Lecturalia Blog: reseñas, noticias literarias y libro electrónico

71.309 libros, 14.095 autores y 56.294 usuarios registrados

Entradas de la categoría ‘Biografí­as’

Servicio completo. Un escandaloso tributo a la vida sexual de las grandes estrellas de Hollywood

11 de febrero de 2012 en best-seller, Biografí­as, Literatura

Full Service

Puede que el nombre de Scotty Bowers no sea tan conocido como el de Katherine Hepburn, Cary Grant o Errol Flynn, pero en la época dorada de Hollywood era un personaje célebre, si bien sólo en las más altas esferas del cine estadounidense. Bowers era un ex-marine que trabajaba en una gasolinera, desde donde llevaba un lucrativo negocio que consistía, básicamente, en acostarse con las estrellas o procurarles compañeros o compañeras sexuales.

Ahora que la mayoría de sus clientes y amigos han fallecido, Bowers se ha atrevido a contar su historia en el libro Full Service, que cuenta con el apoyo, nada menos, del legendario Gore Vidal. En un mundo en el que abundaba la homosexualidad y bisexualidad, pero donde se firmaban cláusulas “morales” en los contratos con las grandes productoras cinematográficas, los grandes del cine no tenían más remedio que buscar parejas a través de intermediarios como Bowers, quien asegura que todo empezó cuando Walter Pidgeon, protagonista de Qué verde era mi valle, lo “descubrió” en la gasolinera y le ofreció 20 dólares de aquel entonces para regresar con él a su mansión. Bowers tuvo relaciones con Pidgeon y con el novio de éste, ambos casados, que le rogaron que mantuviera la experiencia en secreto. Así lo hizo, pero Pidgeon se encargó de que sus amigos más influyentes conocieran la existencia de este joven apuesto y discreto. Poco a poco, Bowers recibía más y más visitas, no sólo de actores que buscaban acostarse con él, sino de actrices secretamente lesbianas que buscaban amantes y sabían que Bowers se las podía procurar (el propio Bowers cuenta que acudía para ello a sus amigos ex-marines y a sus novias, pero que nunca aceptó dinero por este tipo de servicio, sólo por prostituirse él mismo) e incluso estrellas heterosexuales que buscaban cierto tipo de persona o simplemente tener una aventura lejos de un matrimonio sin vida, a menudo de conveniencia o impuesto por sus agentes y productoras.

Algunos de los grandes nombres que aparecen en el muy detallado libro de Bowers son Errol Flynn, de quien cuenta que se emborrachaba y se quedaba dormido antes de consumar con las señoritas que el ex-marine le procuraba. Asegura que se acostó con Vivien Leigh y que le conseguía amantes a Rock Hudson, a Tennessee Williams y a Laurence Olivier, entre muchos otros. Pero seguramente su afirmación más escandalosa es la que se refiere a Eduardo VII, el rey británico que abdicó para casarse con la estadounidense Wallis Simpson. Según Bowers, ambos eran homosexuales, y el matrimonio era la tapadera perfecta para poder disfrutar, él con amantes masculinos y ella con amantes femeninas. Al igual que la pareja predilecta de Hollywood, Spencer Tracy y Katherine Hepburn.

Bowers asegura que disfrutaba del dinero, pero que lo mejor era, de hecho, el sexo. No abandonó sus costumbres hasta bien entrados los años 80, cuando el miedo al SIDA recorría el globo. Ya un anciano, recuerda aquellos tiempos con cariño y nostalgia; lo que opinarían sus amigos y clientes de este libro es algo que nunca sabremos.

Escritores en la cárcel (II)

31 de enero de 2012 en Autores, Biografí­as

Voltaire y la cárcel

En el artículo anterior ya os mencionamos a varios escritores que acabaron pasando un tiempo en la cárcel por diferentes razones. En concreto hablamos del Marqués de Sade y de Dostoyevski. En lo que a rusos disidentes se refiere, la lista es muy larga, pero aparte de Dostoyevski es posible que el caso más conocido de encarcelamiento por opiniones políticas sea el de Solzhenitsyn. Acusado de conspirar contra el régimen y de escribir “propaganda antisoviética” (Solzhenitsyn describió con gran detalle la realidad detrás de los gulag o campos de trabajo soviéticos), fue condenado a ocho años de trabajos intensivos y a un destierro posterior (aunque pudo regresar a Rusia muchos años después). En el exilio, trabajaba durante el día como profesor y dedicaba sus noches a escribir. En 1970 recibió el Premio Nobel de Literatura.

