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Entradas de septiembre de 2011

La comedia del diablo, de Christopher Moore

10 de septiembre de 2011 en Reseñas

La comedia del diablo

Christopher Moore es un autor con un sentido del humor muy particular, capaz de realizar obras surrealistas y darles un toque de realidad que es marca de su estilo personal. La comedia del diablo fue su primera novela publicada en 1992, y se nota que todavía tenía que pulir un poco sus herramientas literarias.

Moore es más conocido por obras posteriores, como ¡Chúpate esa! o La sanguijuela de mi niña, consiguiendo crear a su alrededor un grupo de fieles seguidores adictos a ese juego entre realidad y ficción que sabe crear tan bien. Por otro lado, hay un montón de lectores que no acaban sus libros, ya que no entran en ese juego literario y metarreferencial con el que construye sus historias.

En La comedia del diablo, Moore plantea ciertas bases de su universo personal, como es el pueblo de Pine Cove, un trasunto de esos pueblecitos de Nueva Inglaterra tan típicos de las novelas de Stephen King, junto con algunos personajes recurrentes. La historia no deja de ser peculiar: Travis es el amo de Engañifa, un demonio malvado y cruel, con quien lleva más de 80 años en los que no ha envejecido un sólo día. Travis va a su ritmo, pausado y sin prisas, mientras que Engañifa ya se está impacientando de su presencia. La aparición de un viejo Djinn, enemigo mortal del demonio, acrecentará el caos en la vida de algunos de los tranquilos habitantes de Pine Cove.

La novela se lee con agrado, sobre todo si el lector es aficionado a la literatura fantástica y comparte con Moore los referentes. Hay muchísimas bromas y guiños literarios con los que entretenerse si se coge el libro con ganas, aunque es cierto que Moore abusa demasiado de esa complicidad y presta menos atención al cuidado de la narración que en obras posteriores.

La comedia del diablo me ha hecho pasar el rato, no puedo negarlo, y aunque me ha encantado la inclusión de un H.P. Lovecraft reencarnado en dueño de cafetería y experto en lenguas muertas, entiendo que son precisamente ese tipo de personajes los que lastran el total de la obra para aquellos que vienen de fuera. Moore carece de la capacidad de otros autores, como Jasper Fforde, para no divagar demasiado y prestar más atención a la broma que a la trama.

En resumen: un libro que se lee rápido, tiene unos golpes de humor buenos y se olvida con facilidad debido a su estilo poco elaborado.

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Clásicos que aburren

9 de septiembre de 2011 en Divulgación

La Regenta

La Regenta, de Leopoldo Alas Clarín, es una de mis novelas favoritas. Es posible que nunca la hubiese probado si no hubiera estado entre las lecturas obligatorias de mi centro de enseñanza, ya que por sí misma no gozaba de nada que me llamase la atención. De acuerdo, había adulterio, una feroz crítica al conservadurismo religioso y mil atracciones más entre sus numerosas páginas, pero no era fácil saberlo cuando lo primero con lo que una se encontraba, siendo adolescente, era con un capítulo largo y tedioso con una descripción pormenorizada de Oviedo, perdón, Vetusta, desde lo alto de un campanario. La obligación escolar me hizo ir más allá de esas primeras páginas y pude disfrutar de una obra excelente, emocionante y tremebunda, pero de haber sido por mi propio interés lector, nunca habría superado esas densas primeras páginas.

