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Entradas de octubre de 2011

Cuatro opciones para disfrutar del terror

31 de octubre de 2011 en Autores, Literatura, Terror

Lectura de Halloween

Se acerca la noche de Halloween, Samhain o de Todos los Santos, habitual rito que nos acerca un poco más a la oscuridad de los días cortos y anuncia la pronta llegada del invierno, al menos aquí, en el hemisferio norte, puesto que en el sur es otra cosa bien diferente.

De todas formas, además de todas las fiestas, marchas zombis y demás celebraciones que han acabado por inundar, y no sé si desvirtuar, esta noche de raíces milenarias, existe la posibilidad de quedarse en casa con un buen libro de terror en las manos y dejar que la imaginación nos guíe. Pero la duda existe: ¿qué libro escoger?

Podría ser un ejemplar de ajada portada, conseguido en un destartalado mercadillo de segunda mano, entre ejemplares de autores griegos que no recuerdo, repleto de antiguas historias de péndulos, pozos y gatos maléficos, y cuyas palabras, escogidas con especial atención, son capaces de despertar en el lector que se atreva con sus páginas un sobrecogimiento tal que sería necesario tener a mano una copa de coñac añejo, sólo con el propósito medicinal de aliviar el corazón por si un cuervo entrara revoloteando en la habitación.

Claro que una historia con algo más de ritmo no estaría mal. Que se desarrolle entre los maizales interminables del centro de los Estados Unidos. Sin duda un lugar anclado en los años setenta, con un clérigo de firmes convicciones ultraconservadoras y con el conflicto latente de un adolescente al llegar a la edad adulta incapaz de controlar sus poderes mentales. Una matanza. Algo de sexo. Música country y un coche viejo sin aire acondicionado. El miedo está servido.

Otra opción sería rebuscar hasta encontrar el libro encuadernado con piel marrón que guardaba el abuelo en el fondo de un viejo baúl, en la casa de la playa que tenía en el norte. Apenas lo he leído un par de veces, pero he visto entre dibujos temblorosos figuras de aspecto indescriptible, mezcla de pez y humano, de tentáculos y nubes, junto a ecuaciones de una matemática que no comprendo. Quizá esta noche sea la indicada para tratar de descifrar el legado de la familia.

Por si acaso tanta ecuación me aburre, que también podría ser, he dejado junto a la mesita de noche una antología de cuentos. Dicen que quien la lee conoce el poder de la carne, capaz de doblar las entrañas de una persona al marcar la hoja que la describe. También he dejado unas tijeras por si decido ir un poco más allá y recortar lo que no me gusta de mis amigos.

En fin, nada mejor que disfrutar una noche de terror con Poe, King, Lovecraft o Barker. ¿Y vosotros? ¿Con quién vais a pasar la noche más terrorífica del año?

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H. P. Lovecraft
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Pepe Mel publica su primera novela

30 de octubre de 2011 en Autores, Literatura

El mentiroso

Aunque todos podemos imaginar a Pepe Mel protagonizando una rueda de prensa, pues lo hace cada fin de semana tras la finalización del partido del equipo que entrena, el Real Betis Balompié, nos era difícil suponer que podría estar en una de ellas respondiendo preguntas sobre sus influencias literarias. Sin embargo, acaba de ver la luz su primera novela, titulada El Mentiroso. Y asegura que no será la última.

Pepe Mel fue un jugador notable en su juventud. Formado en la cantera del Real Madrid, tuvo que marcharse lejos del club madrileño para tener la oportunidad de debutar profesionalmente, más concretamente en el Club Atlético Osasuna de Pamplona. Tras triunfar en la segunda categoría del fútbol español con el Castellón pasó al club con el que alcanzaría más notoriedad, el Real Betis, aunque nunca llegó a ser una estrella tal y como concebimos ahora, veinte años después, ese concepto. Tras el Betis fichó por el Granada, colgando definitivamente las botas en el Getafe Club de Fútbol, que por aquel entonces no era el exitoso club de Primera que es ahora.

