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Entradas de julio de 2009

H.P. Lovecraft: el niño al que no le gustaba el pescado

14 de julio de 2009 en Divulgación

Cthulhu

Si hablamos de escritores de culto que tuvieron una vida entre la desgracia y el anonimato, una de mis primeras elecciones siempre será Howard Philips Lovecraft.

Conocido ahora en todo el mundo por sus historias entre el terror y la ciencia ficción, lo incognoscible, misterioso y primigenio, lo cierto es que sus historias apenas llegaron durante una temporada a revistas profesionales. Sin embargo su cosmogonía, ese universo de dioses extraterrestres, fue asumido como un legado por muchos escritores que continuaron su obra llevándola a una primera línea que Lovecraft jamás habría imaginado en su época.

Nacido en 1890, Lovecraf fue criado casi en solitario por su madre, con la que mantuvo una relación entre el amor, el odio y la incomprensión mutua. Niño superdotado, ya a los cinco años eligió el nombre Abdul Alhazred, con el que luego haría firmar al autor de la obra inexistente más famosa de la historia: El Necronomicón.

Poeta precoz y joven autodidacta, participó en revistas astronómicas y de poesía. Sin embargo, tras la muerte de su abuelo y la pérdida de una vida acomodada, Lovecraft fue incapaz de conseguir su entrada en la universidad. A partir de 1914, Lovecraft participa en fanzines amateurs donde se hace un cierto renombre con sus primeras historias.

También comienza una de sus actividades que acabaría por lastrar su carrera de escritor: Lovecraft, como buen caballero de Providence, jamás dejaba de contestar una carta. Y si se ponía a escribir, lo hacía bien. Así que H.P Lovecraft se convirtió en uno de los más prolíficos escritores de correspondencia de principios del S.XX. Siempre se ha dicho que si hubiera invertido el mismo tiempo en la escritura creativa habría logrado dar el paso necesario para escribir novelas y no quedarse en cuentos o novelas cortas.

En 1924, Lovecraft se casa con Sonia Haft y se muda a Nueva York dejando atrás su Providence natal. Es entonces cuando empieza a publicar de manera profesional en la revista Weird Tales, y parece que puede despuntar. Hace varios amigos en la Gran Manzana pero problemas económicos, que derivan en problemas matrimoniales, dan al traste con la aventura lovecraftiana fuera del hogar. Vuelve a Providence en 1926 y se divorcia en 1929.

Durante los años siguientes, Lovecraft se centra en la escritura y realiza algunos viajes. Es entonces cuando termina la que sería su obra más conocida: Los mitos de Cthulhu. Sigue con su escritura de cartas y también de ensayos. Tras la muerte de una de sus tías vuelve a mudarse y sus dos últimos años de vida se vuelven caóticos. El suicidio de su amigo Robert E. Howard lo sume en una profunda depresión y dedica su tiempo a trabajos menores como corrector y negro literario para otros autores.

Aquejado de fuertes dolores, se le diagnostica un cáncer en 1937 y muere a los pocos días de su ingreso en el hospital. Tenía 46 años.

Sus historias fueron retomadas por el círculo de amigos que mantenía, casi todos escritores. Durante años, las creaciones de Lovecraft recayeron en manos de otros que, poco a poco, fueron cimentando el mito de uno de los autores de culto más leídos del mundo entero.

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Déjame entrar, terror sueco

14 de julio de 2009 en Reseñas

Déjame entrar

Frente a los exuberantes y poderosos vampiros de la saga de Crepúsculo, nos llega una película sueca basada en un libro que había tenido cierto renombre entre los aficionados del género de terror. Del mismo título, Déjame entrar de John Ajvide Lindqvist es una historia que engancha casi desde el principio con un ambiente plano y sencillo.

Con un estilo parecido, aunque con ciertas divergencias de guión -¿necesarias? es posible- Tomas Alfredson elabora una película de ritmo pausado y fotografía fría, tan fría como los suburbios de Estocolmo donde se desarrolla la acción. Sin necesidad de grandes alardes, se nos despliega una historia intimista en la que no falta algún que otro desangramiento y varias muertes por el medio.

