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Cultura y propaganda

Gabriella Campbell el 5 de febrero de 2012 en Actividades, best-seller, Literatura

Putin

El presidente ruso Vladimir Putin, que ejerce su mandato por tercera vez consecutiva, sorprendió a los medios de comunicación hace unos días al anunciar su intención de introducir un listado de lectura obligatoria para estudiantes. Putin formaría un grupo profesional que seleccionaría cien libros que todo estudiante pre-universitario* deberá haber leído (en su propio tiempo, no en horario escolar) al terminar sus estudios. El presidente asegura que la idea le llegó inspirado por el canon occidental que comenzó a proponerse en las universidades estadounidenses allá por los años veinte. Explica su decisión y la procedencia de ésta en un muy extenso artículo publicado en el periódico ruso Nezavisimaya Gazeta.

El canon, o conjunto de obras consideradas “clásicas”, trascendentes, aquellas que definen la esencia de lo literario, aquellas que gozan de una calidad superior y merecen una lectura meticulosa y repetida, ya sea de una zona en concreto, de una época, o de la literatura universal a lo largo del tiempo, es un monstruo que muta y se desarrolla de una manera que ni los más avezados críticos y teóricos han sabido explicar de manera convincente. Si bien intervienen las leyes de mercado, el poder de la opinión pública y académica, las condiciones socioculturales y económicas de cada época y país, no hay una definición exacta que explique por qué algunas obras sobreviven al paso del tiempo, por qué algunas obras trascienden dictados políticos y culturales para asentarse de manera indiscutible en el trono de la calidad y el eterno retorno. Cada obra elegida responde a cientos de factores entrelazados que trabajan, de manera abierta o soterrada, para convertirla en una lectura obligada. Precisamente por esta conjunción de motivos, es absurdo hablar de un canon artificial, condicionado, sin pensar en propaganda, más aun cuando la experiencia nos enseña que el canon preseleccionado suele ser centrista, limitado, y responder a intereses que van más allá de lo meramente cultural. El listado de Putin poco tiene que ver con una pequeña selección de lecturas recomendadas para escolares, se trata de un compendio de información obligatoria seleccionada por alguien en una posición de poder casi supremo sin conocimientos ni formación educativa.

Desconocemos todavía cuáles serán los libros seleccionados por Putin, pero algunas voces detractoras apuntan a que serán títulos con una intensa carga propagandística, orientados a glorificar la política soviética. Todos serán, por supuesto, títulos rusos, lo que dificulta a dichos estudiantes que puedan dedicar parte de su tiempo de lectura a libros extranjeros. El presidente ruso es consciente, sin duda, de la influencia que ejercen las lecturas realizadas a determinadas edades, y su interés por establecer un rígido corpus de lectura (que exigiría, además, una cantidad extra de estudio en horario extraescolar, lo que restaría oportunidades para otras formas de ocio) son, cuanto menos, sospechosas. Su canon, que por ahora parece no ser más que una simple propuesta, pretende proteger y reivindicar la esencia rusa frente a una imparable globalización, o por lo menos en esa dirección apuntan las palabras del presidente. Propone que las cien obras sean escogidas por un grupo de personas “culturalmente influyentes”, una de esas expresiones que a uno siempre hace que se le pongan los pelos de punta (al fin y al cabo, Justin Bieber y Belén Esteban son figuras culturalmente influyentes, y la idea de que pudieran meter mano a un canon preseleccionado es preocupante, si bien mucho menos aterradora que la idea de que dicha mano pertenezca a profesionales políticamente condicionados, como podría ser el caso ruso).

