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Entradas de la categoría ‘Ciencia-Ficción’

¿Dónde está mi coche volador?

22 de enero de 2012 en Ciencia-Ficción, Literatura

Coche volador

No recuerdo cuántas veces he pasado la página de un libro de ciencia ficción pensando “espero que haya de eso en el futuro”. Incontables tecnologías, inventos y curiosidades se introducen en la imaginación del lector y uno no puede evitar preguntarse si, realmente, gozaremos de artilugios tan fantásticos en un futuro no muy lejano. Y no puedo dejar de quejarme de cómo la ciencia ficción, o más bien la realidad, me ha engañado.

Yo quería coches voladores, como aquellos de los que ya hablaba la feminista musulmana Rokeya Sakhawat Hussain en 1905, en su relato El sueño de Sultana. Entiendo que no es una premisa muy práctica, y que se han presentado tecnologías y medios de transporte para el futuro bastante más fiables y sostenibles. Sea como sea, en mi imaginación eran bastante más agradables a la vista que algunos de los prototipos de vehículos aéreos que se han presentado hasta la fecha. ¿Y qué hay de los robots? Todavía estamos muy lejos de empezar a plantearnos los peligros de una revolución de las máquinas, aunque los principios de la robótica de Isaac Asimov ya se hayan aplicado alguna que otra vez en la ciencia moderna. Para Arthur C. Clarke el 2001 ya podría significar viajes interestelares y contactos con extraterrestres, y nosotros seguimos teniendo bastante privacidad en nuestro rinconcito del universo, sin alienígenas ni grandes inteligencias artificiales que nos molesten. Tampoco tenemos todavía implantes cibernéticos dignos de los personajes de Gibson o Varley (¿te imaginas, por ejemplo, poder cambiar de sexo a voluntad?), aunque la ciencia médica ofrece soluciones en ese sentido cada vez más avanzadas (sólo hay que ver al artista Neil Harbisson, que disfruta del estatus oficial de “cyborg” gracias a un implante que le permite “escuchar” los colores) y ya existen dispositivos diseñados para videojuegos que pueden leerte la mente. En este sentido, tal vez sea la realidad virtual, concepto que lleva años desarrollándose en la ficción especulativa desde hace tanto tiempo, y la comunicación global a través de una gran red, como se ha venido observando desde los primeros autores del cyberpunk, lo que más se asemeja a nuestro mundo actual.

Lamentablemente, en algunos aspectos la ciencia ficción, sobre todo la distopía, no estaba tan desencaminada. Algunos medios de propaganda, control de masas y autoritarismo político están muy vigentes en muchos lugares del globo terráqueo, e incluso en el 1984 de Orwell y El mundo feliz de Huxley aparecen manipulaciones que pueden recordarnos a determinadas actuaciones de nuestros propios gobiernos y medios de comunicación. En cualquier caso, siempre resulta gracioso reivindicar aquello de ¿dónde está mi coche volador?, sobre todo si se hace desde un teléfono móvil minúsculo a través de una red social como Facebook o Twitter, entrando en comunicación directa con millones de personas a nivel mundial. Habría que ver qué cara pondrían nuestros antepasados hace tan sólo cincuenta o sesenta años.

Autores relacionados:
Aldous Huxley
Arthur C. Clarke
George Orwell
Isaac Asimov
John Varley

¿Literatura popular? Cátedra estrena colección

Cátedra - Literatura popular

Si hay una editorial que se ha ganado a pulso el respeto de sus lectores gracias a la calidad de sus contenidos y al enfoque crítico de sus ediciones, esa es Cátedra. Con más de cien novedades anuales, se ha dedicado, desde 1973, a producir libros de todo tipo, distinguiéndose siempre por el cuidado con el texto y el mimo por las letras. Es, tal vez, una editorial “de fondo”, es decir, una marca que produce todos esos libros que hemos necesitado alguna vez, bien como consulta o bien como lectura obligada, en ediciones económicas de formato y diseño sencillo. Cátedra ofrece el fondo de armario de nuestra biblioteca, los vaqueros y camisetas del mundo del libro.

