Lecturalia Blog: reseñas, noticias literarias y libro electrónico

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Entradas de diciembre de 2009

Los escritores y las redes sociales

23 de diciembre de 2009 en Autores, Literatura, Literatura electrónica, Noticias

Enfado escritor

Los tiempos en que los escritores podían parecer seres inalcanzables, lejanos en sus cristalinos pedestales, visibles apenas para compartir unos canapés cada dos años, echar unas firmitas y dar entrevistas por la radio parece que están llegando a su fin.

Si, aunque muchos todavía se aferren a sus viejas máquinas de escribir marca Olivetti mientras, supongo, ven la televisión en blanco y negro y fuman celtas sin boquilla para mantenerse auténticos, la verdad es que el mundo digital se nos viene encima a todos sin remedio y, a algunos más que a otros, les está viniendo un poco grande.

Antes apenas se mantenía contacto con los lectores más que de forma muy ocasional y, en contadas ocasiones, mediante la tradicional correspondencia. El correo electrónico empezó a facilitar el acceso a los fans a sus escritores favoritos y ahora, con las redes sociales, los blogs y las webs de literatura, como esta misma, a veces pueden generar curiosos encuentros y desencuentros.

Por ahora ha pasado varias veces, quizá el caso más sonado sea el de una escritora americana, Candance Sams, que se lanzó a degüello sobre una mala crítica que un usuario de Amazon había dejado en su último libro. Puede que ignorar a gente en el Facebook sea fácil, pero dejar pasar una mala crítica es un ejercicio zen, una labor homérica, un trabajo hercúleo para cualquier escritor, sobre todo si es mal comentario está justo al lado de “Comprar este libro“.

Anne Rice también hizo sus pinitos en el arte de la incorrección social con frases como “Has usado este sitio como si fuera un urinario público para publicar falsedades y mentiras“. Eso es el mercado americano, en el hispano no conozco demasiados casos, pero está claro que la incorporación del ejemplar autóctono a todos los aspectos de Internet todavía no ha llegado al nivel americano.

De todas formas habría que sentar unas bases, tanto para autores como para internautas. Para los autores, tienen que tener en cuenta que sumergirse en el mundo de las opiniones personales es perder la perspectiva. Antes había dos críticas, tres como mucho, ahora puede haber cientos de ellas, algunas correctas, otras no, y otras simplemente dejadas caer para hacer un poco la puñeta, que de todo hay en los mundos de la red. Contar hasta diez antes de meterse en un foro a repartir estopa es un gran consejo.

Para los internautas, poco que decir, la verdad. Tan sólo tened en cuenta que los autores pasan mucho tiempo delante de la pantalla del ordenador y que puede que se estén googleando cada diez minutos. Es un vicio habitual. Si habláis de ellos, os encontrarán. También son personas. Tratadles bien.

Autores relacionados:
Anne Rice

Minicuentos (algo sangrientos) para Navidad

23 de diciembre de 2009 en Literatura, Literatura electrónica, Terror

Nocte de Paz

La mayoría de la gente, cuando llegan estas fechas navideñas, se vuelve más afable, simpática, resuelta a disfrutar de las fiestas en familia… vale, quizás exagero, a lo mejor hay más personas de las que parece que no disfrutan de la centésima reposición de Qué bello es vivir y se plantean, como quien no quiere la cosa, que habría que esperar a Santa Claus tras alguna esquina oscura y darle lo suyo al gordo ese.

No me estoy refiriendo a vosotros, claro. Seguro que todos disfrutáis de unas navidades edulcoradas con villancicos, turrón y cava. Sin embargo, a lo mejor, os gustaría dar rienda suelta a ese impulso oscuro y destructivo que se enfrenta a los Papás Noeles escaladores que trepan por la fachada de tu casa o ese cuñado que se te bebe el güisqui de marca cada cena de nochebuena.

