Lecturalia Blog: reseñas, noticias literarias y libro electrónico

80.953 libros, 17.383 autores y 64.618 usuarios registrados

Entradas de la categoría ‘Ciencia-Ficción’

Nuestras cinco novelas sobre el apocalipsis ecológico

16 de mayo de 2013 en Autores, Ciencia-Ficción, Narrativa

J. G. Ballard - Mundo sumergido

Algo pasa con el planeta, de eso creo que no hay duda alguna. El clima cambia, se transforma, las estaciones parecen alargarse y contraerse a voluntad y el agujero de ozono se abre y se cierra como un diafragma sobre la Antártida. El petróleo es un bien escaso al que le quedan pocos años de explotación a gran escala y otro tanto se podría decir del uranio o el plutonio con el que se abastecen las centrales nucleares. El futuro no pinta demasiado bien, por decirlo de alguna manera, así que no estaría de más revisar algunas novelas que ya nos avisaron de que algo malo estaba sucediendo…

Uno de mis visionarios favoritos, J. G. Ballard, ya nos insinuó algo con su novela de 1962 El mundo sumergido, en el que el calentamiento global ha conseguido fundir los casquetes polares y el nivel del agua ha subido de manera considerable. Lo apreciable de esta novela es que Ballard trata de ofrecernos la visión de lo que podría ser una nueva sociedad en esa situación concreta. Un clásico que merece mucho la pena.

John Brunner escribió en los años 70 una serie de libros de anticipación que hoy en día se muestran aterradoramente realistas para mi gusto. De entre ellos me gustaría destacar El rebaño ciego, una fábula maravillosa en la que Brunner nos enseña cómo la contaminación en el primer mundo y las enfermedades en el tercero se descontrolan hasta tal punto que la Tierra no es un lugar demasiado agradable para habitar. Un libro fundamental para entender hacia dónde nos podemos dirigir, y no en demasiado tiempo.

Pero no todo van a ser novelas de los años 60 y 70. Aprovechemos la visión de los autores de ahora y hablemos, por ejemplo, de La bomba número seis y otros relatos, de Paolo Bacigalupi, una excelente antología de relatos donde el autor americano nos enseña sus ideas de hacia dónde vamos con una muestra bastante negativa de la ecología, los transgénicos y el cambio climático. Una antesala de lo que desarrolla en forma de novela con títulos como La chica mecánica o El cementerio de barcos.

Si lo que buscamos es una visión todavía más cercana, ahí tenemos Cenital, de Emilio Bueso, una obra sobre lo que nos puede pasar aquí en poco tiempo y enseña una muestra de cómo algunas personas se están preparando para un escenario muy difícil y peligroso. Cenital es una obra de ficción situada en un futuro muy cercano que a más de uno lo dejará con la mosca detrás de la oreja.

Finalmente, también hablaros de El sanador, de Antti Tuomainen, como ejemplo del uso del cambio climático como ambientación y trasfondo de una obra de género negro, que es resultona y se deja leer con agrado. Del mismo modo encontramos también, por ejemplo, Solar, de Ian McEwan o hasta la premiada La carretera, de Cormac McCarthy, si es que estamos buscando nombres más conocidos para el gran público.

¿Y vosotros? ¿Ya tenéis preparado vuestro terrenito con pozo y molino solar a la espera del apocalipsis ecológico? Contadnos vuestros planes secretos de supervivencia, como siempre, en los comentarios.

Autores relacionados:
Antti Tuomainen
Cormac McCarthy
Emilio Bueso
Ian McEwan
James Graham Ballard
Libros relacionados:
Cenital
El mundo sumergido
El rebaño ciego
El Sanador
La bomba número seis y otros relatos

El ladrón cuántico, de Hannu Rajaniemi

15 de mayo de 2013 en Ciencia-Ficción, Literatura

El ladrón cuántico

Me gustan las novelas que desafían, que no son complacientes, que se lanzan al vacío y esperan que pueda seguir su ritmo. Así que, tengo que confesarlo, me lo he pasado genial con El ladrón cuántico, primera novela del finlandés Hannu Rajaniemi y que fue nominada al Premio Locus a Mejor Primera Novela en 2011.