Tanto el libro como la película son una demostración palpable de que no todo está dicho en el horror contemporáneo, además de que las historias de amor adolescente tienen mil y una vueltas de tuerca o simplemente una y nada más. Lo mejor de Déjame entrar es la sencillez con la que muestra personajes muy bien construidos.

La historia no tiene nada de especial a priori. Oskar, un enclenque niño de doce años, colecciona recortes de asesinatos violentos, le gusta jugar con cuchillos y es tratado en el colegio como un bicho raro por parte de sus compañeros -me pregunto la razón…- hasta el punto de sufrir alguna que otra paliza. Una noche conoce a una niña misteriosa llamada Eli, que sólo sale de noche y vive en un piso cercano con un hombre mayor muy extraño…

A partir de aquí la historia funciona sin problemas, se desliza por el propio hielo ensangrentado de la narración. ¿Es una historia de amor adolescente? Puede. Pre-adolescente uno de los dos seguro que es, en cuanto a la otra mitad de la ecuación, no parece que esté demasiado claro.

Los momentos de tensión vienen por la relación de Oskar en el colegio, que va empeorando a medida que su relación con Eli crece, y la necesidad de Eli por alimentarse o ser descubierta, una de las preocupaciones básicas de cualquier vampiro.

En el libro se explora más el resto de personajes pero en la película quizá habría sido demasiado para la estructura simple que el director había planteado. Tanto el libro como el film son recomendables, incluso para los que no sean especialemente aficionados al género, están trenzados con buenos mimbres y en ningún momento pretenden ser nada más de lo que son.

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Una novela en el cajón: Coedición

13 de julio de 2009 en Divulgación

Coedición

Siguiendo con las opciones a la hora de ver publicada nuestra novela, hoy vamos a centrarnos en la coedición.

Primero parece necesario hablar un poco sobre la distribución. Las distribuidoras son un elemento central en el mundo editorial tradicional y de la contratación de una u otra llegaremos a más o menos público, más o menos especializado. La mayoría de estas empresas exigen una tirada mínima a las editoriales para trabajar con ellas (esto sirve para todas las editoriales, sean de coedición o no). Hemos de tener esto en cuenta ya que si hacemos una tirada corta nuestra distribución será limitada, así que hay que tener muy claro cual es nuestro objetivo: si queremos una gran tirada, o estamos dispuestos a un gran desembolso o nos centramos en colocar la novela en una editorial grande. La distribución es uno de los servicios clave que nos ofrecen las editoriales, siendo el puente entre la editorial y la librería.

La coedición implica que parte de la financiación de la obra recae en el propio autor. La editorial se encarga del resto de los gastos y de trámites como la solicitud del ISBN o el Depósito Legal, así como servicios puramente editoriales como la corrección de estilo, la elaboración de la portada, la publicidad o la ya nombrada distribución. Los beneficios de la venta del libro se reparten entre editorial y autor.

Como en el caso de las editoriales tradicionales, hemos de enviar nuestro original, siguiendo las indicaciones que nos den y esperar la respuesta. En el caso de respuesta afirmativa, habrá que cerrar un presupuesto y firmar un contrato de coedición que tenemos que revisar con lupa. El presupuesto dependerá, entre otros factores, de la tirada y de las características físicas del libro.

Desconfía si te dicen que eres el nuevo Reverte, recuerda que estás pagando por un servicio y entre gran número de profesionales hay algunos desaprensivos que lo único que intentan es dinero fácil, ya sea apelando al ego del escritor (que, como todos sabemos, sólo es comparable en tamaño al atrevimiento de la ignorancia) o estafando directamente. Así que pregunta todo aquello sobre lo que tengas dudas, busca información sobre la editorial (en los foros de Internet, por ejemplo) y pide presupuestos a diferentes empresas. Nadie te está haciendo un favor, estás pagando por un servicio y este ha de corresponderse con tu desembolso.

La coedición tiene una gran tradición en los países anglosajones y está abriéndose camino en España aunque todavía necesita darse a conocer de manera más amplia. Es una opción muy válida para ver publicada tu obra y puede ser un paso previo al acceso a una editorial mayor, pero a no ser que tengas 12 años, un primo en una televisión local y sea una semana de pocas noticias, no esperes hacerte famoso.

Libros y videojuegos, una aproximación

13 de julio de 2009 en Divulgación

Video1

Algunas voces alarman, siempre son las mismas voces, sobre el peligro que puede suponer para los niños el jugar demasiado a la consola, dejando de lado otras formas de ocio como es, por ejemplo, la lectura de libros.

