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Entradas de la categoría ‘Actividades’

Adiós a la vigilia de E.A. Poe

23 de enero de 2012 en Actividades, Autores, Literatura, Terror

Tumba de Poe

Ya lo hemos comentado en otras ocasiones, existe la tradición de que en el aniversario de su muerte, un desconocido deje tres rosas y media botella de coñac sobre la tumba del conocido autor de cuentos terror Edgar Allan Poe.

No es una costumbre moderna, llevan fijándose en ella desde 1978, momento en el que Jeff Jerome, cuidador de la casa museo de Poe, decidió iniciar la costumbre de esperar a que un misterioso desconocido, vestido de negro, con una bufanda blanca y sombrero, realizara su curioso ritual. Con el tiempo, la vigilia cerca de la tumba de Poe se convirtió también en una costumbre, a la que Jerome invitaba a otros conocidos seguidores del escritor de Baltimore.

Sin embargo, hace tres años, el desconocido, conocido como Poe Toaster, faltó a su cita por primera vez. Muchos achacaron su desaparición a que la vigilia se había sobredimensionado, más allá del pequeño grupo de aficionados, y que la ofrenda había perdido su magia. Otros achacaron el desencuentro a una enfermedad o a algo puntual y que el año siguiente continuaría.

Pues bien, este ha sido el tercer año seguido en el que no ha acudido el Poe Toaster a su cita con los restos del maestro del horror. Según J. Jerome, la tradición se ha terminado por completo y no alberga esperanzas de que se retome, al menos no de la misma manera. El año pasado ya acudieron algunos impostores que trataron de hacerse pasar por el original, uno incluso llegó a bordo de una limusina, pero sin el verdadero creador de la tradición parece que el acto ha perdido el misterio.

Está claro que a la tumba de Poe no le van a faltar rosas y coñac, puesto que muchos de sus seguidores acuden en peregrinaje para completar la ofrenda, pero de un acto íntimo se pasa a otro de sencilla admiración. No es lo mismo y es una verdadera lástima.

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Edgar Allan Poe

Letras libres

21 de enero de 2012 en Actividades, Literatura

Libros libres

Seguramente muchos conoceréis el proyecto Bookcrossing, que consiste en la práctica de dejar libros en espacios públicos para que otros lectores puedan beneficiarse de estos. De vez en cuando surgen iniciativas relacionadas con estas prácticas, dirigidas desde instituciones oficiales, que siempre son interesantes y muy positivas. En esta ocasión se trata de un proyecto relacionado con la línea 3 del llamado Pumabús, una línea orientada a estudiantes universitarios, y que gracias a la colaboración de diversas empresas (ente otras, las editoriales Cal y Arena, El Naranjo, SM y el Instituto de Investigaciones Estéticas de la UNAM) y dirigido por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), ha liberado cerca de tres mil libros, como parte de la consigna Léelo y libéralo, que lleva en acción desde 2009 desde la UNAM y que ha regalado más de ocho mil ejemplares. La idea es que, además, los propios libros liberados no terminen en el autobús, sino que se anima a los receptores de ejemplares a que una vez leídos, se registren en la web de Bookcrossing y se lancen, una vez más, a la calle.

Algo parecido ha ocurrido en algunas ciudades israelíes, gracias a una pareja de artistas que comenzó con una instalación artística y acabó con una biblioteca pública muy particular. Daniel Shoshan y Amit Matalon empezaron a montar estanterías con libros en las paradas de autobús, y ahora su proyecto se ha convertido en una especie de servicio de lectura gratuito para los usuarios de bus. Su lema se traduce como puedes coger, puedes devolver, puedes añadir”, y juega con la idea de que los usuarios puedan leer uno de los libros, devolverlo si pueden y contribuir a la causa con libros que tengan en casa y que ya no quieran o necesiten. Aseguran que la gente es honesta si le das la oportunidad, y que no suelen tener problemas para mantener el caudal de ejemplares. De manera curiosa, los ejemplares se concentran en determinadas temáticas según la zona, así en la parada de autobús más cercana a la universidad, los estudiantes intercambian manuales de ciencia, sus propias tesis y novelas de ciencia ficción. En un vecindario muy creyente aparecen textos y cds religiosos, y en las zonas de inmigrantes rusos surgen copias de libros en ruso. De esta manera, el proyecto se organiza y regula a sí mismo, y ha tenido tanto éxito que los artistas ya han recibido invitaciones de los EEUU para implementar la misma idea en algunas zonas de Nueva York y de Washington DC.