Lo primero que habría que advertir sobre esta novela es que se suele enmarcar dentro del género denominado ciencia ficción hard, algo en lo que no estoy de acuerdo, ya que El ladrón cuántico es una excelente y divertida space-opera, eso sí, con un trasfondo científico de primer orden. Su capacidad de lanzar ideas y conceptos y aplicarlas de formas tan variadas hace que la novela de ese salto que Arthur C. Clarke explicaba tan bien: «Toda tecnología lo suficientemente avanzada es indistinguible de la magia». Y es que Rajaniemi logra una comunión perfecta entre anticipación científica y sentido de la maravilla, logrando que cualquier aficionado a la literatura fantástica pueda disfrutar de la novela, con independencia de su conocimiento de la mecánica cuántica y otras teorías similares.

Gracias a unos personajes cargados de encanto, y de épica, Rajaniemi construye una historia que recuerda por momentos al más puro Jack Vance, pero que es capaz de lanzar ideas al ritmo de Greg Egan. Tenemos al ladrón más famoso del universo, a una exótica mercenaria y a su nave sentiente, a todo un imperio dirigido por dioses que en su día fueron humanos -una referencia a El señor de la luz, de Zelazny- y una serie de complejas sociedades con sus códigos, tradiciones y secretos que, en lugar de complicar la narración, la enriquecen. ¿Cómo? Pues de la manera más sencilla, el autor no se para a explicar o justificar la acción o los escenarios. Salta a por ellos y no deja prisioneros. A diferencia de otros libros que componen la nueva ciencia ficción hard -como, por ejemplo, la aburrida Estado de transmisión-, El ladrón cuántico condensa en apenas 250 páginas el inicio de lo que podría ser una de las más interesantes historias de la ciencia ficción en los próximos años.

El ladrón cuántico es una novela divertida y fascinante, que despertará el adormecido sentido de la maravilla de muchos y que, pese al desafío que supone aceptar los nuevos conceptos que propone, resulta accesible a poco que el lector ponga algo de su parte.

Autores relacionados:
Hannu Rajaniemi
Libros relacionados:
El ladrón cuántico

A propósito de Trueque mental, de Robert Sheckley

30 de marzo de 2013 en Arte, Biografí­as, Ciencia-Ficción

Trueque mental

Una buena noticia para los aficionados a la ciencia ficción: RBA acaba de reeditar Trueque mental, una novela de Robert Sheckley (1928-2005) que no debería pasar desapercibida, y que debería leerse con algo más que la simpatía inherente que suscita el autor, y la condescendencia que otorga la etiqueta de clásico menor.

Pongo en antecedentes a quienes no conozcan a Sheckley. Allá por la década de 1950, la ciencia ficción vivió la llamada Edad de Plata gracias a publicaciones como la Galaxy que dirigía Horace H. Gold y The Magazine of Fantasy and Science Fiction de Anthony Boucher, que igualaron en capacidad de influencia y superaron en logros literarios a la mítica Astounding de J. W. Campbell. Los autores ya establecidos se dieron cuenta de que la ciencia ficción no solo podía ser un vehículo de transmisión de ideas sino también un medio para publicar buena literatura subversiva (en sus páginas se publicaron algunas de las mejores obras de Isaac Asimov o Theodore Sturgeon), y surgió una nueva generación de autores todoterreno, con un estilo muy depurado, una capacidad de fabulación asombrosa y un talento impresionante para la ficción breve.

A esta categoría pertenece Robert Sheckley, un judío de Brooklyn criado en un pueblecito de Nueva Jersey (como Marvin Flynn, el protagonista de Trueque mental) que venía de desarrollar un voluntariado en Corea justo antes de que estallase la guerra, y de ejercer toda la plétora de profesiones que suelen conformar al escritor medio estadounidense. Sheckley se pasó toda esa década publicando una obra maestra detrás de otra, a ser posible en Galaxy, cuya línea editorial parecía hecha a medida de su talento y sus aptitudes. Quien quiera leer esa sucesión milagrosa de relatos (los más destacados, Un pasaje a Tranai, Ciudadano del espacio o El motín del bote salvavidas) con los que le dio lustre a la ciencia ficción de la década de 1950 puede adquirir (de segunda mano, eso sí, ya que todas ellas están descatalogadas) recopilaciones como Ciudadano del espacio, Peregrinación a la Tierra, El arma definitiva o La séptima víctima, cuyo relato epónimo es el origen de todos los Battle Royale, Juegos del Hambre e inventos similares, gracias a la exitosa adaptación cinematográfica de Elio Petri (1965), titulada La décima víctima y protagonizada por Marcello Mastroianni y Ursula Andress. El propio Sheckley se encargó de novelizar la película… y a ese punto queríamos llegar.