Dejando a un lado que los niños, jugando a la consola, yendo a clase, jugando en la calle y viendo la televisión, leen más que los adultos, creo que no estaría mal hablar de la relación que podemos encontrar entre libros y videojuegos.

Del libro al videojuego ha habido siempre cierto trasvase, sobre todo desde la literatura de corte fantástico, mucho más adecuada para la consola o el PC que la novela decimonónica. Las primeras versiones para PC de El señor de los anillos eran, comparadas con los juegos que sacaron a partir de las películas, simples y planas; eso sí, entretenían durante horas.

De Harry Potter, sin embargo, los juegos beben más de las películas que de los libros, al menos en el apartado visual. Hay que tener en cuenta que los libros de nueva generación son ya un todo integrado dentro de los medios, sean imprentas, ordenadores o salas de proyección.

Encontramos adaptaciones en los años 90 de cuentos como “No tengo boca pero debo gritar” de Harlan Ellison, que se convirtieron en verdaderos clásicos de las aventuras gráficas. Dentro de las novedades que se anuncian, destaca sin duda la adaptación que se está preparando de los libros de Canción de Hielo y Fuego, la exitosa saga de fantasía creada por George R.R. Martin.

Sin embargo, existe también el camino inverso. De los videojuegos también se puede pasar al libro, aunque en muchos casos no sea más que un franquiciado (con lo que nunca sabes qué te puedes encontrar exactamente una vez comienzas a leer).

Los pasos del juego al libro más famosos son las adaptaciones de Resident Evil, que llevan más de seis libros publicados por Timun Mas y no parece que vaya a detenerse mientras la franquicia siga produciendo juegos y películas. Otro de los juegos más vendidos de todos los tiempos también tiene sus libros: Halo, novela bélica y de ciencia ficción, supongo.

Silent Hill, videojuego tenebroso donde los haya, tiene también su libro, aunque aquí nos encontramos con una adptación al cine que también tiene su paso al libro: libro del videojuego y libro de la película basada en el videojuego. Un lío, vamos.

Otro videojuego famoso: Diablo, también tiene su propia franquicia de novelas por los que han pasado diversos autores especializados en este tipo de novelas. Hay que decir que existe un gran mercado dedicado a adaptaciones de videojuegos, juegos de rol o de tablero, como es el caso de Warhammer y Warhammer 40K.

Por último, me gustaría comentar el caso de PJ Haarsma, escritor de novelas para jóvenes adultos que elabora al mismo tiempo la novela y el videojuego, creando un mundo común en el que es necesario leer y jugar para avanzar en la trama. Algo parecido sucede con la contratación de plumas famosas para realizar las historias de los videojuegos, como es el caso de Clive Barker, que ya lleva unos cuántos títulos en su haber, demostrando que un escritor puede hacer más cosas que dar charlas o robar canapés en las presentaciones editoriales.

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Buick 8: Un coche perverso, de Stephen King

12 de julio de 2009 en Reseñas

Buick 8

Hay que sumar dos factores a que haya tardado más de un lustro en intentar leer esta novela del escritor de terror por excelencia de los últimos años (con permiso del maestro Clive Barker, mucho menos mediático).

El primero, la desidia tras leer algunas de sus obras anteriores, escritas a finales de los noventa y principios de este siglo, no precisamente las más inspiradas de su carrera y muy alejadas de la brillantez relativa de sus primeras novelas (las míticas Carrie, El misterio de Salem´s Lot, El resplandor, La zona muerta, Christine o Cujo).

El segundo, los perjuicios causados por supuestos lectores de King que llegaron a afirmar que Buick 8 no era sino una copia barata de Christine, una de las novelas más populares del autor. Obviamente no se habían leído el libro: las semejanzas entre el Buick protagonista y aquel Plymouth llamado Christine acaban en que ninguno de los dos son coches propiamente dichos.