Por supuesto, en España contamos con iniciativas parecidas. Granada lleva ya años ofreciendo publicaciones y textos en sus autobuses a través de la empresa Rober, tanto con los relatos ganadores de su certamen Relatos para leer en el autobús, como con textos poéticos que aparecen en forma de carteles en los interiores de los buses con motivo de la celebración de su célebre Festival de Poesía. Por otro lado, Libros a la calle cumple este año su decimoquinto aniversario, ofreciendo una vez más textos literarios a los que utilizan el transporte público en la Comunidad de Madrid. ¿Qué más iniciativas de este tipo conocéis en España y en el mundo hispanohablante en general?

Un nuevo líder de distribución de libros: ¿McDonald’s?

18 de enero de 2012 en Actividades, Infantil, Juvenil, Literatura

Libros con el Happy Meal

En 2011, se vendió en el Reino Unido una media de 1.16 millones de libros por semana, unos 6.4 millones de ejemplares en un periodo de cuatro semanas. La cadena de restaurantes de comida rápida McDonald’s tiene planeado distribuir una cantidad incluso mayor (alrededor de los nueve millones) durante las próximas semanas. Imitando una medida similar llevada a cabo en Suecia, en la que los niños que asistían a los restaurantes McDonald’s podían consumir un “Book Happy Meal”, que incluía un libro de regalo en vez del habitual juguete promocional, la empresa ha decidido probar suerte en Gran Bretaña, con la intención de expandir la promoción a otros países en el futuro. La iniciativa durará hasta el día 7 de febrero.

Es más que probable que el gigante de la hamburguesa haya decidido adoptar esta medida como una respuesta más a las numerosas críticas que ha recibido a lo largo de los años, críticas que lo han llevado a ofrecer fruta como postre en sus menús para niños, mostrar los valores nutricionales de todos sus alimentos, utilizar sólo leche orgánica y participar en numerosas obras de caridad, entre ellas las conocidas Casas Ronald McDonald, que ofrecen alojamiento a familiares de niños enfermos que no pueden permitirse trasladarse para estar junto a los pacientes cuando estos deben acudir a centros especializados lejos del hogar.

Aunque se trate de una medida más de lavado de imagen, es indiscutible que estamos ante una iniciativa muy positiva. Teniendo en cuenta que existe una cantidad inmensa de niños que jamás han pisado una librería o una biblioteca (las encuestas más recientes en el Reino Unido aseguran que uno de cada tres niños no posee un solo libro), pero se estima que 9 de cada 10 niños británicos han estado en un McDonald’s, este libro con su Happy Meal puede significar una entrada significativa en el muy necesario mundo de la literatura infantil, sobre todo por proporcionar un entorno a donde los niños suelen acudir con sus familias, por lo que se fomenta que los niños disfruten de los libros en un entorno cómodo, conocido, y rodeado de aquellos que más deberían animarlos a leer. Los libros irán acompañados de un pequeño juguete que representa a alguno de los personajes de los libros, extraídos de la serie de la Granja Mudpuddle, del reconocido escritor Michael Morpurgo. Los títulos de los libros serán Mossop’s Last Chance; Albertine, Goose Queen; Pigs Might Fly!; Jigger’s Day Off; Martians at Mudpuddle Farm; Mum’s the Word, todos de la misma serie ya mencionada (libros publicados por Harper Collins y que también están disponibles en librerías convencionales). Morpurgo es un escritor reconocido a nivel internacional, sobre todo gracias a su último éxito, la novela Caballo de guerra, recientemente llevada a la gran pantalla por el director Steven Spielberg.

Autores relacionados:
Michael Morpurgo
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Caballo de batalla

Libros más caros de 2011 (I)

12 de enero de 2012 en Actividades, Literatura, Noticias

Das Kapital - Karl Marx

Un año más, la empresa AbeBooks ha publicado las ventas más importantes obtenidas este año pasado, ventas singulares a coleccionistas y lectores pudientes que decidieron gastar cantidades significativas en libros raros, primeras ediciones y títulos descatalogados. El rey del 2011 ha sido, curiosamente, un libro que no aboga precisamente por los caprichos del consumo: el Das Kapital de Karl Marx, una primera edición en tres volúmenes, adquirida por la suma de 51.739 dólares americanos, ¡casi 40.000 €!

