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Entradas de la categoría ‘best-seller’

Servicio completo. Un escandaloso tributo a la vida sexual de las grandes estrellas de Hollywood

11 de febrero de 2012 en best-seller, Biografí­as, Literatura

Full Service

Puede que el nombre de Scotty Bowers no sea tan conocido como el de Katherine Hepburn, Cary Grant o Errol Flynn, pero en la época dorada de Hollywood era un personaje célebre, si bien sólo en las más altas esferas del cine estadounidense. Bowers era un ex-marine que trabajaba en una gasolinera, desde donde llevaba un lucrativo negocio que consistía, básicamente, en acostarse con las estrellas o procurarles compañeros o compañeras sexuales.

Ahora que la mayoría de sus clientes y amigos han fallecido, Bowers se ha atrevido a contar su historia en el libro Full Service, que cuenta con el apoyo, nada menos, del legendario Gore Vidal. En un mundo en el que abundaba la homosexualidad y bisexualidad, pero donde se firmaban cláusulas “morales” en los contratos con las grandes productoras cinematográficas, los grandes del cine no tenían más remedio que buscar parejas a través de intermediarios como Bowers, quien asegura que todo empezó cuando Walter Pidgeon, protagonista de Qué verde era mi valle, lo “descubrió” en la gasolinera y le ofreció 20 dólares de aquel entonces para regresar con él a su mansión. Bowers tuvo relaciones con Pidgeon y con el novio de éste, ambos casados, que le rogaron que mantuviera la experiencia en secreto. Así lo hizo, pero Pidgeon se encargó de que sus amigos más influyentes conocieran la existencia de este joven apuesto y discreto. Poco a poco, Bowers recibía más y más visitas, no sólo de actores que buscaban acostarse con él, sino de actrices secretamente lesbianas que buscaban amantes y sabían que Bowers se las podía procurar (el propio Bowers cuenta que acudía para ello a sus amigos ex-marines y a sus novias, pero que nunca aceptó dinero por este tipo de servicio, sólo por prostituirse él mismo) e incluso estrellas heterosexuales que buscaban cierto tipo de persona o simplemente tener una aventura lejos de un matrimonio sin vida, a menudo de conveniencia o impuesto por sus agentes y productoras.

Algunos de los grandes nombres que aparecen en el muy detallado libro de Bowers son Errol Flynn, de quien cuenta que se emborrachaba y se quedaba dormido antes de consumar con las señoritas que el ex-marine le procuraba. Asegura que se acostó con Vivien Leigh y que le conseguía amantes a Rock Hudson, a Tennessee Williams y a Laurence Olivier, entre muchos otros. Pero seguramente su afirmación más escandalosa es la que se refiere a Eduardo VII, el rey británico que abdicó para casarse con la estadounidense Wallis Simpson. Según Bowers, ambos eran homosexuales, y el matrimonio era la tapadera perfecta para poder disfrutar, él con amantes masculinos y ella con amantes femeninas. Al igual que la pareja predilecta de Hollywood, Spencer Tracy y Katherine Hepburn.

Bowers asegura que disfrutaba del dinero, pero que lo mejor era, de hecho, el sexo. No abandonó sus costumbres hasta bien entrados los años 80, cuando el miedo al SIDA recorría el globo. Ya un anciano, recuerda aquellos tiempos con cariño y nostalgia; lo que opinarían sus amigos y clientes de este libro es algo que nunca sabremos.