Las novelas de Sheckley. No es que sean malas. Trueque mental no lo es, en absoluto, como tampoco lo son Los viajes de Joenes, Dimensión de milagros, Dramocles o, ya puestos, La décima víctima. Lo que sucede, por un lado (y esto se nota mucho en Trueque mental), es que muchas veces dan la impresión de estar formadas por relatos independientes hilvanados a costurones a una novela con la que no siempre guardan relación (véase la subtrama de Juan Valdez y de la búsqueda de Cathy, que es una novela dentro de la novela). Por otro lado, durante la década de 1960 Sheckley perdió el toque, como él mismo decía, redujo de manera drástica su producción de ficción breve, no supo adaptarse a la creciente mercantilización del mercado editorial (que pasaba, de manera inevitable, por dejar de escribir relatos y publicar novelas), se embarcó en una vida un tanto dispersa y alocada (que lo llevó a casarse cuatro veces y vivir a lo hippie en Ibiza durante largas temporadas) y, para cuadrar números, se vio abocado a aceptar proyectos, reescrituras y franquicias a cual más garbancera. Las más presentables son las novelitas de la franquicia de Bill, héroe galáctico de Harry Harrison (En el planeta de los cerebros embotellados) y algunas novelas de Star Trek y Babylon 5. Por resumir mucho, Sheckley se pasó quince años forjando una sólida reputación que lo convirtió en uno de los (¿cinco?, ¿diez?) mejores cuentistas de toda la historia de la ciencia ficción, y treinta años cayendo en barrena, al borde de la indigencia, hasta el punto de que sus últimos meses fueron todo un suplicio. Enfermó de gravedad en una convención en Ucrania, y solo se lo pudo repatriar gracias a lo que hoy en día llamaríamos crowdfunding de aficionados de todo el mundo, pero ya era demasiado tarde: Sheckley solo sobrevivió seis meses.

Trueque mental, como decimos, es una novela digna, tal vez caótica y dispersa pero llena de hallazgos, con personajes entrañables, la socarronería típica de Sheckley (la misma que lo convierte en una de las fuentes de inspiración más o menos reconocidas de series como Futurama y relatos emblemáticos de la ciencia ficción española como Cuestión de oportunidades, de Gabriel Bermúdez Castillo, y que lo habría convertido en un autor tan célebre como Kurt Vonnegut si hubiera perseverado), un buen ejemplo de una época en la que se podían escribir novelitas de doscientas páginas sin necesidad de estirarlas hasta lo absurdo, y toda la magia, el toque, que Sheckley dijo haber perdido no mucho después de escribirla. Marvin Flynn es el prototipo del personaje inquieto que sale del pueblo gracias a una agencia de intercambio de cuerpos para descubrir que el marciano con quien se ha intercambiado es un delincuente en busca y captura, y embarcarse en una aventura que lo lleva de Nueva Jersey a Marte, y de ahí hacia el infinito y más allá. En el camino tenemos comedia de enredo, novela de espionaje, picaresca a saco, policíaco metafísico, novelón romántico, un western y una vuelta al hogar digna de la de la Dorothy de El mago de Oz. Y todo eso, no lo olvidemos, y aun reconociendo que los bruscos giros argumentales deslucen un poco el resultado, en solo 256 páginas. Hoy en día se necesitarían varias trilogías para contar tantas cosas.

Autores relacionados:
Gabriel Bermúdez Castillo
Harry Harrison
Isaac Asimov
Kurt Vonnegut
Robert Sheckley
Libros relacionados:
Ciudadano del espacio
Dramocles
La décima víctima
Trueque mental

¿Qué fue de la fantasía de cachava y boina?