El segundo puesto se lo lleva Matar a un ruiseñor, de Harper Lee, en concreto una primera edición, ¡y además firmada! (Puede leerse “con mis mejores deseos, Harper Lee). La obra se ha vendido por nada menos que 25.000 dólares (unos 19.200 €). Tras Lee, llega un conjunto completo de diez volúmenes de la revista Aspen Magazine, publicados entre 1965 y 1971. Considerada la “primera revista tridimensional”, cada volumen se halla dentro de una caja especial que contiene tarjetas postales, carteles, discos y otra parafernalia. Considerando que se trata de diez tomos, el precio no parece tan escandaloso como los anteriores: 22.915 dólares (unos 17.500 €). El siguiente en la lista ha sido El Hobbit, de J. R. R. Tolkien, una primera edición con sobrecubierta intacta. De esta edición sólo se imprimieron 1.500 copias, lo que explicaría su valor de colección, y que se haya vendido por 20.447 dólares, unos 15.700 €.

Menos conocido es el Fourteen Pages on Thomas Carlyle (Catorce páginas sobre Thomas Carlyle) de John Ruskin, un compendio de notas manuscritas del estudioso del siglo XIX sobre la obra Historia de Federico II de Prusia de Thomas Carlyle. Al tratarse de un manuscrito, entendemos su valor, nada menos que 18.750 dólares, aproximadamente 14.400 €. Le siguen The Camels Are Coming de W. E. Johns, una primera edición (en su primera impresión) de la serie de Johns que se publicó en 1932, vendida por 17.754 dólares (13.566 €), y An Authentic Account of an Embassy from the King of Great Britain to the Emperor of China (la traducción sería más o menos Relato auténtico de una embajada del Rey de Gran Bretaña para el Emperador de China), del diplómata británico Sir George Leonard Staunton, en concreto una segunda edición corregida y firmada por el autor, publicada en tres volúmenes entre 1979 y 1978, por 17.000 dólares (12.990 €). Los siguientes de la lista son The Botany of the Antarctic Voyage of H.M. Discovery ships Erebus and Terror in the Years 1839-1843, under the Command of Sir James Clark Ross (algo así como La botánica de la travesía antártica de las naves Erebus y Terror en los años 1839 a 1843, bajo el mando de Sir James Clark Ross), de J. D. Hooker, de 1844, vendido por 16.000 dólares (12.226 €), y de nuevo An Authentic Account of an Embassy from the King of Great Britain to the Emperor of China, aunque de una edición distinta (esta se vendió por 15.800 dólares, unos 12.000 €). La décima en la lista nos es más familiar, se trata de Las flores del mal de Baudelaire, vendida por 14.925 dólares en su primera edición, unos 11.400 €.

Autores relacionados:
Charles Baudelaire
John Ruskin
John Ronald Reuel Tolkien
Karl Heinrich Marx
Nelle Harper Lee
Libros relacionados:
El capital
El hobbit
Las flores del mal
Matar a un ruiseñor

Libros antiguos y usados, ¿guardar, destruir, reciclar?

9 de enero de 2012 en Actividades, Arte, Literatura

Postales literarias

Hace poco hablábamos de diversos usos poco convencionales que podían darse a los libros. Uno de los ejemplos fue el reciclaje del libro como obra de arte (recientemente he encontrado otro ejemplo espléndido de esta faceta artística, en manos del escultor de libros Guy Laramee). En esta misma línea, en un blog de diseño se publicó recientemente un artículo sobre cómo convertir libros no deseados en tarjetas postales, dándoles así una nueva vida. Podéis encontrar el artículo en concreto en la web Apartment Therapy, una página enfocada al diseño de interiores y a la creatividad. Lo que me llamó realmente la atención del artículo, y lo que su autor probablemente no se esperaba, fue la avalancha de comentarios negativos respecto a su idea. Para muchos, la idea de destruir un libro, aunque sea para reciclarlo de una manera tan original, era inconcebible. Muchos de vosotros expresasteis también sorpresa en mi artículo de Lecturalia sobre la marginalia, o la costumbre de escribir (¡sí, incluso con bolígrafo!) en los márgenes de los libros.

