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Entradas de julio de 2009

Donde viven los monstruos, Spike Jonze y Sendak

31 de julio de 2009 en Noticias

Donde viven los monstruos

Donde viven los monstruos es un precioso libro ilustrado por el gran Maurice Sendak, ganador, por ejemplo, del Premio Hans Christian Andersen, y que desde el momento que se puso a la venta en 1963 ha cautivado sin remedio a grandes y pequeños.

Pues bien, después de un repunte popular -al parecer Barack Obama eligó el libro en una lectura para niños- el proyecto de Spike Jonze, director de películas como Cómo ser John Malkovich (1999) o El ladrón de orquídeas (2002) y director de videoclips considerado de culto, tuvo por fin el aprobado definitivo de la Warner Brothers.

La historia de Donde viven los monstruos nos cuenta las aventuras de Max un niño que una tarde, mientras juega disfrazado de lobo, es castigado por su madre a no salir de su habitación. Allí encuentra un profundo bosque en el que se introduce hasta encontrar la Tierra de los Monstruos. Aventuras, emoción, amistad… la verdad es que es un cuento divertido con unas ilustraciones que quitan el hipo.

Las voces de los monstruos, al menos en la versión americana, son de actores famosos como James Gandolfini o Forest Whitaker, y por las imágenes que he visto, el respeto por el trabajo de Sendak es pasmoso, sobre todo por no usar monstruos generados completamente por ordenador, algo que le quitaría ese punto diferente que tiene el libro.

Aprovechando la película, tendremos una reedición del libro de la mano de Alfaguara y la consabida parafernalia asociada, como libros de puzzles o para colorear. Una excelente opción como regalo para las navidades que vienen.

Para ir abriendo boca, vamos a poner el trailer de la película, al que han colocado una excelente canción de Arcade Fire y que, personalmente, me pone la piel de gallina.

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Un ligero caso de censura

31 de julio de 2009 en Noticias

Pequeños contratiempos

Esta es una noticia que me resultaría difícil de situar en España pero que en ciertas áreas de Estados Unidos la verdad es que no me extraña en absoluto.

La escritora Jennifer Weiner, escritora de romance, algo de sexo y mucho chick-lit, estaba de gira presentando su último libro por las librerías americanas cuando dejó un comentario en su Twitter de lo más normal para los que la conocen, algo así como que estaba oficialmente en la gira de las palabrotas. Por lo visto Weiner no tiene pelos en la lengua y se suelta bastante en las presentaciones, algo que a sus lectoras, por otra parte, les encanta.

El caso es que a raíz de ese twit, la escritora recibió un correo electrónico de una de las librerías de la gira, muy preocupado y que le pedía que se abstuviese de maldecir, jurar o decir palabras malsonantes durante la presentación del libro. Pese a la sorpresa de Weiner, aceptó, y se acordó que moderaría su lenguaje.

Teniendo en cuenta que son libros para adultos y que, pese a la fama de malhablada de la escritora, tampoco es que se pase las presentaciones chillando como la niña del exorcista, la petición parece un poco hipócrita. Al librero no le importa vender libros llenos de tacos y sexo, pero no quiere que se profieran en alto.

Pues bien, Jennifer Weiner presentó el libro como una buena chica para el gusto del librero, que lo que no esperaba era que la mayoría de las clientas allí presentes, al acercarse para solicitar la firma correspondiente, solicitaran a cada cual un juramento o una palabrota mayor que la anterior, para horror, supongo, de la honorable dirección del establecimiento.

Vía: The Guardian

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Taschen, la Luna y un montoncito de rocas

30 de julio de 2009 en Noticias

Viaje a la luna

Hemos hablado en varias ocasiones del auge de los llamados libros fetiche: ediciones de coleccionista de una factura exquisita y muchas veces adornados con materiales preciosos que hacen subir el precio de cada volumen hasta convertirlo en un objeto al mismo nivel que un cuadro de autor o una preciosa escultura.