Si ese es el caso, estáis de enhorabuena. La Asociación Española de Escritores de Terror NOCTE, con una firme voluntad de servicio público, os ofrece gracias a Ediciones Efímeras una desestresante antología de minicuentos de terror dedicada a estas fiestas entrañables. De manera totalmente gratuita y en formato PDF o ePub, podréis relajaros con animadas fantasías de la mano de autores como David Jasso, Rubén Serrano, Sergio Mars, Roberto Malo, Santiago Eximeno y Óscar Bribián, entre otros.

Desde los relatos de un par de líneas a los de apenas media página, tan sólo unos segundos bastan para leer uno o dos relatos, trinchar el pavo, agarrar con fuerza el cuchillo y sonreír enseñando mucho las encías para disfrute de los sobrinos y miedo de familiares adultos.

Puchero de Navidad, gambas y langostinos, candelabros coronados por velas rojas, música alegre de villancicos y alrededor de la mesa mi madre, mi padre, mi hermana pequeña, los primos Tomás y Andrés, la tía Rebeca y el abuelo Antonio. Nunca un rápido curso de taxidermia logró Navidades tan hermosas.

Todo esto y mucho más en Nocte de paz.

Autores relacionados:
David Jasso
Oscar Bribián Luna
Roberto Malo
Rubén Serrano Calvo
Santiago Eximeno

Arte para El perseguidor de Cortázar

22 de diciembre de 2009 en Literatura

El perseguidor

El ilustrador José Muñoz ha puesto imágenes a la novela corta de Julio Cortázar El perseguidor en el cincuenta aniversario de su publicación, en una nueva edición a cargo de la editorial Libros del Zorro Rojo. Son una veintena de ilustraciones en blanco y negro que recrean la historia de Johnny Carter, saxofonista genial con problemas de drogas, en la que Cortázar recrea en parte la historia de Charlie Parker, cambiando Nueva York por París, al tiempo que adelanta algunas de las claves de la que será una de sus obras cumbre Rayuela. Cortázar tenía la idea del relato pero no encontraba el personaje central, podría ser un escritor o un pintor, cuando leyó la noticia de la muerte de Parker y parte de su biografía y decidió que ese era el personaje que estaba buscando para su historia.

Bruno, el narrador, es un crítico de jazz y admirador del músico, que es testigo de la decadencia de un hombre, rodeado de aduladores que ven como se hunde, mientras la locura y las drogas, o quizás su genialidad, le hacen vivir el tiempo de otra manera, que ningún otro puede alcanzar. Pero no sólo es un relato con el jazz de fondo o sobre el mundo del jazz, sino que la música parece haber marcado la esencia de la narración, como si de una partitura se tratase.

José Muñoz, historietista argentino con una larga y exitosa carrera en Europa, se atreve a enfrentarse a esta versión ilustrada después de haber puesto imágenes a otra historia sobre jazz en este caso centrada en la figura de Billie Holliday que realizó junto al escritor Carlos Sampayo. En El perseguidor su estilo en blanco y negro refleja las noches del París enloquecido de los años cincuenta. Tenemos la oportunidad de contemplar las ilustraciones de José Muñoz en el Espacio Sins Entido (c/ Válgame Dios 6, Madrid) y un magnífico regalo de Navidad.

Autores relacionados:
Julio Cortázar
Libros relacionados:
El perseguidor

Tanga y el gran leopardo

22 de diciembre de 2009 en Infantil, Literatura

Tanga y el gran leopardo

Desde Comanegra nos traen uno de los regalos perfectos para estas navidades. Me refiero al libro escrito por Roberto Malo y Francisco Javier Mateos, e ilustrado por David Laguens, Tanga y el gran leopardo, uno de esas pequeñas joyitas que, por cómo están narradas, dibujadas y publicadas, nunca pasan de moda.

La historia está dedicada a un sector infantil, pero no por eso se nos presente de manera condescendiente. La historia de Tanga, la hija del hechicero de la tribu, uno de esos personajes fuertes y valientes, se enfrenta al Gran Leopardo, el personaje malvado de la historia.