De ser un goleador nato en todos los equipos en los que jugó pasó a los banquillos, convirtiéndose en entrenador y dando el salto rápidamente a equipos de importancia, tal y como sucede con muchos ex jugadores. Tras haber entrenado a Real Murcia, Alavés, Tenerife, Getafe o Rayo Vallecano, entre otros, volvió al club de sus máximos éxitos deportivos, el Betis, con el que consiguió ascender la temporada pasada a Primera División. Este año, ya en la máxima categoría, el Betis tuvo un arranque de liga espectacular, lo que hizo que muchos aplaudieran a Mel, considerándolo el principal responsable de la buena marcha de un equipo conformado por jugadores de perfil bajo y no por costosas estrellas mediáticas.

Pero lo que nadie sabía es que el madrileño, en sus ratos libres, se ponía frente al ordenador y daba rienda suelta a su imaginación juntando letras hasta conformar la novela que acaba de publicarse. “Me ayuda a relajarme y entre tanto puedo pensar en la manera de detener a Cristiano Ronaldo“, ha afirmado.

El Mentiroso ha sido publicada por una pequeña editorial sevillana, de esas que mezclan en su catálogo libros co-editados y otros que no lo son, como parece ser el caso. No sabemos si los próximos libros de Pepe Mel, pues al parecer está preparando dos (uno infantil sobre fútbol y una novela sobre Velázquez), se editarán bajo el mismo sello, así como tampoco sabemos si esta aventura literaria de Pepe Mel va a llegar a buen puerto: como entrenador de un equipo que está llamado a luchar por la permanencia, aunque sea uno de los clubes más populares de España, Mel está lejos de ser una figura mediática tal y como podría ser, por ejemplo, su colega José Mourinho. El portugués sí que vendería libros como rosquillas, y más una novela con un título tan sugerente como El Mentiroso. Aunque hablara de historia y arqueología, como es el caso.

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Libros para el Guinness de Lectura

29 de octubre de 2011 en Actividades, Literatura

Maratón de lectura - no domirse

Todos conocemos el mítico Libro Guinness de los récords, uno de los libros más vendidos de la historia si juntamos todas sus ediciones, en el que se glosan los datos y las hazañas más curiosas, arriesgadas, interesantes o simplemente tontas de las que el ser humano es capaz.

Lo curioso viene en ciertos récords relacionados con la lectura, sobre todo en el que se refiere al mayor número de horas leyendo sin descanso, actualmente en posesión del nepalí Deepak Sharma Bajgain, con 113 horas y quince minutos. El récord es del 2008 y ahora otro nepalí, Dinesh Acharya, quiere llegar a las 151 horas de leer sin parar.

Según el propio Acharya, ya ha conseguido llegar hasta las 113 horas, lo que le aseguraría el título de mayor quemapestañas del mundo, así que ahora no tiene más que pasar un reconocimiento médico y lanzarse a la aventura de la lectura.

Sin duda, uno de los mayores retos a los que se va a enfrentar es elegir los títulos que quiere leer en esas 151 horas, que no son pocas, ya que es lógico que quiera definir una estrategia. Yo, si fuera él, no intentaría pasarme de listo con obras demasiado largas. Escoger La broma infinita, de David Foster Wallace, le aseguraría un buen número de horas de lectura gracias a sus más de mil páginas, pero, ¿y si el libro te aburre? Presentare a un récord de lectura y dejarte un libro a medias no quedaría demasiado bien. Sobre todo si de tanto ir a mirar pies de página empieza a entrarte la modorra.

Creo que la elección ideal es un buen número de novelas de aventuras, policiacas y de ciencia ficción, siempre de un tamaño razonable, y de antologías de cuentos, que el cambio siempre se agradece para esquivar al temido sueño, principal escollo de esta prueba. Huiría de novelas históricas interminables y, en todo caso, nunca estaría de más una novelita erótica para altas horas de la madrugada.

¿Y vosotros, qué libros escogeríais para una maratón lectora de 150 horas?