La editorial Taschen es famosa por realizar excepcionales ediciones, aunque por fortuna suele producir luego unas ediciones asequibles para todos los públicos, y ahora, para conmemorar el cuadragésimo aniversario del hombre a la Luna, anuncia la edición de MoonFire, un libro que promete dar bastante que hablar.

Para empezar, la edición normal, que consta de fotos inéditas del alunizaje así como textos de Norman Mailer, se venderá a unos 750 euros de precio. La tirada total será de 1969 ejemplares -guiño a la fecha homenajeada- de los cuales 12 de ellos tendrán una característica adicional: llevarán con ellos una roca lunar.

El precio de estos doce volúmenes no está definido y según Taschen cada roca será evaluada de manera individual para otorgarle un valor. En esta ocasión, el libro fetiche va acompañado de una roca en un contenedor de diseño, cosa que hace que no pueda evitar pensar en la típica colección de entrega por fascículos, algo así como “El hombre y la Luna, con el primer número la base del contenedor de diseño ¡gratis!”.

Una iniciativa para bolsillos bien dotados, sobre todo para los aficionados a la carrera espacial y a las grandes conquistas tecnológicas de la humanidad.

Vía: Yahoo

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Visitas milenarias -pero contemporáneas- por Estocolmo

30 de julio de 2009 en Divulgación

Apartamento de Mikael Blomkvist

Uno de los fenómenos que se ha ido asociando a los best-sellers más conocidos es el de la organización de viajes y rutas que muestran a los más fieles seguidores de los libros lugares y curiosidades que hasta el momento sólo habían podido imaginar a través de tinta y papel.

En su momento se hizo famosa la ruta de El Código Da Vinci, que recorría París y alrededores -con un extra creo que hasta mostraban las iglesias más remotas que aparecen en la novela de Dan Brown-, aunque también es cierto que si visitas París, allí donde vayas es más que probable que pertenezca a alguna ruta literaria, descubierta o por descubrir.

Ahora, cuando el fenómeno literario europeo recae sobre la Trilogía Millenium de Stieg Larsson, nos llega el anuncio de que el Museo de Estocolmo ha puesto en marcha una iniciativa para los amantes de las aventuras de Lisbet Salander y Mikael Blomkvist. El tour es un paseo urbano por la zona de Södermalm que dura aproximadamente dos horas y en el que muestran, por ejemplo, los apartamentos de Mikael y Salander. Hay localizaciones tanto del libro como de la adaptación cinematográfica, que también tiene dedicada una pequeña exhibición dentro del museo, donde acaba la visita guiada.

Una buena iniciativa del museo, aunque desconozco el número de turistas milleniumistas que acudirán a Estocolomo y se acogerán a esta visita. Convencer a tu pareja de ver el Louvre con la excusa del Código Da Vinci puede que funcione, pero ir a Estocolmo por Lisbet Salander quizá sea algo más complicado de conseguir.

Vía: Revista Ñ

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Centenario de Chester Himes

29 de julio de 2009 en Divulgación

Algodón en Harlem

Chester Himes nació hace cien años en Missouri en el seno de una familia de clase media afroamericana, en una época en que este término aún no existía. El estatus de su familia le permitió llegar a la universidad aunque no alejarlo de los ambientes de juego y delincuencia, siendo expulsado de la Universidad de Columbia por participar en un robo, preludio de su estancia en la cárcel dos años después. Fue allí donde empezó a escribir relatos cortos que iba colocando en diferentes revistas. Tras abandonar la cárcel continuó escribiendo mientras realizaba diversos trabajos, aunque el éxito de su primera novela, Si grita, déjalo ir, publicado en 1945, le permitiría dedicarse enteramente a la literatura.

Sus novelas se centran en el mundo del policíaco y, como la buena novela negra, es un reflejo de la sociedad que retrata, en este caso una sociedad racista y violenta. Sus obras más conocidas son las protagonizadas por los detectives de la policía de Nueva York, Ataúd Ed Johnson y Sepulturero Jones, dos policías violentos que trabajan en el infierno del Harlem. Estos detectives llegaron también al cine en varias ocasiones, la primera de ellas en 1971 con Algodón en Harlem, quizás el primer blaxploitation.