Stephen King es un escritor profesional, en el más amplio sentido de la palabra: no sólo vive de lo que escribe, sino que también sabe como hilvanar historias y hacerlas legibles y entretenidas. El problema radica, precisamente, en que por mucho que conozca los instrumentos para hacer un libro, y que los domine (que como ya digo es el caso), en los últimos años fallaba la base de sus obras: la historia en sí. Muchas de las historias no tenían interés alguno, así que el resultado eran novelas correctamente escritas que entretenían lo justo y que, tras su lectura, eran rápidamente olvidadas. Buick 8: un coche perverso (fatal traducción del título original From a Buick 8, que hace referencia a una canción de Bob Dylan) es una novela atípica en King porque, aparte de no tener mucho que ver con gran parte de su producción de terror, entronca indirectamente con la saga de La Torre Oscura (con la que comparte cierta base mitológica) y, sobre todo, es una de las novelas más lovecraftianas del autor. Es difícil, leyendo la sinopsis del libro, advertir esa relación entre ese Buick modelo 8 de 1954 y H. P. Lovecraft, pero una vez que te sumerges en la trama, y el coche (¿coche?) en cuestión pasa de ser una mera excusa para el inicio de la historia en sí a ser protagonista casi absoluto, el lector que conozca la obra del genial escritor de Providence empezará a ver muchos paralelismos.

No es extraño: King ha manifestado en algunas ocasiones su admiración por Lovecraft, con cuyas obras (entre otras) se inició como lector dentro del género del horror, y ambos comparten una cuna común, Nueva Inglaterra (Maine y Rhode Island respectivamente) que posee una rica herencia literaria y una mitología propia que, aunque nos pueda parecer escasa a los europeos y latinoamericanos, es la más extensa de toda la América anglosajona.

Buick 8 es, pues, un libro más que recomendable para redescubrir a King y, de paso, desvelar lugares comunes de dos de los autores de terror más influyentes de la historia de la literatura.

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Una novela en el cajón: Edición tradicional

11 de julio de 2009 en Divulgación

Escritor novel

Cuando un autor, novel o no, termina por fin su obra, comienza un proceso que puede ser igual de largo y mucho más frustante: conseguir la publicación de la novela.

Para lograrlo contamos con diversas opciones a la hora de colocar la novela y, a lo largo de las próximas semanas, vamos a repasar las más importantes, empezando por la más conocida: la edición a través de una editorial tradicional.

Sin duda, el sueño de la mayor parte de los escritores es conseguir que una editorial, a ser posible grande y con buena distribución, se interese por su original. Para ello, si no cuenta con un agente, que suele ser el caso mayoritario, ha de pasar por el trámite de hacer llegar la novela a la editorial. Por lo tanto, hemos de seleccionar aquellas que se consideren más adecuadas, es decir, que puedan estar interesadas en el tema que les ofrecemos. Es aconsejable registrar la obra en el Registro de la Propiedad Intelectual antes de mover el texto, no es complicado, resulta relativamente barato y nos puede ahorrar algunos problemas en el futuro.

El primer paso, que parece obvio pero que se olvida en muchas ocasiones, es comprobar en su catálogo comercial, que es posible que podamos encontrar en Internet, si nuestra novela encaja en su línea editorial: por mucho que nuestra novela sea el nuevo Ulises, si se la enviamos a una especializada en literatura juvenil, sólo vamos a conseguir perder el tiempo, hacer perder el tiempo a los demás, y que nuestro original termine en la papelera.

Una vez seleccionadas las editoriales hemos de comprobar si aceptan originales. Algunas cuentan con servicio de recepción, otras en cambio únicamente aceptan aquellos trabajos que han solicitado; hay otras que piden una reseña y si les interesa pasarán a solicitarnos el original, aunque eso no garantiza ya la publicación. Existen editoriales que no aceptan manuscritos, seleccionando sus obras por la contratación directa con el autor o a través de ciertos concursos, de los que ya hablaremos en otro post más adelante.

Si la editorial acepta originales o reseñas hemos de seguir al pie de la letra las indicaciones de envío, en el caso de que las haya. Todas las editoriales son exigentes pero pocas dan datos concretos. De todas formas, es interesante adjuntar una carta de presentación con nuestros datos, una breve biografía, una reseña completa y una lí­nea de concepto (tagline en el lenguaje cinematográfico) que defina lo mejor posible nuestra obra, teniendo en cuenta que lo que pretendemos es vendernos pero siendo comedidos.

