Lecturalia Blog: reseñas, noticias literarias y libro electrónico

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Entradas de la categoría ‘Autores’

Para la persona que lo tiene todo

10 de febrero de 2012 en Autores, Literatura

How to Avoid Huge Ships

Ahora que se acerca San Valentín, algunos prefieren eludir el regalo tradicional de bombones, flores o joyas y partir en busca de un obsequio realmente original. Desde Lecturalia, como siempre, abogamos por regalar libros, ¿pero qué libro puede regalarse a esa personas que los devora con ansiedad, que tiene una estantería gigantesca repleta de títulos? Más aun, ¿qué libro sería lo bastante especial para celebrar un día que los comercios nos aseguran que es la jornada obligatoria del sentimentalismo y el despilfarro cursi?

Aunque nuestra variante española, Amazon.es, parece tener una oferta más limitada, cualquiera que haya pasado un rato navegando por la mastodóntica Amazon.com se habrá dado cuenta de la inmensa cantidad de objetos extraños que pueden adquirirse en ella. Amazon es conocido en primer lugar como vendedor de libros, y más allá de eso sabemos que también ofrece videojuegos, música, electrónica y juguetes, entre algunas cosas más. Entre esas “algunas cosas más” pueden encontrarse objetos tan curiosos como orina de lobo ( ), réplicas de trajes espaciales (ya no disponibles, una lástima), muñecos de Sigmund Freud u ovejas hinchables. Pero ya que estamos buscando libros, no podemos dejar de lado los títulos más llamativos, ya que encontramos desde un tratado ecologista sobre los nazis, How green were Nazis, hasta cómo hacer punto usando pelo de tu perro, Knitting dog hair better Sweater. Otras lindezas de lo raro y peculiar son How to Avoid Huge Ships (Cómo evitar barcos grandes ; The Big Book of Lesbian Horse Stories (El gran libro de historias lésbicas con caballos ; The Worst Baby Name Book Ever, El libro de los peores nombres para bebés; How to Date a White Woman: A Practical Guide for Asian Men (Cómo salir con una mujer blanca: Guía práctica para hombres asiáticos o The Big Coloring Book of Vaginas (El gran libro para colorear de vaginas), que incluye numerosas ilustraciones en blanco y negro para colorear todo tipo de genitales femeninos (curiosamente, Amazon.com no te ofrece aquí su opción habitual de “mirar dentro”).Y si lo que queréis es una lista elaborada sobre libros muy muy extraños a lo largo de la historia, no tenéis más que visitar el blog Incredibly Strange Books que, pese a su título, está escrito en español.

Como siempre, lo mejor de cada producto son las reseñas falsas que les dedica más de un consumidor sarcástico. En cualquier caso habrá que andarse con ojo, que también nos encontramos con situaciones inintencionadamente cómicas, como las de la estudiante Sophia Stockton, que adquirió a través de la empresa Warehouse Deals (una subsidiaria de Amazon) un libro de texto sobre terrorismo. Cuál no sería la sorpresa de Sophia, al desembalar su compra y ver que junto a ella había una bolsita con un sospechoso polvo blanco. ¿Polvo blanco, junto a un libro sobre terrorismo? Temiendo que pudiera tratarse de ántrax, asustada, la estudiante llevó la bolsa a la policía, que la analizó. Tras los resultados, le preguntaron si había pedido cocaína con su libro. La bolsita estaba valorada en $400.

Este año, compra libros para San Valentín. Como habréis visto, títulos “especiales” no faltan (si bien no son precisamente románticos, con la posible excepción del libro de colorear), y siempre que tengáis cuidado con los extras no deseados, no deberíais tener problema en dar con la obra perfecta.

