Escritor y periodista español, nació el día 21 de julio de 1917 y murió el día 12 de febrero del 2003. Paralelamente a su actividad periodística, frecuentó otros ámbitos, como el de la novela, teatro y ensayo histórico. Estudió Magisterio y Derecho, que no llegó a terminar, porque el periodismo era su gran pasión.
Cuando sólo tenía veintitrés años, ya fue director del periódico La Mañana, de Lérida. Dirigió varios medios de comunicación. En el diario Pueblo vespertino se forjó como periodista, bien como columnista o editorialista para pasar más tarde a dirigir el periódico durante más de veintidós años.
Desde estas páginas tuteló por lo menos a tres generaciones de periodistas, a los que siempre defendió a capa y espada contra cualquier tipo de intromisión por parte del poder franquista. Su habilidad como columnista consistía en aprovecharse de las contradicciones de un sistema que carecía de una ideología clara y coherente.
Emilio Romero se caracterizó por su agilidad mental y su estilo de palabra ajustada, incisivo y muy mordaz cuando quería hacer crítica política o social. Se movía bien en las polémicas, querido y odiado tanto por el régimen del que bebía como de los opositores al sistema por su estética de independiente.
Su habilidad como escritor y orador era tal que parece que convirtió su pluma y su verbo en genuinas herramientas de ganarse la vida: “Un pico para abrir y una pala para enterrar”.
Fue director de la Escuela Oficial de Periodismo y uno de los impulsores de la Facultad de Ciencias de la Información de Madrid.
Fue galardonado con diversos premios de periodismo, entre ellos el Balmes, Luca de Tena, César González Ruano, y de literatura con el Premio Planeta de Novela en 1957, el Nacional de Narrativa de España en 1963, Espejo de España y Ateneo de Sevilla.