Terry Pratchett y la eutanasia
Hace unos meses que se conoce la terrible noticia de la enfermedad de Alzheimer que sufre uno de los más famosos escritores de literatura fantástica del mundo, Terry Pratchett.
Autor de las novelas situadas en el increíble Mundo Disco y protagonizadas por magos, brujas, bárbaros y turistas, Pratchett siempre ha hecho gala de un sentido del humor fuera de lo normal y un sentido común que se aprecia en cada uno de sus libros. Cada una de sus novelas se encarama en el top de las obras más vendidas, aunque ahora, entre el cansancio de la edad y la enfermedad, ha bajado el frenético ritmo que llevó durante más de diez años.
Lo cierto es que el Alzheimer de Pratchett le ha sido diagnosticado en una etapa temprana, pese a ser prematuro, y está viviendo el desarrollo de la enfermedad desde un punto de vista muy calmado y racional. Pratchett comenta que no es un accidente de coche sino que es ver como toda la maquinaria va rompiéndose poco a poco, a cámara lenta.
El autor inglés, que fue ordenado caballero el año pasado, tiene claro que por el momento no hay ninguna cura para la enfermedad que tiene, una lenta y progresiva desaparición de su propio ser que mantendrá, a la larga, su cuerpo vivo.
En una lectura emitida en la BBC, Shaking Hands With Death, y de la que hay un extracto publicado en The Guardian, Pratchett habla del suicidio asistido y de cómo la legislación, en este caso inglesa, pero podríamos hablar de la mayor parte del mundo, no contempla casos como el suyo, difíciles de comprender frente a otros como en los que el fallo casi definitivo es corporal y se sobrevive a base de máquinas.
Me gustaría destacar, además de recomendaros la lectura del texto original, una pequeña frase.
Como ya he dicho, me gustaría morir tranquilo con Thomas Tallis en mi iPod antes de que la enfermedad me sobrepase, algo que espero no suceda todavía en bastante tiempo, porque si supiera que puedo morir en cualquier momento que quiera, entonces, de repente, cada día valdría tanto como un millón de libras. Si supiera que puedo morir, podría vivir. Mi vida, mi muerte, mi elección.

3 de febrero de 2010 a las 16:30
Este es un caso que se mete con temas supremamente interesantes y debatibles. Personalmente y desde mi punto de vista médico este no es un caso adecuado para hablar de la eutanasia o del suicidio asistido. Este escrito es el resultado simplemente del paradigma de lo humano y del yo en el que se mueve la sociedad actual. La tecnología actual y la evolución del pensamiento sobretodo en el siglo XX, nos dejaron en una posición en la cual la humanidad reside solamente en las cualidades cognitivas superiores humanas. Este hipercognitivismo en el cual nos vemos envuelto ha simplemente apoyado e ido a favor del narcisismo patológico que creo goza nuestra especie desde la invención de las religiones. Una frase que me llamó la atención de lo que escribes es en la que afirmas que la demencia de tipo Alzheimer conlleva una desaparición del yo pero preservando las otras características del cuerpo. Comparando al enfermo con un enorme arbol viejo, somos nosotros mismos los que despojamos de dignidad al enfermo y por eso tememos que nos suceda a nosotros. Es que acaso somos solo lo que recordamos. ¿Qué pasa con los sentimientos? ¿Los sentimientos no nos ser lo que somos? ¿Lo que experimentamos ante cada vivencia acaso se repite de la misma manera en el otro? Yo considero muy poco improbable que seamos solo producto de nuestros recuerdos. Y que a eso se remita todo nuestro ser. A veces se hacen comentarios apresurados sin conocer con exactitud las implicaciones de la enfermedad.
Por otro lado, el querido Terry sale con que quiere una muerte romántica pero no llevarla cabo él… sino que alguien más lo haga… Pues yo digo.. si aún esta en perfecto uso de sus facultades mentales aunque ligeramente disminuidas (si se encuentra en una etapa temprana de la enfermedad y sumado a su CI estoy seguro que las tiene) puede suicidarse y nadie lo está deteniendo… ¿Por qué hay que asistirlo?
Parece ser que simplemente es un viejo asustado y cobarde.
3 de febrero de 2010 a las 16:52
Es que el Alzheimer no es una amnesia, es un proceso degenerativo en el que su estado final, además de la pérdida de todo pensamiento, es una atrofia total del cuerpo y la incapacidad hasta de comer por uno mismo. En cuanto a lo de suicidio asistido, Pratchett quiere decir que la ayuda -es decir, la colaboración en el acto: desde conseguirle pastillas a estar presente en el acto- no sea penado por la ley.
Viejo, asustado y cobarde. Lo que hay que leer.
3 de febrero de 2010 a las 17:59
No creo que conozcas más que yo lo que es el Alzheimer… la gente no come por si misma porque se les olvida como comer por si mismas. El cuerpo si se atrofia es porque se les olvido como hacer las cosas… Cuantos tipos de memorias conoces para decirme que no es simplemente una amnesia episódica. Si el tipo se va a suicidar que carajo le importa lo que pase con la Ley, mercado de negro de sustancias con las cuales podría suicidarse es lo que hay. Claramente lo que el pretende es quitarse de encima hasta la responsabilidad de buscarse con que suicidarse.