¿Cuántos libros, descritos como clásicos literarios, tenemos en la estantería, promesas olvidadas de cultura, de estatus intelectual? ¿Cuántas obras están protegidas por la impenetrable pátina del prestigio, cuántas de ellas acaban sirviendo, pese a nuestros mejores deseos, como el mejor remedio contra el insomnio o incluso como conveniente extra bajo la pata de una mesa coja? Cortázar decía que no había podido leer El Quijote hasta que comenzó a hacerlo en sus visitas al excusado; el Ulises de Joyce decora más de una habitación, cubriéndose de polvo, infeliz en su inutilidad. En muchas ocasiones necesitamos un contexto, una valoración, apéndices de conocimiento que nos expliquen por qué un volumen de insoportable aburrimiento es una de las obras cumbre de la literatura universal. En estos casos, la literatura se parece al arte pictórico. La crítica puede marcar la diferencia ante un cuadro, como por ejemplo El Matrimonio Arnolfini, donde sólo vemos una pareja poco agraciada en una habitación de extrañas proporciones, cogida de la mano; las palabras adecuadas pueden hacernos apreciar el contexto histórico, político y social, el detallismo del paisaje, el inteligente juego del espejo, la aparición de elementos pictóricos de extraño simbolismo, etc. Cuando queremos darnos cuenta, la pareja nos resulta hermosa y la habitación cobra una vida propia que trasciende lo visual. Con frecuencia, con los libros nos pasa algo semejante: el entendimiento del juego de crítica, sátira y pura diversión que aliña la novela de Cervantes y la apreciación del maestral uso del lenguaje de Joyce pueden llevarnos a encontrar en sus libros un verdadero goce que poca literatura podrá proporcionarnos.

O tal vez, sólo tal vez, sigan pareciéndonos escritos densos, lentos, en resumen, aburridos. Por otro lado, lecturas hay para todos los gustos, y obras como Guerra y paz o Cien años de soledad levantan casi tantas pasiones como bostezos. Las conversaciones sobre la conveniencia de largas escenas bélicas (o la abundancia de absurdas cancioncillas) en El señor de los anillos ya son bastante cansinas de por sí. Pocas personas hay que recomienden lecturas como La voluntad de Azorín, La madre de Gorki o Tiempos difíciles de Dickens, por su valor como entretenimiento. Y vosotros, lectores, ¿qué libros preferiríais usar para avivar el fuego este próximo invierno antes de tener que volver a pasar por el suplicio de leer más de dos páginas seguidas?

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Cumbres Borrascosas y La piel que habito: cine y literatura

8 de septiembre de 2011 en Divulgación

Cumbres Borrascosas

Cumbres borrascosas es uno de esos clásicos de la literatura en los que se sufre. Se sufre como lector, como personaje y hasta creo que el librero sufre de ver el libro todos los días. La historia de Heathcliff y Catherine está impregnada del romanticismo de la época, es decir, el amor sería bonito pero entre tanto dolor poco hay que disfrutar excepto algo de venganza.

Emily Brontë logró una obra inmortal que ha sufrido, cómo no, varias adaptaciones al cine con actores de renombre como Laurence Olivier o Ralph Fiennes, y que ahora ha visto su actualización con una nueva versión presentada hace pocos días en el Festival de Venecia, al parecer con una muy buena acogida, en la que, como nota discordante, se presenta a Heathcliff interpretado por un actor negro.

Andrea Arnold, su directora, logró un gran éxito en 2009 con Fish Tank, película que ganó el Premio del Jurado en Cannes y un BAFTA, unas credenciales que le han servido para crear su particular Cumbres borrascosas, con un lenguaje cinematográfico moderno, alejado del clasicismo que podría demandar la historia, y con ciertos cambios que hacen el resultado final más crudo y realista que la historia imaginada por Brontë. Sin duda uno de los éxitos de la temporada y que es probable que ponga al libro de nuevo en lo más alto de las ventas durante unas semanas.

Otro de los estrenos que ha llegado a las pantallas de cine hace poco es La piel que habito, de Pedro Almodovar, en la que el director da rienda suelta a su habitual mezcla de imágenes, historias personales y fetiches. Lo cierto es que viendo la película nadie lo diría, pero nos encontramos ante la adaptación -más o menos-, de la novela Tarántula, escrita por Thierry Jonquet en 1986.