Tatuajes literarios

8 de febrero de 2012 en Arte, Autores, best-seller, Literatura

Tatuaje literario - Bukowski

Los tatuajes, antaño símbolo de rebeldía, de delincuencia, de pertenencia a un grupo u oficio, se han convertido en un accesorio más de la moda actual. Al igual que el piercing, han evolucionado y popularizado hasta el punto de formar parte de nuestro entorno diario. Y es que no hace falta tatuarse un dragón gigante en la espalda, la mayoría se conforman con un pequeño detalle ubicado en una parte discreta del cuerpo. Una imagen, un icono, unas letras. ¿Y si tuvieras que elegir qué llevar dibujado en tu cuerpo para el resto de tu existencia, qué mejor que una serie de palabras que han marcado tu vida? Pueden pertenecer a una cita filosófica que represente una forma de pensar, un carpe diem o un lo que no me mata me hace más fuerte, pero cada vez aparecen más referencias a libros y textos favoritos. Por un lado está el uso de imágenes asociadas a la literatura: retratos de escritores (a nivel mundial, Shakespeare parece ser el más popular), imágenes de personajes y escenas (sí, existen versiones de póster de Crepúsculo tatuados en espaldas enteras, y un tal John Mosly, de Norwich, Inglaterra, tiene una gigantesca imagen donde uno puede divertirse buscando a Wally). Hay muchas páginas webs que dedican atención a este tipo de tatuajes, seguramente la más conocida sea Contrariwise.

Algunos escritores son más citados que otros. Bukowski es uno de los grandes favoritos, ya que tiene muchísimo material controvertido con el que jugar. Bastante más inocente es otro de los preferidos para dibujos permanentes: El principito de Saint Exupéry, a través sobre todo de las imágenes realizadas para la obra por el propio autor, quien había estudiado arquitectura de joven pero que nunca había recibido formación artística. Sus delicadas acuarelas han avivado la imaginación de sus seguidores desde que salió la primera edición de la obra en 1943.

Fuera de nuestras fronteras, sobre todo en el mundo anglosajón, parece ser que la obra de referencia más popular es Matadero cinco de Kurt Vonnegut (en concreto, la expresión “so it goes”, “así fue”, utilizada en la novela ante todas las situaciones de muerte y/o pérdida), seguido de cerca por Las aventuras de Alicia en el País de las Maravillas, de Lewis Carroll. Otros tatuajes globales provienen de la obra El club de la lucha, de Chuck Palahniuk, o el célebre monólogo inicial (y final) de la película Trainspotting que se basa en la novela homónima de Irvine Welsh. Pero también hay aprecio por lo hispano: el Quijote es otro tema relativamente común, sobre todo en la versión casi abstracta que imaginó Pablo Picasso del Caballero de la Triste Figura, imagen que realizó en 1955 para la publicación francesa Les Lettres Françaises y que se ha convertido casi en un logotipo para el personaje.

Gran parte de estos tatuajes son creaciones originales y hermosas que seguramente seguirán en la piel para siempre, ya que cuando uno se enamora de un libro, no suele desenamorarse con facilidad. El éxito suele estar en la sutileza y en el ingenio, como la divertida idea de tatuarse el número de Azkaban de Sirius Black, por ejemplo, un gesto que sólo apreciarán los muy aficionados a la obra de J. K. Rowling. Sin embargo, también hay desastres, como puede ocurrir con un mal tatuador, un cliente con mal gusto o la tremenda resaca con la que uno se levanta y descubre, horrorizado, que tiene a Daniel Radcliffe tatuado en el culo.

Autores relacionados:
Antoine de Saint-Exupéry
Charles Bukowski
Chuck Palahniuk
Irvine Welsh
Joanne Kathleen Rowling
Libros relacionados:
Don Quijote de la Mancha
El Principito
Matadero Cinco

Cultura y propaganda

5 de febrero de 2012 en Actividades, best-seller, Literatura

Putin

El presidente ruso Vladimir Putin, que ejerce su mandato por tercera vez consecutiva, sorprendió a los medios de comunicación hace unos días al anunciar su intención de introducir un listado de lectura obligatoria para estudiantes. Putin formaría un grupo profesional que seleccionaría cien libros que todo estudiante pre-universitario* deberá haber leído (en su propio tiempo, no en horario escolar) al terminar sus estudios. El presidente asegura que la idea le llegó inspirado por el canon occidental que comenzó a proponerse en las universidades estadounidenses allá por los años veinte. Explica su decisión y la procedencia de ésta en un muy extenso artículo publicado en el periódico ruso Nezavisimaya Gazeta.