La persecución política es una de las razones principales por las que un autor puede acabar pasando largas temporadas a la sombra. Otro de los casos más conocidos, y muy anterior a los ya mencionados es el de Tomás Moro, que nunca aceptó las intenciones de su rey, Enrique VIII, de constituir la iglesia inglesa como una entidad propia independiente de las órdenes de Roma. Debido a la negativa del Papa de concederle el divorcio con Catalina de Aragón para poder casarse con Ana Bolena, el rey anglosajón decidió separarse de la autoridad de Roma de manera definitiva. Si bien Tomás Moro, célebre tanto como consejero de confianza del rey como por ser autor de obras como Utopía y uno de los defensores más acérrimos de la fe católica, terminó por aceptar la separación entre Enrique y Catalina, tomando a la Bolena como legítima reina, no podía consentir la creación de una nueva iglesia independiente, a sabiendas de que ésta se impregnaría con las nuevas creencias que atravesaban la misma Europa que había visto nacer a Lutero, a Calvino y a tantos otros, designados herejes por el Vaticano. Moro pasó sus últimos días en la Torre de Londres, y fue condenado a morir ahorcado y descuartizado, destino reservado a los condenados por alta traición, si bien el rey le conmutó la pena por decapitación, una ejecución bastante más limpia generalmente reservada a nobles y aristócratas.

El escritor francés Voltaire tampoco se libró de la reclusión, durante once meses, en la Bastilla, en gran parte por su propia literatura, de carácter marcadamente crítico y satírico. Durante estos once meses demostró una vez más su gran prolijidad escribiendo su primera obra dramática: Edipo, que llegó a ser una de las obras más representadas del teatro francés. La obra se estrenó el 18 de noviembre de 1718 en la Comédie-Française, estando el propio autor exiliado. Uno de los invitados de honor fue el propio regente, de quien se rumoreaba que mantenía una relación amorosa con su propia hija; por lo que la obra de Voltaire adquirió un carácter satírico sin siquiera proponérselo: dicha representación alcanzó fama y popularidad debido a la polémica asociada al tema de la obra, el incesto.

Autores relacionados:
Voltaire
Aleksandr Solzhenitsyn
Tomás Moro

Escritores en la cárcel (I)

29 de enero de 2012 en Autores, Biografí­as

Zheng Yichun

Como parte activa del entramado cultural e intelectual de un sistema político, es inevitable que la voz del escritor, pertenezca o no al subgrupo periodístico y/o de comunicación de un país, pueda llegar a representar una amenaza al statu quo, sobre todo en regímenes autoritarios o en estados sometidos a la propaganda de los grupos de poder. Es muy frecuente, por tanto, que nos encontremos con casos como los del escritor y disidente chino Zheng Yichun, autor reconocido a nivel internacional, ganador del primer premio internacional de derechos humanos Dr. Rainer Hildebrandt, y liberado hace poco de la cárcel de Nanshan, donde había cumplido una condena de seis años por escribir reivindicando reformas políticas en su país.

Sin embargo, no todos los grandes escritores acaban en prisión por exigir libertades cívicas. Los hay que han dado con sus huesos en la cárcel por tratar temas de discutible moralidad, censurables en su país o época, o simplemente por comportarse como delincuentes comunes. A continuación enumeraremos algunos de los más llamativos.

En lo que se refiere a escribir sobre temas considerados obscenos (y en muchas ocasiones obrar en consecuencia), tenemos el ejemplo notable de Donatien Alphonse François de Sade, mejor conocido como Marqués de Sade. Sus escritos revolucionarios (y actos poco decentes) tuvieron en jaque a varios regímenes, pero se hallaba protegido, hasta cierto punto, por su título nobiliario y contactos en las altas esferas. No queda claro cuánto de cierto hay en las leyendas que rodean a su persona, cuánta verdad existe en las acusaciones y rumores que lo rodearon a lo largo de su vida, pero estuvo recluido en varias prisiones y manicomios, tanto por su comportamiento disoluto como por los manuscritos “peligrosos” que escapaban de su pluma y que se publicaban y circulaban de manera clandestina pero con gran éxito.