Lo que mantiene la película de Almodóvar es esa dura venganza que destila el libro de Jonquet, aunque ni el ritmo ni el tono se asemeja al de la novela, y eso que el estilo hiriente y satírico del autor francés se prestaba bastante. Jonquet escribió novela criminal tanto para adultos como juvenil y recibió varios premios a lo largo de su carrera, como el Prix Mystère de la crítica francesa en 1999 por Moloch o la Medalla de honor de la LICRA en 2007.

Cumbres borrascosas y La piel que habito, dos propuestas muy diferentes tanto en historia, tono, dirección y lenguaje pero que comparten un mismo origen: el literario. Esperemos que no defrauden a los grandes seguidores de sus novelas madre y que agraden a aquellos que se acerquen más tarde al libro, intrigados por la película.

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Amazon.es, la AmPad y el Nook Color 2

7 de septiembre de 2011 en Noticias

AmPad

Cuando el año pasado Barnes & Noble decidió sacar una modesta tableta dedicada al mundo de las revistas bajo la marca de su lector Nook, el Nook Color, muchos especialistas vaticinaron que era un movimiento desesperado y abocado al fracaso.

Un año después nos encontramos con que la jugada de Barnes & Noble no iba nada desencaminada, sobre todo por la manga ancha con la que ha dejado que los hackers pudieran toquetear las tripas del Nook Color para conseguir que el Android que llevaba dentro pudiera convertirse en un elemento funcional, con poco que envidiar a otras tabletas del mercado, sobre todo por un dato clave: su bajo precio.

Pues bien, mientras se prepara el segundo modelo del Nook Color -lástima que no se venda en España-, llega por fin una noticia que muchos esperaban: la tableta de Amazon, un dispositivo del que todavía no se tienen imágenes reales ni tampoco un nombre definitivo (¿Amazon Tablet? ¿AmPad?). Al parecer los chicos de Amazon van a sacar un gadget más parecido a lo que se espera del Nook que uno para competir con iPads, Asus o Galaxy Tabs, mucho más potentes y menos capadas.

Por lo pronto se sabe que podrá ejecutar aplicaciones Android desde el market creado por Amazon -todavía limitado al mercado americano- y que, por lo que se dice, no ha levantado demasiadas pasiones entre desarrolladores y usuarios. Es de suponer que la aparición de la AmPad servirá de lanzamiento para la plataforma.

Así que aquellos que esperaban el duelo en las alturas entre Amazon y iPad van a tener que buscar en otro lado, ya que Amazon busca el mercado amplio de bajo precio y los de Apple no han hecho del mundo de los libros electrónicos su principal objetivo, sobre todo tras los inteligentes movimientos de Amazon para estar presentes dentro del ecosistema Mac sin tener que pagar parte de su canon.

En cuanto a la presencia de la AmPad en España, es dudosa durante sus primeros meses de vida. En cualquier caso, el día 15 de septiembre desembarca Amazon España, aunque mucho nos tememos que a precios similares a los que podemos encontrar en el resto de librerías virtuales, ya que los descuentos en España sobre los libros están regulados por ley. En cuanto a los precios de los libros digitales, que llevan un tiempo negociando, se anuncian en la línea del habitual miedo y conservadurismo del editor medio español, aproximadamente un 30% más barato que el precio físico. Parece mentira que todavía no hayan dado cuenta de que el precio de uno no debe depender del otro. En fin, ya veremos si se impone la cordura o no de la mano de Amazon.es.

El diario de Akira Otsuka

6 de septiembre de 2011 en Divulgación

La guerra del pacífico de los estudiantes

Acaba de ver la luz el libro La guerra del Pacífico de los estudiantes, todavía no traducido al español, escrito por Makoto Kumagai. Kumagai, que hoy cuenta con ochenta y ocho años, se ha basado fundamentalmente en un documento de gran importancia para entender la Segunda Guerra Mundial desde el punto de vista japonés, el diario de su antiguo compañero de secundaria Akira Otsuka, muerto el 29 de abril de 1945 en Okinawa en una acción suicida. Porque Otsuka, que antes de que Japón declarara unilateralmente la guerra a EEUU estaba preparándose para ingresar en la Universidad, había sido designado por sus mandos para efectuar un ataque kamikaze contra la Armada estadounidense. Hay que hacer notar que el vocablo kamikaze (de kami, dios, y kaze, viento), que se ha popularizado en todo el mundo, no es el utilizado por los propios japoneses, que prefieren llamar a estas unidades suicidas tokktai, abreviatura de Unidad Especial de Ataque Shinpu.