16 de marzo de 2013 en Autores, Ciencia-Ficción, Fantástica, Literatura

Cachava y boina

Hacia finales del siglo pasado, la irrupción de nuevas publicaciones especializadas en fantasía, ciencia ficción y terror produjo algunas obras que se cuentan entre las más originales del género jamás publicadas en español. Esta pequeña edad de oro se tradujo en el surgimiento de algunos autores hoy plenamente consolidados, pero también de otros que prometían mucho y cayeron en el olvido. A lo largo de la década de 1990 se constató la existencia de una tendencia «cañí», de carácter claramente localista, que bebía de fuentes como la serie de las Tierras Vagas, de Enrique Lázaro, Los cuentos del Sabio Loco de Majadahonda, de Ignacio Romeo, y novelitas ye-yé como Viaje a un planeta wu-wei, de Gabriel Bermúdez Castillo, en la que la capital del mundo era una Toledo de apenas ochenta habitantes, y en la que se editaba un periódico llamado El Clarinazo Matinal y el Avisador Irregular de la Gran Región Europea. Todo este sustrato estalló en forma de nova con la publicación de un relato singular de César Mallorquí, El mensaje perdido. A orajabiá suncai e Gedeón Montoya, en el que un gitano del Sacromonte adquiría el don de la omnisciencia. Después de aquello se publicaron obras como Estado crepuscular, una de las primeras incursiones narrativas del hoy muy famoso Javier Negrete, que también jugaba con las connotaciones fantásticas más cañís de la España profunda.

Por fuerza, todo este caldo de cultivo tuvo que traducirse en un movimiento que, de manera harto irónica, se dio en llamar de cachava y boina, por contraposición a la fantasía de espada y brujería (o a las películas de katana y gabardina). Fruto de estas inquietudes fue una antología absolutamente inencontrable hoy en día y que, pese a ser bastante irregular y haber quedado superada por el tiempo, conserva no obstante cierto valor histórico y literario, más allá del de mera curiosidad: Cuentos españoles de la España profunda, editada por José Miguel Pallarés. En ella se citaban los autores más destacados de aquel subgénero, desde José María Faraldo hasta Eugenio Sánchez, pasando por Ramón Muñoz, Elia Barceló, Javier Cuevas y Daniel Mares. Después de aquella antología parecía como si el subgénero fuera a hacer fortuna y consolidarse, pero nada más lejos de la realidad: apenas si consiguió despegar, y las publicaciones de género fantástico con componente castizo quedaron muy atenuadas, tal vez por la globalización del cambio de milenio y las posibilidades comerciales, hasta entonces inéditas, que empezaron a acompañar al género. Así pues, novelas como El enfrentamiento, de Elia Barceló, se quedaron en hitos excepcionales, y la corriente de la cachava y boina fue diluyéndose, cultivada, si acaso, por algún autor (casi siempre aragonés) como Óscar Bribián, Roberto Malo o Carlos Martínez Córdoba, pero en todo caso nada que justificase una segunda parte de la antología fundacional. El peso del género basculó hacia el terror y la ciencia ficción distópica, y de este modo las apariciones de la España rural en el género fantástico pasaron a convertirse en algo meramente decorativo, en vez de plantearse como parte de la premisa argumental. Las únicas excepciones de fuste ya no eran novelas de cachava y boina, sino obras de género fantástico en las que la España profunda formaba parte de la razón de ser de la novela, pero sin elementos exóticos o chuscos. ¿Ejemplos? Fin, de David Monteagudo, o Cenital, de Emilio Bueso. Resultaban impensables si no se ambientaban en la España profunda, pero estaba claro que no eran fantasía centrada en elementos tradicionales o cañís.

Y así fue como murió, sin haber llegado a nacer del todo, lo que podría haber sido un subgénero propio y distintivo, a la manera de las piernas amputadas que se entierran en Las sombras peregrinas, de Ramón Muñoz. Y así fue, también, como la única referencia válida de la cachava y boina española, después de tantos años, es una película inmortal y atemporal: Amanece, que no es poco, de José Luis Cuerda.