Los mejores relatos de terror (I)

28 de octubre de 2011 en Literatura, Terror

Relato de terror - Libros de Sangre

Si hay un campo en el que el género de terror destaque por encima de otros parientes de la literatura fantástica, ese es el del cuento y el relato corto. Pese a que la ciencia-ficción y la fantasía tengan grandes relatistas, el terror se convierte en un arma afilada y precisa cuando un buen escritor decide narrar de manera breve horrores con los que seducir y asustar a sus lectores.

Es más, me atrevería a decir que los grandes autores de novela de terror funcionan mejor en los terrenos cortos. Stephen King, sin ir más lejos, se pierde en novelas de miles de páginas repitiendo arquetipos de sus últimos libros, pero, sin embargo, muestra más frescura cuando se dedica al relato. Ahora mismo tenemos Todo oscuro sin estrellas como un ejemplo más de lo que es capaz de hacer el veterano de Nueva Inglaterra.

Algo parecido le pasa a Clive Barker, cuyas novelas, sobre todo las primeras, no acaban de avanzar sin dispersar la narración y, en ocasiones, hacer que el lector se pregunte qué es exactamente lo que trata de contar el autor. Sin embargo, Barker es un cuentacuentos magistral, incluso podría arriesgarme y decir que con sus primeros relatos de terror logró un impacto sobre los aficionados -y autores- del género que pocos han conseguido hasta el momento. Su dominio de la llamada «nueva carne» y su estilo que une lírica, garfios y mitología propia no ha sido superado todavía.

Por eso me gustaría destacar uno de esos cuentos, aparecidos en la conocida antología de los Libros de sangre en su primer volumen, En las colinas, las ciudades, como un ejemplo de lo que debería ser un buen relato de terror.

En primer lugar, teniendo en cuenta cuándo está escrito, 1984, el hecho de que la pareja protagonista sea homosexual y que contenga sexo explícito nos lleva a una importante característica: el desafío. De entrada nos enseña a una pareja exactamente igual que cualquier otra de sexo indefinido, y lo hace con una naturalidad y sentido del humor envidiable. Sin embargo, en los años 80 este tipo de relaciones producían más rechazo que ahora… al menos hasta hace poco. Lo dicho: Barker ya te dice que la cosa va a ir por donde él quiere, que va a ser poco complaciente con un lector generalista y que no sabes bien por dónde va a salir.

Luego, el lugar, ambientado en los Balcanes, un lugar mezcla de leyendas, comunismo, turismo incipiente, lo suficientemente alejado de la «sociedad conocida» pero todavía tan cercana que resulta plenamente reconocible, jugando con la idea de pasar de una ciudad cosmopolita a un erial en apenas un giro equivocado. Por supuesto, que los Balcanes sea un lugar histórico de luchas y matanzas desde tiempos inmemoriales ayuda bastante a crear ambiente.

La narración se desarrolla a dos niveles mientras Mick y Judd, la pareja turista, se adentra en busca de su próximo destino, mientras en el pueblo de Popolac se está organizando… bueno, se organiza una especie de… comunión masiva de carne y almas. No voy a contar más, ya que el cuento depende en buena forma de este amasijo entre demoníaco y puramente carnal. Suficiente decir que, hasta el momento, a nadie se le había ocurrido utilizar la imaginería que presenta Barker. Espectacular hasta decir basta.

Así que ya sabéis, el primer relato que os recomiendo, ideal para la noche de Todos los Santos, Halloween, Samhain (como queráis), En las colinas, las ciudades, de Clive Barker. Qué demonios, recomiendo todo el volumen de Los libros de Sangre. Si os gusta el terror, no quedaréis defraudados.

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Clive Barker
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Libros de sangre 1
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Leyendo en el excusado

27 de octubre de 2011 en Actividades, best-seller, Literatura

Lectura en el baño

El tiempo del que disponemos al día para leer es limitado, el trabajo, los desplazamientos, las comidas, la compra, los quehaceres domésticos… al final nos queda una cantidad tan exigua para dedicarle a la lectura que son muchos los que aprovechan… sus momentos más íntimos, a puerta cerrada y sin nadie que moleste, sentados en el cuarto de baño con un buen libro en las manos.