Una vez enviados los originales sólo queda una cosa por hacer: esperar. Si nos rechazan la novela o nos dan la callada por respuesta, no hay que caer en la depresión: siempre hay más editoriales y más opciones. En caso de ser seleccionado, tampoco nos hemos de dejar llevar por la euforia y firmar a lo loco cualquier cosa: hay que revisar muy bien el contrato de edición. Existen modelos estándar y sus cláusulas han de estar bien claras. En cualquier caso siempre es aconsejable conocer los requisitos mínimos que han de cumplir. Para ello os recomendamos la siguiente web: escritores.org donde podéis encontrar diferentes recursos interesantes.

El poema perdido de Borges

10 de julio de 2009 en Divulgación

Borges

El doctor Héctor Abad, defensor de los derechos humanos, fue asesinado por las balas de paramilitares colombianos, quienes lo dejaron su cuerpo en la calle, donde lo encontró su hijo Héctor momentos después. En los bolsillos del muerto, dos hojas, una con la lista de amenazados por los paramilitares, entre ellos el doctor Abad, en otra un poema sobre la muerte firmado como JLB. Meses después decidió publicar el poema, convertido en epitafio de su padre, en un periódico, indicando que era de Borges.

Aquí hubiese acabado la historia si Héctor Abad Faciolince no hubiera escrito un libro sobre su padre años después, El olvido que seremos, libro de gran éxito y que puso de actualidad el poema. Por que no todos estaban de acuerdo de que fuera de Borges, acusando al escritor de intentar adornar su historia aprovechándose del nombre del cuentista argentino.

El poema no aparecía en ninguna de las obras canónicas de Borges, incluso le llegaron a decir que, en realidad, el poema se había publicado después de la muerte de su padre. Ante esto, decidió llegar al fondo del asunto, averiguar la historia del poema y comprobar la autoría, removiendo Roma con Santiago. En este viaje en el tiempo, Abad ha conseguido llegar hasta 1987, año en que se editó un libro con unos pocos poemas de Borges, inéditos y probablemente los últimos que escribió, con una tirada de 300 ejemplares, publicación hecha por un grupo de estudiantes un año después de la muertes de Borges. Esta información la encuentra en un recorte de periódico donde se reproducen dos de los poemas, uno de los cuales era el que él buscaba.

Estos poemas llegaron a los estudiantes a través de Coco Romairone quien los consiguió de Franca Beer, mujer del pintor Guillermo Roux, a quien se los había dado directamente el mismo Borges. Esta parte, casi final, de la historia se la cuenta a Abad uno de los estudiantes, Jaime Correas con quien se plantea escribir la historia del poema. Aunque Abad ha abandonado la idea, Correas sigue con ella, y es posible que en poco tiempo podamos leer esta historia que parece un cuento que empieza con un inicio trágico, rasgos de surrealismo y un final cerrado. Porque lo importante para Abad era dejar clara la autoría del poema y así ha sido.

Uno de los poetas inmersos en esta historia es Harold Alvarado Tenorio, quien había recibido el poema también de Borges, pero que nos publicó hasta 1993 tal y como cuenta en esta web, donde también podemos leer los poemas inéditos, según su versión.

Vía: Revista Ñ

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Ya falta menos para la película de “Los cantos de Hyperión”

10 de julio de 2009 en Noticias

Hyperion

… lo que no es decir mucho teniendo en cuenta lo verde que está todavía el proyecto. Pero, como bien dice esa máxima, “el movimiento se demuestra andando”, y hay un puñado de gente empeñada en que la inmortal obra de Dan Simmons, para muchos la mejor saga de ciencia ficción de las últimas décadas, se convierta en una película. Entre ellos, por supuesto, la Warner Bros, que hace algo más de un año se hizo con los derechos. También el productor Graham King y el director Scott Derrickson, ambos a instancias de Trevor Sands, responsable de convertir las dos primeras novelas de la saga en un guión factible. No me gustaría estar en el pellejo de Sands, desde luego.

