Nos gustan las Ferias del Libro Antiguo y de Ocasión

Puede parecer que en Lecturalia nos pasamos el día leyendo autores autoeditados en Amazon en lectores de libros electrónicos de última generación mientras tuiteamos qué nos parece la última novedad multinacional en alcanzar los cien mil ejemplares vendidos… nada más lejos de la realidad.
Si bien disfrutamos del libro electrónico por sus ventajas, en cuento llega la primavera nos volvemos cual urracas en busca de tesoros debido a la aparición de las primeras casetas de la Feria del Libro Antiguo y de Ocasión que, en nuestro caso, comienza en Valencia en unos pocos días. Como el año pasado tuvo que celebrarse en otoño y pasó casi desapercibida, este año, de vuelta a sus fechas habituales, se nota en el ambiente que hay ganas de dejarse caer un par de mañanas.
Muchos os preguntaréis la razón de perder unas cuantas horas de caseta en caseta, haciéndose sitio para llegar ahí, a esa esquina donde parece que están los libros que te interesan, a un precio anotado en lápiz, mientras arrugas la nariz comprobando el estado general del volumen. ¿Acaso hay un ahorro tan grande? No, la mayoría de las veces no es por el dinero, incluso me atrevería a decir que el componente sentimental es muy importante a la hora de trastear entre esos libros usados, llenos de polvo, de hojas acartonadas y portadas llenas de rascones. Así tengo yo en casa Los tres mosqueteros o una selección de textos de Camus, por ejemplo. Otras veces, claro, sabes que hay un par de esos libros que siempre has querido tener en circulación y que ves muy difícil su reedición, ni en digital, así que te armas de paciencia, te levantas pronto y acudes a las casetas con cara de sueño antes de que lleguen los profesionales de las compras, armados con listas interminables y que se suelen llevar lo mejorcito a primera hora de la mañana.
Hay que alabar también el trabajo de la gente que pone las casetas, sobre todo los que viajan de una a otra parte de España con los libros a cuestas, en ocasiones con la suerte de vender y en otras resignándose a dejar pasar las horas en solitario. Ahora se lleva mejor, gracias a los móviles y al Internet móvil, y es un alivio. La profesión de librero de viejo y lance es muy curiosa, he conocido auténticas enciclopedias literarias, y siempre puedes dejarte aconsejar por ellos, seguro que tienen algo que te interesa.
Otro de los aspectos de estas ferias se centra en los libros verdaderamente antiguos, que normalmente no son incunables, pero sí suele haber un verdadero surtido de libros singulares que atraen la atención de la prensa, por sus elevados precios, y de los coleccionistas especializados. Los puestos de venta de estos libros son interesantes para visitar, nunca está de más echar un vistazo a estas pequeñas joyas literarias.
Así que la próxima vez que la feria del libro antiguo llegue a vuestra ciudad, no os lo penséis demasiado: zapatillas cómodas, una mochila para los libros y, en mi caso, el dinero justito para no acabar con una nueva montaña de libros a los que encontrarle sitio en casa.

2 de marzo de 2012 a las 12:50
Completamente de acuerdo. Incluso aunque al final acabes con el mismo libro que podrías haber comprado en una librería por prácticamente el mismo precio; hay algo mágico en ir de caseta en caseta trasteando libros con ese olor a usado; con las páginas amarilleadas por el tiempo: tienen algo especial e inigualable.
2 de marzo de 2012 a las 23:55
Recoletos siempre. Por casualidad, Murcia, Palencia; León, con su leonesismo… De todas ellas me gusta hasta el olor. Incluso la gente parece mejor cuando está entre libros.
3 de marzo de 2012 a las 0:10
Comparto el gusto por los libros impresos! Estas ferias nos permiten encontrar verdaderas joyas de la literatura que no han sido precisamente Best Sellers! Si bien aprovecho lo que la tecnología nos proporciona para acceder a un sin fin de libros a precios bajos, nada mejor que irse a una libreria o feria de libros y disfrutar la letra impresa!
3 de marzo de 2012 a las 1:11
La verdad es que tiene su encanto. Es algo parecido a husmear en el cajón de algún armario olvidado y desempolvar viejos libros. Yo echo de menos algunos libros que fueron parte de mi infancia.
9 de marzo de 2012 a las 13:57
Bueno pienso que siempre se puede encontrar un buen libro en estos lugares. En mi País ( Argentina) hay muchas ferias callejeras de libros, donde uno se puede pasar muchas horas revolviendo. Asi yo encontre una de las primeras versiones de “Rebecca una mujer inolvidable”