Tanga y el gran leopardo nos cuenta uno de esos cuentos que bien podrían ser tradicionales, una historia para ser contada a la luz de una hoguera, de noche, bajo las estrellas. A destacar las fantásticas ilustraciones llenas de vida y color que ha preparado David Laguens y a cómo, finalmente, la historia se ha integrado con el dibujo de una manera sencilla pero adecuada.

La edición de Comanegra es un acierto, la verdad es que en el sector del libro infantil se está apostando por una calidad en general muy alta, buscando atrapar al consumidor por los ojos. En este caso, además, la historia detrás está a la altura, así que desde aquí un aplauso a todos los involucrados en Tanga y el gran leopardo.

Autores relacionados:
Roberto Malo
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Tanga y el gran leopardo

Libros de verdad

21 de diciembre de 2009 en Literatura, Mundo Editorial

Sé que hablamos mucho de los libros electrónicos y sus aparatos dedicados, es cierto. La verdad es que en Lecturalia nos encantan los libros sean como sean, digitales o en papel, escritos a mano, a máquina o dictados al vuelo.

Lo cierto es que existe algo especial en los libros de papel, algo que, a medida que las imprentas se industrializan hasta límites insospechados, el trabajo digital es el más apropiado para la producción en masa, me hace sentir, al menos así me parece, cómo ese libro se vuelve más y más un producto recubierto en plástico como un blister cualquiera y que apenas transmite más emociones que el e-reader.

Sin embargo, el libro siempre será algo más. Y lo será por gente como la que vais a ver en el vídeo que pongo a continuación. La labor artesanal del libro -bueno, casi artesanal, pero de un pasado reciente- demuestra la cantidad de emociones que para muchos despierta el tener una edición hecha con esfuerzo e interés. Reconocer en los bordes de una cubierta, en la tipografía escogida, en el papel de gramaje grueso y hasta rugoso, todo el empeño y arte del editor es una experiencia que no se debería perder. Las artes del libro son, en buena parte, esenciales en la historia occidental, y eso es algo que siempre habrá que recordar por mucho que cambie la tecnología.

Aunque, y ahora lo podréis comprobar por vuestra cuenta, hacer un libro, aunque sea una tirada minúscula, lleva un trabajo laborioso y cuidado, que no está al alcance de cualquiera que, como yo, carezca de la paciencia, y las manos, necesarias para ello.

The Complex of All of These es un vídeo de apenas cinco minutos y que está hecho a partir de 3000 fotografías que documentan la creación de un libro con una tirada de 35 ejemplares: dos meses de trabajo en el Women’s Studio Workshop de Rosendale en Nueva York.

¡A disfrutar!

La nueva frontera. Otra vez

Secon Life Feria Libro

Frente a las limitaciones económicas y físicas del libro, la revista y el periódico tradicional, limitaciones que obligan al editor a seleccionar sus publicaciones con esmero y cuidado, Internet nos ofrece una variedad casi inconmensurable de palabra escrita (o en este caso, tecleada) que resulta bastante más apabullante que pasarse una media hora indecisa frente a las estanterías de las grandes superficies o nuestra librería local. Algunas cosas no cambian, eso está claro, y la música irritante y la climatización de algunos comercios aparentemente más interesados en mostrar una imagen juvenil y dinámica que en ofrecer productos de calidad se corresponde en internet con páginas web saturadas de colores dolorosos y una lista de reproducción mejor o peor seleccionada. Afortunadamente para Internet, parece que los días de HTML para principiantes comienzan a pasar, gracias a la implementación de plantillas y el uso de páginas prefabricadas como pueden ser los omnipresentes blogs; desafortunadamente para los que disfrutamos del tacto y olor de los libros, algunos puntos de venta siguen sin entender que existen temperaturas entre los 3 grados y los 35 grados centígrados, y que vender libros exige una habilidad más allá de vestir un uniforme y tratar al cliente con desprecio.