Nadie debería verse sorprendido si afirmo que la lectura en el cuarto de baño es una de las costumbres más arraigadas entre los lectores, tanto de España como del mundo entero, acercándose a casi un 75% de la población. Lo que desconocía es que, al parecer, muchos médicos del aparato digestivo desaconsejaban esta práctica; algo que un grupo de doctores, encabezados por Y. Shaham decidieron investigar para ver qué aspectos médicos podían derivarse de leer un par de Mortadelos -o el Ulises, como hacía Henry Miller- en cada visita al baño.

Pues bien, tras echarle un vistazo al Abstract del artículo, disponible aquí, lo que queda claro es que aquellos que leen pasan más tiempo en el baño -obvio- y que no se aprecian desviaciones estadísticas notables entre los sujetos del estudio que leían y los que no lo hacían. Es más, se comenta la posibilidad de que la lectura favorezca una mayor relajación en esos momentos, con lo cual incluso sería beneficiosa para el cuerpo, además de para el alma.

Yo reconozco que leo en el cuarto de baño y que conozco gente que incluso se ha instalado una cómoda estantería al alcance de la mano con clásicos universales y un buen montón de tebeos. Siempre se ha afirmado que en España la revista más leída en el baño era El Jueves, la publicación satírica por excelencia. ¿Y vosotros? ¿Tenéis algún autor favorito para esos momentos o preferís el ascetismo de la mirada al techo?

El Arte del Hobbit

26 de octubre de 2011 en Fantástica, Literatura

Tolkien - Hobbit

A estas alturas hablar de El Hobbit y de J.R.R Tolkien parece sinónimo de poder traer noticias frescas, a menos que estén relacionadas con el próximo estreno de la película dirigida por Peter Jackson, pero a veces nos encontramos con alguna genuina sorpresa relacionada con la obra del autor británico.

En esta ocasión nos llega la noticia de la publicación por parte de la editorial Harper Collins de Art of the Hobbit, una edición que nació al preparar una edición especial dedicada al 75 aniversario de su publicación y que sacó a la luz más de 100 ilustraciones del propio Tolkien que no se conocían hasta el momento, permaneciendo ocultas en su archivo de la Bodelan Library en Oxford.

Esto es una muestra del imponente legado del autor, que pese al trabajo de su hijo Christopher, todavía puede resultar interesante, tanto para estudiosos de su obra como para la legión de seguidores que mantiene hoy en día. ¿Habrá algo similar oculto relacionado con el resto de sus libros? Seguro que más de uno está impaciente por ponerle las manos encima a esta colección de dibujos, de los que apenas veinte se conocían con anterioridad, siendo utilizados para ediciones ilustradas.

Tolkien - Hobbit

Tras la digitalización y rehabilitación de los originales se decidió sacar un libro con las 110 ilustraciones, entre bocetos, dibujos y acuarelas, que muestra exactamente la idea que tenía el autor sobre el mundo que tan famoso se hizo posteriormente gracias al éxito universal de su novela más conocida, El Señor de los Anillos.

Vía: The Guardian

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El archivo millonario de J.M. Coetzee

25 de octubre de 2011 en Autores, Literatura

J.M. Coetzee - Archivo

Parece ser que no todas las bibliotecas del mundo están sufriendo los devastadores efectos de la crisis. Que se lo pregunten al premio Nobel John Maxwell Coetzee, que acaba de vender sus archivos literarios al centro Harry Ransom de la Universidad de Texas en Austin, por la nada despreciable cantidad de un millón y medio de dólares (unos 1,085.000 euros). Según el propio centro, la compra se ha realizado con fondos propios de la universidad y con donaciones de particulares.

No es casual que Austin haya elegido a Coetzee, ya que éste dedicó varios años de su vida a doctorarse en dicha universidad, utilizando como base de su tesis los cuadernos en los que Samuel Beckett escribió su novela Watt. De modo parecido, ahora los estudiantes de la universidad podrán estudiar a Coetzee directamente a través de sus manuscritos. La compra incluye nueve versiones manuscritas de su obra Vida y época de Michael K.

