En su adolescencia ya leía a San Juan de la Cruz. El nombre de este autor aparece unido a la revista de poesía Cántico, que funda en 1947 con Ricardo Molina y Juan Bernier. Este grupo es la avanzadilla o engarce entre la Generación del 27 y la cantera de jóvenes promesas de los años sesenta.
Su obra poética posee un acento gongoriano, incluyendo la temática religiosa, los ritos, las procesionales y costumbres de su tierra.
Ávido de la lectura poética de Juan Ramón Jiménez, Pedro Salinas, Jorge Guillén y, sobre todo, de Luis Cernuda. Sus primeros escritos empiezan a aparecer en periódicos locales, unas veces con el pseudónimo de Luis de Cárdena y otras veces firma con la E mayúscula.
Entre sus muchos premios, encontramos los Premios Príncipe de Asturias de las Letras, Premio Andalucía de las Letras y Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana. Declarado hijo predilecto de Andalucía en 1988, Medalla de Oro de la Ciudad de Córdoba.