Autores relacionados:
César Mallorquí
Daniel Mares
David Monteagudo
Elia Barceló
Emilio Bueso
Libros relacionados:
Cenital
Cuentos fantásticos de la España Profunda
Estado crepuscular
Fin
Viaje a un planeta Wu-Wei

El jinete de la onda del shock, de John Brunner

13 de marzo de 2013 en Ciencia-Ficción, Literatura

Jinete en la onda del shock

Antes de empezar esta reseña, tengo que manifestar mi más profunda admiración por John Brunner. De todos los autores que surgieron alrededor de la New Wave, Brunner es posiblemente el que siento más cercano, no sólo por su calidad literaria y su voluntad de experimentación, sino también por su compromiso y su visión del futuro. Leer hoy en día obras como Todos sobre Zanzíbar o El rebaño ciego produce un cierto cosquilleo desagradable: Brunner proyectó una serie de futuros que, si bien no son nuestro presente, no se alejan demasiado de lo que podría llegar a ser nuestro futuro más inmediato. Quizá sea, junto con Ballard, uno de los autores cuya ficción ha sonado con más fuerza en mi cabeza durante los últimos años.

En El jinete de la onda del shock, Brunner critica, no sólo a la sociedad capitalista -me pregunto cómo habrían definido al autor americano hoy, ¿anarquista radical antisistema? Casi peor que en los 70- sino a la propia naturaleza humana, atraída por un sistema que da rienda suelta a lo peor de nosotros.

Brunner anticipa esa red de comunicaciones móvil que hoy tanto utilizamos, aunque a su manera, claro, en mitad de unos Estados Unidos polarizados por movimientos religiosos. La novela sigue a Nick Hafflinger, un genio fugitivo que ha logrado mantenerse al margen del sistema durante años… hasta que es atrapado. Su interrogatorio, sus vivencias, sus secretos, se vuelcan en la historia hasta darle forma. No es una lectura fácil, de hecho, Brunner experimenta con la narración, con el estilo, con el tiempo de la acción, formando un primer muro que puede provocar el rechazo del lector que no busca más que un rápido entretenimiento. Una vez superado este escollo, la novela va cogiendo forma y se convierte en una de las mejores obras de anticipación de los años 70, hoy más de actualidad que nunca.

En resumen, una excelente novela que requiere cierto trabajo por parte del lector, un pequeño esfuerzo que se verá recompensado con creces a medida que el libro avanza. Destacar la nueva traducción de Antonio Rivas para la edición de Gigamesh. Recomendable también leer El shock del futuro, obra de Alvin Toffler para redondear la experiencia.

Autores relacionados:
Alvin Toffler
John Brunner

El hombre en el castillo, de Philip K. Dick, serie de televisión

19 de febrero de 2013 en Ciencia-Ficción, Literatura

El hombre en el castillo

Philip K. Dick es uno de los autores más adaptados de las últimas décadas, quizás porque su obsesión con la propia identidad y la aparición de una sociedad consumista y controlada, tanto por estado como por corporaciones, ha acabado por parecerse demasiado a nuestros miedos de hoy en día. La visión de Dick, que en su día no resultó demasiado apreciada, ha acabado por imponerse a otros autores de ciencia ficción, contando siempre con Blade Runner como un referente difícil de batir.

Pues bien, pese a todas las adaptaciones que ha recibido, la que es una de sus mejores obras, El hombre en el castillo, permanecía todavía en el ámbito de lo literario. Ha sido Ridley Scott quien ha decidido dar el paso y lanzarse a la producción de una miniserie para el Syfy Channel en la que van a trasladar la obra de Dick en cuatro episodios de una hora. Frank Spotnitz, muy conocido por su trabajo en Expediente X o Millenium, será el encargado de la mayor parte del guión.

El hombre en el castillo es una ucronía. Dick sitúa la acción en 1962, en un escenario en el que los nazis han ganado la II Guerra Mundial y los Estados Unidos se hallan divididos en dos áreas de influencia, el Este para los alemanes y el Oeste para los japoneses. La historia combina una línea de espionaje con ideas sobre el arte y la literatura propias de Dick. Supongo que se potenciará el componente de thriller, como se suele hacer con la mayoría de novelas del autor americano. El hombre en el castillo ganó el Premio Hugo de 1963 y su concepción y manejo de la ucronía ha sido de gran influencia dentro de la literatura fantástica contemporánea.