Tatuajes literarios

8 de febrero de 2012 en Arte, Autores, best-seller, Literatura

Tatuaje literario - Bukowski

Los tatuajes, antaño símbolo de rebeldía, de delincuencia, de pertenencia a un grupo u oficio, se han convertido en un accesorio más de la moda actual. Al igual que el piercing, han evolucionado y popularizado hasta el punto de formar parte de nuestro entorno diario. Y es que no hace falta tatuarse un dragón gigante en la espalda, la mayoría se conforman con un pequeño detalle ubicado en una parte discreta del cuerpo. Una imagen, un icono, unas letras. ¿Y si tuvieras que elegir qué llevar dibujado en tu cuerpo para el resto de tu existencia, qué mejor que una serie de palabras que han marcado tu vida? Pueden pertenecer a una cita filosófica que represente una forma de pensar, un carpe diem o un lo que no me mata me hace más fuerte, pero cada vez aparecen más referencias a libros y textos favoritos. Por un lado está el uso de imágenes asociadas a la literatura: retratos de escritores (a nivel mundial, Shakespeare parece ser el más popular), imágenes de personajes y escenas (sí, existen versiones de póster de Crepúsculo tatuados en espaldas enteras, y un tal John Mosly, de Norwich, Inglaterra, tiene una gigantesca imagen donde uno puede divertirse buscando a Wally). Hay muchas páginas webs que dedican atención a este tipo de tatuajes, seguramente la más conocida sea Contrariwise.

Algunos escritores son más citados que otros. Bukowski es uno de los grandes favoritos, ya que tiene muchísimo material controvertido con el que jugar. Bastante más inocente es otro de los preferidos para dibujos permanentes: El principito de Saint Exupéry, a través sobre todo de las imágenes realizadas para la obra por el propio autor, quien había estudiado arquitectura de joven pero que nunca había recibido formación artística. Sus delicadas acuarelas han avivado la imaginación de sus seguidores desde que salió la primera edición de la obra en 1943.

Fuera de nuestras fronteras, sobre todo en el mundo anglosajón, parece ser que la obra de referencia más popular es Matadero cinco de Kurt Vonnegut (en concreto, la expresión “so it goes”, “así fue”, utilizada en la novela ante todas las situaciones de muerte y/o pérdida), seguido de cerca por Las aventuras de Alicia en el País de las Maravillas, de Lewis Carroll. Otros tatuajes globales provienen de la obra El club de la lucha, de Chuck Palahniuk, o el célebre monólogo inicial (y final) de la película Trainspotting que se basa en la novela homónima de Irvine Welsh. Pero también hay aprecio por lo hispano: el Quijote es otro tema relativamente común, sobre todo en la versión casi abstracta que imaginó Pablo Picasso del Caballero de la Triste Figura, imagen que realizó en 1955 para la publicación francesa Les Lettres Françaises y que se ha convertido casi en un logotipo para el personaje.

Gran parte de estos tatuajes son creaciones originales y hermosas que seguramente seguirán en la piel para siempre, ya que cuando uno se enamora de un libro, no suele desenamorarse con facilidad. El éxito suele estar en la sutileza y en el ingenio, como la divertida idea de tatuarse el número de Azkaban de Sirius Black, por ejemplo, un gesto que sólo apreciarán los muy aficionados a la obra de J. K. Rowling. Sin embargo, también hay desastres, como puede ocurrir con un mal tatuador, un cliente con mal gusto o la tremenda resaca con la que uno se levanta y descubre, horrorizado, que tiene a Daniel Radcliffe tatuado en el culo.

Autores relacionados:
Antoine de Saint-Exupéry
Charles Bukowski
Chuck Palahniuk
Irvine Welsh
Joanne Kathleen Rowling
Libros relacionados:
Don Quijote de la Mancha
El Principito
Matadero Cinco

El verdadero trabajo del escritor

4 de febrero de 2012 en Arte, Autores, Literatura

El trabajo del escritor

Pasar la tarde en el Twitter, contestar a los mensajes del Facebook, revisar la página del G+, actualizar la biografía en la página web, escribir algo ocurrente para el blog, discutir en los foros por culpa de los libros electrónicos, preguntarse si debería publicar con Amazon a 0,99 o aparecer en las redes sociales ligero de ropa.