Pero esta apreciación no es del todo cierta. Cátedra, aunque sea conocida por prólogos y anotaciones infinitas, en ocasiones más largas que la propia obra publicada, lleva un tiempo ampliando sus colecciones y multiplicando sus ramas. Y ahora anuncia la inauguración de una colección de literatura popular.

¿Qué es lo que espera uno ante la definición literatura popular? ¿Literatura del pueblo? ¿Éxitos comerciales no reconocidos por la crítica? ¿Obras que han ilustrado la infancia de muchos de nosotros sin la pátina del canon? Al conocer los contenidos programados para la colección, parece ser que literatura popular hace referencia a los subgéneros, a los clásicos de novela que pertenecen a géneros denostados a lo largo de los años. Se refiere, en definitiva, a la fantasía, al terror y a la ciencia ficción.

Cierto es que la propuesta incluye títulos propios de literatura pulp procedente de todo el siglo XX, a los BEM de otro tiempo que en España nunca pudimos disfrutar con traducciones ni ediciones correctas. Pero también incluye obras de calidad más que demostrada, que escapan desde hace años del círculo de lo kitsch, de lo mediocre, de lo popular. Hablo de Stanislaw Lem o de Lovecraft, cuya inclusión en la selección de Cátedra no responde a un criterio de popularidad, sino al simple hecho de pertenecer al género especulativo. Cátedra asegura que lo que implica esta colección es lanzar preguntas al canon literario, al orden establecido, y lo hace denominando como popular a un conjunto de obras que se distinguen claramente por el género, no por su calidad canónica, menospreciando en cierta manera la validez de la obra de ficción especulativa como entidad propia, estableciendo hasta sus títulos de mayor prestigio como literatura de los márgenes. Por otro lado, y con independencia de nombre y definiciones, a veces tan perjudiciales, es de agradecer la posibilidad de contar con estas obras, muchas de ellas sólo disponibles en ediciones de baja calidad (o directamente no disponibles). Y es de agradecer también que el prestigio asociado a Cátedra pueda vincularse a algunas obras de valía demostrada, llámense populares, o como quieran definirlos, con sus correspondientes anotaciones y estudio crítico.

Eso sí, no son los primeros ni los únicos interesados en dignificar la literatura del pueblo. En el Facebook de Valdemar, editorial especializada en la denominada “cultura popular”, la respuesta no se ha hecho esperar:

En Valdemar llevamos años haciendo precisamente eso que tanto preconizan (…). Dicen que son los primeros en prestigiar la literatura popular y patatín patatán… Valdemar no existe, queridos amigos, los libros que tenéis en casa son una alucinación…

Autores relacionados:
H. P. Lovecraft
Stanislaw Lem

HispaCon 2011 en Mislata

Hispacon 2011

La HispaCon es una convención dedicada a la literatura de género fantástico -que incluye la ciencia-ficción, la fantasía y el terror- y que cada año visita una ciudad diferente de la geografía española.

La naturaleza de la HispaCon viene siempre determinada por el grupo humano voluntario que las organiza, así que un año puede prestar más interés al género de terror, otro a la ciencia ficción o a la fantasía, o bien mantener un escrupuloso equilibrio entre actos dedicados a unos o a otros. Lo cierto es que ya son casi treinta años de reuniones, en las que autores, lectores y editores se dan cita en unos días muy intensos, llenos de presentaciones, mesas redondas y conferencias.

Este año tenemos la HispaCon organizada en Mislata (Valencia) los días 12 y 13 de noviembre, con el nombre alternativo de ImagiCon, debido al grupo detrás del evento -indispensable una lectura a su revista Imaginarios-, en la que tenemos una amplia oferta para los aficionados de género, pero con una especial dedicación a la literatura de fantasía y espada y brujería.