Otsuka, que era poco más que un adolescente en 1945, escribió un diario los meses anteriores a su muerte, siendo la última entrada del diario la del 19 de abril, diez días antes de su ataque. No existe en Occidente mucha bibliografía sobre el punto de vista japonés de la II Guerra Mundial, habiendo preponderado en este caso la opinión estadounidense acerca del frente del Pacífico y sus enemigos asiáticos, pero el nipón suele ser mostrado como un pueblo fanático que sigue ciegamente todas las órdenes de los altos cargos del ejército y que considera al emperador poco menos que un dios. En el diario de Akira Otsuka esto último parece confirmarse: no existe ninguna duda de la naturaleza divina de Hirohito y del propio Japón, patria bendecida por los dioses, pero el fanatismo, el cumplimiento a toda costa de las órdenes, no queda exento de dudas. Otsuka no quería morir, y se sentía mal por ello. Sus remordimientos le llevaron a escribir, el 1 de abril de 1945, menos de un mes antes de su muerte:

Japón, una nación divina, definitivamente tiene que ganar. Creo que debería ser un buen hijo de la patria y morir por la causa imperial. Pero, ¿es egoísta querer seguir viviendo y cumplir con mis deberes hacia mis padres?

Una entrada fechada el 4 de abril rezuma patetismo: Otsuka viajó durante un permiso a casa de sus padres, en donde les da la noticia de que ha sido designado para un ataque suicida. “Su rostro se ensombreció por un momento, pero me animó a llevar a cabo mi misión, pensando en la situación del país y mi responsabilidad“, escribió sobre su padre. Tras el permiso el joven soldado se reincorporó a su destacamento. Nunca volverían a verlo. Ni siquiera se sabe a ciencia cierta si su ataque tuvo éxito o si fue derribado antes de que el cuarto de tonelada de explosivos que transportaba en su avión monoplaza hiciera el efecto devastador deseado.

El diario de Otsuka, que estuvo en manos del ahora octogenario escritor Makoto Kumagai, ha sido donado a un museo de Tokyo, el de “Voces desde el océano”, que tiene gran cantidad de material de estudiantes japoneses que vieron truncada su vida durante un período que literalmente despobló Japón de varones jóvenes.

“En aquellos días, no podíamos decir que queríamos vivir“, dijo Kumagai. “Otsuka probablemente escribió en el diario lo que había en su corazón, exponiendo sus sentimientos reprimidos”.

Serie de televisión para American Gods

5 de septiembre de 2011 en Noticias

American Gods

Cuando los aficionados a la fantasía todavía estábamos aplaudiendo la excelente adaptación de Juego de Tronos a la pequeña pantalla, la cadena estadounidense de televisión HBO, sinónimo de calidad y grandes producciones que nada tienen que envidiarle al mejor cine, anuncia que acoge en sus brazos a la muy singular American Gods de Neil Gaiman. Gaiman, como no es de extrañar, se muestra encantado con la noticia, probablemente con la seguridad que otorga saberse en manos de los mismos que permitieron a George R. R. Martin un control casi absoluto sobre el guión de la primera temporada de Canción de hielo y fuego.