El debate que se generó al hilo del artículo de Marginalia fue interesante, más que nada porque todos expresaban puntos de vista válidos: por un lado, había quien consideraba que escribir en un libro era mancillarlo y estropearlo, por otro había quien pensaba que enriquecía el contenido y la propia lectura de la obra. Imaginad que aplicásemos el mismo debate al hecho, ya no de escribir en los márgenes de los libros, sino de transformarlos completamente, ya sea para crear una obra artística, ya sea para darle una vida nueva como proyecto rudimentario, como en el caso de las tarjetas postales. Por un lado, parece un crimen estropear de esta manera un libro, pero por otro… ¿qué hay de la cantidad de libros que todos los años se convierten en pulpa, se queman, o acaban en los vertederos? ¿No se merecen, acaso, la bondad de una nueva vida? A la hora de destruir un libro para concederle un nuevo uso, nadie implica que debamos romper a tiras una obra favorita o un ejemplar valioso. ¿A cuántas personas conocéis que en vez de regalar o donar sus libros sobrantes simplemente los tira a la basura? Muchas bibliotecas, editoriales y librerías se quejan de acabar con almacenes llenos de libros que ya han agotado su vida útil, y el simple hecho de buscar a quién revender estos libros, o a quién y cómo donarlos, es un proceso con frecuencia muy frustrante. Por otro lado, todos tenemos algún libro que consideramos de valor nulo, algún superventas de baja calidad que no encontrará nunca una salida a su estado inamovible de decoración de estantería.

¿Qué opináis vosotros? ¿Merece la pena destruir un libro si de éste nacerá algo bello o útil? ¿O consideráis que todo libro es sagrado y debe conservarse? ¿Qué ideas se os ocurren para reutilizar esas obras que ya no caben en vuestras estanterías? Como siempre, esperamos vuestras respuestas en los comentarios.

Extraños usos para un libro

7 de enero de 2012 en Actividades, Arte, Literatura

El 21 de diciembre de 2011, en el vuelo entre Washington DC y Chicago, un pasajero fue detenido por llevar encima un libro muy especial, titulado Ninja. El guerrero sombra. Lo realmente extraordinario de esta obra, más allá de su contenido textual, resultó ser su contenido físico: el libro había sido vaciado para portar dos peligrosos cuchillos arrojadizos.

No es la primera vez que nos encontramos con un uso poco habitual del libro común. Aunque no estamos a favor de utilizar los libros como compartimentos secretos donde guardar armas blancas, puede ser una opción divertida simplemente para esconder cualquier objeto privado o incluso como regalo original. En Youtube pueden encontrarse vídeos que nos explican cómo vaciar un libro para utilizarlo como recipiente:

El uso del libro como objeto o material artístico es frecuente y produce auténticas joyas (sólo hay que ver el trabajo que realizan con recortes los artistas Sue Blackwell, o Thomas Allen, que se especializa en la ficción pulp para crear sus puestas en escena de género negro), pero podemos darle también una utilización más cotidiana y práctica. Podemos convertirlo en bolso, por ejemplo:

O también en un práctico mueble. Pueden encontrarse mesas, sillones, lámparas e incluso estanterías creadas con libros, y hay quien hace árboles de Navidad. Con todo, el libro rey para aplicaciones alternativas es, por supuesto, la guía telefónica. Al fin y al cabo, ¿qué hacer con una cantidad tan grande de papel cuyos datos expiran de un año para otro? Hay usos pequeños y sencillos como la creación de lacitos para regalos o como papel de envolver, y cualquiera que haya limpiado una ventana habrá probado el truco, bastante eficiente, de utilizar papel de guía telefónica, de revista o de periódico. Otros usos más complejos, de guía telefónica o de cualquier tipo de papel, se refieren a la moda. En esta ronda de fotos de Flickr podéis encontrar un ejemplo muy elaborado de las posibilidades de una guía telefónica completa, diseñado y producido por una estudiante de arte.