Lo maravilloso de la World Wide Web es que no existen los costes asociados al libro físico, ni las restricciones físicas de éste. Las maravillas del diseño se acentúan en un medio en que cada segundo se crean nuevos tipos de texto, donde la imaginación dispone de herramientas creativas que inspiran a aquellos que gustan de formar historias, poemas, incluso novelas. En países como EEUU o China, debido a lo inmenso y variado de su mercado, la literatura se pliega a nuevos ejercicios, de mayor o menor éxito. Ya hablamos en Lecturalia de la literatura por SMS que tan popular se había hecho en Asia, y en Estados Unidos muchos escritores se ganan el pan de cada día impulsando a sus lectores a pagar para poder satisfacer su curiosidad: se trata de una literatura por entregas donde un hilo argumental hipnótico atrapa a los seguidores como hacen ya las series de televisión y como ya hacían en su momento los folletines decimonónicos. Estas obras en progreso, por supuesto, suelen adolecer de cierta mediocridad formal, al fin y al cabo se trata de mantener al cliente/lector enganchado, no de escribir una obra maestra. De nuevo entramos en la polémica libro-arte versus libro-producto, y es que Internet, a pesar de sus posibilidades gratuitas, es también un negocio.

Sea como sea siguen activas muchísimas voces dispuestas a crear con la sola intencionalidad de granjearse lectores y fomentar un tipo de cultura que cada vez se desarrolla con mayor rapidez. Y es que, cuando te despiertas, Facebook sigue allí. La masiva y tremendamente popular red social es, al igual que otros como Twitter, una fábrica de microliteratura, donde los escritores aprovechan el espacio reducido para texto de su “estado” para confeccionar mini-cuentos fugaces. Algunos de los más ambiciosos, como el mexicano José Luis Zárate merecen un seguimiento asiduo, ya que escogen temas literarios tradicionales para pergeñar cientos de “estados” en los que los protagonistas no son el propio autor, sino personajes tan sugerentes como Sherezade o Caperucita Roja; por supuesto también merecen mención los miles de grupos y páginas de fans desarrollados a través de Facebook . Desde la novela hasta el nanotexto, las interminables formas de interacción social que ofrece Internet dejan las puertas abiertas para escritores y aficionados al arte de la escritura; junto a blogs y webcomics, con su mediática combinación de imagen y guión (y, en muchas ocasiones, animación y sonido) encontramos e-zines, que recogen el testigo de los zines revolucionarios, los boletines académicos y las publicaciones comerciales, mezclándolos en una coctelera de extrañas y fantásticas maneras.

Tupper

Sin embargo, a la par que nos hablan de lectores electrónicos, de literatura visual y de una tecnología que casi inventa más términos que productos, siguen infiltrándose en nuestro día a día las relaciones presenciales, cara a cara, de libro físico con lector, de autor con libro y de lector con autor. Las nuevas modas también pueden apoyar al uso menos tecnológico de la literatura, como puede ser formar un grupo para escuchar poesía acompañados de un café o un buen vino. Esta es la idea de la Poesía en el Túper o TupperPoetry, una manera informal de reunir a poetas y aficionados a la poesía en sus propios domicilios, como ya se hacía años ha con las reuniones para vender tupperware (de ahí el nombre de esta iniciativa literaria, dirigida por el poeta granadino Ventura Camacho), sistema que se halla otra vez en auge gracias a la venta a domicilio de artículos eróticos (TupperSex). Así que si quieres acoger a un poeta en tu casa no tienes más que visitar Poesía en el Tupper, y ver qué disponibilidad hay en tu zona para tener a un trovador personal que amenice tu próximo encuentro social. Eso sí, aclaramos que este encuentro será en persona, en una dirección física, con seres humanos reales, por lo que es posible que tengas que abandonar unas horas el Second Life para recordar los viejos tiempos.