Nada de lo anterior es el verdadero trabajo del escritor.

Leer aburridos libros de historia, observar, sin que se den cuenta, a extraños en los bares, apuntar anécdotas que cuentan los amigos, anotar sueños nada más despertar, pasar horas delante del teclado venciendo la tentación del correo electrónico, borrar treinta páginas al darse cuenta que no podían funcionar, descubrir a mitad de novela que te apetece escribir un cuento, alargar un cuento tanto que se convierte en novela, revisar hasta que se caen los ojos, acostarte de madrugada robándole horas al sueño. Escribir. Revisar. Esperar.

A veces, de tanto hablar del mercado, de la industria, del libro electrónico, de las distribuidoras y las nuevas tecnologías parece más que hablemos de chorizos y salchichones que de literatura. En cierto modo, si los lectores no hacen más que vernos hablar de porcentajes, targets, derechos de autor, piratas, descargas y que si Amazon por aquí y Apple por allá, ¿qué imagen damos?

La verdad es que tengo más preguntas que respuestas. ¿Qué quiere un escritor? ¿Ser leído? ¿Triunfar? ¿Qué es triunfar entonces? ¿Vender libros, ser leído, escribir lo mejor posible? ¿Puede todo lo anterior ser compatible? ¿Qué hay que hacer para conseguirlo todo? ¿Quién quieres ser, Pérez Reverte o acabar como John Kennedy Toole?

Sin duda, cada caso individual será diferente, sobre todo si tenemos en cuenta de que el acto de escribir es uno de los más personales que puede ejecutar una persona. Me temo que si siguiera escribiendo acabaría en la eterna discusión de artistas y artesanos, que por ser maniquea y manida es mejor no enfrentar. Tan sólo reflexionemos como escritores la razón que nos mueve a escribir y qué esperamos de ello, qué estamos dispuestos a sacrificar, qué es lo que al final merece la pena y lo que no.

Y es que el verdadero trabajo del escritor es dejarse herir por las palabras y morir en cada página. Nada más.

Escritores en la cárcel (III)

3 de febrero de 2012 en Autores

Burroughs

En los artículos anteriores os hablamos de escritores cuyas opiniones políticas los habían arrastrado a la privación de su libertad. En este artículo nos centraremos en otro tipo de delito, como aquellos que se cometen por amor, o por pasión, o simplemente por estar más bebido de la cuenta.

En lo que se refiere a la pasión, no le trajo más que quebraderos de cabeza y problemas con la justicia a escritores como Paul Verlaine u Oscar Wilde. Verlaine recibió su primera carta del poeta Rimbaud en 1871, y en poco más de un año ya había abandonado a su esposa e hijo para fugarse con su nuevo amante. Su relación era conflictiva y muy intensa, y en 1873, en un ataque de celos mientras estaba borracho, Verlaine disparó dos veces contra Rimbaud, aunque no lo hirió de gravedad. El incidente desembocó en el encarcelamiento del poeta simbolista, quien, ya en la prisión de Mons, se convirtió al catolicismo y creó gran parte de su cuerpo poético.

En cuanto a Wilde, sabemos que sus líos con jóvenes de su mismo sexo no le trajeron más que problemas. Animado por su amante, Lord Alfred Douglas, Wilde acusó al padre de éste, el Marqués de Quensberry, de difamación, acusación que se volvió en su contra conforme caían sobre él cargos de indecencia y sodomía. Fue condenado a dos años de trabajos forzados, durante los cuales escribió la larga epístola De profundis, en la que se aleja de manera radical de su anterior apego al esteticismo. Una vez liberado abandonó Inglaterra para no volver: pasó el resto de su vida en Francia, dedicado a la poesía. El tiempo en prisión afectó severamente su ánimo y su salud: murió a la temprana edad de cuarenta y seis años.