No es la primera vez que el centro adquiere grandes archivos de importantes autores contemporáneos. El año pasado se hizo cargo de varias cajas de documentos pertenecientes a David Foster Wallace, entre los que se encontraba gran parte del material de su novela inacabada El rey pálido, que quedó en manos de su editorial hasta terminar de publicarse. También figuraban cientos de libros de su colección personal, miles de hojas fotocopiadas y anotadas por Wallace de diversas obras del escritor estadounidense Don DeLillo; además de correspondencia personal, material didáctico y todo tipo de documentación relacionado con su escritura: desde anotaciones a relatos.

El interés de la biblioteca tejana por conservar la palabra escrita en su formato original en papel siempre ha sido una de sus prioridades, y llama la atención en un mundo en el que cada vez se favorece más la digitalización de documentos. La inversión de millón y medio en un archivo personal contrasta con fuerza con todas las iniciativas que buscan, precisamente, reducir el espacio que ocupan libros y documentos escritos. Algunos, como la empresa nipona Bookscan, obtienen beneficios escaneando libros, pasándolos a .pdf y reciclando el papel del ejemplar. En su filial estadounidense, 1dollarbookscan, ofrecen 100 páginas de digitalización por tan sólo un dólar. El director y fundador de la empresa, a diferencia de la biblioteca de la universidad de Austin, no tenía espacio en su pequeño apartamento de Tokyo para alojar sus dos mil libros, por lo que decidió escanearlos y pasarlos todos a su iPad, y seis meses más tarde había contratado a cientos de personas para escanear y destruir los libros de aquellos que, como él, no tenían espacio físico para sus libros pero no encontraban los títulos que buscaban en formato electrónico (o no estaban dispuestos a pagar un precio elevado por dicha versión electrónica). Tal vez estemos ante dos extremos de la conservación literaria: por un lado, el afán por idolatrar a los grandes escritores, convirtiendo en memorabilia todos sus documentos, justificando gastos inmensos en aras de lo académico; y por otro, la imposición del espíritu práctico y la paulatina muerte de nuestro amigo el libro en papel.

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La distopía en la literatura

24 de octubre de 2011 en Ciencia-Ficción, Narrativa

Los desposeídos

La palabra utopía, acuñada por Tomás Moro en su obra homónima, influenciada por la famosa República de Platón, podría provenir de la palabra griega “u-topos“, (no lugar) o de “eu-topos“, (buen lugar). Moro buscaba una manera de designar un lugar perfecto, un mundo ideal, una civilización evolucionada. Sin embargo, como demostró la propia experiencia de Platón, que intentó llevar su utopía a la realidad en Siracusa, con frecuencia el futuro no nos trae perfección y mejoría, sino desastre. Y aquí es donde comenzamos a hablar de distopía. Por su carácter futurista y especulativo, se trata de un subgénero temático que suele encuadrarse en el género de la ciencia ficción.