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11
comentarios en “Cultura y propaganda”

  1. Fabrizzio Lerma dijo:

    Vaya táctica más pérfida, la de glorificar a Rusia de tal manera. En todo caso, se debería hacer una lista completa y bien elaborada, incluyendo libros que denuncien la misma Rusia, libros extranjeros con carga filosófica, entre otros; sin embargo, esto de obligar a los jóvenes a leer libros es, en mi opinión, incorrecto. Puesto que al hacer esto es como decir que un libro ha de ser leído, significaría que el libro posee carga moral y humanitaria, por consiguiente, sería una obligación juzgar a los libros como productos morales, en vez que como obras de arte cuyo fin estético o social es imperante.

    Un acto verdaderamente tonto, y nada necesario, aunque se quiera fomentar cultura (o propaganda, en todo caso), obligar a leer es atentar contra la moralidad de los libros, y obligar a una actividad que debe hacerse por placer o deseo individual.

    Y eso de hacer propaganda, un asco, de verdad.

  2. Alfonso Villar dijo:

    Toda educación supone una manipulación, por lo que siempre hay que ser responsables a la hora de elegir a los profesores. Si esos libros los elige únicamente un político o sus personas afines, la manipulación será evidente. Si esa elección de obras es fruto de un análisis de toda la comunidad cultural, entonces la cosa cambia. Aun así, no creo que se pueda escapar de la ideología en el ámbito educativo. Lo que hay que hacer como sociedad es ponernos de acuerdo en qué queremos enseñar a los jóvenes.

  3. Juana de Arco dijo:

    Interesante articulo. La sociedad siempre da vueltas en circulos

  4. Hopeful dijo:

    No creo que haga falta hacer muchos comentarios al respecto. Ya sea por la forma en la que habéis elaborado la entrada o simplemente por la noticia en sí misma uno es capaz de visualizar las intenciones que posiblemente se encuentren detrás de la decisión de Putin.

    Me parece simplemente repugnante y a la vez muy inteligente que a alguien se le ocurra manipular a la gente con una de las cosas más poderosas que existen en este mundo: la palabra, sobre todo la escrita.

    Desearía con todas mis fuerzas que, si esa es la intención, el proyecto se viese frustrado lo antes posible. Es una pena que todos sepamos que hay pocas posibilidades de que sea así.

  5. Anastasia dijo:

    Estimada Gabriela,
    antes de escribir cosas debería enterarse que el presidente ruso se llama Vladimir Medvedev, está en el cargo desde 2008 ya! Y Putin solo fue presidente por dos períodos, no por tres! Vaya periodista que no sabe eso y se atreve a escribir articulos al respecto. Q más en el articulo estará equivocado? Si ni lo simple sabe!!!

  6. Anastasia dijo:

    Ya hasta a mi me hizo confundir de las iras por la ignorancia. Me ratifico: Dimitriy Medvedev :)

  7. Gabriella Campbell dijo:

    Estimada Anastasia,

    efectivamente, Medvedev es Presidente de la Federación, sin embargo Putin es presidente del gobierno y primer ministro, si no me equivoco. Está bajo la autoridad de Medvedev pero el cargo de Presidente del Gobierno existe y Putin lo ejerce desde 2008. No pensé que fuera necesario aclarar esto en el artículo.

  8. Gabriella Campbell dijo:

    Sin embargo, sí que da lugar a confusión decir que ejerce el mandato por tercera vez consecutiva (ya que, aunque siga mandando, es en un cargo diferente). Entiendo que esto induzca a error y lamento el equívoco.

  9. Anastasia dijo:

    Estimada Gabriela,

    Llamar a Putin “presidente del gobierno” tampoco es correcto, es una muy mala traduccion del ruso al español. La palabra rusa “????????????” (el q dirige) es distinta del “?????????” (presidente). El termino correcto para la traducción es primer ministro. Y lo del tercer mandato si valia la pena aclarar, pq una cosa es decir quienes son las personas en los cargos oficiales, y otra es meterse a insinuar quien es el que realmente podria estar mandando…

  10. Anastasia dijo:

    Mil disculpas que no sale el cirilico… En vez de ???? deberían estar las palabras rusas…

  11. Anastasia dijo:

    Predsedatel vs Prezident

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