Los escritos de Sade han tenido una acogida dispar a lo largo de los años, Para escritores como Bataille, sus obras eran “apologías del crimen”, mientras que para otros autores, como Rimbaud, Apollinaire, o Breton y los surrealistas, eran obras de arte incomprendidas. Entre los que se vieron influidos por su escritura estuvo el escritor ruso Dostoyevski, otro autor que sufrió el encarcelamiento y un posterior destierro para realizar trabajos forzados en Siberia. Había sido arrestado por razones políticos: según las acusaciones realizados contra él formaba parte del grupo intelectual liberal conocido como Círculo Petrasheyski, acusado de conspirar contra el zar, quien desconfiaba de todo tipo de agrupaciones clandestinas debido al clima revolucionario que se llevaba respirando en Europa desde 1848. Aunque sus compañeros fueron condenados a muerte, el escritor consiguió que se le conmutara la pena por trabajos forzados. La segunda parte de su condena lo obligaba a incorporarse al ejército como soldado raso, una vez finalizara su estancia en Siberia, por lo que pasó cinco años más de su vida bajo el poder del estado, acuartelado en Semipalátinsk, en Kazajistán. Con el tiempo obtuvo una amnistía y pudo recuperar tanto su título nobiliario como permiso del nuevo zar, Alejandro II, para publicar su obra.

Autores relacionados:
André Breton
Arthur Rimbaud
Fiódor Dostoyevski
Georges Bataille
Guillaume Apollinaire

Escritores a la altura de sus personajes: Ian Fleming

13 de diciembre de 2011 en Autores, Biografí­as, Literatura

Ian Fleming

Cabe la posibilidad de que nunca hayas oído hablar de Ian Fleming. Pero es casi imposible, a nivel internacional, que no hayas oído hablar nunca de James Bond. Aunque fueron las películas (y las inolvidables interpretaciones de actores como Sean Connery o Roger Moore) las que concedieron reconocimiento mundial al personaje, resulta que éste reflejaba, en alguna medida, la vida de su creador. Y no hablamos tanto del suave, caballeroso y taimado personaje interpretado por Timothy Dalton, sino más bien del brutal, peligroso e imperturbable personaje de Daniel Craig.

Antes de dedicarse a las novelas de espías, Fleming se dedicaba a, ¡sorpresa!, ser un espía. El Director de Inteligencia Naval de su nativa Inglaterra lo reclutó personalmente durante la Segunda Guerra Mundial. En poco tiempo ascendió a nada menos que Comandante, y era conocido por sus ingeniosos planes que pretendían, más que nada, confundir y enfadar al enemigo. Entre ellos destacó una estrategia por la que soldados británicos se hacían pasar por soldados alemanes heridos, asesinando luego a las tropas alemanas que acudían a rescatarlos, con la intención primordial de obtener documentos clasificados relacionados con la máquina Enigma, el famoso codificador que utilizaban los alemanes en sus mensajes secretos (para más información sobre Enigma y su equivalente británico, recomiendo la excelente novela Criptonomicón de Neal Stephenson). La operación nunca se llevó a cabo, para gran irritación del matemático Alan Turing y de los demás participantes en el proyecto. Fleming también formó parte de una importante operación de espionaje en España, llamada Goldeneye, que estableció su base en Gibraltar para poder reaccionar a tiempo en caso de que nuestro país decidiera alinearse con el Eje.

No contento con todo esto, Fleming se encargó de formar una unidad de asalto especial de 138 supersoldados que se especializaba en llevar a cabo todas esas actividades que tan bien se le daban al Sr. Bond (pero ante todo, lo que los diferenciaba de otros militares era que estaban entrenados para reconocer y proteger documentos e información importante). Tras la guerra, Ian se marchó a Jamaica a vivir la gran vida tropical, desde donde todavía confabulaba con los grandes políticos del mundo, en una residencia que le ofreció un ornitólogo llamado James Bond, que sería recordado por algo muy diferente a sus respetados libros sobre pájaros. Entre las propuestas más extravagantes de Fleming, destacaba aquella que presentó al propio presidente Kennedy (muy aficionado, por cierto, a las novelas de Bond): una campaña que desacreditara a Fidel Castro, utilizando la noción de que las barbas atraían la radioactividad, produciendo esterilidad. Parece ser, además, que el aspecto mujeriego del agente 007 también se inspiraba en la vida de Fleming, pero en 1952 finalmente abandonó sus costumbres de seductor de oro y se casó con la aristócrata Anne Charteris, con quien había tenido una relación atormentada desde hacía décadas, llena de celos, infidelidad y sexo sadomasoquista. En resumen, la realidad a veces supera la ficción, y por muy impresionantes que sean las aventuras de Bond, es interesante recordar que muchas de ellas estaban basadas en las experiencias de una persona muy real llamada Ian Fleming.