American Gods se publicó en 2001 por primera vez, y se ha reeditado recientemente en una versión revisada ampliada por el autor. Recoge algunos conceptos que ya trató Gaiman en sus novelas gráficas: en concreto, la antropomorfización de figuras mitológicas y su existencia paralela a los seres humanos, sobreviviendo gracias a la fe de éstos. Aparece también el personaje Anansi, el dios araña, que retomaría Gaiman en su posterior Los hijos de Anansi. American Gods se llevó en su momento nada menos que el premio Hugo, el Nebula, el Locus y el Bram Stoker, entre otros muchos galardones. También fue el primer libro en transmitirse, frase a frase, a través de la red social Twitter. La obra es un homenaje del autor a la Norteamérica más mágica y profunda, la que transmite en ocasiones Stephen King en sus novelas a través de desiertos y extraños personajes, retratando un panteón único de semidioses y divinidades casi olvidadas, que malviven como pueden, desapareciendo poco a poco en una sociedad que ya no los necesita, sustituidos por dioses nuevos, más poderosos.

La adaptación a serie será producida por Playtone, dirigida ni más ni menos que por Tom Hanks, una productora que ya se ocupó de series de elevada calidad como The Pacific o Band of Brothers. El guión estará a cargo de Robert Richardson (más conocido como director de fotografía de películas como Malditos Bastardos o Shutter Island) y del propio Gaiman. Playtone también tiene su propia discográfica, con la que ha creado la banda sonora de varias de las series y películas de la productora, por lo que cabe la posibilidad de que también se ocupe del contenido musical de American Gods.

Por otro lado, parece ser que la novela Buenos presagios, escrita por Gaiman a medias con Terry Pratchett, podría ir por el mismo camino, si bien se desconoce qué cadena se ocuparía de realizar la serie (sí se sabe que el proyecto estará vinculado a los célebres Terry Jones y Gavin Scott). Sea como sea, tanto Pratchett y Gaiman suelen desconfiar de cualquier mención a Buenos presagios, que desde el 2001 ha ido de mano en mano, circulando por todo Hollywood (en principio iba a ser un proyecto cinematográfico). Según Pratchett, la diferencia entre él y Gaiman en lo que se refiere a proyectos de cine es que Gaiman no se cree que sucederán hasta que está sentado delante de la pantalla, comiendo palomitas, y Pratchett, directamente, no se cree que sucederán.

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Timothy Ferris y el imperio de las cuatro horas

4 de septiembre de 2011 en Divulgación

Tim Ferriss

Hay muchos tipos de libros de autoayuda, y en la actualidad destacan sobre todo aquellos que abogan por una mejora personal, ofreciendo toda una serie de trucos para vivir mejor, trabajar menos, ganar más dinero y tener un cuerpo de escándalo. Estas obras componen una atractiva gama de soluciones en forma de texto: uno puede aprender, por ejemplo, a ser mucho más productivo; también puede descubrir cómo mejorar su vida en pareja (o cómo conseguir una pareja). Y aunque hay muchos libros de este tipo, y muchos escritores, muchos de los cuales son, además, blogueros, es indiscutible que Timothy Ferriss es el rey de todos ellos.

Ferriss ha asombrado a todos los expertos en marketing llevando él solo su promoción, moviéndose con facilidad en el mundo de los blogs, consiguiendo que sus propios colegas blogueros sean los que apoyen sus productos. Y aunque lo que pretenda vender sean sus libros, Ferriss es, él mismo, su mejor producto. Lo que hace a Ferriss atractivo como autor es que escribe desde su propia experiencia, ya que se trata, sin duda, de una persona extraordinaria que tan pronto está aprendiendo tiro con arco a caballo al estilo japonés como escalando una montaña, y que muestra en sus libros los resultados de sus propias experiencias (y experimentos). Comenzó su meteórica carrera con el libro La semana laboral de 4 horas, donde explicaba cómo reducir significativamente las horas de trabajo, aumentar los ingresos y poder viajar por todo el mundo. Ferriss aboga por las “mini-jubilaciones”, por las que uno puede (y debe) escaparse de vacaciones de manera periódica, dejando el trabajo sucio en manos de asistentes virtuales contratados de países con mano de obra barata. No contento con reducir nuestra semana laboral a 4 horas, el escritor decidió aplicar su filosofía de ultra-productividad a otras facetas de la vida, y enseguida apareció The 4 Hour Body (El cuerpo de 4 horas). Ferriss es lo que en inglés se conoce como un life hacker, un “hacker” de la vida. De una manera similar a los hackers informáticos, que destruyen barreras y sistemas de seguridad para acceder a información, dinero, etc., los life hackers acaban con dificultades para llegar a los beneficios que les interesan. En resumen, se trata de personas que ofrecen trampas, atajos y trucos para sacarle el máximo rendimiento a la vida. En The 4 Hour Body aplica todos los conocimientos que puede con el objetivo de sacarle el mayor rendimiento posible al cuerpo humano (y, cómo no, él es el vivo ejemplo de lo que vende).