Autores relacionados:
Philip K. Dick
Libros relacionados:
El hombre en el castillo

Las joyas (descatalogadas) de la serpiente (II)

18 de febrero de 2013 en Autores, Ciencia-Ficción, Terror

Joyas de la serpiente

Como veíamos en la entrega anterior, elaborar un canon de la literatura fantástica española es una tarea condenada al fracaso, entre otras cosas porque muchas de las obras que lo integrarían están descatalogadas, e incluso inencontrables en los mercadillos y librerías de segunda mano, reales o virtuales. Es una verdadera lástima, porque las nuevas generaciones de lectores se están perdiendo una buena cantidad de obras que no solo les sorprenderían sino que también podrían influir en su manera de valorar el género e, incluso (y aquí tiro con bala, y que me entienda quien quiera), de escribirlo.

Ya hemos hablado de una obra de Alfonso Sastre, un dramaturgo adscrito a la corriente realista y con buena reputación en el stablishment, y de otra de Gabriel Bermúdez, un gran autor cuyos dos grandes pecados han consistido en publicar en colecciones especializadas y en adelantarse un par de décadas al resto de la ciencia ficción española.

Las joyas de la serpiente fue la primera novela publicada de Pilar Pedraza, una autora que no necesita presentación. Quería hablar de la que considero su mejor obra, La fase del rubí, pero mientras me documentaba para este artículo descubrí que Valdemar la reeditó hace tres años. Lo lógico sería que la editorial madrileña hiciera otro tanto con Las joyas de la serpiente, cuya primera publicación data de 1984, y que nos muestra una trama de dobles, ambigüedad sexual, pasiones ocultas, mucho morbo, pulsiones reptilianas, vampirismo, tradiciones orales y ambientación histórica (un siglo xvii que parece sacado de una película del Visconti, el Fellini o el Pasolini más desatados). El periplo amoroso y sexual de Bartolomé por una ciudad castellana indefinible y onírica (¿Toledo? ¿Salamanca?) lo enfrenta a sus fantasmas interiores, y produce escenas cuya insania es de tal calibre que solo se ha podido leer en otras obras de la autora. Pedraza nos ofrece un vanitas al estilo de la pintura de la época (Juan de Valdés Leal, por ejemplo) y prefigura un estilo personal y arrebatador que nos ha deleitado durante treinta años, y la ha confirmado como uno de los puntos de referencia del terror español, tanto en el campo narrativo como en el ensayístico. Y todo, absolutamente todo eso, comenzó con esta Las joyas de la serpiente, hoy descatalogada y, sin duda, al nivel de La fase del rubí o Paisaje con reptiles.

Por último, un título que seguramente esté condenado a permanecer descatalogado de manera indefinida, ya que su autor falleció en 2011 y, hasta donde se sabe, no ha dejado herederos: El enfrentamiento, de Juan Carlos Planells. Publicada en 1996 por Miraguano, fue escrita al menos quince años antes, ya que el autor la mencionaba en un ensayo sobre Philip K. Dick que apareció en el número 145 de la mítica revista Nueva Dimensión, en 1982. El propio autor era consciente de las similitudes con una de las obras cumbre de Dick, El hombre en el castillo, aunque cambiando ligeramente el escenario. El enfrentamiento nos ofrece varias tramas de universos paralelos cuyas acciones transcurren siempre en Barcelona, ya sea la ciudad ocupada por unos nazis que ganaron la segunda guerra mundial, ya sea la que padece los designios de un dictador llamado Ronald Reagan que prohíbe escribir ficción (y aquí tenemos ecos de otra novela de Dick, Radio Libre Albemuth, y de la paranoia del autor estadounidense con el presidente Nixon), ya sea la de hoy en día. Planells remata una más que estimable novela de universos paralelos con un verdadero ensayo novelado sobre la evolución de la cultura popular en la Barcelona del franquismo. En 1997 apareció lo que hoy llamaríamos un spin-off, el relato Una oveja negra y varios lobos, ambientado en el mismo marco referencial.

Por el momento lo dejo aquí, pero seguro que habrá más joyas descatalogadas de las que hablar.