Autores relacionados:
Ian Fleming
Personajes relacionados:
James Bond

Jane Austen… ¿asesinada?

23 de noviembre de 2011 en Autores, Biografí­as, Literatura

Jane Austen

Mucho se ha teorizado sobre la temprana muerte de la escritora inglesa Jane Austen, allá por 1817. Algunos aseguran que se trataba de algún tipo de cáncer, de la enfermedad de Addison o incluso de lupus. Austen murió con 41 años, una edad joven incluso para la época, y mucho se ha escrito sobre las posibles razones de su fallecimiento. Ha sido la autora Lindsay Ashford, conocida por sus novelas de corte policiaco, quien ha ofrecido una muy convincente hipótesis al respecto: el arsénico.

Ashford, que se mudó al pueblo de Austen, Chawton, hace ya tres años, ha estado inspirándose en la casa del hermano de Jane, Edward, para escribir su última novela, una obra de suspense basada en la muerte de la escritora. Leyendo las cartas de Jane, Ashford descubrió un dato interesante. Austen escribe “ I am considerably better now and am recovering my looks a little, which have been bad enough, black and white and every wrong colour” (Ahora me encuentro bastante mejor y empiezo a recuperar mi color, que ha estado muy mal, negro y blanco y todo tipo de tonos erróneos). Esto sugiere que la escritora tenía manchas negras y blancas en la piel, un síntoma del envenenamiento por arsénico. Ashford siguió investigando, y descubrió que una pareja estadounidense que había comprado un mechón de pelo perteneciente a Austen, en una subasta en 1948, lo había llevado a un laboratorio para analizar, y que allí habían encontrado restos de arsénico. El oficio de Asford de novelista de género negro le daba una ventaja que otros autores no tenían: un amplio conocimiento de criminología que le había llevado a descubrir estas pistas hasta ahora ocultas, como ha explicado al periódico inglés The Guardian en una entrevista reciente.

Aunque Ashford sugiere el homicidio por envenenamiento, y esto es precisamente de lo que versa su nueva novela, asegura que no es lo más probable. Caben más posibilidades de que Austen estuviera tomando algún medicamento que contuviera arsénico, como la famosa “Solución Fowler”, que se utilizaba para casi todo, incluido el reumatismo, dolencia de la que Austen sufría. La muerte por arsénico era algo habitual en pacientes que utilizaban este tipo de remedios, en una época en la que dicho elemento no se podía encontrar en un análisis forense. Pero parece ser que el asesinato utilizando este método era también bastante común, debido a la imposibilidad de determinar las causas de la muerte. Ashford asegura que para conocer la verdad sería necesario exhumar y examinar el cadáver, algo que levantaría más que ampollas entre los fans de la escritora decimonónica; por ahora nos encontramos con una hipótesis con cierto fundamento, la de la muerte de la escritora por arsénico; lo que no tenemos manera de saber es cómo le fue administrado. Tal vez no sea mala idea esto de poner a escritores de thrillers policiacos a estudiar extrañas muertes de escritores, quién sabe lo que podrían descubrir, sobre todo teniendo en cuenta las sospechosas circunstancias en las que murieron autores como Edgar Allan Poe o Máximo Gorki.

Autores relacionados:
Edgar Allan Poe
Jane Austen
Máximo Gorki

Una mirada a Fridtjof Nansen

22 de octubre de 2011 en Autores, Biografí­as

Hacia el Polo

Aprovechando el 150 aniversario de la muerte de Fridtjof Nansen no estaría de más hablar de uno de los más arriesgados viajes que emprendió el explorador noruego a lo largo de su vida, llena de innumerables anécdotas y hechos.