Leyes de mercado: La Autoedición

19 de diciembre de 2009 en Mundo Editorial

Autoedición

La autoedición de libros ha existido desde el inicio de la imprenta. Sin embargo, hablando con propiedad, no se hizo algo habitual hasta mediados de los años 80 por razones técnicas. Me explico: si bien se suele identificar como “autoedición” a todo aquel libro costeado por su autor y no por una editorial, sea cual fuere la razón, en realidad el término debería limitarse a aquellas obras que han sido preparadas para impresión (con todo lo que ello conlleva), impresas y distribuidas por el escritor. Esto, que no era muy habitual antes de la era informática, va convirtiéndose poco a poco en una popular forma de difusión de literatura gracias a plataformas on-line que ofrecen servicios de distribución virtual (e incluso de impresión a demanda) basadas en maquetaciones no profesionales realizadas, por ejemplo, en procesadores de texto estándares.

No obstante, existen empresas que se autodenominan como “de autoedición”, es decir, editoriales que, por un precio, se ocupan de producir un libro. Gran parte de ellas incluso se ocupan de su distribución, aunque esta no es una conditio sine qua non. De ellas vamos a hablar.

Hace un tiempo hice un pequeño sondeo entre las empresas de autoedición más importantes de España. Me puse en contacto con una docena de ellas para comprobar la disparidad de precios y condiciones que ya suponía. La respuesta fue sorprendente. Los rangos de precios ofertados fue desconcertante: así, la empresa más barata dio un presupuesto tres veces más barato que la más cara. Ninguna de ellas, todo hay que decirlo, es la empresa líder del sector. La mayoría de las autoeditoriales más conocidas tenían precios similares, algo más del doble del presupuesto dado por la editorial más barata. Solicité la preparación e impresión de un libro de poesía, en formato A5, con 150 páginas; solo una de las doce editoriales consultadas tuvo el descaro de comentar que no solían hacer presupuestos antes de leer una obra pero que conmigo harían una excepción. Otra editorial fue la única que se negó a tratar conmigo si no era a través del teléfono (el resto no tuvo ninguna objeción en que todo se hiciera a través del e-mail).

Algo que me dejó bastante sorprendido fue que dos de esas editoriales incluyeran en sus presupuestos costes por procesos gratuitos. Para ambas editoriales, por lo visto, la tramitación con la Agencia Nacional del ISBN y el depósito legal de libros valían dinero. Hay que aclarar que la obtención de un número de ISBN (o ISSN en el caso de publicaciones periódicas) se soluciona con el envío de una simple carta, y que el depósito legal consiste en entregar varios ejemplares del libro (el número varía según el país) a las agencias estatales establecidas a tal efecto. En España dicho depósito legal es obligatorio para la imprenta, no para el editor y, desde luego, no para el autor. Algunas imprentas cobran este servicio, pero siempre en su justa medida: el coste de impresión de los libros entregados, ni más ni menos. Sin embargo, una de las editoriales consultadas fijó un precio de 200 euros por ambos trámites legales. Eso sí, los descontaban del presupuesto final haciendo hincapié en que era una oferta transitoria.

En general la sensación al negociar con estas editoriales fue la de encontrarme ante empresas que no tenían muy claro lo que estaban ofreciendo, de ahí la disparidad de precios y de condiciones. Sólo la mitad de ellas, por poner un ejemplo especialmente sangrante, me ofrecieron un contrato, algo que se me antoja indispensable. Para más inri, menos de la mitad de las empresas envió el presupuesto en un archivo separado del cuerpo del mensaje, ya fuera en formato .pdf o de texto. Los presupuestos, que son vinculantes, no deberían ir escritos sin más en un mensaje de correo electrónico.

En definitiva, la experiencia me sirvió para comprobar varias cosas. La primera y más significativa, relativa a los precios, es que antes de embarcarse en la aventura de la autoedición es necesario hablar con varias empresas: el autor se puede ahorrar un coste significativo. La segunda, y no menos importante, es que hay que exigir que todo se haga dentro de la legalidad, por supuesto. En cualquier caso, el escritor interesado en este tipo de edición haría bien en contar con algún tipo de asesor legal para evitar posibles estafas y engaños, lamentablemente tan comunes en este mundo donde edición tradicional, coedición y autoedición pueden llegar a confundirse en aras del beneficio ajeno.