El canon, o conjunto de obras consideradas “clásicas”, trascendentes, aquellas que definen la esencia de lo literario, aquellas que gozan de una calidad superior y merecen una lectura meticulosa y repetida, ya sea de una zona en concreto, de una época, o de la literatura universal a lo largo del tiempo, es un monstruo que muta y se desarrolla de una manera que ni los más avezados críticos y teóricos han sabido explicar de manera convincente. Si bien intervienen las leyes de mercado, el poder de la opinión pública y académica, las condiciones socioculturales y económicas de cada época y país, no hay una definición exacta que explique por qué algunas obras sobreviven al paso del tiempo, por qué algunas obras trascienden dictados políticos y culturales para asentarse de manera indiscutible en el trono de la calidad y el eterno retorno. Cada obra elegida responde a cientos de factores entrelazados que trabajan, de manera abierta o soterrada, para convertirla en una lectura obligada. Precisamente por esta conjunción de motivos, es absurdo hablar de un canon artificial, condicionado, sin pensar en propaganda, más aun cuando la experiencia nos enseña que el canon preseleccionado suele ser centrista, limitado, y responder a intereses que van más allá de lo meramente cultural. El listado de Putin poco tiene que ver con una pequeña selección de lecturas recomendadas para escolares, se trata de un compendio de información obligatoria seleccionada por alguien en una posición de poder casi supremo sin conocimientos ni formación educativa.

Desconocemos todavía cuáles serán los libros seleccionados por Putin, pero algunas voces detractoras apuntan a que serán títulos con una intensa carga propagandística, orientados a glorificar la política soviética. Todos serán, por supuesto, títulos rusos, lo que dificulta a dichos estudiantes que puedan dedicar parte de su tiempo de lectura a libros extranjeros. El presidente ruso es consciente, sin duda, de la influencia que ejercen las lecturas realizadas a determinadas edades, y su interés por establecer un rígido corpus de lectura (que exigiría, además, una cantidad extra de estudio en horario extraescolar, lo que restaría oportunidades para otras formas de ocio) son, cuanto menos, sospechosas. Su canon, que por ahora parece no ser más que una simple propuesta, pretende proteger y reivindicar la esencia rusa frente a una imparable globalización, o por lo menos en esa dirección apuntan las palabras del presidente. Propone que las cien obras sean escogidas por un grupo de personas “culturalmente influyentes”, una de esas expresiones que a uno siempre hace que se le pongan los pelos de punta (al fin y al cabo, Justin Bieber y Belén Esteban son figuras culturalmente influyentes, y la idea de que pudieran meter mano a un canon preseleccionado es preocupante, si bien mucho menos aterradora que la idea de que dicha mano pertenezca a profesionales políticamente condicionados, como podría ser el caso ruso).

Los libros más vendidos de 2011

19 de enero de 2012 en best-seller, Literatura, Mundo Editorial

Método Dukan

El panorama de los libros más vendidos en 2011 es desolador, y no lo digo ya por la proliferación habitual de best-sellers o novelas llevadas en volandas por la propaganda editorial a ocupar los primeros puestos, no, lo hago viendo que el primer puesto es para El método Dukan (!!!!!) y el segundo para ¡Indignaos!

Entiendo los motivos de las ventas del segundo, su precio más o menos ajustado, la situación social, el 15M, y puede ser que la gente esté obsesionada con su peso más allá de lo razonable y sigue creyendo en sacamuelas y buhoneros como explicación para el tremendo éxito del Método Dukan.

Si miramos quién sigue en la lista no encontramos demasiadas sorpresas, tenemos El prisionero del cielo, de Zafón, El tiempo entre costuras, que es de 2009, Si tú me dices ven, lo dejo todo… pero dime ven, El jardín olvidado, El ángel perdido y La caída de los gigantes de Follett cerrando la cola de perseguidores. Sinceramente, creo que el 2011 es un año olvidable en cuanto a la calidad de los libros más vendidos, casi como el 2010, y se afianza la tendencia editorial a nadar y guardar la ropa antes que arriesgarse a marcar tendencia. Todas las grandes se miran a ver cuál va a ser su siguiente movimiento y no parece que estén dispuestas a gastarse mucho dinero en promociones.