Autores relacionados:
Juan Carlos Planells
Pilar Pedraza
Libros relacionados:
El enfrentamiento
Las joyas de la serpiente

Las joyas (descatalogadas) de la serpiente (I)

15 de febrero de 2013 en Autores, Ciencia-Ficción, Terror

Las noches lúgubres

Uno de los inconvenientes con los que se enfrenta el aficionado a la literatura fantástica española de calidad es la falta de reediciones. Resulta imposible hacerse una idea cabal de las dimensiones exactas del género si la mitad de las obras digamos canónicas (no, no voy a embarcarme en la escritura de ningún canon de la literatura fantástica española) están descatalogadas o inencontrables. Si el problema son los costos de reeditar en papel unas obras que tal vez solo les interesen unos cuantos centenares de bibliófilos y completistas, el libro electrónico podría suplir algunas de estas carencias que, en algunos casos flagrantes, me atrevo a calificar de intolerables y propias de un país de paletos sin la menor conciencia de los tesoros literarios que ha producido. Si se debe al mero descuido o despiste, sin duda este artículo le alegrará la vida a más de un editor diligente.

El caso es que, si me obligaran a enumerar mis obras favoritas de la literatura fantástica española (incluyo fantasía, ciencia ficción y terror), aparecerían cuatro títulos (correspondientes a otras tantas décadas) que en estos momentos están descatalogados o, al menos, no constan como reeditados de diez años para acá ni en la página web de la Biblioteca Nacional de España ni en la de la Agencia Española del ISBN. ¿Me lee algún editor dispuesto a reparar este despropósito?

Comienzo con Las noches lúgubres, de Alfonso Sastre. Publicada en 1964 (en una edición incompleta, todo hay que decirlo), justo cuando los Veinticinco Años de Paz y el auge de la corriente realista, este libro nadó contracorriente de todo lo que se estaba haciendo en aquel momento. Su estilo, a veces gongorino y muy por encima de lo que ofrecía la literatura fantástica española por aquella época, nos lleva a los barrios de casas bajas que estaban a punto de ser derribados por el boom inmobiliario de los años sesenta. En uno de estos barrios, el de las Ventas del Espíritu Santo (donde, en la actualidad, la M-30 transita al pie de las moles de la avenida Donostiarra, genialmente retratadas por Pedro Almodóvar en ¿Qué he hecho yo para merecer esto?), se cruzan las vidas de Zarco, Amalia y el vampiro húngaro Arpad Vászary. Esta obra, una de las piedras angulares del terror español, no se reedita desde 1998 (cuando lo hizo la editorial navarra Hiru).

En 1978 apareció El Señor de la Rueda, la novela más redonda del máximo exponente de la ciencia ficción española en su vertiente cañí, Gabriel Bermúdez Castillo. Popularizada entre los frikis de mi quinta por la Biblioteca Orbis de Ciencia Ficción, El Señor de la Rueda era un space opera entrañable, narrado en clave de novela de caballerías, por sir Pertinax le Percutens, un trasunto del rey Arturo en un planeta en el que, por motivos que se nos explican más adelante, la sociedad es una curiosa mezcla de Camelot y las películas de Mad Max. La valía de un caballero se mide por la cantidad de aditamentos que pueda añadirle a su medio de transporte (llamado «patito» en su estadio más elemental, y «castillocar» cuando adquiere sus máximas dimensiones), del que no puede bajarse bajo ninguna circunstancia, ni siquiera para hacer la compra en los llamados asteroides omnia res. Suena tan pop y camp que casi parece inocente, pero la mala leche de Bermúdez la convierte en una novela deliciosa, pícara, sexual y, sobre todo, muy divertida, tal vez una de las tres o cuatro mejores de toda la historia de la ciencia ficción española. Padeció una edición pirata en 2003, que de hecho tuvo que ser retirada del mercado tras una denuncia del autor (eso es lo que pasa cuando intentas tangar a alguien que trabaja de notario), por lo que no la incluyo en el cómputo: a todos los efectos, permanece inédita desde 1987. Y eso es una tragedia para quienes se han aficionado a la ciencia ficción española a raíz del auge de los años noventa.

Autores relacionados:
Alfonso Sastre
Gabriel Bermúdez Castillo
Libros relacionados:
El señor de la rueda
Las noches lúgubres

Luz de estrellas lejanas, de George R. R. Martin

5 de febrero de 2013 en Biografí­as, Ciencia-Ficción, Literatura

Luz de estrellas lejanas, de George R. R. Martin

Sin duda, el éxito que ha acumulado George R. R. Martin gracias a su serie de Canción de hielo y fuego ha sido fundamental para la aparición de reediciones de sus primeras novelas, así como de la publicación de antologías, tanto recopiladas por él -pronto veremos Wild Cards 1- como sobre su obra. En este caso que nos ocupa, Luz de estrellas lejanas es un libro de lo más interesante para los seguidores de la obra del autor americano, ya que es en parte recopilación, en parte biografía.