Nos surge entonces la pregunta: ¿están en buenas manos Hyperion y La caída de Hyperion? Poco o nada se sabe de Trevor Sands aparte de algunas adaptaciones poco conocidas. Scott Derrickson levanta todavía más dudas: suyas son algunas películas no demasiado memorables como Ultimátum a la Tierra (de 2008, remake de otra película de 1951) o Hellraiser: Inferno (2000), basada en la obra de Clive Barker. Ante semejantes antecedentes uno puede, si no echarse a temblar (es evidente que Scott Derrickson no es Uwe Boll), al menos sí dudar de las capacidades del director. Pero no se puede negar que otra de sus películas, El exorcismo de Emily Rose (de 2005) fue parcialmente satisfactoria; y, por encima de todo, a Derrickson no le asustan los retos: no sólo dirigirá la futura Hyperion Cantos, sino que él será el responsable de llevar a la gran pantalla nada menos que El paraíso perdido, poema narrativo de John Milton. Eso es ambición y lo demás son milongas.

Hablemos del tercer vértice del triángulo, el productor Graham King. King, aunque lleva en esto de la producción menos de una década, no es ningún desconocido, y muchas de las películas en las que ha participado, más allá de sus excelencias cinematográficas, han sido muy exitosas. Podemos mencionar, por ejemplo, Traffic (2000), Ali (2001), La peligrosa vida de los Altar Boys (película ya casi de culto de 2001), Gangs of New York (2002), El aviador (2004), Infiltrados (2006), Diamante de sangre (2004) o Next (2007), lo que supone, en nueve años en el negocio, una lista nada desdeñable de películas muy taquilleras. No parece el tipo que se arriesgaría a apoyar una película condenada al fracaso; y Warner Bros, que ha tenido batacazos incomensurables en años anteriores, tampoco.

Faltan por concretarse quiénes serán los protagonistas de la película, pero a estas alturas todo son elucubraciones. Cada seguidor de Simmons tendrá un puñado de nombres en la cabeza, pero ¿qué os parecería Jack Nicholson como Martin Silenus, Michelle Rodríguez como Brawne Lamia, Jude Law como Lenar Hoyt, Jean Reno como Fedmahn Kassad, Ian McKellen como Sol Weintraub, Clive Owen como Het Masteen y Liam Neeson como El Cónsul?

Y qué pena que El Alcaudón no hable para que Christopher Lee pudiera ser su voz. Sea entonces el bueno de Lee el padre Paul Duré. Por soñar que no quede…

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El Teatro de la Magia en España

9 de julio de 2009 en Divulgación

Teatro de la magia

Una de las grandes excusas del fracaso de la literatura fantástica en España es la falta de una tradición de lo fantástico dentro de la tradición literaria española, al contrario de la anglosajona o germana. Si bien, a mi juicio, el género fantástico viene determinado por la fuerza del romanticismo, me gustaría hablar de el mayor exponente popular de lo fantástico durante los siglos XVIII y XIX, que, lejos de la narrativa tradicional, aparecía en el espectáculo popular por excelencia: el teatro.

Las comedias de magia aparecen a principios del S.XVIII, aunque el germen de este tipo de teatro se remonta has el S.XVI en algunas obras de Lope de Vega o Calderón de la Barca, donde el elemento sobrenatural estaba más que presente. Sin embargo, para que el teatro de magia cuaje y se erija como uno de los espectáculos populares por excelencia, faltaba un elemento: La tramoya.

Tras toda obra de este calado, llena de apariciones, desapariciones, relámpagos, cambios bruscos de escenario, fantasmas atravesando las paredes, jarrones cayendo sin que nadie los toque, armaduras vacías andantes o personajes volantes, hacía falta una técnica depurada a la hora del montaje teatral. El salto tecnológico para las obras más arriesgadas aparece con la llegada de un grupo de ingenieros italianos que ya habían dominado la técnica y preparado nuevos ingenios en su país de origen, donde el teatro de magia también era muy popular.

De ese modo se inaugura una época dorada para la comedia de magia en el S.XVIII, con gran afluencia de público y estreno de decenas de obras. Sin embargo, a la crítica no le gustaba nada de nada ese tipo de teatro, basado más en el artificio y la superstición que en el drama y el personaje. De ese modo se intentó prohibir y hasta se consiguió censurar en 1788 y 1883. Las razones, las mismas que hoy en día se esgrimen frente a las obras de género fantástico o de terror: que las mentes populares se pueden influenciar y torcer ante espectáculos denigrantes. Ehem.