Su éxito no le libró del rechazo de parte de la sociedad americana, escandalizada por su prosa y sus historias, que se acercaban de manera cruel y realista a la violencia; el hecho de ser negro tampoco hacía las cosas fáciles para Himes quien pasaba cada vez más tiempo en Europa, primero en la literaria Francia y después, a instancias de su mujer, en la tranquila Teulada, en la costa mediterránea.

El matrimonio Himes se instaló en la playa de Moraira en 1969 y, desde entonces y hasta la muerte del autor en 1984, consiguieron la vida tranquila que se les había negado hasta entonces, en un entorno bastante alejado de las novelas de Himes. Coincidiendo con el centenario de su nacimiento, diversos actos en la Universidad de Alicante o en la propia Teulada homenajearán al autor americano, una excusa como otra cualquiera para leer a las aventuras de Ataúd y Sepulturero o de acercarse a la bella Moraira.

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Cyrano de Bergerac, entre la ficción y la realidad

29 de julio de 2009 en Divulgación

Cyrano

Ayer mismo, pero en 1655 moría el auténtico y verdadero Cyrano, cuyo nombre completo era Hercule-Savinien de Cyrano de Bergerac.

Con este escritor del siglo XVII ha pasado algo muy curioso, ya que la obra de Edmond Rostand, levemente biográfica, logró tal éxito que sus constantes adaptaciones al cine, y a otros medios: hasta una ópera, han conseguido que el personaje de Cyrano pase de real a imaginario, siguiendo el sentido contrario de otros mitos que primero se inventan y luego se confunden con la realidad.

Pero Cyrano de Bergerac existió y fue, es cierto, gran escritor, poeta, soldado, burlón, arrogante, hábil con la espada, aficionado a los duelos y poseedor de una nariz con personalidad abundante. De su obra como escritor, fue prolífico y ecléctico. De él se dice que es un pionero de la ciencia ficción, por su obra sobre cómo viajó a la luna y lo que allí encontró, aunque también cultivó la sátira feroz, la comedia y hasta la filosofía natural.

Sin embargo, la obra de Rostan lo eclipsó todo, como su nariz. Y para muestra, un botón, un fragmento de Cyrano que me encanta. Un duelo por narices a verso afilado.

Pueden decirse muchas más cosas sobre mi nariz variando el tono. Por ejemplo, agresivo: «Si tuviese una nariz semejante, caballero, me la cortaría al momento»; amigable; « ¿Cómo bebéis; metiendo la nariz en la taza o con la ayuda de un embudo?»; descriptivo; « ¡Es una roca… un pico… un cabo…! ¿Qué digo un cabo?… ¡es toda una península!»; curioso; «¿De qué os sirve esa nariz?, ¿de escritorio o guar­dáis en ella las tijeras?»; gracioso; «¿Tanto amáis a los pájaros que os preocupáis de ponerles esa alcándara para que se posen?»; truculento; «Cuando fumáis y el humo del tabaco sale por esa chimenea… ¿no gritan los vecinos; ¡fuego!, ¡fuego!?»; prevenido; «Tened mucho cuidado, porque ese peso os hará dar de narices contra el suelo», tierno; «Por favor, colocaros una sombrilla para que el sol no la marchite»; pedante; «Sólo un animal, al que Aristóteles llama hipocampelefantocamelos, tuvo debajo de la frente tanta carne y tanto hueso»; galante: «¿Qué hay, amigo? Ese garfio… ¿está de moda? Debe ser muy cómodo para colgar el sombrero»; enfático: «¡Oh, magistral nariz!, ¡ningún viento logrará resfriarte!»; dramático; « ¡Es el mar Rojo cuando sangra!»; admirativo; « ¡Qué maravilla para un perfumista!»; lírico; «Vuestra nariz… ¿es una concha? ¿Sois vos un tritón?»; sencillo; «¿Cuándo se puede visitar ese monumento?»; respetuoso; Permitidme, caballero, que os felicite; ¡eso es lo que se llama tener una personalidad!»; campestre; ¿Que es eso una nariz?… ¿Cree usted que soy tan tonto?… ¡Es un nabo gigante o un melón pequeño!»; militar: «Apuntad con ese cañón a la caballería!»; práctico: «Si os admitiesen en la lotería, sería el premio gordo». Y para terminar, parodiando los lamentos de Píramo: « ¡Infeliz nariz, que destrozas la armonía del rostro de tu dueño!» Todo esto, poco más, es lo que hubierais dicho si tuvieseis ingenio o algunas letras. Pero de aquél no tenéis ni un átomo y de letras únicamente las cinco que forman la palabra «tonto».