Su próximo proyecto es The 4 Hour Chef, donde aplicará sus métodos revolucionarios al mundo de la cocina. Como ya hemos comentado aquí en Lecturalia, este será el primer libro en el nuevo sello editorial de Amazon, que ya anda frotándose las manos con las posibles ventas. Aunque Ferriss ha sido criticado por muchos de sus seguidores por “venderse” al gigante estadounidense (a quien muchos consideran el principal responsable del cierre de las librerías tradicionales, y que anda ya envuelto en varias investigaciones por monopolio), está claro que no va a dejar pasar la oportunidad de promocionarse con uno de los mayores escaparates de venta del mundo, ni se va a negar a una muy generosa, presuponemos, compensación económica.

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Bienvenidos al cabaret literario

3 de septiembre de 2011 en Divulgación

Chicago Poetry Brothel

Chicago es uno de esos lugares donde la cultura toma múltiples y extrañas formas, desde la haute culture de los pudientes, especializados en decoración de interiores a golpe de millones, al graffiti más descarnado o la poesía más visceral del subsuelo artistico. Aparecen las más variadas representaciones, y una de las que arrasan en estos momentos se acerca al mundo del burlesque, del cabaret, teñido en ocasiones con cierto matiz victoriano y steampunk, una estética que puede encontrarse tanto en la pasarela como en un local de topless. Y cuando ésta se cruza con lo literario, surgen proyectos tan interesantes como la Chicago Poetry Brothel, algo así como el Burdel de Poesía de Chicago.

En este curioso burdel uno paga cantidades simbólicas (unos cinco dólares estadounidenses) para tener un encuentro íntimo con su prostituta o prostituto favorito, quien recitará, para su singular deleite, poesía de su propia composición o cualquiera que ud. le solicite. Los Poetry Whores, como se hacen llamar, declaman en un escenario común mientras los clientes consumen en la barra o sentados a las mesas, acompañados de personajes habituales como “El Buen doctor”, “El Tísico” o los White City Rippers, que amenizan con su música el local. Una vez contemplado el acto común, los clientes pueden retirarse a los reservados con el o la Poetry Whore de su elección, mientras en el escenario se desarrolla todo tipo de actos, algunos circenses, otros más cercanos al ya mencionado arte del burlesque, donde el striptease adquiere una categoría superior. En lo que se refiere a la prostitución poética, hay mucho donde elegir: si prefiere algo cálido, musical, inspirado por el jazz y la cultura de Nueva Orleans, tal vez elija a Serafine LaCroix; si lo que busca es algo gótico, deprimente, con toques románticos, puede que disfrute del arte de Woodland Doll. Hay para todos los gustos, dirigidos todos bajo la tierna pero estricta mano de la Madame, Susan de Ojos Negros.