Otra historia curiosa, relacionada con el alcohol y la persona amada, es la que incumbe al escritor estadounidense William Burroughs quien, estando en México, disparó y mató a su esposa por error, mientras jugaba a una versión alcohólica de Guillermo Tell. Burroughs se hizo con la ayuda de uno de los abogados más prestigiosos de México, para perderlo poco después debido a la imputación de éste en otro caso independiente. Desesperado, el escritor huyó del país, donde fue condenado a dos años de prisión por homicidio, pena que nunca llegó a cumplir. Lo curioso es que Burroughs había llegado a la capital mexicana precisamente por huir de la justicia estadounidense, que lo buscaba por un caso de tráfico de drogas, delito al que se dedicaba de manera ocasional para pagar su adicción a la heroína.

Éstos no son, ni mucho menos, todos los grandes escritores que han sido encarcelados por un motivo u otro. Otros nombres que os resultarán familiares y que han pasado por prisión son Cervantes, James Joyce, Ovidio, Daniel Defoe o Ezra Pound. Y sí, el ser escritor y expresar lo que nadie quiere oír puede conllevar una pena durísima, pero no todos acabaron en la cárcel por ser adalides de la libertad de expresión. Algunos, simplemente, eran delincuentes.

Autores relacionados:
Oscar Wilde
Paul Verlaine
William Burroughs

El nuevo arte de cazar libros

Cazadores de libros - Nabokov

Se ha celebrado en Nueva York la Digital Book Expo, donde cientos de editores y escritores se han lanzado a pintar un futuro brillante para la edición digital en los próximos años en Estados Unidos. La verdad es que las editoriales americanas están haciendo un esfuerzo para adaptarse a los nuevos tiempos, siendo las editoriales independientes las que ven nuevos nichos de mercado, como la escritura social de libros, que aprovechar con la llegada de nuevas tecnologías aplicadas al mundo del libro y las redes sociales.

Me gustaría señalar las declaraciones de Neil Gaiman al periodista de The Guardian, Richard Lea, preguntado por cómo ve el autor británico el futuro del libro.

Publicar hoy en día es como el Klondike. Nadie sabe qué está pasando. Todo lo que saben es que hay oro en las colinas y quieren hacerse con él. A la publicación tradicional le quedan cinco o diez años, pero eso no va a significar menos libros. Habrá un montón de libros más, sólo que la gente los encontrará de manera diferente.

La gente los encontrará de manera diferente. Ahí está una de las claves más importantes dentro del negocio editorial en los próximos años. No tanto cómo serán los ereaders, los formatos de los ebooks o los royalties para los autores. Lo hemos comentado alguna vez, pero lo cierto es que viendo cómo funcionan los servicios de autoedición digital, en los próximos años asistiremos a la irrupción en el mercado de cientos de miles de ebooks de los que no tendremos ni la más mínima referencia.

Una actitud frente a estos libros puede ser la vía dura, filtrando todos los contenidos que no vengan de editoriales que conozcamos. Esto sería darle un valor al trabajo del editor. Pero claro, de esta manera también nos podríamos perder obras interesantes sólo porque muchos escritores se hayan hartado de llevarse apenas un 10% por sus libros. También hemos hablado de ese filtro que deben introducir algunos libreros digitales para destacar novedades que aparezcan desde editoriales pequeñas o independientes, o desde la propia autoedición.

Las redes sociales, como Lecturalia, también van a jugar un gran papel al juntar en un mismo portal un gran número de opiniones y recomendaciones, accesibles de una manera muy sencilla. El poder prescriptor de la comunidad es algo a tener muy en cuenta en el futuro, que se presenta, al menos en un futuro inmediato, algo caótico.

Si hasta ahora encontrar libros nuevos y diferentes era un trabajo complicado, revisando catálogos y autores recomendados entre amigos, pronto se convertirá en un trabajo de caza en una jungla repleta de animales peligrosos. También hay que ir más allá de las listas automatizadas de más vendidos o más visitados por una sencilla razón, acaban por ser listas autoalimentadas. Si se da un espacio privilegiado a una serie de libros acaban siendo siempre los mismos los que reciben un mayor volumen de visitas y ventas. Bueno para el negocio de ventas, no hay duda, pero poco interesante desde el punto de vista de un buen cazador de libros.