En cuanto al mercado general siguió la bajada de ingresos, con un 4% menos de ventas sintomático de la crisis económica y de la medianía de muchos lanzamientos clónicos con los que nos están regalando las editoriales. Un rasgo curioso me parece la caída de los libros juveniles (un 6%) supongo que debido a la falta de los grandes éxitos del 2010 como Los juegos del Hambre o la falta de novedad ya de Crepúsculo. Si bien los títulos de LIJ se han multiplicado no parece que nadie destaque especialmente por sus ventas. Al parecer la distopía no vende tan bien como el romance vampírico, pese a los estudios de mercado.

¿Qué panorama nos espera para este año 2012?

A falta de saber cómo se articula finalmente el libro electrónico (a ver si es posible que las editoriales adopten un criterio común, unos precios normales y un sistema de venta más sencillo) y su influencia en las ventas finales -hoy por hoy, despreciable-, no parece que la crisis anime a la experimentación. Vienen más novelas de sentimientos, otro libro de Stéphane Hessel y un montón de grandes autores reconocidos desgranarán sus novelas a lo largo de los primeros meses del año. Quedamos a la espera de que alguna novedad se convierta en fenómeno sin necesidad de prometer perder kilos o que nos crezca de nuevo el pelo en la cabeza.

Fuente: Diario Público

Autores relacionados:
Carlos Ruiz Zafón
Ken Follett
Stéphane Hessel
Libros relacionados:
El ángel perdido
El jardín olvidado
El método Dukan ilustrado: Cómo adelgazar rápidamente y para siempre
El prisionero del cielo
El tiempo entre costuras

Libros a medida

15 de enero de 2012 en best-seller, Literatura

Libros a medida

¿Harto de que el lector medio se guíe por la lista de superventas y haga caso omiso a libros menos conocidos pero de mejor calidad? ¿Cansado de que los centros comerciales y las grandes librerías sólo ofrezcan obras mediocres, producidas en masa? No te preocupes, siempre puedes hacer lo mismo que Katsuyoshi Shimizu, un antiguo vendedor que decidió montar una librería para ofrecer sólo los libros que él recomendaría personalmente a sus clientes.

Y recomendar es, precisamente, lo que hace Shimizu. Dokusho no susume (“recomendación lectora”) es una pequeña librería de Tokio en la que cada cliente recibe un trato completamente personalizado. Su dueño conversa con cada visitante, analiza su estado de ánimo y necesidades y escoge un libro especialmente para éste. Shimizu asegura que ha leído todos los libros que tiene en la tienda, y que en la actualidad se está concentrando en libros que puedan ayudar a sus clientes a comprender y a sobrellevar el desastre del terremoto del 11 de marzo de 2011 y la tensión generalizada para con el gobierno que ha surgido desde entonces. Su tienda está llena de mensajes escritos a mano que pretenden animar o hacer reflexionar a los visitantes, y aunque al principio algunos lectores se sienten irritados o intimidados por el ahínco de Shimizu, la mayoría acuden ya con preaviso, buscando el consejo de un hombre que ha llevado hasta límites insospechados la experiencia de comprar un libro. Cualquier librero que ame su trabajo encontrará placer en poder ayudar a sus clientes a comprar libros que pueden gustarle, pero pocos se dedicarán, como éste, a venderles libros que además puedan aportarles mucho a nivel personal.

Tampoco es tan sorprendente encontrarse con una librería tan especial en Tokio, una capital en la que algunos son capaces de viajar más de una hora en tren sólo para gastarse el sueldo en un neko cafe, una cafetería con gatos. Aunque se trata de cafeterías a las que acuden los visitantes para ver y, con suerte, jugar con los gatos residentes (hay que tener en cuenta que en Tokio, debido a las limitaciones de espacio y a reglas con frecuencia muy estrictas de alojamiento, es complicado tener mascota en casa), podríamos hablar casi de cafeterías-bibliotecas, ya que suele haber disponible una gran cantidad de libros y manga (además de videojuegos, máquinas expendedoras y cómodos sofás donde echar la siesta). Un auténtico paraíso para aquellos que son, a la vez, amantes del libro y de los animales. Cierto que no llegará ningún empleado tipo Shimizu para recomendarte la mejor lectura para tu estado de ánimo actual, pero pocas cosas hay que no puedan mejorar con un par de ronroneos. Parece ser que de esto se han dado cuenta también en Estados Unidos, donde cada vez es más común encontrarse un amigo felino en librerías pequeñas de barrio. Algunos de estos residentes tienen hasta nombres literarios, como Asimov, el pequeño protagonista de la librería Seek Books, de Massachussetts, que se especializa en ciencia ficción y fantasía. En el siguiente enlace podréis encontrar toda una lista de los mejores gatos libreros de los Estados Unidos. Algunos, como todo buen librero contemporáneo, hasta tienen cuenta de Twitter y Facebook.