Dentro de los actos tenemos encuentros con autores como Javier Negrete, Susana Vallejo, Manel Loureiro, Laura Gallego o Víctor Conde, entre otros, con mesas redondas tan interesantes como la dedicada al Fantástico para todos los públicos o la dedicada a Canción de Hielo y Fuego, la famosa serie de George R.R. Martin. Todo esto sazonado con juegos de rol y eventos lúdicos de lo más variado, incluyendo un desfile de moda a cargo de Sublime Style y el concierto de la cantante Priscilla Hernández.

Además, el viernes por la tarde habrá un bookcrossing para los que quieran acercarse al centro El Mercat, aunque los actos se realizarán en la Casa Sendra. Una cita obligatoria para los aficionados al género de Valencia y alrededores, que encontrarán una buena oferta de libros seleccionados por varias de las mejores librerías de la ciudad.

Toda la información sobre el evento y sus horarios en el sitio oficial de Espada y Brujería.

Autores relacionados:
George R. R. Martin
Javier Negrete
Laura Gallego García
Manuel Loureiro
Susana Vallejo

La distopía en la literatura

24 de octubre de 2011 en Ciencia-Ficción, Narrativa

Los desposeídos

La palabra utopía, acuñada por Tomás Moro en su obra homónima, influenciada por la famosa República de Platón, podría provenir de la palabra griega “u-topos“, (no lugar) o de “eu-topos“, (buen lugar). Moro buscaba una manera de designar un lugar perfecto, un mundo ideal, una civilización evolucionada. Sin embargo, como demostró la propia experiencia de Platón, que intentó llevar su utopía a la realidad en Siracusa, con frecuencia el futuro no nos trae perfección y mejoría, sino desastre. Y aquí es donde comenzamos a hablar de distopía. Por su carácter futurista y especulativo, se trata de un subgénero temático que suele encuadrarse en el género de la ciencia ficción.

Aunque hay muchas formas de clasificar la distopía, tal vez podríamos dividirla en dos grandes subgrupos que hacen referencia a la actitud del lector y/o de los personajes frente al mundo en que viven. Podríamos hablar por un lado de distopías patentes, en las que es más que obvio que algo va mal, que este futuro es terrible; y por otro lado de falsas utopías, en las que la situación distópica no es, de primeras, aparente, ya sea porque los propios ciudadanos no sean conscientes de la realidad que se esconde bajo una situación en apariencia perfecta y feliz, o bien porque la perspectiva principal (la del protagonista y, por tanto, del lector) no descubra dicha situación hasta bien avanzada la narración. Este sería el caso de obras como Los desposeídos, de Ursula K. Leguin, donde el exuberante mundo de Urras acaba mostrándose como clasista, injusto y deshumanizado frente al duro mundo de Anarres, que termina por descubrirse como funcional y éticamente evolucionado, a pesar de su excesiva burocracia y tensión interna; o de Un mundo feliz, de Aldous Huxley, donde la supuesta felicidad de una civilización consumista y drogadicta se pone en entredicho con la aparición de un extraño que todavía conserva algunas de las costumbres de una cultura más antigua y moralmente férrea. En éstas, el mayor giro argumental suele producirse cuando el lector y/o los personajes descubren, en una revelación bien progresiva o bien repentina, que están siendo engañados y que se enfrentan, sin haberlo sabido, a un mundo cruel y despiadado. Con frecuencia, es la crueldad de este mundo la que permite su propia supervivencia, como ocurre en la película Cuando el destino nos alcance (basada en la novela de Harry Harrison de 1966 ¡Hagan sitio! ¡Hagan sitio!), en la que los habitantes de un mundo con escasez de alimento consumen carne humana sin saberlo. En este tipo de libros, suele insistirse en el poder mediático, religioso y de propaganda política, que, de manera perturbadora, asegura el mantenimiento del statu quo, y la sumisión de los habitantes. En esto era todo un maestro George Orwell, que con el paradójicamente llamado Ministerio de la Verdad de su 1984, reescribía la historia según las necesidades políticas del momento, del mismo modo que se reescribían los mandamientos de los animales en Rebelión en la granja, que se levantaban para encontrarse con sutiles cambios en las palabras que definían su existencia. Junto al poder mediático suele cobrar importancia el uso de herramientas de distracción, que mantienen sosegados y felices a los ciudadanos, como el poder de la televisión (o su equivalente futurista) en Farenheit 451, o de las drogas y el consumismo exacerbado en obras como Un mundo feliz o Mercaderes del espacio.