En este primer volumen de su autobiografía literaria nos encontraremos algunos de sus cuentos dedicados al fantástico mientras Martin nos relata el momento y las circunstancias que acompañaban a su creación y publicación. Es curioso encontrarse los primeros cuentos que publicó, recomendados sólo para los muy curiosos, fanáticos o estudiosos de su obra, y poder hacer la comparación con sus primeros éxitos, relatos como La canción de Lya o El camino de la cruz y el dragón, los dos galardonados con el prestigioso Premio Hugo.

En Luz de estrellas lejanas podemos ver la evolución del estilo y la manera de narrar desde un Martin casi adolescente al Martin que ya ha terminado la universidad y trata de ganarse la vida como escritor profesional, todavía sin conseguirlo. Es una manera muy interesante de conocer el fandom americano de los años 70 y 80 a través de las anécdotas que va contando el autor, que nos habla de los grandes editores, como Ben Bova, y las revistas, que en aquel entonces eran la mejor manera de darse a conocer. Esta es una antología interesante, tanto para, como ya hemos dicho, los curiosos en conocer al Martin primerizo como por la alta calidad del resto de sus relatos.

Gigamesh va a publicar el resto de sus memorias literarias, en las que se añadirán otros cuentos y relatos, no sólo dedicados a la ciencia ficción sino también al resto de sus pasiones literarias, la fantasía y el terror, además de continuar explicándonos su trayectoria vital, que más tarde le llevaría a ser guionista de series de televisión como La bella y la bestia, y, por supuesto, a la escritura de Canción de hielo y fuego.

Autores relacionados:
George R. R. Martin
Libros relacionados:
Luz de estrellas lejanas

Accelerando, de Charles Stross

31 de enero de 2013 en Ciencia-Ficción, Literatura

Accelerando, de Charles Stross

Para muchos, la ciencia ficción debería ser siempre una ventana al futuro desde un punto de vista realista. Esta concepción proyectista, de literatura de anticipación, cada vez es más difícil de encontrar en el género, ya que cada vez priman más los escenarios futuristas que no tienen en cuenta ni la evolución tecnológica real ni, por desgracia, la social. Se dice que es casi imposible escribir ciencia ficción de anticipación ya que nuestra tecnología avanza tan deprisa y de manera tan variada que nosotros, como lectores, ya no sentimos el mismo sentido de la maravilla, de fascinación, frente a los futuros más o menos realistas.

Charles Stross da un golpe encima de la mesa con Accelerando y demuestra que todo eso no son más que teorías equivocadas. Accelerando es posiblemente una de las mejores novelas de anticipación que he leído, capaz de llevar a cabo una proyección tecnológica creíble y llegar a tratar uno de los temas que van a convertirse en principales en los próximos años: la singularidad y el posthumanismo.

En Accelerando asistiremos no sólo a la evolución de la raza humana en los próximos siglos, sino también a la de las inteligencias artificiales que hoy todavía están en pañales pero que en un futuro no tan lejano irán más allá de donde nuestros cerebros llegan. Este momento, la singularidad, se une a la pregunta de qué pasará cuando los humanos sean capaz de conectar con esas máquinas directamente, o bien cuando los humanos pasen a vivir a través de esa tecnología.

Hay que dejar claro que Accelerando no es una lectura fácil, Stross no hace concesiones a la galería y no se preocupa en explicar los conceptos científicos que maneja, aunque es cierto que el aire de aventuras espaciales que transmite hace que la historia se lea de manera muy agradable. Sin duda, una lectura obligatoria para los amantes de la anticipación y que se preguntan hacia dónde conduce un modo de vida cada vez más basado en la información, tanto a nivel tecnológico como social, y a la vez quieran pasar un buen rato. Muy recomendable.

Autores relacionados:
Charles Stross
Libros relacionados:
Accelerando

Lecturalia Lecturalia