Satori, de Don Winslow

11 de enero de 2012 en best-seller, Espionaje, Literatura

Satori - Don Winslow

El autor de novelas tan conocidas como El poder del perro o Salvajes se lanza fuera de su terreno habitual con Satori, una obra de espionaje clásico ambientada en plena guerra fría.

Antes que nada hay que dejar clara una cosa, Satori es la precuela de Shibumi, una de las novelas de espías más vendidas del siglo XX y escrita por Trevanian, un escritor y académico estadounidense que vivió durante muchos años en el país vasco-francés. Shibumi supuso un ejercicio de estilo en busca de la novela de acción y espionaje definitiva, pasando a ser una obra de culto y con millones de seguidores. Desconozco si en un intento de revitalizar la novela -corren rumores de su adaptación al cine con Leonardo Di Caprio- se buscó a un autor de gran prestigio en la actualidad para poner de nuevo la franquicia en movimiento. En teoría, según reza la solapa del libro, Don Winslow se declara gran fan de Trevanian…

Lo cierto es que Satori nos lleva al nacimiento como espía y asesino de Nicolai Hel, de familia aristocrática rusa, infancia china y adiestramiento japonés. Amante del Go, de mente analítica y adiestramiento marcial impecable. En la novela de Winslow se nos cuenta cómo llegó a ser el asesino perfecto de Trevanian a través de una intriga que se mueve entre escenarios tan exóticos como el Vietnam todavía bajo el dominio francés al Pekín de la revolución cultural.

Winslow presta especial atención a los detalles, su ambientación está muy lograda y el nivel de documentación (social, política, cultural) se agradece bastante. La historia no se pierde demasiado en profundidades argumentales y sigue una línea recta llena de acción pero sin giros imprevisibles. El resultado final es, a mi juicio, un tanto decepcionante. No dudo que Winslow haya respetado el estilo original, pero puede que el problema sea ese. A falta de leer Shibumi, Satori destila un aire a ya visto, a recursos gastados; además de un Nicolai Hel demasiado hierático y perfecto hasta límites insospechados. Reconozco que el género de espías no es mi favorito, pero parece que Winslow se ha esforzado por lograr una recreación perfecta del material original y no ha sido capaz de insuflarle ese toque especial necesario para sobresalir por encima del resto.

Satori es una novela correcta, de buen ritmo y con grandes escenarios. Agradará a aquellos que no busquen sorpresas y me temo que decepcionará a los que busquen al Winslow de El poder del perro.

Autores relacionados:
Trevanian
Don Winslow
Libros relacionados:
Satori
Shibumi

El lamento del escritor analógico

21 de diciembre de 2011 en Autores, best-seller, Literatura, Mundo Editorial

Queja del escritor

Desde luego, llueven los ejemplos de autores reconocidos que parecen algo perdidos al afrontar estos nuevos tiempos de redes sociales y cultura compartida. De grandes literatos a mediocres ensalzados, son numerosos los encontronazos, revueltas, malentendidos y salidas de tono en cuanto nos acercamos de puntillas al espinoso tema de los ebooks.