Aunque hay muchas formas de clasificar la distopía, tal vez podríamos dividirla en dos grandes subgrupos que hacen referencia a la actitud del lector y/o de los personajes frente al mundo en que viven. Podríamos hablar por un lado de distopías patentes, en las que es más que obvio que algo va mal, que este futuro es terrible; y por otro lado de falsas utopías, en las que la situación distópica no es, de primeras, aparente, ya sea porque los propios ciudadanos no sean conscientes de la realidad que se esconde bajo una situación en apariencia perfecta y feliz, o bien porque la perspectiva principal (la del protagonista y, por tanto, del lector) no descubra dicha situación hasta bien avanzada la narración. Este sería el caso de obras como Los desposeídos, de Ursula K. Leguin, donde el exuberante mundo de Urras acaba mostrándose como clasista, injusto y deshumanizado frente al duro mundo de Anarres, que termina por descubrirse como funcional y éticamente evolucionado, a pesar de su excesiva burocracia y tensión interna; o de Un mundo feliz, de Aldous Huxley, donde la supuesta felicidad de una civilización consumista y drogadicta se pone en entredicho con la aparición de un extraño que todavía conserva algunas de las costumbres de una cultura más antigua y moralmente férrea. En éstas, el mayor giro argumental suele producirse cuando el lector y/o los personajes descubren, en una revelación bien progresiva o bien repentina, que están siendo engañados y que se enfrentan, sin haberlo sabido, a un mundo cruel y despiadado. Con frecuencia, es la crueldad de este mundo la que permite su propia supervivencia, como ocurre en la película Cuando el destino nos alcance (basada en la novela de Harry Harrison de 1966 ¡Hagan sitio! ¡Hagan sitio!), en la que los habitantes de un mundo con escasez de alimento consumen carne humana sin saberlo. En este tipo de libros, suele insistirse en el poder mediático, religioso y de propaganda política, que, de manera perturbadora, asegura el mantenimiento del statu quo, y la sumisión de los habitantes. En esto era todo un maestro George Orwell, que con el paradójicamente llamado Ministerio de la Verdad de su 1984, reescribía la historia según las necesidades políticas del momento, del mismo modo que se reescribían los mandamientos de los animales en Rebelión en la granja, que se levantaban para encontrarse con sutiles cambios en las palabras que definían su existencia. Junto al poder mediático suele cobrar importancia el uso de herramientas de distracción, que mantienen sosegados y felices a los ciudadanos, como el poder de la televisión (o su equivalente futurista) en Farenheit 451, o de las drogas y el consumismo exacerbado en obras como Un mundo feliz o Mercaderes del espacio.

Por lo general, cuanto más se acerca una distopía a temas que están presentes en nuestro tiempo, es decir, cuanto más plausible nos resulte, más incómoda y cercana será y, por tanto, mayor impacto tendrá en el lector. El poder de los medios de comunicación, la superpoblación, la escasez de alimentos, el neoliberalismo más extremo, la devastación ecológica… todos son problemas que reconocemos en nuestro mundo actual y que nos dirigen hacia un futuro poco prometedor.

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Asfixia, de Chuck Palahniuk

23 de octubre de 2011 en Literatura, Narrativa

Asfixia, de Chuck Palahniuk

Para muchos, el nombre de Chuck Palahniuk no significará nada, pero el nombre de su obra más conocida, El club de la lucha, despierta el interés de lectores y entusiastas del cine por igual. La adaptación cinematográfica de su libro por David Fincher, protagonizada por Brad Pitt, Edward Norton y Helena Bonhan Carter, se ha convertido con el tiempo en una película de culto. El film fue criticado por su contenido violento, al igual que la obra original fue considerada impactante por sus escenas explícitas, tanto de violencia como sexuales. El feísmo y la brutalidad con la que Palahniuk describe las relaciones humanas aparece de nuevo en otra de sus novelas, Asfixia. Ésta recoge de nuevo los temas presentes en El club de la lucha, mostrando la desesperación humana bajo el peso del materialismo y lo socialmente convencional.

El protagonista de Asfixia recurre a todo tipo de métodos para sobrevivir, tanto mental como económicamente. Se define como adicto al sexo, si bien nunca queda claro si las relaciones que establece con mujeres, aparentemente de manera casual y superficial, están tan desvinculadas de emociones como querría hacernos creer; y en todo momento parece que busca una adicción como escapatoria a sí mismo (muestra a lo largo del libro cierta admiración por las actividades y comportamiento, que él ve como liberador, de otros adictos). Trabaja en un centro de reconstrucción histórica, donde a diario debe disfrazarse de colono del siglo XVIII, y por las noches dedica su tiempo a ir a restaurante en restaurante, fingiendo una situación límite (asfixiarse con la comida) para que otros puedan salvarlo y poder crear un vínculo de responsabilidad con éstos por el que se sientan obligados a cuidar de él y enviarle dinero, dinero que necesita para poder mantener con vida a su madre, que se halla recluida en una institución mental. Poco a poco se ve obligado a enfrentarse a sus propias limitaciones y sentimientos: a través de la Dra. Paige Marshall, en la que por primera vez confunde sexo y afecto; y a través de su propia madre, cuyo delirio se nos va desvelando mediante frecuentes flashbacks a lo largo del libro.