Por lo general, cuanto más se acerca una distopía a temas que están presentes en nuestro tiempo, es decir, cuanto más plausible nos resulte, más incómoda y cercana será y, por tanto, mayor impacto tendrá en el lector. El poder de los medios de comunicación, la superpoblación, la escasez de alimentos, el neoliberalismo más extremo, la devastación ecológica… todos son problemas que reconocemos en nuestro mundo actual y que nos dirigen hacia un futuro poco prometedor.

Autores relacionados:
Platón
Aldous Huxley
George Orwell
Harry Harrison
Tomás Moro
Libros relacionados:
1984
Fahrenheit 451
La república
Los desposeídos
Mercaderes del espacio

Agentes políticamente incorrectos

26 de septiembre de 2011 en Autores, Ciencia-Ficción, Juvenil

Manos unidas

Hay un artículo que ha estado dando tumbos por internet durante las últimas semanas, firmado por los escritores estadounidenses Rachel Manija Brown y Sherwood Smith. Ambos son autores muy reconocidos en su campo (han publicado numerosas novelas dirigidas al público juvenil), y decidieron escribir juntos una novela juvenil de ciencia ficción (en concreto se trata de un libro llamado Stranger, ambientado en un mundo post-apocalíptico). Presentaron su obra, como tenían ya por costumbre, a diversos agentes literarios, con la esperanza de que quisieran representarlos en la siempre complicada búsqueda de editor. Y cuál no sería su sorpresa cuando la respuesta de los agentes, casi unánime, hacía referencia a un cambio en particular: eliminad a Yuki.

La obra de Rachel y Sherwood se desarrolla desde cinco perspectivas. Una de estas corresponde a Yuki Nakamura, un adolescente que tiene pareja. De su mismo sexo. Por lo visto esto no es aceptable para algunos agentes literarios (e imagino que para algunas editoriales, ya que a los agentes les interesan los libros que creen que pueden, a su vez, interesar a las empresas de edición). Y si no es aceptable damos por sentado que no hablamos de principios religiosos, convicciones morales o políticas, sino de pura y dura rentabilidad. ¿Rechazaban estos agentes a Yuki porque haría menos atractiva la obra para sus lectores y, más importante, para los padres de los lectores? Los autores admiten que algunos agentes eran más abiertos al respecto (solicitando directamente la eliminación o “heterosexualización” del personaje), mientras que otros lo sugerían a media voz junto con otras “modificaciones” (que también pedían transformar a los personajes de razas no blancas en arios de pura cepa). Se reduce, al fin y al cabo, en la discriminación hacia el otro, hacia la diferencia, tome ésta forma de gay, lesbiana o hindú. Lo cual, teniendo en cuenta que hablamos de ciencia ficción, un género que suele abrazar, precisamente, la diferencia (alienígenas, futuros alternativos, tecnologías extrañas…), no deja de sorprender.

En los comentarios y respuestas al artículo de Brown y Smith, hay voces de todo tipo, en su mayoría de escritores. Aunque aparece quien afirma que nunca tuvo este tipo de problema con sus agentes literarios, la mayoría se muestra (generalmente bajo pseudónimo) bastante de acuerdo con éstos, contando experiencias similares. Entre los que sí han dado su nombre real destaca Nicola Griffith, que tiene nada menos que un Nebula, uno de los premios más importantes dentro del género de la ficción especulativa. Griffith cuenta sin tapujos cómo despidió a su primer agente literario por intentar que ella disfrazase o eliminase la homosexualidad de sus personajes. En un mundo en el que a J. K. Rowling no se le ocurrió sacar del armario a Dumbledore hasta que sus libros ya estaban terminados, ¿hay suficientes libros que ofrezcan personajes con quien puedan empatizar los adolescentes gays, bisexuales, o transexuales? Más aun, ¿no es precisamente la diversidad lo que hace más creíbles a dichos personajes, proporcionando por tanto mayor legibilidad a la obra ante sus lectores, sean estos homosexuales, heterosexuales, blancos o verdes?