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Película de La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina

28 de julio de 2009 en Noticias

Nueva noticia para todos los larssonmaníacos y fieles seguidores de las aventuras de Lisbeth Salander: ya hay fecha para el estreno de la película basada en la segunda parte de la trilogía Millenium: La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina llegará a las pantallas españolas el 16 de Octubre de 2009.

La anterior entrega tuvo una buena acogida aunque no se convirtió en un fenómeno tan importante como el generado a partir de los libros. Quizá por no gustar a los seguidores del libro y no interesar a aquellos que se habían alejado del fenómeno Larsson. Es posible que esta segunda parte, en la que hay muchísima más acción y en la que no es necesaria la presentación de personajes, resulte más atractiva para el público en general.

Para ir abriendo boca, os dejamos el trailer, en sueco, eso sí, de la película. Que lo disfruten.

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Laura, de ¿Nabokov?

28 de julio de 2009 en Divulgación

Laura

Ya hemos comentado en Lecturalia en varias ocasiones cómo se están utilizando cada vez más las novelas dejadas a medio terminar -o simplemente esbozadas- por escritores que ya no pueden decidir sobre su obra. Uno de los ejemplos más claros es el de Nabokov, quien dejó muy, pero muy claro, que se quemaran las notas que tenía sobre un proyecto de novela de título Laura.

Pues bien, ya se sabía que se pretendía publicar el apaño de novela que el hijo del escritor, Dimitri, ha completado a partir de dichas notas. Esta vez, como ejemplo de honestidad con el escritor, el New Yorker ha rechazado la publicación del avance de dicha novela, recayendo el dudoso honor de presentarla a cargo de la revista más famosa del mundo por sus artículos: Playboy.

¿Lo habrá hecho el New Yorker por respetar a Nabokov o por la propia calidad de la novela? Eso no está claro todavía. Eso sí, Nabokov era conocido por su meticulosidad y su perfeccionismo a la hora de escribir, algo que a su hijo no se le conoce -o al menos soy yo el que lo ignora-.

La otra cara de la moneda: recordemos que Kafka también pidió que se quemaran sus obras inéditas, deseo que no se respetó y nos dejó leer joyas como El castillo. ¿Es lo mismo una obra terminada que un conjunto de notas? ¿Hasta donde el derecho al arte o al conocimiento es superior a la libertad personal?

Vía: El bibliómano

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Neverwhere, de Neil Gaiman

27 de julio de 2009 en Reseñas

Neverwhere

En los últimos años se está escuchando hablar más de Neil Gaiman por su labor en distintas películas, como en la versión animada de Beowulf, o por la adaptación de sus obras, como Coraline, que por su faceta de escritor de novela fantástica.

Gaiman tiene un bagaje extenso a sus espaldas y no sólo como novelista. Hay que recordar sus inicios como guionista de uno de los cómics que revolucionó el mundo de los tebeos -o novelas gráficas, sírvanse ustedes mismos el término que prefieran- con Sandman y todo el universo que creó a su alrededor.

De esa época inicial nos llegó una serie de televisión firmada por Gaiman, Neverwhere, en clara referencia a Peter Pan y su país de Nunca Jamás, un proyecto de la BBC que derrochaba imaginación por no poder derrochar otra cosa. Con decorados de teatrillo y una más que probable reutilización del viejo atrezzo del Doctor Who no se podía esperar demasiado, pero lo cierto es que la serie era muy original y llegaba a enganchar.