¿Y vosotros? ¿Cómo creéis que será el mundo del futuro a la hora de encontrar un buen libro, dejando a un lado el clásico recurso de pasear una tarde de sábado entre las interminables estanterías de una librería?

Escritores en la cárcel (II)

31 de enero de 2012 en Autores, Biografí­as

Voltaire y la cárcel

En el artículo anterior ya os mencionamos a varios escritores que acabaron pasando un tiempo en la cárcel por diferentes razones. En concreto hablamos del Marqués de Sade y de Dostoyevski. En lo que a rusos disidentes se refiere, la lista es muy larga, pero aparte de Dostoyevski es posible que el caso más conocido de encarcelamiento por opiniones políticas sea el de Solzhenitsyn. Acusado de conspirar contra el régimen y de escribir “propaganda antisoviética” (Solzhenitsyn describió con gran detalle la realidad detrás de los gulag o campos de trabajo soviéticos), fue condenado a ocho años de trabajos intensivos y a un destierro posterior (aunque pudo regresar a Rusia muchos años después). En el exilio, trabajaba durante el día como profesor y dedicaba sus noches a escribir. En 1970 recibió el Premio Nobel de Literatura.

La persecución política es una de las razones principales por las que un autor puede acabar pasando largas temporadas a la sombra. Otro de los casos más conocidos, y muy anterior a los ya mencionados es el de Tomás Moro, que nunca aceptó las intenciones de su rey, Enrique VIII, de constituir la iglesia inglesa como una entidad propia independiente de las órdenes de Roma. Debido a la negativa del Papa de concederle el divorcio con Catalina de Aragón para poder casarse con Ana Bolena, el rey anglosajón decidió separarse de la autoridad de Roma de manera definitiva. Si bien Tomás Moro, célebre tanto como consejero de confianza del rey como por ser autor de obras como Utopía y uno de los defensores más acérrimos de la fe católica, terminó por aceptar la separación entre Enrique y Catalina, tomando a la Bolena como legítima reina, no podía consentir la creación de una nueva iglesia independiente, a sabiendas de que ésta se impregnaría con las nuevas creencias que atravesaban la misma Europa que había visto nacer a Lutero, a Calvino y a tantos otros, designados herejes por el Vaticano. Moro pasó sus últimos días en la Torre de Londres, y fue condenado a morir ahorcado y descuartizado, destino reservado a los condenados por alta traición, si bien el rey le conmutó la pena por decapitación, una ejecución bastante más limpia generalmente reservada a nobles y aristócratas.

El escritor francés Voltaire tampoco se libró de la reclusión, durante once meses, en la Bastilla, en gran parte por su propia literatura, de carácter marcadamente crítico y satírico. Durante estos once meses demostró una vez más su gran prolijidad escribiendo su primera obra dramática: Edipo, que llegó a ser una de las obras más representadas del teatro francés. La obra se estrenó el 18 de noviembre de 1718 en la Comédie-Française, estando el propio autor exiliado. Uno de los invitados de honor fue el propio regente, de quien se rumoreaba que mantenía una relación amorosa con su propia hija; por lo que la obra de Voltaire adquirió un carácter satírico sin siquiera proponérselo: dicha representación alcanzó fama y popularidad debido a la polémica asociada al tema de la obra, el incesto.

Autores relacionados:
Voltaire
Aleksandr Solzhenitsyn
Tomás Moro

Escritores en la cárcel (I)

29 de enero de 2012 en Autores, Biografí­as

Zheng Yichun

Como parte activa del entramado cultural e intelectual de un sistema político, es inevitable que la voz del escritor, pertenezca o no al subgrupo periodístico y/o de comunicación de un país, pueda llegar a representar una amenaza al statu quo, sobre todo en regímenes autoritarios o en estados sometidos a la propaganda de los grupos de poder. Es muy frecuente, por tanto, que nos encontremos con casos como los del escritor y disidente chino Zheng Yichun, autor reconocido a nivel internacional, ganador del primer premio internacional de derechos humanos Dr. Rainer Hildebrandt, y liberado hace poco de la cárcel de Nanshan, donde había cumplido una condena de seis años por escribir reivindicando reformas políticas en su país.