Aunque no es la primera vez que el cabaret se une con lo literario, sí es llamativo ver cómo se crea un local exclusivamente para la combinación de ambos aspectos del arte y el espectáculo. La idea del poeta como alguien que se prostituye, ofreciendo, en esta ocasión, su alma a plena vista de todos (y a nivel personal, a merced de los deseos artísticos del cliente) es atractiva, y resulta más física que nunca al adaptarla a un entorno fastuoso y decadente como el de la Chicago Poetry Brothel. Estos prostitutos de la literatura representan al escritor más mercenario, cuya venta como artista y creador se manifiesta de esta manera tan particular, por la que, por un lado, el creador recibe compensación económica por sus servicios y, por otra, el comprador obtiene la sensación, aunque pasajera, de mecenas, patrón y habitante de los lupanares de la literatura. Así que ya saben, si pasan por Chicago, no dejen de visitarlo y de elegir a su propia puta, al fin y al cabo la poesía en vivo es uno de esos lujos de los que uno puede disfrutar rodeado de los escenarios más carnavalescos e inverosímiles.

Convertir un cuento en libro, ¿magia o mala praxis?

2 de septiembre de 2011 en Opinión

Piña de Michel Cera

Viggo Mortensen escribe poesía, igual que Billy Corgan, y James Franco también hace sus pinitos en el mundo de la literatura. Tim Burton vendió como churros sus cuentos ilustrados y Joaquín Sabina reventó el mercado de la poesía en España con sus sonetos. Deberíamos estar ya acostumbrados a estas incursiones de cineastas, músicos y actores en el mundo de las letras, por bizarras que sean. El que ahora tendrá libro propio en España, y especifico que en España porque que yo sepa esto no va a ocurrir en ningún otro lugar del mundo, es Michael Cera. Sí, Michael Cera, ese actor canadiense jovenzuelo (que va camino de convertirse en actor con cara de jovenzuelo, que no es lo mismo) que nos deleitó (es un decir) con sus actuaciones en películas como Supersalidos, Juno o Scott Pilgrim contra el mundo. Ese mismo.

El libro en cuestión, publicado por una editorial independiente, se titula Piña. Se trata de un volumen ilustrado (la parte estética corre a cargo de la cada vez más conocida Blanca Miró) de 68 páginas que narra la historia de Carroll Silver, un actor de treinta y ocho años en franco declive.

Hasta aquí, nada especialmente significativo. Incluso habría que recoger las palabras de su editor en Estados Unidos, el popular agitador de masas “alternativas” (por no llamarlo simplemente “gurú de modernos”) Dave Eggers, que dijo al respecto:

Pero ahora pasemos directamente al Tema: el hecho de que uno de los mejores relatos del número sea Piña, de Michael Cera. Sí, el jodido Michael Cera. Le conoces. Ese mismo. ¿Por qué es todo tan injusto? Que alguien sea Michael Cera y que además sea un gran escritor de ficción… Me cabrearía mucho con él si no tuviese la certeza de que va a seguir escribiendo y publicando más historias como esta.

Las palabras de Eggers, muy elogiosas, nos presentan el problema de la edición en español: Piña es una short story, un mero cuento, publicado en la revista alternativa (dirigida por Eggers) McSweeney´s Quarterly junto a otro puñado de historias cortas. Traducido por la escritora afterpop Mercedes Cebrián, la editorial Alpha Decay ha conseguido convertir el cuento en un libro completo. Un libro no muy extenso, claro, pero un libro al fin y al cabo.

Desconozco la calidad literaria que atesora Cera, aunque doy por hecho que la traducción será magnífica (no hay que olvidar que Cebrián, además de escribir, traduce y gana premios de traducción: no es precisamente una novel en estas lides). Tampoco desconfío de la edición en sí, la editorial ha demostrado tener criterio y buen gusto en sobradas ocasiones. Tan sólo haré un pequeño apunte desde el punto de vista más frío, el monetario: el libro en España tendrá un precio más elevado del que tenía la revista estadounidense en donde este cuento (y unos cuantos más) aparecía.

¿Valdrá la pena el desembolso? Hay que darle a la editorial el beneficio de la duda, por mucho que cueste dado el carácter mediático del autor. Si la edición lo merece, si las ilustraciones convierten la historia de Cera en una pequeña joya, tal vez habría que darle una oportunidad, por más que nos resulte raro que una editorial, por arte de magia (y la maquetación es una ciencia mágica digna de figurar en los temarios de Hogwarts), haya convertido un cuento en un pequeño volumen.