Los hay que reniegan de su esencia, ya que parece que la literatura se banaliza al mutar de papel a unos y ceros, y luego los hay que se asustan ante una bajada de sus ventas en papel y no tardan en acusar a la descargas fuera del mercado. Ni a la crisis, ni a un libro fallido, ni a que su editorial ya no gasta lo mismo en promoción que antes, no, eso, por lo visto, resulta impensable. Es mejor buscar un chivo expiatorio informe, anónimo, y que por lo tanto, no pueda defenderse. Si se hace todo en base a conjeturas y cavilaciones, mejor que mejor. Es más, puede que ponerse en el disparadero sirva para aquellos autores que se han acostumbrado a vivir de la polémica y conseguir esos minutos extra en radios y televisiones que se les había negado en los últimos tiempos.

Pero seamos serios, la pose gamberra tiene su gracia unas cuantas veces, pero lo que no puede hacer un provocador es quejarse de la respuesta que reciba. Es una lección dolorosa, pero el mundo de las redes sociales no es el de los diarios y revistas de antaño, donde unas declaraciones «audaces» sólo recogían el feedback de unos cuantos amigos y un par de críticos. Ahora hay que tener en cuenta que el diálogo es mucho más amplio, Internet es un altavoz prodigioso, pero el eco es tan poderoso que puede llegar a dejarte sordo.

En cuanto a las descargas digitales, hay que dejar las cosas claras. El parque de ereaders en España, aunque en continuo crecimiento, todavía es ridículo como para afectar de verdad a las ventas de un libro en papel. Como ya hemos comentado en otras ocasiones, una descarga no es un libro leído, ni una venta no realizada. Teniendo en cuenta que en el mundo de las ebooks se descargan archivos con cientos de títulos a la vez, mucho hay que afinar para saber qué novelas pueden resultar afectadas en un futuro. Lo que está claro es que los usuarios de lectores electrónicos quieren usarlos, es de perogrullo, sería interesante para los autores cuyos libros circulan por la red que se preguntaran los motivos por los cuales sus editoriales no los ponen a la venta. ¿Acaso no quieren llegar a todos sus lectores? ¿Acaso no quieren ser leídos?

Es más, creo que ya es hora de que muchos autores dejen el apesebramiento del 10% y comiencen a explorar los nuevos caminos que se abren ante ellos en este momento. Es difícil para un escritor novato, pero los que mantienen una fiel comunidad de seguidores lo tienen mucho más fácil para dar un paso hacia delante y negociar nuevos contratos, dejar de lado a editoriales tradicionales e incluso, para los más valientes, liarse la manta a la cabeza y publicar en solitario.

Nadie ha dicho que sea sencillo, desde luego, nos enfrentamos a un cambio profundo en la industria cultural y va a suponer un reajuste doloroso para los autores ya establecidos y con pocas ganas de actualizarse. Espero que todos, desde los más grandes a los que viven de rentas antiguas, sean capaces de darse cuenta.

Los libros de Lecturalia en 2011 (y V)

19 de diciembre de 2011 en best-seller, Literatura

Método - Juli Zeh

Seguimos con nuestra lista particular de libros favoritos. Como en el artículo anterior, hemos preguntado a diferentes profesionales del mundo de la literatura para conocer sus recomendaciones acerca de los títulos que más les han llamado la atención de este año que termina. En esta ocasión, tenemos la aportación de Javier Ruescas, escritor de novela juvenil, conocido por obras como Tempus fugit o Los cuentos de Bereth, y del traductor Manuel de los Reyes, que ha adaptado a nuestro idioma obras tan conocidas como La chica mecánica de Bacigalupi o El rebaño ciego, de John Brunner.

Javier nos ha confeccionado una lista ambientada, sobre todo, en el género en el que se especializa. Encabeza su lista La sombra de la luna, de José Antonio Cotrina, obra de la que dice: “en mi opinión, un desenlace épico para una de las mejores sagas que ha dado el género juvenil fantástico español”. Por otro lado, también menciona Mi hermana vive sobre la repisa de la chimenea, de Annabel Pitcher, “un conmovedor relato sobre la familia, el primer amor y el valor para enfrentarse a los prejuicios”; Divergente, de Veronica Roth, “una distopía cargada de acción trepidante, personajes fuertes y emoción a raudales”; Bendecida por la sombra, de Richelle Mead, “tercera parte de una gran saga juvenil, con un ritmo trepidante y un argumento más que adictivo”; y Zafiro, de Kerstin Gier, “segunda parte de esta original trilogía alemana sobre viajes en el tiempo, romance y adolescentes que ningún lector de juvenil debe perderse”.