Sin embargo, no todos los grandes escritores acaban en prisión por exigir libertades cívicas. Los hay que han dado con sus huesos en la cárcel por tratar temas de discutible moralidad, censurables en su país o época, o simplemente por comportarse como delincuentes comunes. A continuación enumeraremos algunos de los más llamativos.

En lo que se refiere a escribir sobre temas considerados obscenos (y en muchas ocasiones obrar en consecuencia), tenemos el ejemplo notable de Donatien Alphonse François de Sade, mejor conocido como Marqués de Sade. Sus escritos revolucionarios (y actos poco decentes) tuvieron en jaque a varios regímenes, pero se hallaba protegido, hasta cierto punto, por su título nobiliario y contactos en las altas esferas. No queda claro cuánto de cierto hay en las leyendas que rodean a su persona, cuánta verdad existe en las acusaciones y rumores que lo rodearon a lo largo de su vida, pero estuvo recluido en varias prisiones y manicomios, tanto por su comportamiento disoluto como por los manuscritos “peligrosos” que escapaban de su pluma y que se publicaban y circulaban de manera clandestina pero con gran éxito.

Los escritos de Sade han tenido una acogida dispar a lo largo de los años, Para escritores como Bataille, sus obras eran “apologías del crimen”, mientras que para otros autores, como Rimbaud, Apollinaire, o Breton y los surrealistas, eran obras de arte incomprendidas. Entre los que se vieron influidos por su escritura estuvo el escritor ruso Dostoyevski, otro autor que sufrió el encarcelamiento y un posterior destierro para realizar trabajos forzados en Siberia. Había sido arrestado por razones políticos: según las acusaciones realizados contra él formaba parte del grupo intelectual liberal conocido como Círculo Petrasheyski, acusado de conspirar contra el zar, quien desconfiaba de todo tipo de agrupaciones clandestinas debido al clima revolucionario que se llevaba respirando en Europa desde 1848. Aunque sus compañeros fueron condenados a muerte, el escritor consiguió que se le conmutara la pena por trabajos forzados. La segunda parte de su condena lo obligaba a incorporarse al ejército como soldado raso, una vez finalizara su estancia en Siberia, por lo que pasó cinco años más de su vida bajo el poder del estado, acuartelado en Semipalátinsk, en Kazajistán. Con el tiempo obtuvo una amnistía y pudo recuperar tanto su título nobiliario como permiso del nuevo zar, Alejandro II, para publicar su obra.

Autores relacionados:
André Breton
Arthur Rimbaud
Fiódor Dostoyevski
Georges Bataille
Guillaume Apollinaire

Los favoritos de nuestros favoritos: H. G. Wells

28 de enero de 2012 en Autores

H.G. Wells

En la escritura, como en cualquier área de conocimiento, todo el que ejerce, sea profesional, aficionado o algún ente intermedio por definir, cabalga sobre los hombros de gigantes. Todos, en algún momento, nos hemos sentido apabullados por el talento de un gran escritor, y su influencia es inevitable, aunque ni siquiera sea de una manera consciente. ¿Pero cuáles fueron los autores que más prestigio obtuvieron en la estantería de nuestros escritores favoritos?