Y no podemos olvidarnos del libro, y del arte asociado a éste, en lo que se refiere al acto de protesta. En Edimburgo ha surgido un artista que ha dejado un rastro de pequeñas esculturas creadas de libros, posiblemente como respuesta a los recortes presupuestarios dedicados a bibliotecas y a otros centros relacionados con la literatura. Las piezas son auténticas muestras de amor por el arte y el libro y han ido apareciendo a lo largo del año a las puertas (o en el interior) de diferentes centros que se dedican a la promoción y conservación del libro. El artista permanece en el anonimato, y deja pequeñas notas junto a sus regalos, generalmente con palabras de agradecimiento por la labor del centro agasajado, además de una extraña fijación con el escritor Ian Rankin. Sólo se sabe, por sus propias notas, que se trata de una mujer. En el blog del “paparazzi literario” escocés Chris Scott pueden encontrarse numerosas imágenes de las obras regaladas, además de información sobre qué han hecho los centros con sus presentes.

La construcción del Literaverso

5 de enero de 2012 en Actividades, Literatura, Tecnologí­a

Literaverso

Podría decirse que cada libro contiene su propio universo, sus personajes, sus reglas, sus lugares secretos… y, al mismo tiempo, comparte el universo en el que vivimos, con ciudades, cantantes, platos de cocina o políticos, por mencionar unos pocos.

La barrera entre ficción y realidad es, pues, difusa y muchas veces, además, puede parecer que el universo privado del escritor nos es completamente ajeno debido a esas referencias oscuras a saxofonistas de jazz, razas desconocidas de gatos o barrios pintorescos de una ciudad de Tokyo. ¿No sería maravilloso poder acceder a esas referencias? Sólo con acceder a las recetas sicilianas del Comisario Montalbano o a los listados de música en Alta fidelidad ya valdría la pena.

Pues bien, la gente de Small Demons se ha puesto en marcha y está creando un completo mapa del Literaverso (storyverse) en el que pretenden crear un mapa -más bien una corografía universal y virtual- en la que tengan cabida desde lugares, personajes, obras, películas, y cualquier otro tipo de cosa que aparezca en un libro, tanto si es real como si no lo es.

Literaverso

Las búsquedas, en teoría -están trabajando en ello- partirían tanto desde las propias obras como por los ítems a buscar. Es decir, se podría buscar cada pueblo que aparece en el Quijote o, directamente, ver en cuántos libros aparece El Toboso. Y así con cada cosa del universo en un mapa trenzado a través de la literatura.

De entrada parece una labor descomunal e infinita sacada de uno de los libros de Jasper Fforde. El mundo de los libros es amplísimo, por no hablar de las simples «cosas» que se podrían aplicar. Por el momento no sé si el proyecto pretende ir más allá de una prueba de concepto, ya que sin contar con el apoyo directo de una enorme comunidad de usuarios es imposible que el proyecto avanzara más allá de una pequeña muestra. Eso sí, las posibilidades comerciales parecen muy interesantes tanto a nivel publicitario como en ventas. Desde luego, una idea a la que habrá que ir siguiéndole el rastro.

Más información: Small Demons (Inglés)

Parafernalia deliciosa y literaria

1 de enero de 2012 en Actividades, Arte, Literatura

Para los que no lo conozcan, Etsy es un lugar de obligada visita en Internet. Allí es donde miles de personas compran y venden pequeños objetos, curiosidades, manualidades y maravillas que antes sólo podían verse en pequeñas tiendas locales o, sencillamente, sólo servían como regalo entre amigos.

Ya hemos puesto en Lecturalia alguna vez colecciones o detalles relacionados con el mundo de los libros, pero creo que todo el mundo debería perder unos minutos navegando por la sencilla búsqueda que acabo de realizar, simplemente con la palabra «books» (libros).

Etsy

De libros ilustrados y encuadernados a mano a dibujos creadas a partir de hojas, llaveros y marcapáginas, colgantes o pulseras en forma de libros. Posters y cuadros creados con textos clásicos, libros troquelados, tazas, ropa, monedas, fundas para móvil y hasta lámparas. Parece que no hay límite a la imaginación humana. Un ejercicio calmado y tranquilo para este día de año nuevo en el que tampoco apetece pensar demasiado.