Llegar a consulta con el medico y decir que quieres suicidarse y que este le recete una medicación con la cual él lo consiga. ¿Acaso “La Vida” es una enfermedad? Como mucho podríamos decir que es producto de la inestabilidad de la materia, de unos átomos de Carbono. Pero vivir no es una enfermedad.
El suicidio es una cosa tan propia, una manifestación de lo que nos queda de nuestra libertad individual. ¿Por qué hacer participe a otro?
Noto que cada vez menos personas quieren tomar responsabilidad por sus actos. ¿Has pensado en las posibles implicaciones que tendría para el sistema de salud los casos en el que las dosis brindadas no fueran suficientes para el suicidio? ¿Qué se hace con una persona que quería morirse pero quedó reducida posteriormente a un ser postrado con el cerebro tostado(por decirlo de alguna manera)? ¿Se la mataría? ¿Se la mantendría con soporte básico vital hasta que una infección decida acabar con él? ¿Donde quedarían los límites del esfuerzo terapéutico? Las decisiones que yo estoy tomando con mi vida no tendrían que afectar a ningún otro ser humano más que los cercanos a mi.
Estoy a favor de una muerte digna. Pero no estoy de acuerdo que un enfermo que padece los efectos de un Alzheimer temprano (la situación cambiaría en caso de un Alzheimer avanzado) quiera intentar solucionar su problema compartiendo la responsabilidad de otros. Si se cree lo suficientemente libre ahora, pues que se suicide ahora. No compartiendo la responsabilidad de su muerte con otro.
Un amigo podría acompañarlo mientras está acabando con su vida, y creo que sería mejor, porque es alguien que lo conoce, que lo acompaña en su dolor, que lo comprende, que ha vivido lo que él y que ha compartido cosas que un médico no.
Por otro lado, eso sería abrirle las puertas a la medicina a muchos Angeles de la Muerte, que tendrían incluso una carátula que los defendería ante la sociedad. Pensar en algo así me da escalofríos.
Otra cosa que noté es que no se le ha olvidado escribir. No creo que tampoco se le haya olvidado como agarrar un arma y ponersela en la cabeza, o como conseguir morfina, opio, heorina o metadona y pasarse de dosis…
Te repito, el ser humano no es solo pensamiento. Hay cosas que van más allá de lo que pensamos. No recordamos lo que pensamos cuando eramos bebés. El pensamiento del niño es diferente. Las personas que sufren algun tipo de retraso mental no piensan del todo bien. ¿A ellos tambien les haríamos suicidio asistido?
Si se quiere suicidar porque no es capaz de aceptarse a si mismo como un ser que siente y que piensa, no solo como un ser que piensa, o como un ser que empezará a pensar distinto. Que lo haga. Es libre de hacerlo. Pero no con un equipo médico, ayudandole a cumplir su deseo y gastando recursos, cuando hay gente que necesita de forma más urgente de la ayuda médica y la compañía médica.
3 de febrero de 2010 a las 18:01
Pues no sé, lo conozco bastante y de primera mano. Mira bien qué es el Alzheimer a nivel cerebral. En cuanto a lo de Pratchett, lee sus artículos y charlas ya que explica casi todas tus dudas.
30 de julio de 2010 a las 12:07
Yo no conozco la enfermedad de primera mano, y desde luego no me considero tan inteligente como para tildar al ser humano de narcisista patológico por tener algún tipo de fé. Pero sí puedo afirmar que tengo compasión. En mi humilde opinión, la eutanasia y la compasión van de la mano. La capacidad actual de alargar la vida hasta límites insospechados, no hace que esa sea la opción más moral y aceptable.
En cualquier caso este es un tema “espinoso”, y me parece que Sergio no ha leído toda la entrevista de Pratchett. Si así fuera sabría que él actualmente, aunque sí pueda tener las facultades mentales algo disminuídas todavía es capaz (sigue escribiendo libros y haciendo su vida normal), y todavía tiene esperanza de que la ciencia avance lo suficiente como para mantenerse así el máximo tiempo posible. Simplemente dice que si supiera que tiene la opción de elegir su muerte, y no vivir el lamentable futuro que le auguran los medicos, viviría sin miedo. Sabiendo, como todos, que la muerte está ahí y es inevitable, pero no tiene por qué ser desagradable (para uno mismo y para la familia, ya que ver cómo tu marido/hijo/padre se ve reducido a un ser enclaustrado en una cama, que no puede ni comer, ni ir al baño sólo, no es gusto de nadie)
Creo que tildar a cualquiera en la situación del Sr. Pratchett de “viejo asustado y cobarde” es simplemente falta de compasión. Es como decirle al abuelo que se queja de dolor en las articulaciones y que tiene miedo a ìrse a la cama por si no se vuelve a despertar; -”ahí tienes la ventana, tírate, mátate. Y si no, no te quejes, estás vivo, es tu decisión pero no molestes más.”
Me sorprende mucho que alguien que parece tan culto como Sergio, pueda hacer unos comentarios tan tajantes y juzgar tan duramente a una persona. Además sobre un tema que es tan fácil visto desde fuera, pero cuando lo vives en primera persona todo cambia… Aquí no hay blanco y negro, es todo más bien gris.