El nombre del viento, de Patrick Rothfuss

18 de diciembre de 2009 en Fantástica, Literatura

El nombre del viento

Patrick Rothfuss tardó siete años en escribir El nombre del viento, obsesionado con terminar ese libro que le quemaba los dedos. Revisión tras revisión, rechazo tras rechazo, fue dando forma a una de las más interesantes propuestas de los últimos años dentro de la literatura fantástica.

El nombre del viento nos cuenta la historia de Kvothe, un héroe -o antihéroe-, un hijo de la palabra, de la actuación, del teatro, pero también de la magia, del mito y del destino. Un personaje poderoso, con el que te identificas enseguida y que camina por un mundo creado con un nivel de detalle maravilloso.

De este libro se ha hablado mucho en los últimos meses y tanto la obra como su autor han sido comparados desde con Ursula K. Le Guin hasta incluso con Tolkien y su Señor de los Anillos. Rothfuss, sin embargo, bebe poco de estas fuentes, incluso muy poco de la fantasía clásica, y sí mucho de influencias más cercanas en el tiempo como Harry Potter.

Los rasgos más destacables de El nombre del viento son dos. Por un lado el lirismo con el que la historia está contada, buscando un estilo quizá algo artificial pero de gran belleza, algo a lo que la traductora, Gemma Rovira, habrá aportado su granito de arena. Por otro, tenemos la facilidad con la que Rothfuss hace que nos encariñemos con el personaje principal, lleno de defectos pero también de habilidades.

Sin embargo, he de decir que El nombre del viento me ha decepcionado un poco. Quizá por esas esperanzas creadas a su alrededor, quizá porque, aunque me cuenta una bonita historia, no es en absoluto una historia demasiado original, o puede ser que al final se pase un poco con hacernos querer tanto a los personajes, algo que con ese lenguaje precioso acaba por resultar un tanto ñoño.

La verdad es que me parece un libro más cercano al género juvenil que a una narrativa adulta, a lo mejor por ser el primer volumen y ser en el que se cuenta la infancia y adolescencia del protagonista. Toda la reflexión y el buen acierto que resulta de la combinación de dos tiempos, con el Kvothe joven y el adulto, se pierde en una repetición de las mismas situaciones y una poco afortunada visión de la Universidad donde estudia, en la que no podía dejar de ver guiños a Hogwarts y a la Universidad Invisible de Pratchett.

Name of the wind

Sin embargo, y esto reconozco que es algo personal, lo que menos me ha gustado es su complacencia. El nombre del viento es un libro de más de quinientas páginas, pero lo que se cuenta en él podría haberse quedado en menos de la mitad a poco que se hubiera hecho un esfuerzo. La pirotecnia linguística se agradece, pero si te deja a medias, apenas comenzada el nudo de la historia, te quedas con la sensación de que, en realidad, apenas ha pasado nada.

Pese a todo, El nombre del viento es muy interesante. Las ideas son buenas, está muy bien escrito y sobresale de propuestas muy inferiores y refritos auténticos que apenas aportan nada más que el papel donde están escritos, obras todas muy comunes en el mercado del género fantástico actual. Sin duda una obra que me habría entusiasmado hace diez años y que sólo me ha hecho pasar un buen rato ahora.

Eso sí, señor Rothfuss, quiero ese segundo libro terminado lo antes posible.

Autores relacionados:
John Ronald Reuel Tolkien
Patrick Rothfuss
Terry Pratchett
Ursula K. Le Guin
Libros relacionados:
El nombre del viento

The Fallen, de Lauren Kate, comprada por Disney

17 de diciembre de 2009 en best-seller, Juvenil, Literatura, Romantica

The Fallen

Una nueva amenaza en forma de best seller romántico-paranormal se barrunta en el horizonte, para deleite de consumidores de amores imposibles disfrazados de Halloween. Aunque sea exagerado, e injusto ya que no me he leído la novela, el hecho de que la Disney haya comprado los derechos de un libro y se presente como su opción frente al fenómeno Crepúsculo, no parece dejar ningún lugar a dudas. El primer libro aun no está editado en España pero no creo que falte mucho para que tengamos que entrar en las librerías saltando sobre ellos.