Godzilla

No sé vosotros, pero a mí este cuadro de Godzilla me parece irresistible…

Alonso Tudela, el hombre del millón de libros

28 de diciembre de 2011 en Actividades, Literatura, Noticias

Millón de libros

Lo primero que llama la atención cuando llegas a la finca de los Tudela, cerca de Albarracín, es su lejanía. No tanto física, apenas a veinte kilómetros del pueblo más cercano, sino espiritual. Con cada kilómetro que nos acercamos a su casa menos parecemos habitar en el mundo ruidoso, artificial y tecnológico que tan bien conocemos y tan bien nos domina. Allí, entre campos de trigo, álamos solitarios y pequeños riachuelos, el tiempo parece haber adoptado una actitud diferente.

La casa de Alonso Tudela es grande. Algunos la calificarían de mansión, pero le falta visión señorial para eso; está construida a grandes bloques, creciendo de manera desigual a medida que a la familia le hacía falta espacio. Hoy en día sólo vive en esta casa Alonso Tudela, de noventa y cuatro años, y su cuidadora. Además, claro, entre esos muros de piedra gris y bajo la techada roja les acompaña ese millón de libros por el que Tudela ha ocupado numerosas notas en diarios aragoneses.

La cuidadora, Marta, nos abre las puertas de la casa. Ya en el recibidor se levantan dos o tres filas de libros todavía envueltos en plástico protector. El señor todavía no ha tenido tiempo de clasificar estos ejemplares -nos comenta- a veces se le acumula el trabajo, sobre todo en navidades o en las fechas de la feria del libro. Lanzo un vistazo rápido antes de continuar, Reverte, Zafón, Eco… al parecer Tudela tiene un gusto ecléctico.

El señor de la casa nos espera, como no podía ser de otra manera, en la biblioteca. Nos quedamos sin aliento en medio de una sala no apta para claustrofóbicos. Cientos, miles, de volúmenes se apilan en estanterías que ocupan hasta el último rincón de una habitación que en otro tiempo había servido para apilar enormes cubas de vino. Tudela se da cuenta de nuestro asombro y sonríe tras las gafas redondas que le dan un cierto aire a intelectual de los años 20. Sentado en un enorme sillón orejero, lucha contra el frío aragonés con una estufa de gas y una manta sobre las piernas. El rostro lo tiene surcado de arrugas y viste una chaqueta gris de paño. A su lado se levanta una pila de libros que, mientras nos esperaba, ha ido despojando de sus envoltorios.

La entrevista se desarrolla más deprisa de lo que esperamos en un principio. Tudela nos confirma el número exacto de los volúmenes de su colección: un millón de ejemplares que ocupan esa sala y casi en su totalidad el resto de la casa. A la pregunta de cuándo nació su afición por los libros contesta mientras etiqueta la última novela de Lucía Etxebarría. Los libros son cultura -afirma-, eso decía mi padre. Así que en casa siempre había libros, lo único que hice yo fue coger la costumbre de ir comprando. Primero poco a poco, siempre que bajaba a la capital, y luego ya, con el Círculo, por catálogo. Ahora compro por Internet todas las novedades y me las traen a casa gratis.

Así que hasta aquella casa abandonada han llegado las ventajas de la red. Tudela deja a un lado el libro y continúa. También he comprado varias bibliotecas completas de saldo, tengo un librero de viejo que me visita un par de veces al año y que viene con un camión lleno de libros en perfecto estado.

Mientras Joan, el fotógrafo, sale a la caza de unas buenas fotos, no puedo hacer la pregunta inevitable: ¿Cuántos de esos libros se ha leído? A lo que yo creo que es una pregunta divertida y que, normalmente, hace que el entrevistado se suelte, el señor Tudela parece algo incómodo. ¿Leídos? -repite- Bueno, la verdad es que nunca he leído un libro en mi vida. Entiéndame, sí que he leído los de estudiar en la escuela, y en su día el Código de circulación, pero de estos, de mis libros, todavía no me ha dado tiempo a empezar ninguno. Si casi no puedo ni ordenarlos, imagínese si tuviera que leerme alguno.

No acabo de creerme la historia del señor Tudela, pero su ceño fruncido y la cara de la cuidadora acaban por convencerme. Parece algo irreal, un millón de libros comprados y ninguno leído… así que le pregunto si piensa donar sus libros en algún momento.

