Vonnegut sí estuvo ahí, ya que vivió en persona el bombardeo y sufrió horrores similares a los sufridos por los protagonistas, horrores que, como explica al principio de la novela, no sabe describir, que de hecho le cuesta recordar.

Billy consigue escapar de la experiencia humana de tiempo lineal gracias a su encuentro con los habitantes de Trafalmadore, unos alienígenas que perciben el tiempo como un vasto todo, un todo en el que ni la muerte ni las guerras tienen ninguna importancia, ya que son sólo momentos sueltos en una extensión que perciben de modo simultáneo. El caos temporal de Billy, su incapacidad para sentir de manera real su propia existencia, tal vez por lo terrible de lo experimentado, tal vez por su condición de trafalmadoriano en ciernes, parece reflejar una mente herida que escapa, una y otra vez, de todo aquello para lo que el cerebro humano no está preparado: lo absurdo, el sinsentido, el desperdicio de vida, su pérdida de valor, ante una situación como la de Dresden, una barbarie que pudo matar a más personas que la bomba atómica.

Matadero cinco es una de esas obras clásicas que parecen crecer con el paso del tiempo. Lejos de perder relevancia (ya que la guerra es, como dice uno de sus personajes, como los glaciares), mantiene, persistente, su tono de incredulidad, de perplejidad (que muchos críticos han asociado, de hecho, con un quietismo pasivo y rendido del autor frente al horror del que fue testigo), y sigue afectándonos del mismo modo, ya que, en el fondo, no hemos cambiado desde entonces. So it goes.

Autores relacionados:
Kurt Vonnegut
Libros relacionados:
Matadero Cinco

Lecturalia Lecturalia