No hay duda de que existen en Estados Unidos varias editoriales pequeñas especializadas en temática queer. Pero el mainstream todavía está lejos de ofrecer todo lo que puede. Por ahora, Stranger sigue sin editor. ¿Y qué pasa con España? De eso trataremos en otro artículo.

Autores relacionados:
Nicola Griffith

Harlan Ellison contra El precio del mañana (In Time)

20 de septiembre de 2011 en Ciencia-Ficción, cine, Literatura

In Time

Harlan Ellison es uno de los grandes autores de la ciencia ficción norteamericana, ganador de premios como el Hugo, el Nebula, el Stoker o el Edgar, entre otros. En concreto, Ellison es un maestro del relato y la novela corta, con títulos tan famosos (y especiales) como Un muchacho y su perro, No tengo boca y debo gritar o ¡Arrepiéntete Arlequín!, dijo el señor Tic-Tac.

Pues bien, es precisamente por su cuento ¡Arrepiéntete Arlequín!… -con el que ganó un Premio Nebula- que Ellison ha saltado a primera plana de la actualidad cinematográfica. Sí, no me he equivocado, resulta que una de las películas de ciencia ficción más esperadas de los últimos años, El precio del mañana (In time), sobre todo por su director y guionista, Andrew Niccol (El show de Truman, Gattacca), que no por su protagonista, Justin Timberlake, tiene un singular parecido con el cuento de Ellison.

Hay que tener en cuenta que los cuentos de Ellison siempre han tenido una gran difusión, han sido reeditados y han aparecido en numerosas antologías. Casi cualquier aficionado a la ciencia ficción se ha leído alguno, siendo ¡Arrepiéntete Arlequín! un clásico entre los clásicos. Pues bien, el cuento nos presenta un futuro distópico y sombrío donde los ciudadanos están vigilados por los Guardianes del Tiempo (Timekeepers) y poseen una cantidad de tiempo de vida establecida que puede ser recortada como castigo. En el film de Niccol aparece prácticamente la misma historia, junto con otros detalles que todavía no han sido desvelados pero que Ellison afirma que son muy parecidos a su famoso cuento.

Ellison estaba negociando un contrato para vender los derechos cinematográficos de ¡Arrepiéntete Arlequín! así que ahora ha decidido demandar a la productora para parar la película. ¿Es sólo una maniobra para conseguir un jugoso fajo de dólares o será cierto que las coincidencias argumentales van más allá de un mero lugar común? Después de todo, tenemos otras historias con ladrones del tiempo, como Momo, de Michael Ende, cuyo resultado final nada tiene que ver con la obra de Ellison. Habrá que ver qué deciden los tribunales a partir de ahora y si nos quedamos sin una de las películas que más prometían para este final de año.

Autores relacionados:
Harlan Ellison

Portadas (y editores) que engañan

15 de septiembre de 2011 en Autores, Ciencia-Ficción

Viajes de Tuf - Antes

Suelo hacer mucho hincapié en la mala praxis que acompaña al mundo editorial: desde Lecturalia he hablado de empresas de autoedición encubiertas, de editoriales que dividen en varios tomos (con el subsiguiente aumento del precio) una obra, o incluso recientemente puse en tela de juicio que se engordara un relato para convertirlo en un libro por el simple hecho de que su autor fuera popular. Se me han quedado, a lo largo de este tiempo, otras cosas en el tintero: por ejemplo, la mala costumbre de ciertas editoriales, al sacar el primer volumen de una serie de libros, de no indicarlo debidamente para no “asustar” al lector, o el utilizar el nombre de personajes conocidos como si fueran los autores cuando es evidente que no lo son. Un caso muy claro y muy reciente, denunciado de forma insistente desde diversos medios, es el de Razones para la rebeldía, firmado por el actor y activista (o algo así) Guillermo “Willy” Toledo.