Tudela sonríe con un cierto brillo de orgullo en los ojos. Se quita las gafas y las pliega. Por supuesto -anuncia-, ya estoy preparando mi legado. A mi edad estas cosas hay que dejarlas claras. Cuando muera he dejado las instrucciones pertinentes para que mis libros sean donados a un museo y puedan ser contemplados.

¿A un museo? -le interrumpo- Será a una biblioteca. No -contesta-, a un museo. Esta no es una biblioteca para leer, es una biblioteca para mirar. Con lo que me ha costado. Lo dice de manera tajante, tanto que prefiero no seguir discutiendo. Llamo a Joan, que parece entusiasmado con sus fotos, y nos despedimos del señor Tudela, el cual pierde rápidamente el interés en nosotros mientras sigue catalogando sus libros pendientes.

Nos montamos en el coche y abandonamos, entre campos de trigo y caminos sin asfaltar, ese cementerio literario en que se ha convertido la biblioteca del hombre de un millón de libros.

Actualización: Este artículo es en realidad una pequeña broma realizada para el Día de los Inocentes. Ni Alonso Tudela ni su millón de libros existen realmente. ¡Gracias a todos por vuestros comentarios!

Homenaje improvisado a Joaquín Bosque Maurel

17 de diciembre de 2011 en Actividades, Autores, Ensayo

Joaquín Bosque Maurel

El pasado 29 de noviembre, y en un acto organizado por el Área de Cultura de la Diputación Provincial de Granada al que Lecturalia fue invitada expresamente, se produjo la presentación del libro Granada. Historia y cultura, del eminente geográfo zaragozano Joaquín Bosque Maurel, y que se convierte en el trigésimo sexto título de la colección Los libros de la estrella. Aunque sea aragonés de nacimiento y esté radicado desde hace décadas en Madrid vinculado a la Universidad Complutense (de la que es profesor emérito de Geografía Humana ), buena parte de su obra, que es considerada imprescindible para los estudios sobre geografía en nuestro país (y con gran repercusión en el extranjero), habla sobre Andalucía y, en especial, sobre Granada, ciudad a la que llegó en su juventud y en la que se formó, hasta el punto de que su tesis doctoral versó sobre ella. Entre sus libros más accesibles para el público no especializado podríamos mencionar En torno a Andalucía: Estudios de Geografía Humana y La creación del patrimonio cultural de la ciudad de Granada.

No obstante, puede ser precisamente el novísimo Granada. Historia y cultura una buena piedra de toque para el que quiera acercarse a su obra. Se trata de un texto más que recomendable para expertos y profanos y, desde luego, casi imprescindible, por su concisión y su lectura amena totalmente alejada de enrevesadas explicaciones (que no de erudición), para el lector interesado en conocer los entresijos culturales y humanos de la ciudad de la Alhambra, aparte de unos breves apuntes sobre su historia. La edición, plagada de ilustraciones y mapas a todo color, es notable y muy visual, y el libro es lo suficientemente exhaustivo para contentar también a los que ya tengan nociones sobre el tema.

Lo que en principio era una presentación editorial más, sin embargo, se convirtió rápidamente en un merecido homenaje al octogenario autor, que con cierto mal disimulado embarazo (“¡Yo he venido a hablar de mi libro!”, podría haber gritado, y tal vez con razón, emulando a Paco Umbral ) acogió los elogios vertidos tanto por el vicepresidente provincial, José María Guadalupe, como por dos de sus colegas y discípulos, Francisco Villegas (de la Universidad de Granada) y Carles Carreras (de la de Barcelona). Los elogios no se limitaron a la actividad profesional de Bosque Maurel, sino que se hicieron extensivos a su condición humana, abundando las anécdotas que hicieron que el numeroso público (que prácticamente llenó la sala) pudiera conocer un poco mejor al autor zaragozano. Villegas, además, aprovechó para pedir encarecidamente que Bosque Maurel fuera reconocido cuanto antes como hijo predilecto de la ciudad, lanzando un guante a Guadalupe que el político aceptó de buen grado y entre sonrisas.

Los libros de la estrella es una de las colecciones más conocidas del organismo provincial nazarí, aunque fuera de Granada tal vez sean más populares sus dos colecciones de poesía, Maillot amarillo, dirigida por el omnipresente Luis García Montero, y Genil, esta vez a cargo de Antonio Carvajal.


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