Más allá de los clásicos innegables, literatos como Shakespeare o Cervantes, aparecen nombres, sean o no sean de primera división, de un modo constante en entrevistas, autobiografías y ensayos de autores. Uno de los nombres recurrentes es el de H. G. Wells, conocido por obras como La guerra de los mundos y favorito de muchos. Borges era un gran admirador y decía de él que era “un admirable narrador, un heredero de las brevedades de Swift y de Edgar Allan Poe”. Para él, parte de la grandeza de Wells se hallaba, precisamente, en sus espléndidos antecesores. Y su herencia no ha sido menos extraordinaria, ya que de su fuente han bebido innumerables escritores de ciencia ficción, entre los que podríamos destacar a Robert Silverberg (él mismo define su obra The Alien Years, publicada en 1997 y nominada al premio Locus en 1999, como un claro homenaje a La máquina del tiempo), o a Arthur C. Clarke, conocido sobre todo por su célebre 2001: Odisea en el espacio, que también era un conocido admirador de Wells, al igual que tantos otros del género de la ficción especulativa. El enfrentamiento del hombre con lo desconocido, su impulso a través de diferentes niveles de existencia (lo social, lo tecnológico, incluso lo político) son aspectos de la obra de Wells que también marcaron con fuerza al gran George Orwell, cuyo 1984 se mantiene en la línea distópica que ya presentó el primero en su engañoso viaje al futuro en La máquina del tiempo. Sin embargo, goza asimismo de seguidores alejados de este entorno fantástico, como Nabokov, que reconocía haber seguido mucho a Wells en su juventud y que estaba enamorado de ciertas escenas de Amigos apasionados, un relato de Wells de 1913.

Por otro lado, a pesar de las tendencias izquierdistas del Sr. Herbert George, tenía también importantes aficionados de creencias muy alejadas a las suyas. C. S. Lewis, creador de las archiconocidas Crónicas de Narnia, se declaraba “bajo la influencia” de Wells, tanto que sentía la necesidad de “exorcizarlo” o expulsarlo de su estilo y escritura.

Las influencias siempre son interesantes, y por supuesto necesarias para el estudio literario. Se agradecen también como recomendaciones: si un autor nos encanta, es muy probable que los autores de los que éste, a su vez, disfrute, sean también de nuestro agrado. Para esto pueden ser muy útiles proyectos como el blog Las afinidades electivas, una red de poetas que se conectan y recomiendan entre sí, produciendo una experiencia enriquecedora, preseleccionada, para los amantes de la buena poesía. Si tuviéramos que hacer una red interactiva con un escritor como Wells, seguramente las conexiones serían interminables.

Autores relacionados:
Arthur C. Clarke
Clive Staples Lewis
H. G. Wells
Robert Silverberg
Libros relacionados:
La guerra de los mundos

Charles Dickens en la BBC

27 de enero de 2012 en Autores, Literatura, Narrativa

BBC - Charles Dickens

En 2012 se conmemora el bicentenario del nacimiento de Charles Dickens (Portsmouth, 7 de Febrero de 1812), uno de los más grandes autores de las letras universales y de las inglesas en particular.

La importancia de Dickens en Inglaterra es enorme, gozando en su tiempo de una enorme popularidad gracias a sus novelas por entregas que llegaron a mantener en vilo a toda la nación. Su crítica social, su ironía y su capacidad para venderse a sí mismo, era todo un showman del siglo XIX, hicieron de su obra un legado permanente y un ejemplo en el que todo escritor debería mirarse.

Pues bien, para el 2012 la cadena pública británica BBC ha decidido ponerse las pilas y dedicarle no sólo una buena dosis de documentales sobre su vida y obra, con entrevistas a sus mejores biógrafos tanto en radio como en televisión, sino que se esperan nuevas adaptaciones de sus obras.

En concreto, la BBC va a estrenar una nueva versión de la que es su obra por excelencia, Grandes esperanzas, dividida en tres partes y que ha contado con un presupuesto de primer nivel. Sería conveniente no perderse esta serie, ya que es posible que la crítica social victoriana se convierta en crítica social contemporánea viendo cómo nos vienen los recortes.

Por otro lado, y de una manera más arriesgada, todo hay que decirlo, ya se está emitiendo El misterio de Edwin Drood, novela de intriga que Dickens dejó inacabada pero que ha gozado de un gran éxito desde su publicación, quizá gracias a las numerosas hipótesis que se llevan haciendo sobre el desenlace. Sobre este particular, el escritor Dan Simmons publicó en 2009 la novela La soledad de Charles Dickens (Drood). El encargado de darle un final a la serie ha sido el autor Gwyneth Hughes, hasta ahora inédito en España.