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La traducción de El temor de un hombre sabio

1 de septiembre de 2011 en Opinión

El temor de un hombre sabio en español

Uno de los libros más esperados de 2011, El temor de un hombre sabio, segunda parte del bestseller El nombre del viento, todavía está pendiente de su traducción al castellano. ¿Son los fans cada vez más exigentes con los plazos a la hora de traducir nuevas obras?

Está claro que vivimos en la época de la inmediatez, de la alta tecnología y de la información a dos clicks de distancia. Si se estrena una película la queremos disponible en nuestra casa al día siguiente, si es una serie de televisión americana, a las dos horas de su emisión ya podríamos tener acceso a ella. Todo llega deprisa, rápido, y lo queremos ya.

La literatura no es algo que haya quedado fuera de este fenómeno, llegando incluso a extremos de exigir a los autores mayor velocidad a la hora de escribir sus libros por parte de sus ansiosos lectores, como ya le pasó a George R.R. Martin mientras escribía A dance with dragons. Los lectores de grandes sagas necesitan un ritmo constante, algo que sólo ha podido darles J. K. Rowling con su matemática precisión de un libro por año de Harry Potter, o el prolífico Stephen King, cuya producción desbordaba hasta a su propia editorial.

Hoy en día, las grandes sagas van un poco de capa caída, siendo precisamente Canción de hielo y fuego y la Crónica del asesino de reyes las series más esperadas. Sin embargo, tras la espera para su publicación al lector en castellano le queda además un nuevo obstáculo, la traducción… algo que, tras poder hasta tener en sus manos el libro original, se hace muy cuesta arriba para muchos.

Tal es el ansia por leer su libro favorito que incluso hay sitios web donde se agrupan para realizar wikitraducciones, traduciendo entre muchos cada capítulo -casi como se traducen los fansubs de las series- para completar un volumen. Dejando a un lado las implicaciones legales, el resultado final dista mucho de un trabajo profesional y yo no recomiendo demasiado su lectura, a menos que uno sea un verdadero adicto y le importe más el spoiler que la narración.

La pregunta que se hacen muchos lectores es clara, ¿Por qué tarda tanto la traducción de El temor de un hombre sabio al español? Bien, tanta es la insistencia que Patrick Rothfuss ha dado una explicación en su blog en la que marca una serie de puntos muy sencillos para explicar estos meses de dilación (que yo considero escasos, teniendo en cuenta que el libro salió publicado en Estados Unidos en marzo y su publicación está fijada en España para noviembre).

Rothfuss nos comenta que:

Traducir es muy difícil. Parece algo de perogrullo, pero la verdad es que una buena traducción es algo muy complicado.

El temor de un hombre sabio es muy largo. Rothfuss se ha marcado una novela de 400.000 palabras, una auténtica barbaridad. Como referencia dice que ocupa más que si sumáramos las tres primeras novelas de Harry Potter y la trilogía completa de los Juegos del Hambre.

Sus libros son complicados de traducir. Rothfuss entona un mea culpa y comenta que usa nombres difíciles de interpretar en otros idiomas y escribe metáforas bastante peculiares y muy personales. Por si lo de las 400.000 palabras no fuera suficiente.

Está claro que la obra de Rothfuss no puede, ni se debe, traducir a toda prisa. Es más, creo que el trabajo de Gemma Rovira, de gran calidad, como ya vimos en El nombre del viento, es casi un encargo express teniendo en cuenta la cantidad de material con la que tiene que trabajar y con la exigencia que luego se va a tener con el resultado. De A dance with Dragons, por poner el ejemplo de otro de los libros más esperados, todavía no se conoce la fecha de publicación, pero suele estar en algo menos de un año desde su publicación. Yo apuesto que estará para antes de la Semana Negra de 2012. Llamadlo una corazonada.

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