Uno de los clásicos de la literatura norteamericana. La vida de Melville fue agitada y tan cargada de aventuras como los personajes de sus libros. Nació en una familia burguesa y con raices profundas en la historia de los Estados Unidos (su abuelo paterno partició en el motín del té y su abuelo materno fue un héroe de la batalla de Saratoga). Sin embargo la repentina muerte de su padre (un comerciante no demasiado exitoso) sumió a su familia en una inesperada pobreza. Melville, movido por grandes deseos de independencia personal, comenzó a ganarse la vida por su cuenta y se enroló en un barco con destino a Liverpool y posteriormente en un barco ballenero con destino al Pacífico Sur. Melville desertó de este último en las Islas Marquesas y durante un tiempo convivió con un grupo de caníbales para, poco después, volver a embarcarse otro ballenero. Regresó de sus aventuras en 1844, cuatro años después de su partida, y fue entonces cuando comenzó a escribir. En 1847 Melville se casó con Elizabeth Shaw y llevó desde entonces una sedentaria vida de escritor.
Su obra tuvo una acogida dispar. Sus primeras novelas, las que relataban semi-autobigráficamente sus aventuras de juventud, fueron muy bien recibidas y le reportaron buenos ingresos. Por el contrario su obra posterior, cada vez más tendente a la íntima reflexión filosófica y a la experimentalidad formal, fue duramente criticada y finalmente niguneada (hasta el siglo XX no se reconoció la importancia de Moby Dick). El olvido en el que cayó Melville se refleja perfectamente en el mínimo obituario que le dedicó el New York Times en el que se refería al él como "Henry Melville".