Nansen empezó como esquiador antes de pasarse a la exploración ártica, siendo uno de los pioneros en acercarse al Polo Norte, en un viaje que si bien no alcanzó su objetivo, lo situó, junto a su compañero Fredrik Hjalmar Johansen, en una zona donde nadie había logrado llegar con anterioridad. Éxito o fracaso, eso es relativo; lo cierto es que salió con vida tras dos años de infierno polar compartiendo hasta el saco de dormir. Precisamente, Nansen publicó un libro contando este viaje, Hacia el Polo, que se convirtió en todo un éxito en su tiempo y que hoy en día publica en español Interfolio. De la introducción del editor me gustaría destacar un pequeño texto:

Sabemos que Nansen y Johansen no consiguieron llegar al Polo, aunque nadie había estado tan cerca hasta la fecha. Casi perdidos tomaron la dirección que, suponían, los llevaría a la Tierra de Francisco José y tuvieron que pasar dos inviernos metidos en un agujero en el hielo.Para que su temperatura corporal no descendiera mortalmente durante la noche, durmieron ambos dentro del mismo saco durante dos años para darse calor. Conociendo a los noruegos, me los imagino cediéndose el paso uno al otro educadamente para entrar en el saco.

–Entre usted, Dr. Nansen
–No, por favor, entre usted primero, amigo Johansen.
–Ni hablar, después de usted, querido amigo.

Cuenta la historia que, tocando a su fin el segundo año, y a poco tiempo de que el destino los pusiera a salvo, Nansen le dijo a Johansen una noche, estando dentro del saco:

–Estimado amigo, después de dos años…¿usted no cree que ya va siendo hora de que empecemos a tutearnos?

Nansen, sin embargo, sería todavía más conocido por su carrera política como diplomático, en la Primera Guerra Mundial durante la cual jugó un papel destacado ayudando a cientos de refugiados, que le llevó desde Washington como Alto Comisionado de la Sociedad de Naciones a Rusia para negociar la vuelta a casa de prisioneros rusos tras la revolución, entre otras muchas acciones dedicadas al acuerdo entre naciones. Sin duda un hombre notable que recibió el Premio Nobel de la Paz en 1922, vamos, igualito que algunos que ha concedido posteriormente la Academia Sueca.

Autores relacionados:
Fridtjof Nansen
Libros relacionados:
Hacia el Polo

La biografía de Steve Jobs

12 de octubre de 2011 en Autores, Biografí­as

Steve Jobs - Biografía

Steve Jobs, uno de los grandes personajes de nuestro tiempo, falleció recientemente víctima de un cáncer de pancreas. Sería complicado resumir su obra en unas líneas, aunque algunos panegíricos lo han intentado. Por ejemplo el del cineasta Steven Spielberg, que ha dicho de él: “Steve Jobs fue el mayor inventor desde Thomas Edison. Puso el mundo en nuestras manos”. Las muestras de condolencia han sido numerosas, especialmente entre sus colegas, muchos de los cuales fueron rivales encarnizados durante décadas o, por el contrario, socios. Todos parecen ahora, como es habitual ante un fallecimiento de una personalidad, reconocer la importancia que tuvo el trabajo de Jobs en su propia obra. Muchos de ellos lo han mencionado de forma entusiasta como una fuente de inspiración esencial; los más comedidos, por su parte, han dicho de él que su afán por superarse fue un ejemplo a seguir.

Jobs fue dado en adopción a edad temprana y su hermanastra (hija de sus padres biológicos) se llama Mona Simpson, una escritora que habló de él en el libro A regular boy y que está casada, aunque resulte casi cómico por la casualidad del apellido, con un tal Richard Appel. No es casualidad que la madre del personaje de animación Homer Simpson se llame como ella: Appel fue el guionista de varios capítulos de la serie de la FOX y la nombró así en honor a su pareja. Volviendo a Jobs, A regular boy no fue ni el primero ni el último libro que se le dedicó, tenemos como ejemplo Steve Jobs & Apple o El camino de Steve Jobs, aunque adquirió cierto protagonismo debido a su autora.