Creo que el esfuerzo de la BBC obedece sin duda a la necesidad de actualizar las obras de Dickens -pese a lo canónico de sus adaptaciones- a un formato más actual. Es necesario acercar la obra de los clásicos a las nuevas generaciones y no hay nada mejor que la televisión, hoy en día en estado de gracia, para conseguirlo. ¿Y vosotros? ¿Qué clásicos de la literatura en castellano os gustaría ver adaptados… por la BBC?

Autores relacionados:
Charles Dickens
Libros relacionados:
El misterio de Edwin Drood
Grandes esperanzas

Joyce queda libre

24 de enero de 2012 en Autores, Mundo Editorial

Joyce - Derechos de autor

Hasta ahora, muchos editores temblaban con la simple mención del nombre de James Joyce. El escritor irlandés ha tenido una de las herencias más polémicas de la historia de los derechos literarios, gracias al excesivo celo de sus sucesores, para quienes siempre ha sido más importante proteger la intimidad de la familia que dar a conocer la obra de su antepasado. Stephen Joyce, en concreto, su nieto, ha sido una pesadilla para todos los amantes de la literatura, ya que cobraba regalías hasta por citar a su ilustre abuelo, y se jactaba de haber quemado documentos de éste para “preservar el honor de la familia”. Cada vez que alguien usaba las palabras (permitidas) de James, en algún lugar Stephen y los suyos se frotaban las manos, y sus restricciones afectaban incluso al festival de Bloomsday, celebración que este año podrá llevarse a cabo, por vez primera, sin ningún tipo de cortapisas ni limitaciones establecidas por el principal heredero de los derechos y fortuna de la herencia Joyce. Este año tienen pensado organizar una flash-mob donde figuren todos los capítulos del Ulises, algo que hasta ahora sería impensable, bien por los costes desorbitados que ello conllevaría o una prohibición directa del nieto de Joyce.

En 1991 todos suspiraban, aliviados, al anunciarse que había caducado el periodo estipulado para los derechos de autor de Joyce. Sin embargo, una nueva ley europea exigía que dicho periodo de cincuenta años se alargase hasta setenta, por lo que de nuevo comenzó la batalla legal constante con un hombre que, en un exceso de celo por la intimidad de su abuelo, destruyó más de mil cartas que había recibido Joyce de su hija Lucía. Así que, con la finalización del año 2011, por fin han quedado libres los derechos del célebre escritor.

Los intentos de proteger la obra original llevan en ocasiones a los guardianes testamentarios a llevar a cabo actos ridículos. Como cuenta en el diario The Independent el especialista Gordon Bowker, este celo absurdo ha afectado a muchísimos escritores: la mayoría de las cartas de Jane Austen fueron quemadas por su hermana, a los diarios de Lewis Carroll les faltan páginas (probablemente arrancadas por familiares), el marido de Sylvia Plath directamente destruyó uno de los suyos, y los herederos de Joyce impidieron que la cantante británica Kate Bush utilizara las palabras finales de Molly Bloom de Ulises en una de sus canciones. En otras ocasiones son los propios escritores los que interfieren en la herencia de su obra: Beckett dejó especificado que ninguna mujer debía tener un papel protagonista en su obra dramática Esperando a Godot, Mary Shelley, Kafka y Phillip Larkin solicitaron que sus cartas se quemaran tras su muerte, y Thomas Hardy escribió una autobiografía que debía publicarse cuando muriera como si la hubiera escrito su viuda. Pero el tiempo pasa, antiguos manuscritos salen a la luz y se agotan los derechos de autor. En resumen, algunos escritores célebres no consiguen escapar de la posteridad, incluso cuando intervienen, de manera casi herética, amigos, familiares y ellos mismos.

Autores relacionados:
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Lewis Carroll
Mary W. Shelley
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