Por otro lado, el traductor Manuel de los Reyes nos habla de libros que aún no se han traducido al español, y que esperamos ver pronto en nuestras librerías habituales. Estos son Who Fears Death?, de Nnedi Okorafor (que Manuel describe como “la historia de un viaje iniciático, tanto físico como espiritual, con un Sáhara posapocalíptico como telón de fondo”); Of Blood and Honey, de Stina Leicht (“irresistible mezcla de tradición feérica y repaso histórico a los conflictos que sacudieron Irlanda en los años setenta”); y God’s War, de Kameron Hurley (“contundente crítica al fundamentalismo y la intolerancia en todas sus formas, amenizada por una espectacular trama de aventuras”). En cuanto a las que sí podemos leer en nuestro idioma, el título predilecto de Manuel es El método, de Juli Zeh, que define como “una distopía que nos traslada a un futuro no muy lejano en el que las autoridades velan por la salud de la población… tanto si a ésta le gusta como si no”. Añade que: “Aunque la trama languidezca en los compases finales, las extrapolaciones sociopolíticas de esta sátira contemporánea se bastan para revestirla de un atractivo especial”. Pero si tuviera que recomendar un solo título publicado en 2011, Manuel mencionaría Brave New Worlds, la antología recopilada por John Joseph Adams; “un espectacular compendio que aglutina varios de los mejores relatos de ciencia-ficción de las últimas décadas”.

Autores relacionados:
Annabel Pitcher
Javier Ruescas
José Antonio Cotrina
Juli Zeh
Kerstin Gier
Libros relacionados:
Bendecida por la sombra
Divergente
El método
La sombra de la luna
Mi hermana vive sobre la repisa de la chimenea

Cómo se hace un libro (I): El trabajo del editor

18 de diciembre de 2011 en best-seller, Literatura, Mundo Editorial

Imprentas

Resumiéndolo mucho, podríamos decir que el trabajo del editor consiste en evaluar y seleccionar las obras, la lectura detenida y la corrección de las mismas, así como convertirlas a un formato apto para imprenta y, tras la impresión (y corrección de los errores, de haberlos, de las pruebas de imprenta) la posterior puesta en el mercado del libro utilizando todos los medios de promoción y distribución a su alcance. Pero se hace necesario diferenciar claramente la labor de los editores de las grandes editoriales comerciales y la de los que pertenecen a pequeñas empresas. En las grandes editoriales existe personal especializado, ya sea en nómina o externo, que se ocupa de ciertos aspectos como la maquetación, las relaciones con imprenta y distribuidores, las correcciones o el diseño, limitándose la labor del editor prácticamente a la evaluación y selección. En las pequeñas, sin embargo, el editor participa (e incluso lleva él solo) en todo el proceso que va desde la llegada del libro a sus manos (o su encargo) hasta la colocación del libro en el punto de venta (y todo lo que viene después, que no es poco).

Los libros se escriben por varias razones. La principal es por iniciativa del autor, pero no es raro que un editor se ponga en contacto con él para hacerle un “encargo”. Las razones de estos encargos son variopintas, pero suelen responder a una expectativa de ventas generada, por ejemplo, por una fecha significativa (el aniversario de un hito histórico, una efeméride, etcétera) o por seguir las tendencias editoriales de ese momento. Por ejemplo, un editor bien podría ponerse en contacto con un autor especializado en literatura de terror para encargarle escribir un libro sobre zombis ahora que el mercado parece estar demandando esa temática.

El trabajo del editor es esencial, porque es él el que elegirá qué títulos van a publicarse y cuales no, al menos en editoriales pequeñas. En las grandes, ellos son los que criban qué enviarán a los responsables últimos de la publicación, ya estemos hablando de un Consejo de Administración, un Director o, en el caso de instituciones, el diputado o concejal de turno. Paralelamente a esto, el marketing ha adquirido cada vez más importancia, y en gran parte de las editoriales la opinión de los expertos en mercadotecnia es imprescindible para la aceptación de un original, imponiéndose a veces incluso su criterio al del editor. Este hecho es especialmente significativo en las grandes editoriales comerciales.