Pero uno no deja nunca de asombrarse cuando observa hasta dónde están dispuestas a llegar las editoriales para ganar lectores. A cualquier precio. Sin importarles que, después, puedan sentirse estafados. Siento ser tan duro, pero la palabra que me ronda ahora mismo la cabeza es justo esa: estafa.

Acaba de reeditarse un libro fundamental de la ciencia ficción “reciente”. Entrecomillo la palabra pues Los viajes de Tuf, que es la obra en cuestión, es una recopilación de 1986 de relatos publicados diez años antes. Relata las aventuras de Haviland Tuf, un mercader que acaba convirtiéndose en ingeniero ecológico, y que en estos viajes recorre, junto a sus gatos y su orondo cuerpo, diversos planetas en los que prestará su ayuda. No es un libro extremadamente popular fuera del ámbito de la ciencia ficción, pero tampoco estamos hablando de que sea desconocido. Sin embargo, lo que debería ser una gran noticia, su reedición, se ve eclipsada por los hechos que lo acompañan. La editorial que se encarga de la reedición en España ha tenido a bien, y pese a ser una obra de ciencia ficción, utilizar una portada en la que un caballero con una reluciente armadura sostiene una espada ante él. La razón es clara: el autor de Los viajes de Tuf es George R. R. Martin, el mismo que tiene en vilo a media humanidad, permitidme la exageración, con su genial saga de fantasía épica Canción de Hielo y Fuego.

Viajes de Tuf - Después

Como ya comentamos en Lecturalia, la cadena estadounidense de televisión HBO ha adaptado el primer volumen de esta saga, Juego de Tronos, con gran éxito de crítica y público. La serie ya ha sido estrenada en gran parte del globo, y esto ha hecho aumentar exponencialmente las ventas de los tomos de Canción de Hielo y Fuego. En España, esta saga está siendo publicada por una editorial independiente que apostó en su día por ella cuando nada hacía presagiar que acabaría convirtiéndose en el fenómeno de masas que es hoy. La reedición de Los viajes de Tuf, en cambio, viene de una editorial potente. Por si el reclamo del nombre del autor no fuera suficiente, también han recurrido a añadir en la portada el mensaje “Por el autor de Juego de Tronos”, lo que demuestra que el público objetivo ni siquiera es el lector habitual de Martin, sino el de la serie de televisión. Esto no habría pasado de ser una anécdota, y una práctica totalmente aceptada y normal. Sin embargo, el confundir totalmente a propósito al lector con una portada de tintes épicos que no tiene absolutamente nada que ver con el contenido del libro deja muy claro que la editorial no ha intentado rescatar un pequeño clásico olvidado, sino que la única motivación para la edición de Los viajes de Tuf es hacer caja a toda costa y sin importar la satisfacción final del lector.

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George R. R. Martin
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Los mejores libros de ciencia ficción y fantasía de la NPR

24 de agosto de 2011 en Ciencia-Ficción, Fantástica, Noticias

Señor de los Anillos

Recientemente, la NPR (la radio pública estadounidense), en su sección de literatura, pidió ayuda a oyentes y visitantes de su página web para crear una lista de los cien mejores libros de ciencia ficción y de fantasía. Para evitar los límites habituales entre ambos géneros, se hizo un llamamiento para votaciones de las mejores obras de “ficción especulativa”, que incluirían todo tipo de ci-fi y fantasía pero que excluirían obras de terror y de fantasía y ciencia ficción juvenil (así que nada de Harry Potter ni Crepúsculo). Los resultados, fruto de más de sesenta mil votos, no traen grandes sorpresas, pero sí algunas inclusiones interesantes, de obras más recientes que empiezan a formar parte del canon, convirtiéndose en referentes indispensables para nuestro tiempo y el de generaciones futuras.