La última obra que verá la luz, al menos por el momento, es una biografía autorizada que tenía prevista su salida al mercado el 21 de noviembre. Sin embargo, el fallecimiento de Jobs ha precipitado su publicación, y el libro escrito por Walter Isaacson estará ya disponible en todas las librerías el 28 de octubre. Esto no ha impedido que se haya colocado ya en los primeros puestos en las listas de ventas más importantes del mundo (Amazon, Barnes & Noble y, por supuesto, la tienda de iTunes, otro de los inventos de Jobs y seguramente uno de los más revolucionarios e influyentes en el comercio electrónico actual). Son cientos de miles las personas que ya están reservando su ejemplar, y eso que la vida, obra y milagros de Steve Jobs son de conocimiento público: cómo creó, junto al afable Steve Wozniak, la empresa informática de moda, Apple, la primera en crear un entorno gráfico “amigable” alejado de las líneas de código; cómo abandonó esta compañía, fundando Next, una modesta firma de computadoras que, sin embargo, pasará a la historia ya que Internet nació en uno de sus aparatos; cómo adquirió por la irrisoria cifra de 5 millones de dólares a George Lucas lo que luego sería conocido como Pixar, el más importante estudio de animación de los últimos veinte años; como retornó a Apple, convirtiendo una empresa moribunda en un fenómeno de masas apenas una década después gracias a soluciones competitivas y populares como los iTunes, el iMac, el iPod o el iPad; cómo, para terminar, acabó con una relación en inferioridad de Pixar con respecto a Disney, convirtiéndose en un alto cargo de la multimillonaria compañía de entretenimiento.

Hubo un antes y un después de Steve Jobs tanto en la informática como en la animación. También en el comercio, siendo uno de los creadores de su vertiente electrónica, así como en el márketing, siendo Apple la empresa que mejor vende humo del mundo. Y algo nos dice que en ese “después” de Jobs habrá muchos libros que pormenorizarán absolutamente cada hito de su vida personal y profesional, ya sea importante o trivial.

Autores relacionados:
Walter Isaacson
Libros relacionados:
El camino de Steve Jobs
Steve Jobs & Apple
Steve Jobs. La biografía

Fútbol, tenis, Wikileaks y Madeleine

4 de octubre de 2011 en best-seller, Biografí­as

Rafa Nadal

Dos eran los libros que, en la categoría de No Ficción, estaban siendo los líderes en ventas en las librerías del Reino Unido. Uno de ellos, escrito por el reputado periodista John Carlin y firmado también por el tenista español Rafa Nadal, y titulado significativamente “Rafa: Mi historia”, estaba siendo un fenómeno de masas. No es extraño: si sumamos la pasión que se siente en las Islas Británicas por el deporte de la raqueta, la veneración que al mallorquín se le tiene allí (igualito que en Francia, vaya) y la fama bien merecida de John Carlin, estaba claro que los editores sabían de antemano que el libro no iba a pasar desaparecido. Porque Carlin, cuya madre por cierto es española, se ha hecho con un nombre en la última década gracias a la llamativa influencia que sus escritos han tenido en cine y televisión: artículos suyos han servido de inspiración tanto para documentales sobre Maradona como para el guión de la película La Jungla 4.0, y el film de Clint Eastwood Invictus es una adaptación de su obra Playing the enemy, redactada tras varios años de corresponsal en Sudáfrica.

El otro libro de No Ficción que estaba acaparando las ventas hasta ahora se titula Madeleine y es una reconstrucción del secuestro en 2007 de Madeleine McCann firmada por su propia madre. El morbo por conocer de primera mano las impresiones de Kate McCann ha empujado al público británico a las librerías.

Sin embargo, el reinado de estos dos libros tiene los días contados. Ya se ha aupado al primer puesto en las listas de ventas de la categoría otro libro, también relacionado con el deporte, titulado Red, un relato bastante polémico firmado por el ex futbolista del Manchester United y de la selección inglesa Gary Neville. Neville se ha despachado a gusto con algunos profesionales del fútbol con los que desarrolló su exitosa carrera: 600 partidos jugados con el Manchester United durante casi 20 temporadas, doce ligas inglesas, numerosas copas, dos Ligas de Campeones, una Intercontinental y un Mundial de Clubes. Sin embargo, y pese a ser el lateral derecho con más partidos jugados de la historia de la selección inglesa, Neville carga sus tintas precisamente contra el combinado nacional, afirmando que sus intervenciones con la elástica de los pross fueron “una gran pérdida de tiempo”. Atribuye el fracaso continuado de la selección en Eurocopas y Mundiales de fútbol a los entrenadores, dirigiendo duras palabras contra seleccionadores como Glen Hoddle, Kevin Keegan, Sven-Goran Eriksson y Steve McLaren.