Otra función esencial del editor es la de “cuidar” al autor. Los escritores son fundamentales para el desarrollo del proyecto editorial por muchas razones, y a veces dan auténticos quebraderos de cabeza al editor, sobre todo cuando son autores de éxito. Los editores con poca experiencia tienen dificultades para enfrentarse a las demandas de autores agresivos, aunque también sucede al contrario: un autor novel puede verse totalmente desprotegido ante un editor sin escrúpulos, y ya no estoy hablando tan sólo de las peliagudas relaciones contractuales, sino sobre todo del libro en sí mismo, si bien es cierto que algunos autores son reacios a introducir cambios en el texto original incluso cuando es evidente que son necesarios para la correcta comprensión del futuro libro. El autor debería ser consciente de eso: aunque el libro le pertenece de forma genuina, es el editor el experto en convertirlo en un producto vendible.

Las descargas de El prisionero del cielo

Prisionero del cielo

El otro día hablamos del papel decimonónico de la industria editorial y de cómo debía cambiar para adecuarse a la revolución tecnológica del siglo XXI. Está claro que su manera de trabajar está todavía llena de tics por corregir, pero hay que trabajar entre todos, autores, editores, libreros y lectores, para llegar a un punto en común.

Sin embargo, si el otro día había que hablar mal de los editores, hoy hay que hacerlo de los lectores. Debido a algún despiste de seguridad ya es posible descargar el ebook de El prisionero del cielo, la última novela de Carlos Ruiz Zafón, en numerosas webs y foros dedicadas al intercambio de enlaces, tanto en epub como en pdf y otros formatos, como el del Kindle o el Fbb2 de Papyre. Antes del lanzamiento oficial apareció esta versión electrónica que ha batido récords de descarga.

Seamos serios. No se le puede pedir a la industria que haga un esfuerzo para adecuarse a la realidad que vivimos mientras por el otro lado se descargan novedades incluso antes de que salgan a la venta. El perjuicio económico es alto, ahí no hablamos de libros descatalogados, de precios inalcanzables, o un clásico cuyo acceso debería ser gratuito. Hablamos del hedonismo por la novedad, el «lo quiero ya y punto» que afecta no sólo a la editorial, también alcanza al autor. Si en otras ocasiones hemos hablado de que el editor puede ser un elemento accesorio, creo que nadie debería llevarse a engaño: escribir es algo que lleva tiempo, paciencia y que para conseguir unos resultados aceptables necesita algo más que comentarios en un foro. Si el objetivo de los usuarios de libros electrónicos es no pagar nada nunca, me temo que el camino va a ser muy oscuro para la creación literaria en este país, alejando incluso la posibilidad no ya de la profesionalización, al alcance sólo de unos pocos, sino de ese punto semi-profesional en el que se mueven muchos autores, entre libros publicados, talleres, sus trabajos a jornada reducida y columnas de opinión.

Un escritor no es una estrella del rock, para muchos el don de gentes no es precisamente su virtud más destacada, y si hay que elegir entre dedicar horas a las redes sociales para darse un poco a conocer y poner caritas sonrientes a gente que ni conoces, ni conocerás, en tu vida, igual la idea de escribir se va haciendo más cuesta arriba, pese a que sea un gusanillo que te corroe por dentro, a lo mejor vas espaciando la dedicación, mientras se van perdiendo las ganas. No le pasará a todos, claro, escritores, como editores o lectores, los hay de todo pelaje y condición.

Ya hemos hablado de otros modelos de edición y publicación basados en la teoría del freemium y, como ya os enseñamos, el crowdfunding, por poner un ejemplo. Pero la pregunta a los lectores es clara, ¿qué es lo que queréis de los escritores y los editores? ¡Pedid por esa boquita!

Autores relacionados:
Carlos Ruiz Zafón
Libros relacionados:
El prisionero del cielo

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