Para sorpresa de nadie, la número uno absoluta ha sido la magnífica El señor de los anillos de J.R.R. Tolkien. Tolkien sigue siendo el rey de lo fantástico, y seguramente su reinado será largo y glorioso. Puede resultar más inesperada la elección del segundo, que es La guía del autoestopista galáctico, de Douglas Adams. Es interesante que un libro de ciencia ficción cómica, un género poco exitoso por lo general, haya quedado tan bien posicionado. Seguramente a muchos se les ocurrirán bastantes libros que consideren con más mérito, pero está claro que la obra, por lo menos en el mercado anglosajón, sigue gozando de una salud más que envidiable. En tercer lugar tenemos El juego de Ender, de Orson Scott Card, un clásico de la ciencia ficción recomendable para todas las edades. El cuarto puesto le corresponde a Dune, de Frank Herbert, un autor cuya fantástica imaginería se ha visto apoyada de manera repetida por el cine y la televisión. Y en el quinto lugar ya aparece George R. R. Martin, que comparte iniciales con Tolkien y poco más, ya que su interpretación de la fantasía épica, que incluye poca fantasía y bastante épica, y que domina a la perfección el desarrollo de personajes y el casi televisivo cliffhanger, ha hecho de su saga Canción de hielo y fuego uno de los best-sellers más interesantes de los últimos tiempos. Que el lector medio pueda interesarse por la fantasía, un género frecuentemente denostado, es algo que tenemos que agradecer a Martin los amantes de la épica con tintes adultos.

En los puestos 6 y 7 nos encontramos con dos clásicos de la distopía: 1984, de George Orwell, y Fahrenheit 451, de Ray Bradbury. Al mencionar estos títulos uno no puede evitar pensar también en Un mundo feliz, de Aldous Huxley, pero éste se queda en el noveno lugar, adelantado por la trilogía Fundación de Isaac Asimov. En el décimo puesto tenemos de nuevo a un escritor más cercano a nuestro tiempo, a Neil Gaiman con su American Gods, representante de un nuevo tipo de fantasía oscura, mezclada con la mitología, que ya desarrolló en su conocido cómic Sandman (que por cierto obtiene el puesto 29 de la lista).

Podéis encontrar el resto de la lista en el siguiente enlace de NPR, donde figura una abundancia de clásicos (desde Moorcock a Arthur C. Clarke, de Heinlein a Julio Verne), junto a una refrescante cantidad de escritores actuales (Pratchett, Dan Simmons, Neal Stephenson o Susanna Clarke, entre otros). Como con cualquier lista de votación popular, surgen quejas y recriminaciones: algunos autores se repiten demasiado, otros faltan. ¿Cuál es vuestra opinión? ¿Creéis que es una lista representativa (hay que tener en cuenta, además, de que se trata de una lista elaborada desde la perspectiva estadounidense)? ¿Cuál es, a vuestro juicio, el mejor libro de ficción especulativa que existe?

Autores relacionados:
Aldous Huxley
Douglas Adams
Frank Herbert
George Orwell
George R. R. Martin
Libros relacionados:
Dune
El juego de Ender
El señor de los anillos
Guía del autoestopista galáctico
Juego de tronos. Canción de Hielo y Fuego I

El archivo de J. G. Ballard

8 de agosto de 2011 en Autores, Ciencia-Ficción

Milenio Negro

J. G. Ballard fue un escritor visionario cuya capacidad para ver lo más oscuro de la naturaleza humana hizo que la mayor parte de sus obras no pasaran de ser, en su tiempo, consideradas mucho más que simples obras de ciencia ficción, pese a su tremenda carga ideológica. Ballard predijo un futuro cercano, una evolución social, para ser más exactos, a la que nos estamos acercando peligrosamente. Alejado de la visión más cyberpunk de grandes corporaciones supranacionales, Ballard planteó la vuelta a la vieja revolución pequeño burguesa, la de aquellos a los que habían convencido de que eran ricos, o que podían serlo, pero que a las primeras de cambio se encontraban abandonados a su suerte en un mundo dominado por la crisis financiera. ¿Os suena, verdad?