Sin embargo, ese origen televisivo puede ser el principal defecto de la adaptación a libro que realizó Gaiman ese mismo año. La estructura salta de un modo poco fluido y a Gaiman, que ya dominaba el cuento corto a la perfección, le faltaba un poco de soltura para la novela, aunque fuera una tan corta como esa.

Lo bueno, la historia. Como siempre, Gaiman es capaz de transformar los paisajes más ordinarios en puertas a lo desconocido, consiguiendo además que lo desconocido nos sea demasiado familiar, con lo que nos puede colar un escalofrío de vez en cuando simplemente con comentar una esquina, un patio, una calle que nos resulte familiar y al mismo tiempo, no lo sea.

La princesa del mundo subterráneo y el hombre de la City, ratas humanas, persecuciones, imposibles estaciones de metro que se corresponden a las viejas leyendas londinenses… En Neverwhere encontramos el germen de lo que sería una de las grandes novelas de Gaiman, American Gods, con la que se llevaría el premio Stoker. Viejos mitos y mundo contemporáneo entremezclados, evolución de lo que ya nos enseñó a principios de los 90 con Sandman.

Neverwhere no es una novela completa, casi podríamos decir que es fallida. Pero a aquellos que disfrutan con túneles, humo y espejos les resultará de lo más entretenida. Revisitada hoy, la serie de televisión puede resultar entrañable… aunque hay que dedicarle un considerable esfuerzo.

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Traductores y editores

27 de julio de 2009 en Divulgación

Llevado mi queso

Para muchos lectores la función del traductor es aparentemente transparente. Es una figura en la que no se suelen fijar ya que asocian libro y lenguaje sin pensar demasiado en que alguien ha pasado por el medio reescribiendo la novela que disfrutan mientras toman el sol en la playa o tratan de conciliar el sueño en la cama.

Pero los traductores, sobre todo aquellos dedicados a la novela de ficción, son uno de los sectores profesionales más importantes y a la vez peor tratados del mundo editorial. Dejando a un lado los problemas que aparecen cuando editoriales sin demasiada profesionalidad contratan a recién licenciados en filología con precios ridículos que revientan el mercado, lo que luego lleva a que los correctores de estilo -cuando los hay- se vuelvan locos tratando de que los textos tengan sentido, nos encontramos con los problemas que encuentran los traductores para cobrar los derechos de autor derivados de sus traducciones, sobre todo cuando estas pertenecen a libros que han llegado a convertirse en Best-Sellers.

Leo en Público varios ejemplos que parecen sangrantes: ¿Quién se ha llevado mi queso? es un libro de motivación para ejecutivos -lo que los americanos llaman un airport-book, ya que el grueso de sus ventas se suele dar en las librerías de las terminales, por el que su traductora, Montserrat Gugui, tuvo que pelear, incluso con problemas de “traducción fantasma” por el medio, para poder cobrar la parte que le correspondía.

Peor caso fue el problema de Matilde Horne, traductora del El Señor de los Anillos y que con la venta de Minotauro a Planeta sufrió un injusto olvido. Afortunadamente, pudo recibir el dinero que le correspondía, de forma tardía, eso sí, ya que falleció poco después.

En la editorial Almuzara tampoco se libran y la ACETT, donde están asociados muchos traductores, señala que mantienen una situación irregular con varios traductores. Destaca el problema de Chris Stewart, autor de Entre limones, que declara no ha percibido nada por un libro que ha vendido más de 250.000 ejemplares.

La situación del traductor viene marcada, como ya he comentado antes, por un intrusismo que no sólo llega a los recién licenciados que ven la oportunidad de ganarse algo de dinero rápido, también existe el llamado “Mirlo Blanco” o “M.Blanco” con el que se fusilan traducciones o se firman verdaderas aberraciones lingüisticas. El problema es el de siempre, una buena traducción lleva un precio que muchos no están dispuestos a pagar. Así salen algunos libros, en teoría avalados por excelentes editoriales, llenos de incorrecciones y faltas.

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