Pero el liderato de Gary Neville en la lista de los más vendidos parece tener los días contados, a tenor de los rumores que vaticinan que la biografía no autorizada de Julian Assange se convertirá pronto en un best-seller. Por lo pronto el diario The Independent ya está publicando extractos de la obra, que por supuesto no está exenta de polémica dado que Assange, tras leer el primer borrador que le entregó la editorial escocesa Canongate, intentó romper el contrato que ambas partes habían firmado. De los extractos que The Independent ha publicado de la obra, escrita por el periodista Andrew O´Hagan a partir de 50 horas de entrevistas entre él y el activista y fundador de WikiLeaks, no se desprende el por qué del intento de Assange de echarse atrás. En los extractos del libro, titulado precisamente Julian Assange: la biografía no autorizada, el australiano relata que fue puesto al corriente de que se iba a intentar manchar su nombre de forma ilegal y relaciona esta información con sus dos supuestas violaciones, que él en todo momento califica de relaciones consentidas. “No violé a esas mujeres y no me puedo imaginar nada de lo que ocurrió entre nosotros que les hiciera pensar eso, excepto que hubiera malicia, un plan conjunto para atraparme, o un malentendido terrible”, afirma.

Autores relacionados:
John Carlin
Julian Assange

La génesis del María Moliner

25 de septiembre de 2011 en Biografí­as, Literatura

María Moliner

Inmaculada de la Fuente es bastante conocida como cronista de una época, la de la Guerra Civil y la posguerra, sobre todo desde el punto de vista de mujeres notables de ese convulso período de nuestra historia más reciente. Suyos fueron Mujeres de la posguerra: de Carmen Laforet a Rosa Chacel. Historia de una generación (2002) y La roja y la falangista. Dos perfiles de la España del 36 (2006), en donde nos habla de las hermanas De la Mora Maura, nietas del político Antonio Maura, cinco veces Presidente del Gobierno español entre 1903 y 1922. Ahora se atreve con una figura poco conocida de la posguerra, al menos desde el punto de vista biográfico. Porque, ¿quién no conoce la historia de María Moliner?

El Diccionario de Uso del Español de María Moliner es el diccionario preferido por muchos, incluso por delante del “oficial” de la Real Academia Española de la Lengua, pero lo que la mayoría no sabe es que María Moliner, que había estudiado historia en Zaragoza, no era ni filóloga ni nada parecido, sino una funcionaria del cuerpo de Bibliotecarios y Archivistas. En todo caso, Gabriel García Márquez le dedicó unas famosas líneas en las que ensalzaba la figura de la aragonesa, aunque a juicio de Inmaculada de la Fuente este homenaje póstumo dio una imagen de Moliner que no se ajustaba del todo a la realidad: no fue una ama de casa y abnegada madre que en sus ratos libres (y durante la friolera de quince años) redactó los dos tomos de un diccionario, fue una mujer de su tiempo (por ello lo de madre y esposa), que además tenía un trabajo para el Estado, que sacrificó su poco tiempo libre en la ilusión de su vida, que no era otra que la de realizarse profesionalmente a través de una obra que ya es inmortal. De la Fuente llega a afirmar que Moliner dedicaba el 90% de su vida al diccionario, que empezó a gestarse en 1952 y cuyo primer tomo vio la luz en 1966 (el segundo lo haría unos meses después, ya en 1967).

De ella dice:

Se pensaba que con ser abnegada y con estar entregada era suficiente, y por eso esa mujer recoleta era la imagen que nos iban difundiendo. Claro, era recoleta porque era una señora que estaba en su contexto, en su época y en su mundo. Pero tenía una gran ambición intelectual porque, aunque ella decía en plan chusco que era tenaz porque era aragonesa, que nunca habría terminado el diccionario si no hubiera sido una tozuda y una bruta, su motor era dejar una obra.

María Moliner fue considerada, según De la Fuente, como una intrusa por los académicos de su tiempo. ¿Quién era aquella bibliotecaria que había dedicado tres lustros en inventarse un diccionario que pretendía convertirse en esencial (y que, digámoslo claro, lo consiguió sobradamente)?

De la Fuente también aporta datos hasta ahora inéditos. Sí se sabía que había sido Dámaso Alonso el que puso a la editorial Gredos sobre aviso de que María Moliner estaba en mitad de algo que merecía la pena, pero no que firmó un contrato con ellos en 1955, y que el proceso de composición del diccionario, que ella iba entregando en fichas, sacó de sus casillas a los empleados de la imprenta, que estuvieron tentados de contactarla para pedirle, con muy buenos modales eso sí, “que no haga más cambios porque nos va a volver locos y humanamente esto no puede ser”.