Pues bien, Ballard, con el tiempo, comenzó a ser tratado, además, como se merecía, como uno de los grandes escritores del siglo XX, sobre todo en el ámbito de la crítica anglosajona. A su muerte, que sucedió en 2009, su archivo fue donado a la British Library, desde donde llevan ya dos años clasificando la ingente donación quizá más orientada a un legado personal que literario, ya que Ballard siempre decía que no guardaba apenas material de su trabajo. Hay que tener en cuenta también que toda la información está o bien escrita a mano o a máquina, ya que el autor británico jamás tuvo un ordenador.

Como documentos literarios interesantes nos podemos encontrar con varios de los manuscritos iniciales de Crash -una de sus obras llevada al cine por David Cronenberg-, uno de sus libros más perturbadores. Para los curiosos de las obras sin acabar, que de eso siempre hay, en el archivo hay cinco libretas con notas para una novela en la que el mundo le declara la guerra a los Estados Unidos y lanza un ataque preventivo sobre sus posiciones militares. La que habría montado Ballard de llegar a publicar esta obra.

De todas formas, no hay mucho más para los amantes de la memorabilia librera, a Ballard no le gustaba guardar constancia de principios en falso o versiones descartadas. De todas formas, cuando el archivo esté clasificado y pueda ser consultado en condiciones no dudo que merecerá una buena exposición de obligada visita para todos los que disfrutamos con los ominosos vaticinios de J. G. Ballard.

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James Graham Ballard

Criópolis, de Lois McMaster Bujold

24 de julio de 2011 en Autores, Ciencia-Ficción, Literatura

Criopolis

Hacía quince largos años que Lois McMaster Bujold no se acercaba al personaje que le hizo merecedora de numerosos premios, Miles Vorkosigan, uno de los mitos de la ciencia ficción contemporánea.

En el planeta Kibou-daini la costumbre dicta que la criogenia es la manera habitual de actuar en el caso de enfermedad grave o muerte muy reciente. Cientos de miles de ciudadanos esperan que sus problemas se resuelvan mientras duermen bajo el cuidado de las corporaciones criogénicas que dominan el planeta. Miles Vorkosigan, enviado en una de sus clásicas «misiones diplomáticas» es raptado por un grupo terrorista contrario a la criogenia y que pretende llamar la atención de la comunidad espacial. El secuestro sale mal y Miles se ve perdido entre los pasillos sin fin de un almacén de cuerpos… a partir de ahí, como siempre, todo se complica.

Bujold no arriesga con Criópolis. Si en lugar de hace quince años hubiera publicado el anterior el año pasado, apenas se notaría la transición. Si acaso que retoma el esquema más detectivesco y menos personal que caracterizó sus últimas novelas. Bujold usa el escenario de ciencia ficción como Lindsay Davis lo hace con la Antigua Roma para dar salida a sus intrigas entre la novela detectivesca y la de espionaje. Por suerte, con ese inmenso trasfondo que ya tiene creado tras tantos libros, Bujold es capaz de crear una trama sólida sin demasiados problemas, aunque quizá pueda resultar un poco extraña para aquellos que se acerquen a la obra de la autora americana por primera vez.

Como elemento distintivo de Criópolis, podríamos señalar los capítulos protagonizados por Jin, un niño clave en la trama, y que complementan los dedicados, como siempre, al lord Vorkosigan y sus planes siempre rayanos entre la locura y la genialidad.

En resumen, un libro entretenido, correcto y con las características que han hecho famosa la obra de Bujold, pero quizá falta de esa frescura y fascinación con las que el joven Miles atrapaba y que el maduro Miles no llega a alcanzar con la misma facilidad.

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Lois McMaster Bujold
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