Teatro de la magia

A mediados del S.XIX cambia la percepción del público y la de los creadores. Según muchos estudiosos, se debió al aumento del nivel cultural de la sociedad en general, pero creo que, unido a esto último, la situación en España empezaba a girar hacia lo que acabó siendo la percepción realista y pesimista de 1898. Se deja atrás el elemento sobrenatural como punto clave de la historia y se utiliza más como objeto de burla y mecanismo moralizante.

El movimiento romántico bebe de las fuentes del teatro mágico, compartiendo tramoyas, efectos y escenarios. No hay más que echarle un vistazo al Tenorio para darse cuenta de dónde sale gran parte del envoltorio de la historia de Zorrilla.

La última gran historia del teatro mágico parece ser La Pata de Cabra, una obra en la que se mezclan ya los elementos féericos de tradición más europea, con un alto componente cómico. Aunque luego siguió la tradición unos años, casi todas las obras eran reestrenos, sin apenas obras nuevas.

Con el teatro mágico muere una de las más importantes tradiciones literarias fantásticas en lengua castellana, un fenómeno popular que hasta la llegada del cine, y sobre todo el cine extranjero, no se volvió a recuperar.

Libros para el verano (IV): Literatura juvenil

9 de julio de 2009 en Divulgación

Porta Coeli

Continuando con las recomendaciones, hoy vamos a centrarnos en la novela juvenil fantástica, segmento cada vez más presente en los catálogos comerciales y cuyo síndrome del tocho gordo puede verse complicado con el de las novelas en partes, generalmente trilogías, costumbre adoptada, suponemos, de las sagas de fantasía franquiciadas. Autores de novela juvenil hay muchos en el panorama español, en buena parte por que se ha convertido en una especie de refugio, junto a la novela histórica, para los escritores de ciencia ficción, fantasía o terror. A nombres imprescindibles como Jordi Sierra i Fabra o Laura Gallego, se unen otros menos conocidos, al menos por ahora, como Susana Vallejo o José Antonio Cotrina.

Susana Vallejo está inmersa en la tetralogía de fantasía Porta Coeli, de la que se han publicado los dos primeros tomos, La orden de Santa Ceclina y Cosecha Negra. A lo largo de los cuatro tomos recorreremos mil años, desde la Edad Media hasta el futuro, siendo el hilo conductor un mundo paralelo al nuestro al que se puede acceder mediante un libro. En La orden de Santa Ceclina, en el siglo XIV, Bernardo, erudito acusado de mago y hechicero, Yebra, una joven acusada de brujería y un juglar, intentan aclarar el por que están apareciendo criaturas extrañas en nuestro mundo. La clave puede estar en una orden de monjes guerreros, La orden de Santa Ceclina. De este primer volúmen hay un booktrailer. En Cosecha Negra, la acción se traslada a Toledo con la Inquisición y la Peste como fondo. Edebé está detrás de la publicación de esta obra, tanto en castellano como en catalán.

De La cosecha de Samhein, primera parte de la trilogía El Ciclo de la Luna Roja. de José Antonio Cotrina ya os hemos hablado y os remito al post correspondiente. Otro libro muy recomendable de este autor, también dirigido al público juvenil, es La casa de la colina negra, donde nos narra la historia de Víctor, un niño con una familia un tanto extraña que reside en una casa que está viva. Poco a poco, vamos adentrándonos en el misterio de la familia y en la forma como han conseguido, por ahora, evitar las reglas del mundo de la magia. Un libro de aventuras muy entretenido y que, lamentablemente, no ha tenido continuación, y deja con ganas de saber más sobre el maravilloso mundo creado por Cotrina.

También hemos hablado en otros post de Cornelia Funke y su Corazón de Tinta, primera parte de la trilogía Mundo de Tinta, a la que siguen Sangre de Tinta y Muerte de Tinta; o de Cassandra Clare con Cazadores de Sombras, trilogía compuesta por Ciudad de Hueso, Ciudad de Ceniza y Ciudad de Cristal, de la que, por ahora, sólo se ha publicado la primera parte en nuestro país, o de la famosa saga Crepúsculo. Con esto y algunos clásicos, Tolkien o la primera parte de la Dragonlance, podemos tener un verano repleto de aventuras fantásticas para todos los gustos. Con un poco de suerte, nuestros sobrinos se estarán quietos y callados con un libro en la mano.

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