Autores relacionados:
Inmaculada de la Fuente
Libros relacionados:
El exilio interior

Los Libros Plúmbeos

18 de septiembre de 2011 en Biografí­as, Ensayo

Libros Plúmbeos

Resulta difícil cuantificar el número de falsificaciones históricas que han acompañado la historia del Cristianismo en sus casi dos mil años de vida. Centrándonos solamente en las puramente literarias, es enorme el número de hagiografías (algo así como biografías de los santos) que tienen una poco fiable base histórica, eso cuando no son directamente exageraciones que apenas tienen que ver con la realidad. Sirva como ejemplo el compendio hagiográfico más importante del Medievo, el Legenda Aurea, recopilación de la vida de casi doscientos santos reunida por Santiago de la Vorágine. No es estrictamente una falsificación: el autor estaba más preocupado por temas doctrinales y por hacer de la vida de los santos descrita un ejemplo para los lectores que de la fidelidad histórica. Sí que serían falsificaciones algunos de los llamados evangelios apócrifos, ya que intentaron pasar por inmediatamente posteriores a Jesucristo cuando, en realidad, fueron redactados bastante después. Ciertas imposturas (por ejemplo, la inclusión de ideas gnósticas) revelan que estos textos no son lo que aparentan.

Otra verdadera falsificación, mucho más reciente, sería la de los Libros Plúmbeos. Aparecidos en Granada, en lo que entonces se conocía como Valparaíso y ahora es el Sacromonte, a finales del siglo XVI, su presencia ya había sido vaticinada en 1588. En esa fecha, y durante las obras de demolición de una antigua mezquita para convertirla en templo cristiano, apareció entre los escombros una caja metálica en cuyo interior se encontraron unos huesos, un pergamino, y una imagen de la Virgen. El pergamino, escrito en latín, castellano y árabe, hablaba de Cecilio, un mártir cristiano de origen árabe que había llegado a la ciudad acompañando a Santiago, y al que la Virgen había dado un encargo importante: el de ocultar una serie de documentos en los alrededores. Estos documentos fueron los Libros Plúmbeos, veintidós discos de plomo, de aproximadamente diez centímetros de diámetro, que estaban escritos (lo cual demostraba claramente que se trataba de una falsificación) en un tipo de árabe no cursivo, sin puntos diacríticos ni vocales, al que se denominó “letras salomónicas”. Obviamente era una impostura histórica: el árabe no existía todavía como lengua literaria en los tiempos inmediatamente posteriores a Jesucristo, por lo que era difícil que un compañero de Santiago hubiera sido el responsable de ocultarlos.

La falsificación, que como podemos ver había sido planificada al detalle, tuvo una motivación política: acababan de terminar las Guerra de las Alpujarras, y se estaba expulsando a la población morisca (esto es, musulmanes conversos al cristianismo) del Reino de Granada. Los Libros Plúmbeos, según las investigaciones más fiables, fueron un ardid de un grupo de moriscos de las clases superiores para justificar la presencia de árabes en la época romana. Y no sólo de árabes, sino de árabes cristianos, como el propio Cecilio. Si se convencía a la Corona de que había habido árabes antes del 711 en la Península, se echaría por tierra una de las principales ideas de la Reconquista, la de que los árabes eran recién llegados que debían ser expulsados de la península. La idea, pese a lo elaborado de la falsificación, no llegó a buen puerto, y todos los moriscos de Granada fueron expulsados. El exilio fue doble, porque también los Libros Plúmbeos fueron sacados de la ciudad y llevados al Vaticano, en donde permanecieron hasta que en el año 2000, y después de múltiples peticiones del consistorio de la ciudad, fueron devueltos al Sacromonte, en cuya abadía descansan hoy día.

El único árabe cristiano que quedó en Granada, por cierto, fue el supuesto Cecilio (más bien sus huesos), que se convertiría en patrón de la ciudad. Como vemos, no hubo problema ninguno en tachar de falsos los libros y, en cambio, tomar por verdaderos los restos del mártir, y el pergamino y la imagen de la Virgen que los acompañaba.


Lecturalia Lecturalia