El estilo rápido, de párrafos cortos, monólogos internos y recuerdos visuales, ayuda a navegar un texto cargado de símbolos (como expresa la madre del propio protagonista, que insiste en que el mundo se ha cargado tanto de definiciones, de reglas y símbolos que ha perdido su sentido) y diferentes líneas narrativas. Bailan los argumentos entre las relaciones personales del protagonista (con su madre, con las mujeres, con su mejor amigo Denny) y los actos surrealistas que se suceden a su alrededor (las piedras de Denny, los “héroes” que “salvan” al asfixiado todas las noches, la madre secuestradora y su parafernalia de información absurda), todo cargado de una conveniente dosis de escenas incómodas y a veces nauseabundas, y de la habitual “pistola escondida” de la que suele hacer gala Palahniuk, un giro argumental inesperado que trastoca la información recibida y que, lejos de ofrecer un final, complica la intriga y cierra la obra con la sensación agridulce de que el personaje central sigue siendo tan complejo e inescrutable como al principio y que en la obra de Palahniuk siempre hay que leer con cuidado, ya que nada es realmente lo que parece.

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Una mirada a Fridtjof Nansen

22 de octubre de 2011 en Autores, Biografí­as

Hacia el Polo

Aprovechando el 150 aniversario de la muerte de Fridtjof Nansen no estaría de más hablar de uno de los más arriesgados viajes que emprendió el explorador noruego a lo largo de su vida, llena de innumerables anécdotas y hechos.

Nansen empezó como esquiador antes de pasarse a la exploración ártica, siendo uno de los pioneros en acercarse al Polo Norte, en un viaje que si bien no alcanzó su objetivo, lo situó, junto a su compañero Fredrik Hjalmar Johansen, en una zona donde nadie había logrado llegar con anterioridad. Éxito o fracaso, eso es relativo; lo cierto es que salió con vida tras dos años de infierno polar compartiendo hasta el saco de dormir. Precisamente, Nansen publicó un libro contando este viaje, Hacia el Polo, que se convirtió en todo un éxito en su tiempo y que hoy en día publica en español Interfolio. De la introducción del editor me gustaría destacar un pequeño texto:

Sabemos que Nansen y Johansen no consiguieron llegar al Polo, aunque nadie había estado tan cerca hasta la fecha. Casi perdidos tomaron la dirección que, suponían, los llevaría a la Tierra de Francisco José y tuvieron que pasar dos inviernos metidos en un agujero en el hielo.Para que su temperatura corporal no descendiera mortalmente durante la noche, durmieron ambos dentro del mismo saco durante dos años para darse calor. Conociendo a los noruegos, me los imagino cediéndose el paso uno al otro educadamente para entrar en el saco.

–Entre usted, Dr. Nansen
–No, por favor, entre usted primero, amigo Johansen.
–Ni hablar, después de usted, querido amigo.

Cuenta la historia que, tocando a su fin el segundo año, y a poco tiempo de que el destino los pusiera a salvo, Nansen le dijo a Johansen una noche, estando dentro del saco:

–Estimado amigo, después de dos años…¿usted no cree que ya va siendo hora de que empecemos a tutearnos?

Nansen, sin embargo, sería todavía más conocido por su carrera política como diplomático, en la Primera Guerra Mundial durante la cual jugó un papel destacado ayudando a cientos de refugiados, que le llevó desde Washington como Alto Comisionado de la Sociedad de Naciones a Rusia para negociar la vuelta a casa de prisioneros rusos tras la revolución, entre otras muchas acciones dedicadas al acuerdo entre naciones. Sin duda un hombre notable que recibió el Premio Nobel de la Paz en 1922, vamos, igualito que algunos que ha concedido posteriormente la Academia Sueca.

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