Lauren Kate es la madre de la criatura, una saga de libros llamada The Fallen que gira entorno al amor imposible de un ángel caído, Daniel, condenado a enamorarse y ver morir eternamente a Luce, ser inmortal reencarnado en una mortal. Luce, quien no recuerda nada de su vida inmortal, tiene diecisiete años cuando, tras la muerte de su novio, acaba en un internado en el que conoce a Daniel por el que se siente atraída mientras otro ser inmortal se fija también en Luce y lucha por el amor de la joven. Dicho así, parece que cambiamos vampiros y hombres lobos por ángeles caídos. Pero no perdamos la esperanza, quizás se trate de una saga, cuando menos, entretenida. Aunque después de la declaraciones de Anne Rice diciendo que los ángeles son los nuevos vampiros, casi dan ganas de correr.

La Disney ha comprado los derechos de los cuatro libros que componen la saga, así que tenemos para cuatro películas como mucho palomiteras (aunque pueda tener esperanza en los libros, difícilmente puedo tenerla en las películas) que vendrán acompañadas de la correspondiente campaña de márketing que haga odiar a los protagonistas antes del estreno. Se trata de una apuesta arriesgada, teniendo en cuenta que la saga acaba de aterrizar en el mercado estadounidense, pero podemos suponer que Disney estaba un poco cansada de ver como sus competidoras le pasaban la mano por la cara con éxitos como Harry Potter o Crepúsculo; habrá que esperar un poco para ver si los lectores, y después los espectadores, no están un poco hartos de este tipo de historias. Me recuerda a un chiste de la revista El Jueves en que unos editores comentan como está vendiendo una historia original sobre un niño mago y la única estrategia que se les ocurre es editar más libros sobre niños magos.

Autores relacionados:
Anne Rice
Lauren Kate

Noticias sobre Pixel Qi

Pixel Qi

De Pixel Qi ya hemos hablado alguna vez en el blog, pero no estaría de más entrar a hablar un poco más en profundidad sobre uno de los productos que podrían revolucionar el mercado de la pantallas para e-books tal y como lo conocemos.

Los e-books actuales funcionan gracias a la tinta electrónica, es decir, presentan unos niveles de gris determinados, se leen gracias a la luz que les llega -no son retroalimentadas-, y tienen una velocidad de refresco lenta si las comparamos con las pantallas LCD tradicionales.

Bien, el proyecto Pixel Qi iba dirigido al malogrado proyecto de Negroponte y su One Laptop per Child, pero al final, como casi todo en esa idea -por otro lado, loable-, no se llevó a buen término. Lo cierto es que desde la empresa no dejaron de trabajar y después de un par de años han anunciado que están a punto de entrar en producción de su primera pantalla a nivel industrial.

Al parecer, tendrá 10 pulgadas y será montada en un portátil del que se desconoce fabricante. Pero es un dato a tener en cuenta, con la primera producción a gran escala se verá la facilidad que han prometido a las fábricas de LCD para pasarse a Pixel Qi; 10 pulgadas es un tamaño interesante, ya que puede ser funcional para un ultraportátil y también para un tablet pc, como el que lleva anunciando Apple más de medio año.

Hay que recordar que Pixel Qi promete una lectura parecida a la de un e-book, pero que también, con un simple click, puede transformarse en una pantalla casi igual que la de un LCD, con todas las ventajas para la navegación web y la reproducción de vídeo que eso conlleva.

Lo cierto es que hay poca información visual más allá de la que desde la empresa de Pixel Qi van soltando con cuentagotas, así que tampoco está muy claro cómo se va a ver definitivamente a la luz del día, aunque hay unas fotos prometedoras, y cómo va a ser la diferencia con los ebooks de nueva generación que ya se están preparando.


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